Posts tagged ‘vocación’

junio 16th, 2011

Diácono

Llevo varias semanas aguantando y resistiéndome a comunicaros la noticia que, hoy sí, voy a daros. Aguantándome, porque hasta ayer día quince estaba abierto el plazo para presentar los informes y, por tanto, no había nada oficial, siempre puede surgir algo. La cuestión es que, por fin, tras seis años en el Seminario, seré ordenado diácono.

El día D es el próximo domingo 3 de Julio, Octava de Corpus, Domingo XIV del Tiempo Ordinario y fiesta, además, de Santo Tomás Apóstol, un santo con quien yo me siento muy identificado muchas veces. La hora H son las 19:00h y el lugar (¿L?) la S.A.M.I. Catedral de Santiago de Compostela. La celebración la presidirá nuestro arzobispo D. Julián Barrio Barrio.

¿Y quién o qué es un diácono? Puede que mucha gente no muy familiarizada con la Iglesia se lo pregunte, e incluso gente de Iglesia, porque es una figura que, por su escasez, a veces pasa inadvertida. Así que creo que es bueno hacer una breve explicación de lo que es un diácono.

El diaconado es el primer grado del sacramento del Orden. Teológicamente, no es sacerdocio propiamente dicho, pero es ministerio ordenado, para asistir al Obispo y al sacerdote en la predicación, en el servicio de la caridad (que es precisamente como nació este orden) y en la distribución de la comunión.

Exteriormente, a los diáconos se les reconoce porque, como diría mi hermano, “Visten como un cura pero lleva una banda como de Miss”. En tono serio, exteriormente, el diácono lleva la estola cruzada sobre el hombro izquierdo, y no suelta sobre los dos hombros como lo llevan los sacerdotes. Tampoco usa casulla, sino que su vestimenta propia es la dalmática.

¿Y qué hace un diácono? Básicamente, el diácono es ordenado para servir a los hermanos. Litúrgicamente, puede casar y bautizar, celebrar las exequias – el entierro, no el funeral, entendámonos, que el funeral es una misa –, leer el Evangelio dentro de la Misa y predicar.

Además, realiza ya las promesas propias del ministerio ordenado. Es decir, prometerá solemnemente guardar el celibato, mantener el espíritu de oración de la Iglesia, y, consiguientemente, rezar la Liturgia de las Horas todos los días, y respeto y obediencia al Obispo y a sus sucesores.

Junto a mí, será ordenado otro diácono, Fermín, que ya recibió conmigo el ministerio del acolitado. Además, tendremos la suerte de que se ordenarán también seis nuevos presbíteros: Fernando, Tino, Orlando, José Antonio, Alberto y Óscar, toda una gracia para la diócesis. Sobre todo en estos tiempos de escasez que vivimos.

Por eso, os invito, sobre todo, a rezar por nosotros ocho. Por mis seis compañeros sacerdotes que ya salen definitivamente al mundo a gastarse por Cristo y por las almas. Y por Fermín y por mí que también comenzaremos a trabajar de una forma más intensa en el ministerio pastoral. Y también por los seminaristas que están en este mismo camino. Y por los que se lo están pensando. Y por los que aún no se lo han pensado.

junio 2nd, 2010

Señor Lisensiado

En este caso sería, señor Bachiller, pero bueno, me permitís la licencia (en los dos sentidos). De todas formas, todavía es un poco pronto para decirlo, falta el Examen de Grado, pero es que ayer tuvimos el acto de graduación en el ITC en el que, para más INRI, me tocó intervenir como delegado y representante de los alumnos que terminamos este año 5º (¡5º, ya!).

Comentándolo, el sábado, Manuls me retó a que no era capaz de meter en el medio del discursito una referencia lostie. Bueno, para que se vea que no me arredro ante nada, copio aquí el borrador (ya sabéis, estas cosas al final uno siempre termina modificándolas ligeramente sobre la marcha) de mi intervención.

Estimados Sres. Director y Vicedirector, Sres. Secretarios del ITC y del Instituto de CC. RR., padrino, profesores, alumnos, amigos… mamá…

Hace cinco años ya que entramos por primera vez en este centro. Posiblemente más de uno al vernos cómo llegamos no tenía muchas esperanzas con nosotros. Yo mismo, mirando ahora a las primeras filas donde están sentados mis compañeros y mirándome a mí mismo me hago la misma afirmación: “Los milagros existen”. Porque ahora nos ven todos serios y formales (o casi), pero…

En fin, este contraste no es otra cosa que el resultado del gran esfuerzo y de la dedicación de muchos: profesores, compañeros, amigos, familiares… mamá… que nos han ido aguantando día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año y así hasta hoy. Por ello, por toda esta dedicación, por todo este esfuerzo volcado en nosotros ni merecido ni, muchas veces, demasiadas veces, reconocido ni suficientemente recompensado sólo se me ocurre una respuesta: GRACIAS.

En cualquier caso, uno no siempre consigue lo que quiere, que dirían Mick Jagger y el Doctor House. Y aunque nos hubiera gustado que esto fuera un camino de rosas, al final, como diría un amigo mío, “a vida é coma o toxo: flores e espiñas”. Gracias a Dios, fueron más las primeras que las últimas, aunque no puedo dejar de recordar que nosotros fuimos esa primera generación que tuvo el privilegio (entre otras cosas) de conocer a Hegel y a Schopenhauer antes que a Platón y Aristóteles…

Quizás esta circunstancia curiosa nos deba hacer más conscientes de la labor apostólica que tenemos por delante. Todo lo que hemos vivido aquí no es únicamente para nosotros, es algo que debemos transmitir a los demás. Tenemos que buscar gente que tome el testigo. Como dice muchas veces nuestro Arzobispo en las ordenaciones: tenemos que llenar el hueco que dejamos con al menos uno más.

Termino ya reiterando las más profundas GRACIAS de todo corazón, porque las merecéis, porque sin vosotros no podríamos haber llegado nunca hasta aquí. Porque solos no podemos. Si me permitís la imagen y la nueva referencia seriéfila, teníamos dos opciones: o vivir juntos o morir solos. Salvemos las distancias, en cualquier caso, que llegar hasta aquí tampoco es que haya sido una cuestión de vida o muerte. Aunque creo que la idea se entiende.

GRACIAS a vosotros hemos podido ir adentrándonos en el misterio de quien realmente es el artífice de todo esto, de Dios, Nuestro Señor. Porque sin Él no podemos hacer nada. Le hemos conocido un poquito mejor y hemos aprendido a disfrutar con Él y de Él. ¿Hay un motivo más importante para estar agradecidos?

Por eso, una última vez más, y a riesgo de sonar repetitivo: GRACIAS, GRACIAS y más GRACIAS.

marzo 18th, 2010

El Camino de la Vida

Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.

No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho :) No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])

El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.

En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.

En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.

Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.

Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.

En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.

marzo 12th, 2010

Testimonio en Vida Nueva

En el último número de la revista Vida Nueva, con motivo del próximo Día del Seminario que se celebra la semana que viene, me han pedido colaborar con un testimonio. Bueno, me lo han pedido a través de uno de los profesores del ITC. Acabo de verlo publicado, así que os lo dejo aquí para los que no tengáis acceso a la revista en papel.

Mi primer contacto con esto de la fe lo tuve en la familia, especialmente a través de mi abuelo materno, un santo. Pero… bueno, he de confesar que durante mucho tiempo estuve alejado de la Iglesia. ¿Por qué? Porque a pesar de que había tenido una educación cristiana, pasaba bastante del tema.

Yo iba a mi rollo: mis colegas, mi novia cuando la tenía, mi música, el equipo de balonmano en que jugaba, las clases… Feliz como una perdiz. Y la fe… Sí, bueno, creía en Dios o algo así. Pero no creía en la Iglesia ni en los curas.

Lentamente, sin darme cuenta, mis prioridades fueron cambiando. De pronto, ya no había tiempo para el grupo, ni para el equipo. Todo era la parroquia: coro, catequesis, jóvenes… De pronto entre mis amigos había más gente del grupo de jóvenes que los que eran de clase.

Me sentía bien. Estaba haciendo lo que quería: había llegado a la Universidad y estaba estudiando lo que desde siempre había querido estudiar: Teleco. Y ahí estaba: amigos, novia, estudios, parroquia… Todo muy cristiano. ¡Hasta me creía alguien!

Pero aunque todo iba bien, algo se movía aquí dentro. Tenía esa sensación de que sabes que todo va bien pero que en el fondo te falta algo que no sabes qué es. Y me rebelaba contra mí mismo: no podía ser así
Poco a poco, fui comprendiendo eso de la vocación. ¡El Señor tenía un plan para mí! Curiosamente, esos planes no era los mismos que yo había diseñado tan cuidadosamente. Y en cierto modo, Dios no te va a dejar en paz hasta que se cumplan. Puedes negarte todo lo que quieras, pero Él va a seguir insistiendo.

Puede que te digas: “¿Yo? Si yo no soy precisamente un santo.” Yo tampoco. Porque no importa como seas, Él te ama y te dará la gracia necesaria para cumplir el proyecto que ha diseñado para ti. El mío, aunque yo me lo negara durante tanto tiempo, era este, el del sacerdocio. Ya llevo cinco años en el seminario y todavía no me he arrepentido.

He aquí la noticia en la web y un recorte gracias a mis amigos franciscanos:

marzo 3rd, 2010

Invitación

El próximo Jueves 25 de Marzo, si Dios quiere y el resto del mundo acompaña, seré instituido lector.

Así para andar por casa y utilizando el símil militar… un ascenso. Dos en uno, mejor dicho. Será a las 19:00h en la Iglesia de San Martín Pinario, en Santiago, el 25 de Marzo, como ya he dicho. Así que… estáis invitados si queréis venir ^^.

Junto a mí, serán instituidos acólito otros tres compañeros. Es el paso siguiente. A mí, si Dios quiere, me tocará el año que viene.

junio 6th, 2006

Cosas de vocación

Quiere ser éste un post dedicado, pero no un post con dedicatoria. Es decir, está inspirado por una conversación y pretende ser a modo de respuesta a algo que se me dijo. Pero mi boca no soltará más prenda que ésto sobre el destinatario.

De todos (los habituales) es sabido que el 9 de Mayo del año pasado hice público en este mismo blog algo que rompió los esquemas de muchos: me venía al seminario. Bien pues este post pretende ser una explicación, lo más clara que sé, de qué es o cómo entiendo yo este asunto de la vocación.

La vocación es una llamada. Y claro, quien llama no es una persona cualquiera. Es Dios mismo. Eso supone muchas cosas que nos permiten describir lo que es una vocación:

  • No es una decisión… o mejor dicho, una elección personal. No es una opción de vida cualquiera, una carrera más. No es algo que se planea. No es nada de eso. No es “hacer lo que te pide el cuerpo”. No es una buena salida de trabajo. Ni siquiera es optar por la opción fácil del asunto como se podría pensar, ni mucho menos. Y así podríamos seguir diciendo un montón de cosas que no son.
  • El descubrir una vocación no es cosa de un instante. No te levantas y dices “estoy llamado al matrimonio”, “estoy llamado al sacerdocio”, “estoy llamado a irme a las misiones”… Es algo que se va descubriendo poco a poco. Muy poco a poco. Porque, Dios no (se) impone, propone.* Por eso te va indicando muy sutilmente qué quiere de ti. A ti te queda estar atento, abrir los ojos del alma y tratar de descubrir qué es.
  • Si es Dios quien llama, no puede ser que llame a algo que no lleve a tu felicidad. Es decir, tu felicidad, la verdadera, la plena, se encuentra en el camino que te muestra. Porque al fin y al cabo Dios es amor.
  • La última cuestión que planteo puede parecer cosa de perogrullo, o no… Si es Dios quien llama y estás seguro de todo lo que he dicho anteriormente ¿eres capaz de decir que no? Aunque te lo pida el cuerpo, aunque no te guste, aunque estés muy bien como estás… yo no fui capaz

Evidentemente, ésto que te digo, esto que os digo, no se puede entender visto desde fuera, es necesario que estés abierto a lo que te quiero decir. No son cuestiones sencillas, ni pueden ser entendidas desde el superficialismo, los prejuicios o el una radicalismo; pero he tratado de explicártelo lo mejor posible. Espero que, ahora sí, lo hayas entendido.

*Dios no se impone porque creó al hombre a su imagen y semejanza. Y si el hombre es imagen y semejanza de Dios, ha de ser libre. Luego, que Dios impusiera su voluntad sería contradictorio. (Eso es la versión light del rollo antropo-teológico que os podría soltar sobre la libertad del hombre y el libre albedrío.)

octubre 30th, 2005

Vida de Seminario

Teniendo en cuenta que acabo de terminar un trabajo que tenía que hacer y que tengo que hacer tiempo hasta la clase de alemán, pos me he pasado por aquí a saludaros y contaros como pasa la vida por aquí.

No tenemos hora fija para levantarnos pero sí tenemos que estar a las 7:45 de la mañana en la capilla. Con ese supuesto, cada uno se organiza. En la capilla, que por cierto hace un frío que pela, rezamos laudes (con o sin misa) y tenemos oración personal hasta las 8:30, hora en la que se abre la veda para ir a desayunar, organizar la habitación… hasta el momento en que te comiencen las clases, que suele ser a las 9. Después, clase hasta las 10:45 y de las 11:15 hasta no mas tarde de las 13:50, pero normalmente esa hora la tengo libre.

Asignaturas que tengo: Historia de la Filosofía Moderna, Historia de la Filosofía Contemporánea, Metafísica, Teoría del Conocimiento, Antropología Filosófica, Introducción a la Teología, Teología Fundamental, Libros Históricos, Libros Proféticos, Latín y Griego. Son todas asignaturas de 2º pero no es porque me hayan convalidado 1º, es porque lo haremos el año que viene porque si no no habría más que 2 o 3 personas por clase.

Después, rezo de hora intermedia a las 14:05 e inmediatamente después la comida. Al levantarnos de comer, cada uno hace lo que vea pero sin olvidarse de que a las 16:30 comienza el rato de estudio. A las 8 en capilla para misa y vísperas y a las 9 la cena.

A partir de la cena tiempo libre para hacer lo que nos venga en gana (dentro de un orden, evidentemente) pero a las 11 se cierra la puerta del seminario. El resto de servicios (sala de estudio, de informática…) cierran a las 12.

Esa es la rutina de cada día, por la semana. El sábado nos levantamos más tarde. A partir de las 9 podemos ir a desayunar y a las 9:45 en la capilla para laudes. Luego o estudiamos, o tenemos alguna actividad, depende de la semana, y antes de comer tenemos la misa. Luego a las 2 como siempre comemos y los que tienen parroquia de pastoral (de 3º en adelante) se van a ellas. Los de 1º y 2º nos quedamos en el seminario y nos vamos por la tarde a los sitios de pastoral que nos haya tocado (asilo, Conxo (el psiquiátrico) o el Hospital Clínico) y cuando volvemos rezamos el rosario y las primeras vísperas del domingo y luego cenamos.

Los domingos hemos preparado los de primero y segundo un equipo misionero que de vez en cuando vamos a parroquias de distintas zonas pastorales de la vicaría de Santiago que no tienen párroco permanente (algunas no tienen misa desde hace más de un año, va un diácono y se hace celebración de la palabra y se reparte la comunión). Empezamos hoy y aparte de celebrar 3 misas en 3 parroquias distintas pues hablamos un poco con la gente de allí, intentamos conocerlos y esas cosas. A partir de la próxima vez haremos también encuentros con jóvenes y niños de las parroquias. A las 20:15 segundas vísperas del domingo

Y así es la vida por aquí, esa que teníais tantas ganas de conocer. Ahora me voy a ver si toco un poco la guitarra. ¡Ah! Mañana me voy a casa. Como el miércoles es no lectivo en el ITC (Instituto Teológico Compostelano) a lo mejor incluso me paso por Teleco el Miércoles, pero no contéis mucho con ello que con estos vendavales y el tiempo que hace que no cojo el coche no se yo si arriesgarme a subir al CUVI.

septiembre 4th, 2005

Ya queda poco

Sí, ya me queda poco para comenzar mi andadura en el seminario. Las clases comenzarán el próximo 3 de Ocrtubre y estoy deseando que llegue. Tengo ganas de empezar. Como siempre que se comienza una nueva aventura, fase, etapa… tengo ilusión, ganas pero también miedo y dudas de si voy a ser capaz de afrontar los retos que se me planteen.

Desde la tarde-noche del miércoles hasta ayer por la mañana estuve conviviendo con los que, como yo, entran este año en el Seminario de Santiago. Yo soy el segundo más pequeño, después de un chico que viene del Seminario Menor (aunque a este todavía no lo conocemos). La convivencia consistió en un viaje a Fátima con el rector y los formadores en el que nos dió tiempo a conocernos mejor y a comenzar a formar grupo entre nosotros. Ya nos conocíamos de antes, pues a principios de mes nos habíamos juntado para una primera toma de contacto y conocer nuestra nueva casa pero ahora ya nos conocemos un poquito más.

Lo dicho, que tengo muchas ganas de que llegue el 3 de Octubre y comenzar esta nueva etapa de mi vida.

junio 24th, 2005

De visita

Ayer fui a la que será mi casa durante los próximos 6 años: el antiguo monasterio benedictino de San Martín Pinario, hoy Seminario Mayor de Santiago. Conocí al rector y me interesé por todo lo que tendría que hacer de aquí a Octubre, fecha en la que comenzará oficialmente mi “aventura”. Me encantó el sitio, es enorme, bonito y a pesar de que la piedra pueda parecer fría es un sitio que parece muy acogedor. A principios de julio tendré que volver por allí a conocer a los otros 4 compañeros que van a entrar al seminario conmigo el año que viene. Jos, cada vez toi más ilusionado.

Y ya de paso que estaba en Santiago, aproveché para echar un par de medidas visuales a las distancias y ubicaciones que tenía un poco difusas en mi mente para la partida de rol, que comienza en la Ciudad Santa de Occidente como la define el manual. Conozco la zona vieja de Santiago bastante bien pero necesitaba refrescar un poco la memoria xD