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julio 14th, 2010

Reflexiones Post-Mundialistas (II): Los medios

Segunda reflexión post-mundialista. En este caso es sobre el trabajo de los medios de comunicación alrededor del Campeonato del Mundo, en general, pero que no es otra cosa que síntoma de una tendencia que se está generalizando en la televisión (creo que es un fenómeno especialmente televisivo) no sólo deportiva sino a todos los niveles.

Antes que nada, quiero decir, para que no se quede en el tintero que los dos equipos que se mandaron a Sudáfrica, tanto el de Cuatro/Canal +, que ya nos tenía acostumbrados a una información deportiva distinta, con una altísima calidad, como el de Telecinco, a pesar del ínclito JJ – un periodista que, como me ocurre con Lobato, tengo la impresión de que está más hecho para el informativo que para estar al pie de la noticia –, hicieron ambos un trabajo magnífico, espectacular, impagable… sobre todo teniendo en cuenta el resultado final de todo lo que ha pasado.

El problema no estaba, por tanto, en Sudáfrica, en la Carbonero o en lo que fuera, sino en Madrid y en el tratamiento de la información que llegaba de Sudáfrica. No hay mucho que reprocharle a Cuatro o a Canal +, creo yo. En la misma tónica “manolística” de siempre, que tiene sus detractores – a mí no me termina de convencer, por ejemplo – hicieron una información seria y trabajada, con profesionales contrastados aquí y allí.  Bueno, quizás sí: haber rellenado una mañana de televisión con el dichoso pulpo, aunque he de decir que el pulpo sólo fue la excusa para poner sobre la mesa una buena tertulia futbolística a media mañana.

Mucho que reprocharle, sin embargo, a la cadena amiga, que convirtió el Mundial de Sudáfrica (insisto, la mayor cita deportiva de nuestra historia) en una pieza más de su programación. En el sentido más peyorativo de esta realidad. Y, así, nos encontramos previas y post-partidos protagonizados por la Esteban, Lidia Lozano, Karmele Marchante, Kiko Hernández, Jorge Javier Vázquez y demás representantes de la más baja calaña televisiva.

Y así, lo que podría haber sido un lavado de cara perfecto para la televisión más denostada de nuestra nación, se convirtió en un emborronamiento masivo ante un país que sólo pudo menear la cabeza diciendo: “Lo sabía”.

Así, el romance Carbonero-Casillas y otros aspectos tan importantes del Mundial (las uñas de Cristiano Ronaldo y sus cabreos, el traje de Beckham…) llevaban lo que era la verdadera información futbolística a un segundo plano. Puede que el hecho de relegar el programa de Paco González a la Siete tuviera la buena intención de llevar más audiencia a la segunda cadena de la casa, pero viendo la programación de la cadena “titular”, la impresión que dieron era la de “aquí no tienes cabida”.

Por eso, lo que no deja de ser una mera anécdota entrañable, como el beso entre Iker y Sara se convierte en información de primer nivel que supone un paso atrás en el periodismo deportivo en general y femenino en particular. Este ha sido el punto culmen, pero ha sido una tónica que ha subyacido a todo el Mundial y que incluso contagió la celebración de Madrid, para escándalo de todos los presentes y los asistentes catódicos.

Lamentablemente, así es nuestra cultura de masas, que se mueve entre lo amarillo y lo rosa. El fútbol, que hace tiempo dejó de ser un mero deporte para convertirse en un fenómeno de masas, no se escapa de eso. Por desgracia para todos los aficionados a los que la vida privada de los futbolistas nos importa literalmente una mierda mientras no afecte a su rendimiento en el campo.

Un ejemplo: fue el amarillismo y el rosismo el que hizo que el año pasado se congregara el equivalente a la ciudad en la que vivo para ver la presentación de Cristiano Ronaldo, para mayor gloria de un personaje que, con buena intención, eso no se duda, ha querido comprar el fútbol a golpe de talonario. Lo mismo que con la de Ibrahimovic en Barcelona, aunque aquí entraba, también, el componente revancha.

El fútbol, repito, ha dejado de ser un mero deporte de masas para ser un fenómeno de masas. Y desde ese momento “la cagamos tía Paca”. El del Mundial sólo ha sido el último episodio de una larga serie que comenzó allá en la segunda mitad de los noventa con una guerra del fútbol que se ha radicalizado en los últimos años y que tanto condiciona nuestro fútbol. En dos aspectos fundamentales: influye enormemente en la economía de los clubs y ha llegado incluso a condicionar el horario en que se deben jugar los partidos.

Esta cultura de masas enturbia el deporte y nos hace perder a todos los aficionados. Sólo hace falta ver la deriva de la prensa deportiva en los últimos años en algunos casos. Al final, cuando el alto nivel se relaje – que puede suceder, nada es para siempre – o se convierta en rutina – no sé que es peor–, generará cansancio y el cansancio desapego. Porque nos han machacado con algo que no es propiamente fútbol, nos lo han vendido como un espectáculo, que lo es, más que como un deporte y lo han convertido en lo que se convierten los espectáculos en este país, en esta cultura: en mera exaltación de una clase que no tiene nada de clase.

Necesitamos una reflexión seria, calmada y pausada, exenta de forofismos, acerca de esto. A todos los niveles: Federación, clubes, liga y prensa. También, por qué no, a nivel político y a nivel de calle. Tenemos que ver qué se hace con los llamados “derechos del fútbol”, a quién se le venden y qué hace ese alguien con ellos.  Porque si no, lo que sí resultará una mera anécdota más, es la bazofia que algunos han hecho con el Mundial.

Pero tenemos que hacer esa misma reflexión no sólo en el nivel del fútbol, sino en el nivel de todos y cada uno de los componentes de la llamada cultura de masas: música, cine… todos. Lo del fútbol ha sido, sólo, la última parada. Tengo miedo de saber qué será lo próximo.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

julio 13th, 2010

Reflexiones post-mundialistas (I): La final

Se acabó el Mundial. Con la macrofiesta de ayer, damos por terminadas las celebraciones oficiales de ese sueño que conseguíamos el pasado domingo rozando ya un lunes que no queríamos que llegase nunca. Y debemos volver de nuevo a la rutina: al trabajo, a la crisis, a los madrugones… – bueno, los que estamos de vacaciones nos podemos dar una tregua en eso – pero con una diferencia respecto al viernes pasado o, incluso, respecto al miércoles: con una enorme sonrisa en la cara que dice “Sí, yo también me siento campeón del mundo”.

Sé que os he dado mucho la vara con el mundial últimamente. Era lo que tocaba emocional y noticiosamente. Ahora que se acabó y vivimos con la resaca – el hecho de estar de vacaciones y no tener que centrarme en casi nada más ayuda a prolongarla – ya estamos en otro momento de la historia. Pero me quedan dos o tres reflexiones que hacer.

La de hoy es sobre el partido en sí. Creo que hay cosas que, aun ganando, tienen que decirse. Y yo no quiero callarme:

  • La Copa del Mundo de Fútbol es el evento deportivo de mayor importancia/relevancia mundial junto con los Juegos Olímpicos. No sólo porque es la máxima expresión del deporte rey sino porque es la perfecta plataforma para extender el fútbol en países en los que todavía es un deporte muy minoritario. En él tiene que darse cita la élite del fútbol, a todos los niveles… y demostrar que lo es y por qué lo es.
  • El partido que vivimos el viernes era un partido que veníamos soñando desde que eramos macaquitos. Yo mismo, tengo lo que en su momento eran unas medias de una equipación de la selección, no sé si del 86 o del 88, que ahora no me quedan más que como unos calcetines, y me los puse para la final. Significaba mucho para nosotros, para todos nosotros. Teníamos una cita con la historia y teníamos que disfrutarla al máximo.
  • Hace años, no muchos, uno escuchaba Holanda – en contexto futbolístico, se entiende – y pensaba directamente en un estilo, el fútbol total. Un equipo diferente, que destacaba sobre toda Europa por un juego alegre, rápido, directo sin caer en el patadón y carrera. Pensaba en varias generaciones de artistas del balón que comienzan con Cruyff y Neskeens y terminan con gente como Van Persie (a pesar de que este Mundial no ha hecho absolutamente nada) o Snejder, pasando por Van Basten, Gullit, Rijkaard, Bergkamp, Koeman

Estas son las tres premisas desde las que más o menos cualquier aficionado español (y, perdonadme la osadía, pero me atrevo a decir que cualquier holandés) se enfrentaba al partido del domingo. Veníamos espoleados, además, por el partidazo del miércoles, en el que, a pesar de ver la peor Alemania del mundial, vimos a dos equipos que querían jugar al fútbol respetando al adversario por encima de todo.

El error de Alemania – todo el mundo lo vio – fue dejar jugar a España. Fue el primer y único equipo que lo hizo en todo el Mundial y eso les costó perder de la forma que perdieron (a pesar de que el marcador fuera sólo 1-0 – ¿por qué todo el mundo critica que España sólo ganó 1-0, 2-1, 2-0?).

Sabíamos que el partido de Holanda, una final, La Final, no iba a ser así. No sólo porque habrían aprendido del error teutón o porque una final siempre es diferente, sino porque Holanda venía siendo el equipo más duro de toda la competición. Pero lo que nos encontramos fue una actuación que superó cualquier previsión… para mal.

Sabían que el único método de llevarse por fin el trofeo a casa era impedir que España se sintiera cómoda con el balón, como le gusta a los nuestros (sus herederos). Como habían hecho antes Chile y Paraguay, Portugal e incluso Suiza y Honduras. Cada uno con sus recursos. Plantarse bien en el campo, cerrar los espacios y, con la contundencia justa, frenar la creación del juego español. Nos pusieron en problemas, ¿recordáis?

Sabíamos que Holanda ya no jugaba a ser Holanda, pero nos quedamos cortos. Habíamos visto el juego duro de los Oranje contra Brasil, contra Uruguay… pero nos quedamos cortos.  En ningún momento salieron a ganar el partido, sino a que España no lo ganara (el matiz, como comprenderéis, cuenta mucho en esta especie de tautología) y para ello quisieron evitar que nuestro centro del campo creara. La misma premisa de siempre, pero aplicada de un modo distinto. Ya no era quitar el balón y cerrar espacios… directamente iban a amedrentar y romper piernas.

Todo con la connivencia de un señor calvo vestido del celta que, en general, acertó en todas las acciones del juego (al señalar las faltas) pero que, empeñado en tener una final tranquila, se equivocó una y otra y otra vez en el aspecto disciplinar. No dio la talla, por valor o por capacidad, y los holandeses – y también nosotros en algún momento – se aprovecharon de ello.

Sin ganas de hacer mucha más sangre, que simplemente quería desahogarme, me pregunto qué sentirá un holandés. Ahora mismo, culpan al árbitro (sic) de la derrota, tanto jugadores y seleccionador, como prensa y aficionados. Todos lo hemos hecho alguna vez: culpar a otro – al árbitro, casi siempre – de nuestros fallos y de nuestras derrotas. Quiero creer que en cuanto se pase el calentón finalístico alguien reflexionará y dirá: “Tampoco nosotros merecimos nada”.

Porque Holanda traicionó a casi 40 años de tradición que le otorgaban la vitola de “el mejor juego de Europa”, posiblemente el mejor equipo (a nivel teórico) después de la Canarinha – que también renunció a su estilo, no con Dunga, sino casi desde el 94 podríamos decir) –, que enamoraba al mundo del fútbol y nos hacía a todos simpatizantes de los Oranje. Se convirtió en un equipo bronco y malencarado. Y convirtió la mayor fiesta del fútbol en un campo de batalla, en un ring de boxeo… o de vale tudo.

Si ese partido lo hubiera hecho… no sé, Argentina o Italia, dos equipos que (con todos mis respetos) nunca renunciaron al juego bronco como parte de su estilo, nadie se llevaría las manos a la cabeza. Nos cabrearíamos pero no nos escandalizaríamos. Pero lo ha hecho la gran Holanda, la Naranja Mecánica que más bien habría que llamar Naranja Amargada ahora mismo.

El fútbol necesita más Holandas, Españas, incluso Alemanias (sobre todo la nueva Alemania, pero también la de siempre) y menos Italias. En este Mundial, como muy bien resaltan los chicos de Diarios de Fútbol, se ha puesto más de manifiesto que nunca que “el estratega mató a la estrella del fútbol”. Por eso creo que  todo aficionado al fútbol, español, holandés, europeo, mundial espera también que, igual que la derrota de Brasil ha servido de reflexión para tratar de volver a su juego (especialmente de cara a su Mundial), la derrota contribuya a que la Oranje deje de ser esa Naranja Amarga y vuelva a ser la Naranja Mecánica con un juego que enamoró al mundo fútbol en el 74 y que rompió y quemó la flecha de Cupido en el 2010.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

julio 12th, 2010

Somos Campeones del Mundo

¿Conocéis esa sensación de cuando no puedes dejar de reír, las lágrimas afloran en los ojos y te pones rojo como un tomate de la emoción? Pues eso. Así es como me siento hoy. Y me encanta. Y no sabes qué decir. Y no sabes qué hacer. Como Camacho ayer.

Porque hoy es el día con el que habíamos soñado desde siempre. Cardeñosa, el desastre del 82, los penaltis de Bélgica, Yugoslavia, Tasotti, la cantada de Zubi, el puto egipcio, los jubilados… Todo eso es ya pasado. Hoy, y hasta dentro de cuatro años como mínimo, tendremos el orgullo de decir SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO.

Pensaba hablar del partido, pero eso me llevaría a enervarme como me enervé esta mañana en Twitter hablando del lado oscuro de una final que sufrimos más que disfrutamos. No, hoy no. Mañana, si cabe, o pasado. Yo que sé. O nunca. Hoy es el día para llorar de alegría. De rabia. De ilusión. Para emocionarse como tontos y quedarse con la sonrisa en la boca porque sí. El día de que se te ponga cara de bobo con el beso de Casillas, de reír y llorar sin control con las narraciones del partido… y de disfrutar.

Por que sí. Porque es verdad. De verdad de la buena.

¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO!

julio 9th, 2010

Sonrisas y lágrimas… y toda la vida en torno a un balón

El otro día se me ocurrían un montón de cosas que preguntar en esta ventanita acerca de la Selección y el Mundial para entablar un poco de conversación con los que estáis ahí al pie del cañón leyendo mis rayadas mentales día tras día. A medida que el tiempo iba pasando y las cosas se iban sucediendo: el pase a cuartos, a semis, a la final, las reacciones… más y más preguntas se me venían a la cabeza. Todas fruto de un hecho innegable: nuestra selección está haciendo historia. Y una historia de las buenas.

Como posiblemente le haya ocurrido a muchos, me ha hecho echar la vista atrás y pensar en tantos y tantos momentos “históricos” que he vivido con esta “tontería” que llamamos fútbol y que tantas pasiones levanta. Será nostalgia, sentimiento, forofismo o lo que sea… pero es lo que estoy viviendo ahora mismo.

Levantaba el otro día la liebre un RT de Carlos Martínez (el del Plus) que decía algo así: “¿Cual es tu primer recuerdo de la seleccion? Por suerte yo con 16 son muy pocos malos y muchos buenos! SOÑAMOS CON ESE DIA 11!” y me devolvía a aquella frase que soltaba yo ayer y que decía que, igual que mis “precursores” en el deportivismo podrían tener envidia de mi generación por haber conocido directamente las mieles del Superdepor, yo tenía la envidia de esta generación que a despertado al fútbol en estos últimos tres años y ha visto esto tan grande que están haciendo estos chavales.

Pero también decía que lo vivido y lo sufrido, al igual que mis mayores tampoco harían, seguramente, no lo cambiaba por nada del mundo. Todo eso es lo que le da mayor sentido y mayor grandeza a esto. Y es en “todo eso” en lo que me puse a pensar un buen rato anoche. read more »

julio 8th, 2010

Haciendo historia

No sé qué decir. No me salen las palabras. Ayer España jugó el partido perfecto contra la selección perfecta y se coló con todo derecho en la final de un Mundial. Ha pasado más de medio día y aún no termino de creérmelo. Porque es verdad, no es un sueño. ¡Estamos en la final del Mundial!

España ha dado una lección de fútbol a la selección que mejor fútbol había demostrado hasta ayer a las 20:30 horas. Pero tampoco fue un partido fácil. Era Alemania, no una broma. Nos metió varios sustitos que no llegaron a nada gracias a un centro de la defensa imperial y a un Iker bendito y  demostró por qué todo el mundo consideraba que la de ayer era la final anticipada. Qué bien y qué rápido sube el balón esta Alemania. Por eso el partido de ayer tiene más méritos

Aunque Alemania se sacó del medio magistralmente de encima a selecciones del nombre de Inglaterra y Argentina no había tenido rivales tan bien plantados en el campo como fueron Paraguay, China o incluso Portugal para la Armada – todo hay que decirlo – todos sabíamos del potencial de esa selección. Sin embargo, como muchos vaticinamos, España demostró que, en cuanto le dejan espacio, por mínimo que sea, hace maravillas y jugó ayer su partido más cómodo.

Un 10 a Del Bosque que se arriesgó (mediáticamente, no futbolísticamente) al meter a Pedrito, a quien, según algunos, el partido le venía grande. Lo cierto es que el inesperado cambio fue la pieza que faltaba. Pedrito fue, a mi modo de ver, la estrella del partido. Xavi, Iniesta y Pedrito hicieron estragos entre líneas, aunque sería injusto destacar a nadie en especial, porque todos estuvieron inmensos.

Pero no quería hablar del partido de ayer, sino de su significado. Porque lo bonito y lo grande de lo que estos chavales hicieron ayer cobra más sentido y más entidad cuando lo vemos en la perspectiva que nos ofrece la historia. Una historia que, como solemos decir, nos debía una. Podríamos enumerar una tras una las decepciones que nos había dado la historia, desde Italia ’38 hasta Alemania ’06, con las solas excepciones de los goles de Zarra en el 50 y Marcelino en el 64… y la final del Parque de los Príncipes en el 84. Y seguramente nos olvidáramos de alguna. Esta generación nos ha reconciliado con la historia.

Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros tíos, muchos de los cuales no han llegado quizás a ver esto, sufrieron todos esos males que antes me negué a enumerar. Yo desperté a la Selección y al Mundial con el codazo de Tassotti. La historia posterior todos la conocemos: Nigeria, Al Gandul, Francia… Tantas y tantas esperanzas frustradas dan más sentido a lo que pasó ayer.

Igual que mi generación de deportivistas nacimos al fútbol directamente en la época del Superdépor y nos ahorramos los oscuros años ochenta y los sufrimientos de las promociones y lo que nos costó el ascenso, provocando la “envidia” de nuestros mayores, la generación de mis primos pequeños tienen la suerte de nacer al fútbol internacional con esta selección. Y me dan envidia, aunque no lo cambiaría por nada. La alegría es mayor sabiendo de donde venimos.

Una selección que juega tan bien que ha sido capaz de impulsar un cambio de estilo en la perenne selección alemana. Una selección que pasará a la historia marcando una época como la Canarinha entre los 60 y los 90, como el Equipo de Oro húngaro de los 50 con Puskas como estandarte, como la URSS de Yashin, como la Mannschaft de Beckenbauer y Müller o la de Mathaus, Klinnsmann, Voller y compañía, o como la Naranja Mecánica de Cruyff y Neskeens, o de Van Basten, o de Bergkamp, Kluivert, los De Boer…

Muchos de estos conjuntos no sellaron su historia con un título – baste pensar en Hungría, en Holanda, en la Portugal de Eusebio, en la Brasil de Sócrates, Falcao y Zico – y, aún así, están más en la memoria de muchos que las aburridas Italias tetracampeonas y otros equipos que vencieron “pese a”.

Precisamente contra Holanda, una de esas selecciones que marcaron época, nos jugaremos el domingo el entrar finalmente en ese club exclusivo de selecciones campeonas del Mundo en el que sólo hay siete nombres: Uruguay (’30 y ’50), Italia (’34, ’38, ’82, ’06), Alemania (’54, ’74, ’90), Brasil (’58, ’62, ’70, ’94, ’02) Inglaterra (’66), Argentina (’78 y ’86) y Francia (’98). Gane quien gane hará historia: será el primer Mundial para cualquiera de los dos y será la primera europea que gane un Mundial jugado fuera de Europa (la segunda selección, después de Brasil ’62 y ’02 que lo gane fuera de su continente).

Pero es más que eso. De alguna forma, se enfrentan dos sistemas de juego que son “primos” entre sí. Por un lado, Holanda sigue llevando la marca de la Naranja Mecánica, aunque ha renunciado al estilo que la hizo famosa, admirada y temible durante generaciones, el fútbol total que la generación Cruyff hizo famoso y que continuaron los Gullit, Rijkaard, Van Basten, Bergkamp. No, esta Holanda no es aquella Holanda. Por el otro lado, es innegable que el juego Made in Spain bebe del cruyffismo que se implantó en Barcelona desde principios de los 90 y que ha dado a luz a una generación de jugadores que ha florecido ahora.

Un equipo que ha renunciado a la Naranja Mecánica contra un equipo que ha heredado su espíritu. Y el fútbol le debe una a la Naranja Mecánica desde el 74, eso lo tenemos claro muchos, pero se le debe al juego, no al nombre. Y el fútbol le debe una a esta generación de oro que ya ha ganado 8 Grand Slams de Tenis, 2 NBAs, un Mundobasket y un Eurobasket, varios Tours, varios títulos internacionales de Fútbol Sala, en Hockey, en Balonmano… Falta el colofón final del Mundial de Fútbol.

Por eso, aunque ya hemos hecho historia clasificándonos para la final y cerrar nuestra mejor clasificación en un Mundial de Fútbol que antes era el cuarto puesto de Brasil ’50, aún seguimos soñando y aún mantenemos una sola esperanza: disfrutar de esta España un partido más. El domingo… ¡España entera se va de borrachera!

Posiblemente esta entrada no tenga mucho sentido. A lo mejor peca de forofista o de sentimentalista o de inconexa o de… Me importa más bien poco. España va a jugar una final de un Mundial y eso es justificación suficiente.

julio 4th, 2010

Españoles: la maldición ha muerto

Hoy el ambiente futbolero en España es distinto. Como lo fue aquella mañana del 23 de Junio del 2008. Una mañana distinta, diferente… bendecida, si me permitís, en contraste con lo que durante mucho tiempo consideramos una verdadera maldición: hemos pasado de los cuartos en un Mundial. Ya casi nos podemos morir tranquilos.

Y como se trataba de romper una maldición, el partido de ayer fue una gesta épica. Un partido de esos que te hacen sudar sólo de verlo. Vibrante, emocionante, tenso, loco por momentos, sobre todo en los cinco minutos de la segunda parte en los que se lanzaron 3 penaltis y sólo uno entró pese a ser anulado a posteriori. Un partido de mucha presión, sobre todo psicológica.

Pero también un partido muy táctico. Paraguay hizo un partido inmenso, planteando su juego, regalándole el balón a España y esperando para salir en rápidos contraataques con balones a la espalda de los defensas, ganando ese combate en alguna ocasión – especialmente el gol bien anulado a Valdez hacia el final de la primera parte.

Aunque no vi un juego muy brillante por parte de la selección, con una primera parte muy espesa en la que, aunque se veía que se intentaba jugar a “marear el balón” y a mover a la defensa guaraní para cansarla siguiendo el estilo de juego que nos hizo subir a lo más alto en Viena aquel verano fabuloso, también se veía como la prisa (menor que en otros partidos, pero ahí) nos iba conduciendo hacia un fútbol más directo, de balones largos, al que nuestros jugadores no están tan acostumbrados (a excepción de Alonso y de Torres, quizás).

Salimos a la segunda parte mordiendo un pelín más arriba, lo que hizo un poco más de daño a los medios sudamericanos, que aún así no renunciaron a su juego y nos dieron más de un susto. Del Bosque supo leer bien el partido como ya hizo con Portugal e introdujo dos cambios que a la postre serían decisivos. Renunciando al sistema dio entrada primero a Cesc por Torres, aumentando así la velocidad del balón, volviendo a él aunque intercambiando las posiciones, hizo un cambio muy valiente sustituyendo a Xabi Alonso para dar entrada a Pedrito.

Entre medias de los cambios se concentró casi toda la chicha. Piqué agarrando en un corner a Cardozo nos puso los pelos de gallina a todos; pero como este chaval tiene flor, el mismo Cardozo envió un balón muy blandito a las manos de Casillas. En el contraataque posterior, Villa se interna en el área y Alcaraz le derriba. Penalti. Alonso lo tira y marca, pero un jugador español estaba en el área antes de tiempo. Se repite. Lo falla. En el rechace hay un penalti clamoroso a Cesc que, además, debería haber supuesto la expulsión de Justo Villar (el portero paraguayo), pero no se pita nada.

Así, con el corazón en un puño y espoleados por lo que pudo ser y no fue, España se fue sintiendo más cómoda a medida que el balón iba ganando velocidad y con un Iniesta sublime que se siente mucho más cómodo, infinitamente más cómodo, arrancando desde la izquierda que desde la derecha, donde se empeña en situarlo Del Bosque. Entro Pedrito y el subidón de juego se asentó.

Y así llegó el gol. En una jugada magnífica de Iniesta por el centro que deja un balón franco a Pedrito que se estrelló en el palo y cuyo rechace lo aprovechó el de siempre, el futuro pichichi y MVP del mundial, David Villa, para (con otros dos palos incluídos, que sin tensión no podíamos quedar) enviar el balón al interior de la portería guaraní.

Con el 1-0 pudimos meter algún otro gol más… y también los paraguayos pudieron meter su golito y forzar la prórroga en una doble jugada en la que Casillas no consiguió blocar a la primera para realizar un paradón en el segundo remate. Y así, en un intercambio de golpes más hispano que guaraní, con un Sergio Ramos vendado por una patada en la cara de Santana y con Marchena en el campo por Puyol – lesionado, pero no de gravedad –, España terminó durmiendo la pelota hasta el minuto 93 y se metió en Semis.

Lo mejor que deja el partido, más allá de la clasificación es, a mi modo de ver, la confirmación de la evolución a más de la Armada. Cuando conseguimos crear los espacios, somos imparables y eso con Alemania se va a notar más. Y esa recuperación va de la mano de la recuperación de la columna vertebral de la selección. Piqué, Busquets y Villa ya estaban. Iniesta y Xavi se unieron contra Portugal. Hoy apareció San Iker. Y van a más. Y ya nos quedamos hasta el 10. Y se puede soñar con el 11 y más allá.

Contra Alemania, no nos engañemos, será un partido complicado. Es la selección que mejor ha jugado de todo el Mundial. Pero llegan sin Müller y, nosotros, venimos en progresión ascendente con todo el equipo preparado. No es Paraguay, no es Chile, no es Suiza, no es Honduras, no es Portugal. La sola entidad del rival nos hace crecernos, pero, además, es un equipo al que le gusta jugar y que, por lo mismo, va a dejar unos espacios que no hemos tenido hasta ahora.

En resumen, una vez más, se puede soñar.

junio 30th, 2010

Una vida extra para la Armada


Foto: Marca.com

Un solitario gol de Villa nos sirvió anoche para decir adiós a nuestros vecinos del suroeste ibérico en quizás el que fue, por fases, el mejor partido de la selección a todos los niveles aunque en otros momentos nos enzarzamos en un correcalles en el que teníamos más que perder de lo que podíamos ganar.

En el balance positivo, hay que destacar, sobre todo, que la Armada volvió por el camino por el que todos queríamos verla jugar al comienzo de este Mundial. Toque, sin prisas, mareando a las defensas… Con carencias, sí; con poca velocidad, también; pero hemos tocado y eso es importante. Parte del mérito lo tienen los tres del centro del campo, que ayer funcionaron por primera vez en los cuatro partidos que llevamos como queríamos verlos funcionar. Enorme mundial que está haciendo Busquets a la chita callando, los Xa(b)vis comienzan a carburar juntos. Y otra parte grande del mérito de ayer lo tiene el enorme estado de forma de Villa 4 partidos, 4 goles. Lo dije el otro día y me reafirmo: el Guaje pinta pichichi.

También en el lado positivo de la balanza hay que señalar a Del Bosque, que ayer estuvo muy acertado con los cambios. O, mejor dicho, con el cambio, que Pedrito y Marchena fueron los típicos cambios de perder tiempo al final del partido… (bueno, y para invocar el Efecto Marchena, por si acaso). Manuls y el twitter son testigos de que critiqué el cambio en su momento. Meter a Llorente en el 58 parecía insistir en el correcalles en el que venía convirtiéndose el partido. Pero no. Apenas entrar, el Rey León casi marca y, de paso, abrió los espacios necesarios que requiere Villa para tirar sus diagonales. Perfecto el de San Mamés.

En el balance negativo: Torres sigue sin marcar. Muchos pensábamos que ayer sería su partido, pero no. Misteriosamente, insistió en escorarse una y otra vez en la derecha, anulándose a sí mismo y a ese otro juego que lo hace tan valioso en el esquema de la Selección: el abrirle huecos al Guaje. En la banda, no fijaba centrales, le cortaba el paso a un Ramos que sigue insistiendo en jugar de extremo y no de central, y descolocaba a Iniesta que, con el partido convertido en un correcalles apenas se le vio.

Y en el balance negativo, también, la paupérrima actuación de Casillas en el Mundial que, sin embargo, está pasando totalmente desapercibida para la prensa. El Capitán, San Iker, el hombre que nos llevó en volandas hasta Viena hizo ayer justamente dos años, no está fino. Basta de echarle la culpa al balón, porque no sólo fueron los dos tiros lejanos de ayer que pretendió atajar creyéndose Rafa Pascual, también nos ha dejado un recital de salidas en las que no nos colaron un gol como el de Villa a Paraguay de milagro milagrito.

La inseguridad de Casillas transmite inseguridad a los demás. Es la dinámica habitual de un equipo. Un portero da confianza a la defensa, la defensa al centro del campo y así se crea un sistema defensivo compacto y seguro. Si el portero no está fino, genera dudas y esas dudas se transmiten como un cáncer. Y se está viendo. No es cosa del Mundial. Probablemente Iker haya firmado su peor temporada en años.

Misteriosamente, contra Torres sí se cargan las tintas, pero contra Iker no. Cuando alguien se atreve a criticarlo siempre dice “pero un cambio sería traumático”. Eso como mucho. Hablo, en cualquier caso, de la prensa deportiva (que es la que ejerce presión, al fin y al cabo); en los blogs es otra historia. ¿Será el efecto Carbonero? No lo creo. ¿Será el balón? Lo cierto es que el Jabulani es la gran excusa para los porteros en este Mundial, pero, como digo, no son sólo los tiros lejanos lo que están causando problemas a Iker.

Yo ponía a Reina contra Paraguay. ¿Que es arriesgado y desestabiliza un cambio como ese? Puede que sí. Puede que ya sea tarde. Pero creo que entrar en los tres partidos decisivos con dudas atrás es mucho peor y Paraguay, que tiene a Santa Cruz en baja forma y viene sin su goleador estrella, es un buen momento para probar.

Como final, un par de pildorillas:

  • Voy a corregir mi pronóstico. Veo a Alemania semifinalista.
  • Cristiano ayer se reivindicó… como lo mal compañero y mala persona que es. No sólo no aportó nada al equipo, cruzó todo el campo para “robarle” una falta a un compañero (que después desperdiciaría), sino que incluso restó
  • Si el gol es en orsai (que está el mundo dividido entre lusoparlantes e hispanohablantes) y llevamos dos expulsiones a la espalda que no fueron, ¿somos un equipo grande?

¿Qué opinas tú? ¿Te gustó España ayer? ¿Casillas o Reina? ¿Torres? ¿Es orsai o no?

junio 26th, 2010

El fin de la primera fase II (El análisis en pildorillas)

Se acabó, ahora ya sí, la primera fase. Voy a dejar mis impresiones:

  • Vaya primera fase aburrida. No por los resultados, por los partidos. Ni uno decente.
  • El fútbol suele hacer justicia. A Italia algún día tendría que dejar de valerle la racanería.
  • Sólo Argentina ha demostrado algo en el mundial.
  • África ha caído, ojo a Asia.
  • El ridículo de Francia ha sido lo más divertido de la primera fase.
  • Francia ha caído, Italia ha caído, Inglaterra no juega, Alemania es muy irregular, Holanda está muy blandita, España no toca, Portugal no brilla… ¿Dónde está la vieja Europa?
  • Tenía yo miedo de que el partido de ayer me jodiera el análisis, por ventajista o por eufórico. No lo ha hecho. Pasamos. Jugando el peor partido de la primera fase. Pero pasamos.
  • Tuvimos 15 minutos de fútbol en las botas, pero nos comió un equipo con 10 que tiró la toalla a la mitad de la segunda parte.
  • Xavi está muy solo y muy arriba.
  • Del Bosque no sabe manejar los cambios. Ayer lo demostró otra vez.
  • Casillas no está. Tampoco lo va a quitar (cosas de la presión mediática). Pero Casillas no está.
  • Cesc está para jugar de titular.
  • Iniesta es un Dios del fútbol.
  • Villa acaba de pichichi del mundial… si no al tiempo.
  • Reina, Ramos, Piqué, Puyol, Capdevilla, Busquets, Xavi, Cesc, Iniesta, Torres, Villa
  • El cuadro de enfrente: (Uruguay-Corea del Sur x USA-Ghana) x (Holanda-Eslovaquia x Brasil-Chile)
  • El nuestro: (Argentina-México x Alemania-Inglaterra) x (Paraguay-Japón x España-Portugal)
  • Portugal, Japón, Argentina, Holanda.

Ahí lo dejo

junio 25th, 2010

El final de la primera fase I (Las posibilidades)

Entre vuvuzelas y partidos aburridos, sorpresas, decepciones y los de siempre, esta tarde llegamos ya al final de la primera fase. Cuatro equipos pasarán a las eliminatorias de octavos de final, otros cuatro volverán a sus casas, expulsados del sueño mundialista. Korea del Norte está entre ellos y previsiblemente también una Honduras que ha perdido los dos partidos y a la que sólo le vale ganar (de varios goles) y esperar que España no puntúe.

Repasemos cómo están las cosas por el grupo de los cruces, luego iré a por los nuestros. Lo más fácil es que, después del 7-0 de Portugal a Korea del Norte, Costa de Marfil acompañe a Korea del Norte y sean los dos países luso-parlantes los que avancen al cuarto partido del Mundial. Existen posibilidades, no demasiado descabelladas, que meterían a Costa de Marfil, con una goleada abultada (tiene un -2 en contra) a los norkoreanos y una goleada a favor de Brasil, todo por mitigar el +7 de los Lusos. Teniendo en cuenta lo frágil que se demostraron los asiáticos una vez se vieron fuera del partido y el poderío físico de los africanos, no es una posibilidad tan remota como parece por los números. Pero es eso 9 goles de diferencia no es tampoco ninguna coña. Lo lógico… Portugal 2ª – Brasil 1ª

Pasemos ya a nuestro grupo. A estas alturas creo que todos sabremos que ganando estamos clasificados. Superaríamos a Chile en el goal-average general y eso nos garantizaría la segunda plaza. Puntuando, Chile está dentro. Suiza depende de sí misma… de aquella manera: tiene que ganar a Honduras por al menos dos goles para garantizarse el goal-average respecto a los sudamericanos y a nosotros en vistas a un posible empate a puntos. Haciéndolo, estaría clasificada independientemente del Chile-España. Honduras tiene posibilidades, tan remotas como las de Costa de Marfil teniendo en cuenta el potencial: ganar a Suiza por un tres goles y esperar la victoria chilena. Si los centroamericanos vencieran a los helvéticos, Chile estaría automáticamente en octavos y a España le bastaría puntuar (como también le llegaría en caso de un empate en el HON-SUI). Mi pronóstico, pasamos España y Chile… pero el orden ya no me atrevo a decirlo. No sé por qué, pero un doble empate en los partidos me parece más que probable.

Lo cual nos dejaría unos cruces la mar de interesantes. Da igual en qué orden, si metrópolis vs colonias (España-Brasil / Chile-Portugal) o los ibéricos por un lado y los sudamericanos por otro (España-Portugal / Chile-Brasil).

Para no hacer más largo el post, me guardo mi análisis de España para esta noche o mañana. No por ser ventajista en un sentido u otro, si queréis, podéis ver mis tweets del lunes, martes y miércoles para haceros una idea. No creo que varíe mucho. Pero espero tener una visión mucho más positiva esta noche que la que me quedó el lunes por la noche.

Ya que estoy, aprovecho para avisar que no va a haber capítulo de Akano. Una semana muy liada con el examen de Bachiller (ya os cuento en otro post) no me ha dejado hacer nada. Así que… el capítulo 41 estará la semana que viene. Disculpad las molestias.

(PD: Y por favor, que nadie interprete mal mi referencia a las colonias, era sólo por poner de relieve un dato que me parece curioso, nada más. No pretendía ser xenófobo racista)

junio 15th, 2010

Las vuvuzelas de los…

A través de eCuaderno he llegado a este artículo del periodista (entre otras cosas) portugues Paulo Querido en el que se critica duramente las famosas vuvuzelas (que no “vuvuzuelas”, como dije en el artículo anterior sobre el mundial). Dice el luso que matan la participación del público y yo no podría estar más de acuerdo. A lo que no llegaría ya es a la afirmación de que esto sea razón suficiente para no haber llevado el Mundial a Sudáfrica. Pero eso es otro cantar.

Lo cierto es que las vuvuzelas son nocivas para el futbolero. Son un molesto zumbido, constante, incesante, monótono e imparable que acompaña indistintamente un emocionantísimo Brasil-España (esperemos que sea la final) o al coñazo que fue Uruguay-Francia. Da igual el partido, la situación, los contendientes. El resultado final es el mismo: BZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Uno de los alicientes del fútbol en directo es la afición. A mí lo que más me gusta de ir al campo es precisamente eso y en Coruña tenemos la suerte de una gran afición. Por lo demás, casi es mejor ver un partido por la tele (más detalle, más cómodo…). Cuando la cadena se porta bien y es capaz de dejarte sentir la presión del ambiente, aunque sea un poquito, es cuando mejor se vive.

Así, cuando vemos un partido de fútbol inglés nos acojonamos. Y lo mismo nos pasa cuando vemos la Bombonera a tope o a los brasileiros bailar samba en los estadios. A los del Mediterráneo Oriental (Balcanes, Grecia, Turquía) les da por las bengalas (también a los italianos de vez en cuando). Cada pueblo, cada afición, como señala bien un compañero mío en el Facebook, tiene una idiosincrasia propia que la hace única. Siguiendo el mismo razonamiento la tan traída y llevada vuvuzela sería la forma propia de la afición surafricana.

La cuestión es que ya en casa resulta sumamente molesta. No quiero imaginar lo que puede ser para los jugadores, seleccionadores y periodistas o para cualquier mortal que esté en el campo cuando en casa, por la tele o por la radio, se vuelve insoportable. Apenas se escucha a los comentaristas con claridad, que tienen que gritar como condenados para hacerse entender.

No sé si prohibirlas es la solución. Hay quien dice que , hay quien dice que no. El debate está en la calle. Ahora, seguramente es tarde, pero sí que creo que se pierde mucha riqueza cuando se sucumbe a la dictadura del zumbido. Creo que es trabajo para la FIFA futuras ediciones que se puedan celebrar el evaluar formas (no prohibitivas) de fomentar la diversidad “aficional”.

Lo que sí sé es que no sé a qué esperan las cadenas de radio y TV para filtrar el zumbido y así, aún si no lo quieren hacer desaparecer completamente, por lo menos, mitigarlo para hacerlo más soportable. Quizás entonces, podamos escuchar las gargantas de los aficionados desgañitarse por su equipo.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Se deberían prohibir las vuvuzelas o deberían respetarse como forma de expresión cultural?