Estamos en medio de exámenes, así que el Manual del buen procastinador obliga a un servidor de ustedes a poner algo en esta esquinita de la red (en esta y en el deviant… y viceversa, que ahora me dedico a colgar los posts por duplicado). La verdad, he estado “ausente”, pero ausente no por dejadez… sino por todo lo contrario, que hay demasiadas cosas de las que quiero hablar y luego al final no me decido por una… No sé si fue Manu u otro (es inevitable… es de los pocos blogs que sigo con avidez ya…) el que dijo que esa es una de las mayores putadas que tiene mantener un blog generalista.
De hecho he de confesar que he estado coqueteando con la posibilidad de montar una bitácora especializada. No sabría decir si aquí o en algún sistema de esos de click click click y tira p’alante… Y aún no he descartado la posiblidad, pero tiempo al tiempo. No actualizo mi blog… como para abrir uno especializado… Evidentemente, de hacerlo, sólo hay un par de cosas o tres sobre las que podría “especializarme”…
Hasta estuve pensando que (especialmente si esa especialización fuera en temas de Iglesia) a lo mejor sería hasta más aconsejable hacerlo amparándome en el anonimato, todo lo contrario de lo que hago en el blog. ¿Sería eso cobardía? Hombre… seguramente a algunos les parezca algo por el estilo. No es que tenga miedo o vergüenza de lo que pienso, pero podría interpretarse mal “por ser vos quien sois” y meterme en algún lío.
A ver que me lío… Lo que quiero decir es que posiblemente algunas de mis opiniones podrían crear polémicas que revirtieran de alguna forma inadecuada (ni para bien ni para mal, por eso trato de evitar calificativos del tipo “positivo” – “negativo”) en mis compañeros en particular o en el Seminario/la Diócesis o demás instituciones relacionadas.
Y no porque mis opiniones en sí puedan resultar “incorrectas”, sino porque, como en todas las cosas de la vida, solemos terminar encasillando a la gente por una serie de criterios que, en general, son siempre (o casi siempre) parciales, estereotípicos y prejuiciosos. Os aseguro que, igual que si me pusiera a hablar de política, en los blogs de opinión de carácter religioso es así. Basta con echarle un vistazo a cualquiera de los que se pueden visitar en la plataforma de Periodista Digital.
Y como con todas estas cosas, pues todo se llevaría al extremo y entonces terminaría siendo o “un progre rojillo y antieclesial” o “un talibán integrista y antieclesial que merece ser ajusticiado en el paredón pues con opiniones como la mía lo único que consigo es terminar con la verdadera Iglesia de Jesucristo”.
Lo cual, como veis, me dejaría en un gran dilema… porque yo lo que es acabar con la Iglesia como que no…
Que por cierto, no sé si se dan cuenta que con esas polémicas tontas (unas más tontas que otras, hay que decirlo), esas guerras de forma tan pública (sólo hay que ver los comentarios en varios blogs y darse cuenta de las lindeces que se dicen unos y otros) le están haciendo un flaco favor a la Iglesia que tanto dicen amar (y que seguramente aman, que no soy yo quién para ponerlo en duda).
Vamos, que con unas perspectivas así parece que lo más prudente sería borrarme la idea de la cabeza, dedicarme más al blog y pelillos, o melenas, a la mar. Así no me busco problemas con nadie y todos contentos. Pero la cuestión es que la idea aún no se me ha ido de la cabeza.
¿Por qué? ¿No acabo de decir que no me parece una buena idea? Básicamente, es porque se me ocurrió que quizás podía llevar a un blog mis reflexiones surgidas de la oración. Así, por una parte, me ayudaría a mí a hacer oración y, por otra parte… por otra parte… ¿Qué egoísta no? ¿Es esa la única parte? Na, por otra parte supongo que yo no sería el único beneficiado…
Pero bueno, es una idea ¿no? Ahí está y no sé si alguna vez la llevaré a cabo. Lo que sé es que tengo que terminar (de una vez) un trabajo, imprimirlo, entregarlo (supongo que lo entregaré mañana y no esperaré al examen… si es que lo termino hoy que cuanto más avanzo más me enrollo), hacer unas fotocopias, repasarme por enésima vez toda la asignatura del viernes, terminar de repasar las cosas para el examen del martes…
Y por el medio ir a la pastoral a Vimianzo… que esa es la putada, que los fines de semana, que siempre sacas más tiempo pa estudiar, hay que ir a la pastoral. No es que no me guste, que voy más que encantado (además ahora hay cochecitu ^^) pero es un día (porque quieras que no ahí está la mañana del sábado y la tarde del domingo) que pierdes… Como si lo fuera a aprovechar de otra forma.
Por cierto, que ya llevo dos meses sin galería (y ya han pasado dos meses desde el comienzo de la tormenta… ahora ya ha amainado… aunque hay algún destrozo por ahí aún) y aún no tengo noticias… Argh! Mi creatividad está fuertemente coartada…
Por cierto, que me estoy enganchando al Padre Casares (bueno, es pronto, sólo llevan dos capítulos). Nunca creí que me fuera a enganchar a una serie de la gallega… ¿Es grave doctor?