Posts tagged ‘Flashforward’

junio 16th, 2010

Las cabeceras de la Tele

Dejando a un lado mi cabreo vuvuzelario de ayer y tratando de no pensar en el cabrón que me ha puesto una reunión del claustro del ITC esta tarde a las cinco (sólo me consuela pensar que pa entonces España tendrá ya solucionado el partido), me asomo a esta ventana para hablaros de cabeceras. No de las cabeceras de las camas, aunque algunas lo merecerían, sino a las de la Tele. A las de las series, concretamente, porque es lo que más veo. A las de las series extranjeras, que no aguanto la ficción nacional y, por eso, no conozco sus vericuetos.

Como ya todos sabéis, que no descubro la pólvora, las cabeceras son ese corte que hay más o menos al principio de los capítulos, tema musical incluido, que identifica la serie. Normalmente, se aprovechan para hacer una presentación más o menos general del contexto de la serie y presentar a los personajes, créditos incluidos. Pero vamos, que esto último, no es dogma de fe.

Las hay que han pasado a la historia y son fácilmente reconocibles por todos, como la del Equipo A. Sí, aquella que comenzaba con “En 1962, cuatro miembros del ejército americano fueron acusados de un crimen que no habían cometido”. O como los paraguas y la fuente de Friends o la visión panorámica de Springfield que nos dejan Los Simpsons. Aunque normalmente pasan a la memoria únicamente los temas musicales, como el de McGiver que lo llevo grabado en la mente desde que comencé a escribir esto.

En Japón, para el anime, suelen echar mano de los grandes grupos del país para los openings y endings de las series. Las grandes estrellas del J-Pop o J-Rock o J-Punk o J-Jota han servido grandes temas que a muchos occidentalitos frikis nos han descubierto grandes grupos procedentes de esas longitudes tan distantes, como los Beat Crusaders con los que yo me topé viendo BECK y que dieron lugar a este opening. La que todos recordamos, posiblemente es la de Dragon Ball (la clásica) con la música de Barón Rojo en castellano (aunque los que tenemos la suerte de pertenecer a la Xeración Xabarín – nuesta particular Generación X – nos acordaremos más del gallego).

El caso es que también han creado monstruos, como Antonio el Otaku, todo un icono(clasta). Porque además, cada vez que cambian (y lo hacen regularmente) la gente está pendiente y se convierten en verdaderos objetos de discusión. Es decir, como todo lo que rodea a la cultura manga-anime se convierte en un verdadero fenómeno de marketing.

En las series occidentales no se llega a tanto normalmente, aunque hay temas que han triunfado fuera de la serie (y no, no estoy pensando en Fran Perea) o se ha tomado algún himno generacional para ocupar funciones de cabecera. ¿Quién no se acuerda del With a Little help from my friends (versión lenta) que puso cara a Aquellos maravillosos años?

Son tan “icónicas” e identificativas, que cambiarlas es arriesgado. Muchas veces, cuando se componen de partes de episodios, se actualizan simplemente, pero manteniendo la misma estructura. Si te arriesgas a cambiar, puede que no guste, como le ocurre a Manu con la nueva cabecera del Dr. Who (a pesar de que sigue siendo esencialmente igual).

Luego está el otro extremo, la que no cambia ni aunque se maten. Yo llevo dos temporadas de House preguntándome por qué Olivia Wilde (13) y Peter Jacobson (Taub) no aparecen en la cabecera de la serie cuando sí sale Jennifer Morrison (Cameron), que ha abandonado el equipo.

Hay cabeceras para todos los gustos. Las hay largas y elaboradas, de esas que duran casi un minuto y medio y nos cuentan la mitad de la historia de la galaxia con una musiquilla por detrás. Las hay sencillas, como las letras de LOST o la sencilla imagen de The Mentalist.

Personalmente, las prefiero de este último estilo. No soy buen cliente de openings y, cuando puedo, las paso. Sólo me mantienten los ojos pegados aquellas que meten ligeras variaciones. Todos conocemos el ejemplo más claro, la cabecera de Los Simpson, con su pizarra, su solo de saxo y su sofá. Está también la frasecita del comienzo de Futurama o el detalle final de Flashforward. A mí la que más me gusta, por lo simbólico, es la de Battlestar Galactica: el contador, la frase (que varía en ciertas ocasiones dependiendo de la situación de la flota) y el aluvión de imágenes del capítulo. Otras, como ocurre en Fringe, cambian ligeramente en capítulos determinados.

Y tú, ¿eres de los que las pasan rápido como yo o de los que te quedas a verlas? ¿Cuál es la que más te gusta? ¿La que menos?

marzo 20th, 2010

Dale p’alante: el retonno

Anoche me tocó panzada de series. Me terminé It’s always sunny in Philadelphia y, después, tocó volver a ponerse con el que, quizás, es el mayor bluff de la temporada: una serie que prometía mucho, pero que luego se quedó en algo lento y mediocre.

Sí, estoy hablando de FlashForward, o “Dale p’alante”, en perfecto castellano.

A poco que uno esté metido en el mundillo de las series es imposible que no haya oído hablar de ella. Era el estreno del año, la sucesora de Lost… Muchos de nosotros nos quedamos impactados por el concepto que subyacía a esta trama. Muy, muy interesante. Pero los primeros episodios se sucedieron y lo que prometía un primer capítulo bastante lleno de acción y con mucho ritmo, fue dando paso a otros más lentos y empalagosos que no aportaban nada a una trama ya de por sí oscura y enrevesada.

Flashforward es una serie mal narrada. Eso se ve a distancia. Comenzó muy bien pero… Y tampoco es que los actores ayuden mucho. Por lo menos Joseph Fiennes, que me había encantado en Lutero, ha convertido a su personaje en un robot. Y es el protagonista… En fin.

Aunque muchos de los que se preveían fans de la serie la abandonaron o se convirtieron escépticos antes, el punto crítico, a mi modo de ver, llegó con el capítulo 9 (el penúltimo de la primera mitad de la temporada), cuando se contó una historia sin ninguna importancia, centrada en un segundón (carismático, sí, pero segundón) y que, para más INRI, no aportaba absolutamente nada a la trama.

Y llegó el parón. Uno irremediable y obligado dado el enorme descenso de las audiencias. Un parón que se prolongó hasta este jueves pasado cuando recuperó su puesto en la parrilla después de 3 meses de dudas, cuestiones e incluso ciertas burlas… Y yo, que soy fiel a las series que he empezado, me decidí a darle una segunda oportunidad que llegó ayer noche.

Los datos, paradójicamente, no avalan el regreso, pero eso es algo que parecía previsible. Es decir, vista la racha anterior, es lógico que poca gente (en niveles USA, obviamente) haya pensado en darle una nueva oportunidad al guión… Pero creo que hay esperanza. Porque Revelation Zero, el doble capítulo del jueves, ha sido con mucho lo mejor que se ha visto hasta ahora… Sólo puede comparársele el capítulo piloto.

Es un gran capítulo, pero no sin ciertos riesgos. El primero de ellos (lo señalaba ayer en Twitter) fue introducir un personaje desconocido para “reestrenar” la serie, uno que parece que tendrá importancia, pero del que no habíamos sabido nada en el primer tramo. Sobre todo teniendo en cuenta el trasfondo religioso-sectario que tiene el personaje (me recuerda al Jordan Collier de 4400, que también entró así de sopetón y que luego se convirtió en uno de los protas), me parece que fue una apuesta demasiado arriesgada que bien podría haber esperado al capítulo 13 para no condicionar un reestreno ya de por sí muy cuestionado. Pero el personaje está bien.

El otro gran riesgo (y acierto) fue cambiar totalmente el peso de la narración de Mark Benford a Simon Campos, el personaje de Dominic Monaghan de FF. Era un personaje oscuro y peligroso del que había que dar respuestas. Y darlas era, posiblemente, la única alternativa que les quedaba a los jefazos de la serie para poder seguir adelante. Pero corrían el riesgo también de sucumbir al Fanservice, debido a las peculiaridades del personaje. Lo manejaron bien.

En resumen, un capítulo lleno de acción y de ritmo. Lleno de respuestas, pero con la suficiente “opacidad” como para dejar aún a la cabeza pensando. Las tramas se aclaran y, por primera vez, hay una sensación más que cierta de avance. Se apartan los “sentimentalismos” y aparece lo que de verdad daba sentido al argumento por encima de todo: el Flash Forward en estado puro.

Una virtud del capítulo. Sin un previously in… tedioso, enseguida uno es capaz de situarse después de tres meses de parón y recordar qué es lo importante de cada personaje. Muy bien hecho en ese sentido para recordar a la gente dónde estaba sin pedirle mucho. Porque no podían pedir nada.

Y… por último. A ver cómo van las audiencias. Si la serie recupera este ritmo, sería una pena que desapareciese. Sobre todo cuando en este capítulo ha demostrado una gran vocación de continuidad. Pero el mercado ahora mismo está fatal. Toca esperar.