Este post originalmente pretendía ser un comentario a esta entrada de Vayatele, pero como me enrollé (para variar) pues he decidido convertirlo en un post más de la Caldeirada, y así me quito la espinita de hablar de más series que Doctor Who y, además, de una de las series que más interés me provocan actualmente: Caprica, el spin-off a modo de precuela de la genial Battlestar Galactica.
A mí Caprica me está pareciendo un serión en todos los aspectos: interpretativo, argumental, visual, musical… Es cierto, es una serie muy distinta a BSG pese a desarrollarse en el mismo universo. Precisamente por eso, entiendo que a muchos les choque, y que el contraste repela a muchos. No creo que sea porque sea una serie difícil de seguir a nivel argumental, Galactica era una serie muy densa a todos los niveles, sólo hacía falta arañar un poco la superficie de la acción, y a veces ni eso. De hecho, Caprica es, probablemente una serie mucho menos profunda que BSG cuando analizamos bien la “serie madre”.
También hay que contar con que Caprica tenía que responder a las expectativas (argumentales, técnicas…) que todos se (nos) hacía(mos) con respecto a una precuela de la gran Battlestar Galáctica, que, evidentemente, tenía unas premisas que tenían que afrontar: la decadencia de las colonias, el nacimiento y posterior rebelión de los cylon, el componente religioso tan ligado especialmente a los cylon… y más o menos las están afrontando.

El “problema” está en que seguramente no lo están haciendo de la forma en que muchos (entre los que yo me incluyo) esperábamos. Personalmente, yo esperaba algo mucho más parecido a BSG que lo que ha terminado siendo. De hecho, aunque probablemente algún purista me matará por ello, yo le veo más puntos de contacto con Boardwalk Empire (la nueva creación de HBO y Scorsese) que con su propia madre, considerada como uno de los mayores hitos de la ciencia ficción moderna.
Esta diferencia entre una y otra es decisiva, creo yo, a la hora de que muchos fans de la primera no hayan recibido con tan buenos ojos la nueva creación de SyFy, pero yo creo que tiene mucho de virtud haber sabido construir semejante argumento, semejantes personajes y semejantes escenarios con la mente puesta en algo que parecía muy prefijado, sin perder el norte de a donde se quiere llegar.
Es lenta, sí, pero no con una lentitud que se haga pesada. Utiliza un ritmo de narración pausado, detallista, tranquilo, que permite asimilar las escenas de una en una hasta el punto de que cuando se introducen algunas escenas de acción pura y dura (como ocurrió en el último capítulo) resultan algo forzadas, antinaturales, casi diría yo. Pero incluso estas escenas más rápidas se nos presentan de una forma que sean significativas dentro de este ritmo más sombrío, lúgubre y melancólico que tiene Caprica, que es lo que pedía (creo yo) el argumento.
Quizás este ritmo lento al que se desarrolla le de una apariencia más pesada, más de dramón difícil de ver, pero es que eso es lo que es Caprica: un drama en toda regla con un alto componente “psicológico”, por mucho que se sitúe en un universo de ciencia-ficción en el que estamos acostumbrados a ver día sí día también combates interestelares. Es otro estilo totalmente diferente al que tenía Galactica (no sé cuántas veces habré dicho esto ya a lo largo de la entrada), pero mantiene la característica fundamental que hizo de aquella algo más que una serie de ciencia ficción. Al igual que Galactica, Caprica es una serie para no quedarse en lo que salta a la vista, una serie para leer entre líneas; una serie “resultona” en la superficie, pero que encierra sus grandes virtudes en un nivel más profundo.
¿Que tiene sus defectos? ¿Que se centra mucho en algunos aspectos de los que un sector de los fans acabó “aburrido” en BSG (la religión, para ser concretos)? Todas las series tienen defectos (o casi todas, que por ahí hay quien dice que las hay que no), Caprica no iba a ser una excepción. Pero ninguno que emborrone su gran calidad. Lástima que la audiencia no lo haya considerado así y que ahora, como decía el artículo del que este largo rollo pretendía ser comentario, Caprica esté en la cuerda floja.





