Posts tagged ‘educación’

enero 19th, 2010

Esta España mía, esta España nuestra

Uno de los aspectos que siempre me ha atraído del blog, y que no quiero perder en esta nueva etapa, es poder usarlo como mi pequeña y particular tribuna de opinión sobre la actualidad. Y la verdad es que la actualidad, como os decía ayer, da para mucho últimamente. Pero no voy a hablar de la denigrante situación en Vic y la cuestión de la inmigración, ni de las lamentables declaraciones de Munilla la semana pasada, ni de la sentencia contra Irago y Anido, ni del Sindazo… temas, todos ellos, con mucha chicha, pero de los que ya se ha hablado mucho y tampoco hay mucho más que decir. Puede que, si me da por ahí, me refiera algún día a lo de Munilla, pero…

A lo que iba. De lo que quería hablar hoy es de la cuestión de la educación, a la que ya me referí en este mismo blog hace un tiempo. En aquel post ya daba yo mi visión de cómo debería ser el pacto educativo del que, ya por entonces, se comenzaba a hablar. Me reafirmo en todo lo que dije y añado algo al calor de la actualidad. read more »

septiembre 13th, 2005

Ahora que nos sentamos a la mesa

A finales de agosto hablaba de las maldades de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo. La llamaba fábrica de ignorancia y me quejaba de muchas cosas que, a mi entender, eran fallos de la ley. En estas fechas de vuelta al cole para todos, gobierno y oposición planean sentarse en pos de consensuar una nueva ley de reforma educativa que esperemos que, esta vez sí, cuente con el consenso suficiente como para llegar a nuestras escuelas.

Desde luego, la cuestión no es sencilla. Unos y otros mantienen posturas que, al menos a primera vista, parecen muy distanciadas en muchas cuestiones. Esperemos una interlocución seria, tranquila y abierta por parte de ambos partidos pues, de otro modo, acabaremos presenciando un enconado espectáculo de críticas y descalificaciones. Tal es el comportamiento de la clase política de nuestro país en los últimos tiempos.

La reforma educativa y la consecución de un nuevo sistema educativo ha de ser prioridad nacional pues el estado actual de la educación en nuestro país es, si no tercermundista (afortunadamente), muy lamentable. No sólo a nivel de cultura general sino de educación en sí misma.

Necesitamos un plan educativo duradero, no un plan que pierda su validez con el nuevo gobierno. Hay que proyectar a largo plazo, pues la estabilidad y la falta de incertidumbres es un factor fundamental en la educación. No podemos permitirnos que cada nuevo gobierno proyecte reformas radicales del sistema educativo. Debemos aspirar a que la LOE, así se llamará la nueva ley, dure 20, 30 o incluso quizás 40 años.

Como ya sabéis no soy pedagogo ni profesor y, por tanto, quizás me meta en algún berenjenal en lo que resta de post. Pero es que me tomo muy en serio esto de la educación, será cuestión familiar, con tanto profesor.

A mi parecer, existen algunos objetivos que se deben tener en mente a la hora de sentarse a la mesa:

  1. Una mayor protección del profesorado. Los profesores están, sin duda, relativamente desamparados respecto a los padres, cada vez más permisivos, de unos alumnos cada vez más rebeldes. Quizás un estatuto de la educación en el que se reflejaran claramente los derechos y deberes tanto de alumnos como de profesores podría ayudar a cambiar una situación cada vez más insostenible y que ya sobrepasa los límites de la escuela para adentrarse en otros ámbitos educativos como es, por ejemplo (aunque a muchos este ejemplo a muchos les parecerá inapropiado), la catequesis. Esta es quizás la cuestión más urgente a solucionar pues, del bienestar de profesores y alumos depende la salud del sistema entero.
  2. Fomentar una cultura de aprendizaje, esto es, intentar inculcarle a los estudiantes la sed de conocimiento, las ganas de aprender. Un alumnado con ganas de aprender es fundamental a todos los niveles: didáctico, disciplinario, grupal. Puede parecer utópico este concepto, pero es simplemente algo que se le debería a la gente desde pequeños, tanto en las aulas como en las casas, como la necesidad de leer. Incidir, también, en la educación entendida como forma de relacionarse con la sociedad. Educación vial, en valores, en las formas, en salud, en buenas costumbres, en el lenguaje (oral y escrito)… en fin en todos los aspectos que se nos ha dado por llamar “buena educación”.
  3. El futuro de muchos estudiantes pasa por el Tratado de Bolonia y el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior. El nuevo sistema universitario europeo y, en general, todo el proyecto europeo que se pretende acometer plantea unos nuevos métodos y unas nuevas filosofías que sería muy conveniente tener en cuenta a la hora de diseñar programas y planes de estudio, sobre todo en los cursos de acceso a la universidad (lo que hoy en día es el Bachillerato). Ir orientando desde los cursos de educación preuniversitaria sobre lo que va a venir cuando abandonen la educación secundaria-preuniversitaria y quieran enfrentarse a la realidad de la universidad.
  4. El diseño de un sistema sencillo de revisión y ampliación de los programas de las asignaturas, para que puedan ser fácilmente adaptados a nuevos contextos. Este es un punto fundamental si deseamos que sea un plan duradero a largo plazo: la adaptabilidad. Esa revisión de contenidos debe empezar ya con la LOGSE, no debemos esperar a la entrada en vigor de una nueva ley. Y, por favor, dejemos de solapar contenidos en los distintos cursos, demos las cosas por aprendidas (aunque sea duro) porque sino es una pérdida de tiempo.
  5. Una revisión de los métodos de evaluación. A parte de la evaluación continua, algo muy beneficioso pues trata de premiar también el trabajo del alumno conjuntamente a los resultados, también necesitamos revisiones cíclicas de conocimientos. La reválida no era tan mala idea. Tratemos de buscar que la gente aprenda no que memorice para una fecha concreta un montón de datos.
  6. La introducción de nuevos métodos didácticos que complementen o sustituyan el clásico y tan extendido método de la clase magistral. Sin duda es un método excelente pero que podría dar mejor resultado al ser combinado con otras técnicas: métodos audiovisuales, clases prácticas, realización de proyectos y trabajos Evidentemente, hay materias que se prestan más que otras a la implantación de nuevos métodos. Es obvio que es más fácil impartir una asignatura de ciencias experimentales, no tanto de ciencias exactas (matemáticas y lógica para los que no se den cuenta a lo que me quiero referir), de forma práctica que las asignaturas de letras.
  7. Estrechamente ligado al punto anterior, creo que se hace necesaria la introducción progresiva pero definitiva de las nuevas tecnologías dentro de la enseñanza. No sólo me refiero a la asignatura. En una sociedad cada día más informatizada, las escuelas son, en general, una zona verde para este aspecto. Muchas son las bonanzas que ofrece a la educación. Dani de Comunisfera nos hablaba muy bien durante el I Beers & Blogs Pontevedra de su experiencia con el proyecto de crear una comunidad de blogs entre sus alumnos y no es el único. Sin embargo, estos proyectos, al menos los que yo conozco, se han realizado en el campo de la educación universitaria. Las nuevas tecnologías, a parte de ofrecer un soporte educativo y didáctico excelente, pueden acercar a profesor y alumno. Por ejemplo, la universidad ha demostrado los beneficios de las tutorías on-line, ¿por qué no probamos?
  8. La apuesta definitiva por una educación plurilingüe. En un mundo globalizado, es fácil defenderse con el inglés, pero realmente sólo sabiendo inglés no vamos a ninguna parte. La introducción de otros idiomas en el sistema educativo aparte del inglés y el francés, aunque sea optativa la combinación de lenguas es recomendable. El alemán será muy útil para aquellos que quieran emprender una carrera técnica como la ingeniería industrial y el japonés para aquellos que quieran emprender carrera en los negocios (los mercados mandan). No debemos olvidarnos nunca, eso sí, de cultivar nuestro(s) propio(s) idioma(s).
  9. La solución definitiva al problema de la enseñanza religiosa. La optatividad de la educación religiosa es procedente, sí, y en un estado laico y multicultural, existe la necesidad de tratar a todas las iglesias por igual, pero no a despreciarlas. Yo soy un acérrimo defensor de una asignatura de historia de las religiones por delante de una asignatura de moral religiosa, que es lo que hemos vivido hasta ahora. Si es necesario, recurramos a una nueva revisión del concordato o incluso a un nuevo concordato pero no desterremos a un hecho cultural de tanta importancia religión (sea de la confesión que sea) fuera de la escuela*.*Para mí, una asignatura no-evaluable es una ficción. Si un alumno cursa una asignatura debe ser evaluado. Si no, es una farsa.
  10. Un estudio serio de la conveniencia de la implantación, o al menos recomendación, del uso de uniformes en los centros educativos. Son muchas las virtudes, tanto económicas, sociológicas o educativas, del uso del uniforme. Los estudiantes van cada día peor vestidos a clase y eso no es cuestión de estética, sino de respeto. Enseñar a los estudiantes desde el primer momento la importancia de vestir adecuadamente en cada ocasión es esencial. Yo, por ejemplo, estudié en un colegio en el que no se llevaba uniforme y no os podéis imaginar la que se montó cuando se prohibió ir de chandal, bermudas o minifalda a clase. Sin embargo, el uniforme lleva asociada una carga simbólica muy conservadora tanto por su estética como por su uso casi exclusivo en los grandes colegios privados aunque esto no es más que una cuestión cultural fácilmente solventable, ya que basta con adecuar el uniforme a la estética que el centro considere más adecuada.

Y, por qué no, sería muy saludable la creación de un Comité Permanente e Independiente (independiente, que palabra más ingenua hoy en día) de Educación, que se encargara de coordinar y gestionar el sistema educativo. La educación no es algo que pueda estar sujeto a juegos políticos así que lograr la mayor independencia es un objetivo importante.

En fin, siento haberos dado la brasa con todo esto pero me apetecía dar mi opinión respecto al tema justo hoy que parece que empezamos a tratar en serio el futuro de la educación. Al fin y al cabo, de ella depende el futuro de nuestro país.

agosto 22nd, 2005

Fabricando ignorancia

Una persona nos decía la semana pasada a mi madre y a mí que el motivo del grave descenso del nivel educativo era el control total de una masa ignorante por parte de los que tienen poder. No sé si es cierto o no. Es verdad que los grandes revolucionarios (Lenin, Mao, el Che…) eran burgueses, universitarios, gente con cultura, pues las ideas revolucionarias no existirían sin leer, sin conocer… pero no me atrevo a decir que realmente ese sea el objetivo de nuestro sistema educativo, pero como siga así quizás el resultado sea algo muy parecido porque, aún a riesgo de levantar ampollas, creo que es justo decir que la educación obligatoria en España es, en general, una fábrica de ignorantes.

Aunque llegamos a cursar 1º, 2º y 3º de EGB, mi generación, la del 84, fuimos la generación de las cobayas de la LOGSE. Existían colegios piloto, es verdad, pero cada colegio es un mundo y dichas experiencias piloto demostraron la caída de nivel entre unos y otros. Aún así, la reforma, la LOGSE, ya estaba en marcha y volver atrás era demasiado costoso. Cada vez que pasábamos de curso, los profesores tenían que adaptarse al nuevo programa de la asignatura (o a la nueva asignatura), al nuevo sistema de evaluación ya que, aunque en la práctica empleaban los mismos métodos para evaluar, está claro que el sistema de evaluación continua supone un cambio bastante importante respecto a otros sistemas.

A esto hay que añadir la creciente imposibilidad de los profesores para controlar a una masa de alumnos cada día peor educada, que le contesta ante la “impunidad” que le ofrecen unos padres que creen que su hijo es un santito. No estoy diciendo que nosotros fuéramos unos santitos, ni mucho menos. Nosotros andábamos por las cornisas de las ventanas de clase, hablábamos, gritábamos, le hacíamos a los profesores las perrerías más grandes que se nos ocurrían, pasábamos de ellos… pero, por testimonios de varios profesores que conozco (mis tíos, principalmente, que dan clase en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato) cada vez va a peor. A nosotros nos castigaban en clase, o nos reñían simplemente, y hacíamos todo lo que pudiéramos por intentar que no se enteraran en casa porque la bronca y el castigo era mayor. De hecho el peor castigo que podía haber, no era copiar 1000 veces tal frase (nunca le vi sentido a ese castigo), mandarte fuera de clase; ni siquiera que mandaran una nota en el diario (en mi colegio teníamos un diario en el que teníamos que apuntar los deberes y llevarlo todos los días firmado por papá o mamá para demostrar que ellos sabían lo que teníamos que hacer para cada día). Era que llamaran a tus padres para hablar con ellos personalmente. Ahora un profesor se las ve canutas para castigar a un niño porque hay un gran número de posibilidades de que aparezcan en la sala de profesores montando un espolio porque su hijo es un santo y la culpa toda es del profesor. Yo sitúo la barrera entre ambas situaciones en las generaciones del 86 u 87, al menos en mi colegio.

Algo nos olíamos sobre cómo iba el asunto cuando en primaria año tras año te explicaban las mismas cosas sin profundizar mucho más y las cosas nuevas eran del estilo de los números egipcios (sin menospreciar a los egicios pero una cosa es conocer los números romanos, que se usan, y otra esta), o similar, que las veías ese año y nunca más en tu vida.

Pero la gran apertura de ojos fue cuando llegamos a la ESO. Al fin y al cabo, repetir en la primaria era algo impensable y más o menos todos teníamos un expediente cuando menos aceptable. La cuestión es, en 1º y en 3º de la ESO no se puede repetir y nunca puedes repetir el mismo curso 2 veces. Si repetías 2º dos veces pasabas a 3º pero si repetías 4º dos veces ibas a la garantía social. Al menos eso era lo que se derivaba de la aplicación de la ley en aquel momento, no sé si se reformó eso o no. Este pasar automáticamente los cursos era una panacea para la gente que quería pasar de todo y los profesores poco podían hacer cuando se multiplicaban exámenes en blanco.

Por si nadie se había llegó el bachillerato y el batacazo fue espectacular porque, al fin y al cabo, son cursos de preparación a la universidad o ciclos superiores y el nivel no podía ser tan flagrantemente bajo como lo era. Muchos no lo superaron y gente con buena media (notables y sobresalientes) terminó con medias de 6-7 como mucho. No digamos ya gente con peores medias.

Entonces ¿qué podemos esperar de ésto? Está claro que necesitamos una nueva reforma ya, pero para bien no para mal. La incultura de la gente, unida a la mala educación que existe, nos deparará un futuro poco prometedor como no le pongamos remedio ya.