Posts tagged ‘Galactica’

octubre 22nd, 2010

Caprica, una precuela discutida

Este post originalmente pretendía ser un comentario a esta entrada de Vayatele, pero como me enrollé (para variar) pues he decidido convertirlo en un post más de la Caldeirada, y así me quito la espinita de hablar de más series que Doctor Who y, además, de una de las series que más interés me provocan actualmente: Caprica, el spin-off a modo de precuela de la genial Battlestar Galactica.

A mí Caprica me está pareciendo un serión en todos los aspectos: interpretativo, argumental, visual, musical… Es cierto, es una serie muy distinta a BSG pese a desarrollarse en el mismo universo. Precisamente por eso, entiendo que a muchos les choque, y que el contraste repela a muchos. No creo que sea porque sea una serie difícil de seguir a nivel argumental, Galactica era una serie muy densa a todos los niveles, sólo hacía falta arañar un poco la superficie de la acción, y a veces ni eso. De hecho, Caprica es, probablemente una serie mucho menos profunda que BSG cuando analizamos bien la “serie madre”.

También hay que contar con que Caprica tenía que responder a las expectativas (argumentales, técnicas…) que todos se (nos) hacía(mos) con respecto a una precuela de la gran Battlestar Galáctica, que, evidentemente, tenía unas premisas que tenían que afrontar: la decadencia de las colonias, el nacimiento y posterior rebelión de los cylon, el componente religioso tan ligado especialmente a los cylon… y más o menos las están afrontando.

El “problema” está en que seguramente no lo están haciendo de la forma en que muchos (entre los que yo me incluyo) esperábamos. Personalmente, yo esperaba algo mucho más parecido a BSG que lo que ha terminado siendo. De hecho, aunque probablemente algún purista me matará por ello, yo le veo más puntos de contacto con Boardwalk Empire (la nueva creación de HBO y Scorsese) que con su propia madre, considerada como uno de los mayores hitos de la ciencia ficción moderna.

Esta diferencia entre una y otra es decisiva, creo yo, a la hora de que muchos fans de la primera no hayan recibido con tan buenos ojos la nueva creación de SyFy, pero yo creo que tiene mucho de virtud haber sabido construir semejante argumento, semejantes personajes y semejantes escenarios con la mente puesta en algo que parecía muy prefijado, sin perder el norte de a donde se quiere llegar.

Es lenta, sí, pero no con una lentitud que se haga pesada. Utiliza un ritmo de narración pausado, detallista, tranquilo, que permite asimilar las escenas de una en una hasta el punto de que cuando se introducen algunas escenas de acción pura y dura (como ocurrió en el último capítulo) resultan algo forzadas, antinaturales, casi diría yo. Pero incluso estas escenas más rápidas se nos presentan de una forma que sean significativas dentro de este ritmo más sombrío, lúgubre y melancólico que tiene Caprica, que es lo que pedía (creo yo) el argumento.

Quizás este ritmo lento al que se desarrolla le de una apariencia más pesada, más de dramón difícil de ver, pero es que eso es lo que es Caprica: un drama en toda regla con un alto componente “psicológico”, por mucho que se sitúe en un universo de ciencia-ficción en el que estamos acostumbrados a ver día sí día también combates interestelares. Es otro estilo totalmente diferente al que tenía Galactica (no sé cuántas veces habré dicho esto ya a lo largo de la entrada), pero mantiene la característica fundamental que hizo de aquella algo más que una serie de ciencia ficción. Al igual que Galactica, Caprica es una serie para no quedarse en lo que salta a la vista, una serie para leer entre líneas; una serie “resultona” en la superficie, pero que encierra sus grandes virtudes en un nivel más profundo.

¿Que tiene sus defectos? ¿Que se centra mucho en algunos aspectos de los que un sector de los fans acabó “aburrido” en BSG (la religión, para ser concretos)? Todas las series tienen defectos (o casi todas, que por ahí hay quien dice que las hay que no), Caprica no iba a ser una excepción. Pero ninguno que emborrone su gran calidad. Lástima que la audiencia no lo haya considerado así y que ahora, como decía el artículo del que este largo rollo pretendía ser comentario, Caprica esté en la cuerda floja.

junio 16th, 2010

Las cabeceras de la Tele

Dejando a un lado mi cabreo vuvuzelario de ayer y tratando de no pensar en el cabrón que me ha puesto una reunión del claustro del ITC esta tarde a las cinco (sólo me consuela pensar que pa entonces España tendrá ya solucionado el partido), me asomo a esta ventana para hablaros de cabeceras. No de las cabeceras de las camas, aunque algunas lo merecerían, sino a las de la Tele. A las de las series, concretamente, porque es lo que más veo. A las de las series extranjeras, que no aguanto la ficción nacional y, por eso, no conozco sus vericuetos.

Como ya todos sabéis, que no descubro la pólvora, las cabeceras son ese corte que hay más o menos al principio de los capítulos, tema musical incluido, que identifica la serie. Normalmente, se aprovechan para hacer una presentación más o menos general del contexto de la serie y presentar a los personajes, créditos incluidos. Pero vamos, que esto último, no es dogma de fe.

Las hay que han pasado a la historia y son fácilmente reconocibles por todos, como la del Equipo A. Sí, aquella que comenzaba con “En 1962, cuatro miembros del ejército americano fueron acusados de un crimen que no habían cometido”. O como los paraguas y la fuente de Friends o la visión panorámica de Springfield que nos dejan Los Simpsons. Aunque normalmente pasan a la memoria únicamente los temas musicales, como el de McGiver que lo llevo grabado en la mente desde que comencé a escribir esto.

En Japón, para el anime, suelen echar mano de los grandes grupos del país para los openings y endings de las series. Las grandes estrellas del J-Pop o J-Rock o J-Punk o J-Jota han servido grandes temas que a muchos occidentalitos frikis nos han descubierto grandes grupos procedentes de esas longitudes tan distantes, como los Beat Crusaders con los que yo me topé viendo BECK y que dieron lugar a este opening. La que todos recordamos, posiblemente es la de Dragon Ball (la clásica) con la música de Barón Rojo en castellano (aunque los que tenemos la suerte de pertenecer a la Xeración Xabarín – nuesta particular Generación X – nos acordaremos más del gallego).

El caso es que también han creado monstruos, como Antonio el Otaku, todo un icono(clasta). Porque además, cada vez que cambian (y lo hacen regularmente) la gente está pendiente y se convierten en verdaderos objetos de discusión. Es decir, como todo lo que rodea a la cultura manga-anime se convierte en un verdadero fenómeno de marketing.

En las series occidentales no se llega a tanto normalmente, aunque hay temas que han triunfado fuera de la serie (y no, no estoy pensando en Fran Perea) o se ha tomado algún himno generacional para ocupar funciones de cabecera. ¿Quién no se acuerda del With a Little help from my friends (versión lenta) que puso cara a Aquellos maravillosos años?

Son tan “icónicas” e identificativas, que cambiarlas es arriesgado. Muchas veces, cuando se componen de partes de episodios, se actualizan simplemente, pero manteniendo la misma estructura. Si te arriesgas a cambiar, puede que no guste, como le ocurre a Manu con la nueva cabecera del Dr. Who (a pesar de que sigue siendo esencialmente igual).

Luego está el otro extremo, la que no cambia ni aunque se maten. Yo llevo dos temporadas de House preguntándome por qué Olivia Wilde (13) y Peter Jacobson (Taub) no aparecen en la cabecera de la serie cuando sí sale Jennifer Morrison (Cameron), que ha abandonado el equipo.

Hay cabeceras para todos los gustos. Las hay largas y elaboradas, de esas que duran casi un minuto y medio y nos cuentan la mitad de la historia de la galaxia con una musiquilla por detrás. Las hay sencillas, como las letras de LOST o la sencilla imagen de The Mentalist.

Personalmente, las prefiero de este último estilo. No soy buen cliente de openings y, cuando puedo, las paso. Sólo me mantienten los ojos pegados aquellas que meten ligeras variaciones. Todos conocemos el ejemplo más claro, la cabecera de Los Simpson, con su pizarra, su solo de saxo y su sofá. Está también la frasecita del comienzo de Futurama o el detalle final de Flashforward. A mí la que más me gusta, por lo simbólico, es la de Battlestar Galactica: el contador, la frase (que varía en ciertas ocasiones dependiendo de la situación de la flota) y el aluvión de imágenes del capítulo. Otras, como ocurre en Fringe, cambian ligeramente en capítulos determinados.

Y tú, ¿eres de los que las pasan rápido como yo o de los que te quedas a verlas? ¿Cuál es la que más te gusta? ¿La que menos?