Hacía tiempo que no escribía de mi Depor. Desde el mayo fatídico. Me había planteado hacer algo para el derbi pero una cosa llevó a la otra y decidí no hacerlo. Pero tampoco quiero dejar más pendiente esto, que me sabe mal. Y quería hablaros de los dos jugadores que veo yo que serán o que deberían ser claves en nuestro regreso a primera. Claves, sobre todo, en contraste al año pasado. Por eso no voy a hablar de hombres de los que ya se esperaba su importancia: Aranzubía bajo palos, el oficio de Colotto en defensa, la magia de Valerón o la entrega de Guardado. No, son dos nombres que no han brillado demasiado hasta ahora vestidos de blanquiazules. Porque ninguno de los dos son precisamente recién llegados:

Juan Domínguez
Si alguien me preguntara quién sería el gran puntal que faltaba en el centro del campo del Depor (una de las causas últimas del descenso), yo hubiera optado este año por Alex Bergantiños. Un mediocentro con solidez, experiencia en Segunda y con llegada. Pero resulta que Alex no está haciendo, en términos generales, una buena temporada.
Por fortuna, otro canterano ha mostrado que, por fin, está preparado para llevar la manija del Depor: Juan Domínguez. Y digo “por fin” porque se había convertido en la típica eterna promesa. De jugador que está ahí pero no da llegado. A mí me tenía la impresión de un jugador sin carácter, con muy poca sangre… Pues bien, ha dado un pase adelante y se está convirtiendo en uno de los grandes puntos de referencia del juego del Depor. No es un mediocentro defensivo, pero con un hombre detrás que le sostenga, puede ocupar un puesto que lleva mucho tiempo vacío en el Depor, desde que Sergio dio ese bajón de calidad (motivado, en parte, por la falta de un mediocentro como Mauro que le cubriera las espaldas). Es algo que le hacía mucha falta al Depor. Y su capacidad de combinar con Valerón (o con Juan Carlos, otro canterano que está llamado a subir con vista a no mucho) va a ser fundamental.
Viendo el nivel que ha mantenido, sobre todo, desde el partido contra el Celta hace un par de semanas, esto parece ser una obviedad. Más discutido, y seguramente me quede prácticamente solo defendiendo esto, es el otro nombre. Otra de esas eternas promesas de la “cantera” blanquiazul, que lleva vagando (y nunca mejor dicho) por el primer equipo ya cuatro temporadas.

Lassad Nouioui
Hablo del tunecino Lassad Nouioui. Un delantero con un trato del balón muy bueno, un disparo muy duro perfecto para el disparo de media distancia… Con un físico desgarbado y unas formas un poco extrañas, quizás. Su problema siempre ha sido su fragilidad física, que ha cortado lo que podría haber sido una enorme proyección. El otro, es, como le ocurría a Juan Domínguez o al ahora atlético, Adrián (que yo sigo sosteniendo que si aquí no se cubrió de gloria es porque se empeñaron en ponerlo donde no debían o con quien no debían), un problema de actitud, al menos de expresión de esa actitud. De esos jugadores que parecen que fluctúan por el campo porque toca.
Lassad, además, no es un punta punta. No es un delantero centro al uso, un 9. Es más un segundo punta, un hombre que llega al hueco que le abre el nueve. Por eso, los deportivistas ven más en el puesto a Xisco, que lleva toda la temporada lesión tras lesión, un delantero más apropiado que el tunecino. O a Riki, que ha tenido una cierta regularidad a lo largo de estos años. Y lo que yo llevo dicho de él no es precisamente muy bueno.
Entonces, ¿por qué? Creo que el juego al que quiere jugar el Depor exige más un delantero con toque que un delantero con remate. Exigen un delantero que prolongue la filosofía de toque de Juan Domínguez, Valerón, Bruno Gama (el mejor fichaje de este año, aunque no lo pudimos estrenar hasta hace nada) y Guardado – que yo creo que es el centro del campo del Depor, con un mediocentro de corte defensivo, sea Alex, sea Jesús Vázquez, sea Borja. Mejor Lassad y Riki que Xisco, por tanto. Y mejor Lassad que Riki, que tiene una cierta tendencia perniciosa al individualismo y no tiene tanta calidad como él.
Además, puede ocupar el puesto teórico de Valerón (salvando las distancias) en circunstancias determinadas, ya que al canario hay que dosificarlo también. Viendo el rendimiento de Juan Domínguez jugando de 8 y que Oltra no cuenta con Juan Carlos, Lassad parece mejor opción que Guardado, Gama – ambos rinden mejor en la banda – y el excesivamente individualista Salomão.
Y creo sinceramente que, si se deposita la confianza necesaria en Lassad, él responderá. Sobre todo con el estilo al que parece querer jugar el Depor. Y ahora hay una novedad más. Hay un centro del campo, que es algo que no teníamos hacía mucho tiempo. Y eso le va a beneficiar a él, porque le llegarán balones, no tiene ya que perseguirlos.
Podríamos nombrar también a Bruno Gama y a Salomão, los dos interiores-extremos portugueses que nos hemos traído este año. Los dos de una gran calidad. De hecho, Salomão está siendo un jugador de esos que marcan la diferencia aunque peca de un excesivo individualismo. Por eso a mí me gusta más Bruno Gama, de hecho.
De todas formas, el gran problema y el gran quehacer del Depor no está del mediocampo hacia delante (de hecho, el Depor es el equipo más goleador de Segunda, junto con el Celta y el Barça B), sino del mediocampo hacia atrás. La defensa del Deportivo (todas las líneas) está siendo desastrosa, tanto la línea de centrales como los laterales o los medioscentros. Especialmente los laterales. Es un peligro que aquello que ha definido al equipo en los últimos años, el orden táctico, se esté yendo al garete. Aranzubía tiene que ejercer demasiadas veces de santo y eso nunca es bueno.
Eso, y mejorar el rendimiento fuera de casa (7 puntos, el peor visitante de los 11 primeros). Para subir (ese es el objetivo, no lo olvidemos) no basta con ser el mejor local.












