El pasado viernes, día de San Juan, diversos medios de comunicación incluso a nivel nacional se hicieron eco de las declaraciones que el día anterior había hecho el presidente de la Asociación de Vecinos de San Roque, Sabino Martínez, en las que denunciaba públicamente que el párroco de Santa María la Mayor (mi parroquia, como sabéis), don Jaime Vaamonde Souto, supuestamente había comenzado la celebración de una boda. El “supuestamente” es mío, por lo que explicaré posteriormente. Por lo de ahora os remito a lacontraportada del viernes en La Voz de Galicia, que me parece el artículo más duro de todos los que leí.
Esto no es más que la punta del iceberg, la gota que colmó el vaso y la paciencia de mucha gente que día a día “se deja los cuernos” trabajando en la parroquia y aguantando las protestas y los caprichos de este tipo de gente que no pisa las piedras del suelo de la iglesia más que para ir a protestarle al señor párroco y para ir a intentar figurar en las celebraciomes más “folclóricas”, por llamarlas de algún modo, que se celebran en la ciudad.
Porque esta no es la primera vez y segura y lamentablemente no será la última en que desde el Gremio de Mareantes y desde el colectivo vecinal de San Roque se producen este tipo de declaraciones. Las más recientes, cuando el pasado 29 de Mayo, día del Corpus Christi, el Gremio de Mareantes se negó a salir en procesión, e incluso trató de boicotearla, cuando se les dijo que no portarían el palio bajo el que iría el Arzobispo D. Julián Barrio Barrio y que los niños de primera comunión ocuparían un lugar más cercano a la carroza, ocupando ellos el siguiente “puesto”, todo ello en aplicación de unos acuerdos tomados por la comisión interparroquial de organización de la procesión hace ya varios años.
Pero pongamos las cosas en antecedentes:
- En Pontevedra tiene gran tradición el Gremio de Mareantes, una tradición sin embargo inventada. Es cierto que, durante la Edad Media y el siglo XVI, la gente del mar tuvo una importancia muy grande en la ciudad y que ellos sufragaron los gastos de la construcción de la práctica totalidad de la Basílica de Santa María La Mayor o de Santa María La Grande, como se llamaba en aquellos tiempos. Dicho gremio se constituía en una cofradía, la Cofradía del Cuerpo Santo. Sin embargo, se carece de prueba documental de la existencia del gremio durante los 300 años posteriores. A principios-mediados del siglo XX la tradición del Gremio de Mareantes fue reinventada por los historiadores Castro Sampedro y Filgueira Valverde, convirtiéndose la asociación gremial en uno de los “símbolos” de la sociedad pontevedresa. La “resurgida” organiz
- Según la tradición expuesta en el punto 1., cuando la procesión salía de Santa María (los años impares) los miembros más antiguos del Gremio de Mareantes portaban el palio bajo el que marchaban los representantes de la Iglesia y el resto de los miembros marchaban inmediatamente antes de la carroza donde va el la custodia con el Santísimo Sacramento. Los hombres que portaban el palio batían el suelo con las varas del palio haciendo como el movimiento de remar. Junto con este privilegios, se “autootorgaron” otros que les llevaron a cosas como sacar de los primeros bancos en las celebraciones a personas mayores, enfermas, impedidas…
- Actualmente, el Gremio de Mareantes ha dejado de ser una cofradía religiosa para ser una asociación civil, tal y como aparece en los estatutos gremiales
- Respecto a la Capilla de San Roque, hace años existía un capellán, don Joaquín, que murió. Actualmente en la parroquia de Santa María hay dos sacerdotes, don Jaime, el párroco, y un sacerdote de más de 90 años, don Miguel, jubilado ya y que apenas celebra misa en la Casa de la Virgen. Todos sabemos que laIglesia carece de muchos sacerdotes y por ello, desde la muerde de don Joaquín, el número de celebraciones en la capilla disminuyó dada la imposibilidad de mantener todas las misas que se celebraban. Hoy en día se celebra diariamente misa a las 7 de la tarde, bien sea por el párroco o por el vicario episcopal, don José Soneira Lema.
A pesar de ser miembro del Consejo Parroquial de Pastoral como representante del grupo de jóvenes, nunca me ha gustado opinar sobre este tema, más que nada porque nunca me ha gustado entrar en nigún tipo de polémica en este y en ningún otro aspecto. Pero esta es la gota que ha colmado mi vaso de paciencia como bien dije antes. Por eso hoy quiero exponer los siguientes puntos:
- En relación a la noticia, de la boda sin novia me gustaría aclarar que la historia no es, ni mucho menos como dicen. Era la misa de 1, una misa que se celebra diariamente y a la que regularmente asiste un número determinado de personas. Por eso, al ver que la novia se retrasaba, en lugar de esperarla en la puerta principal, como hace con todas las bodas, don Jaime se adelantó hasta el altar donde dio comienzo a la celebración en cuanto la novia estaba entrando en la basílica. Cabe decir que la novia se había retrasado no sólo por el tocado si no por hacerse fotos frente a la fachada de la basílica.
- Don Jaime no es un dictador, como afirma el acusador. Todas las decisiones que se toman en la parroquia están consensuadas y salen de acuerdos en los distintos grupos de la parroquia y en el consejo parroquial.
- La Iglesia es de todos, no de unos pocos. Los privilegios en la Iglesia no existen, por muy centenarios que sean. El párroco de una parroquia es párroco para todos los feligreses, no capellán de las asociaciones que estén dentro de la circunscripción parroquial.
- Desde su llegada a la parroquia, Don Jaime se ha limitado a seguir y aplicar las directrices de la diócesis y del Concilio Vaticano II. La parroquia se ha vuelto más dinámica y activa y, a la vez, se ha organizado mucho mejor. Es cierto que retiró la catequesis de San Roque, pero para unificarla y poder impartirla en unos locales dignos y en las mejores condiciones posibles. Mil y una veces se les ofreció a los catequistas de San Roque el unirse a las reuniones semanales de los catequistas de la parroquia, condición necesaria para desempeñar esa función dada la necesidad de uniformidad en los criterios y de formación, recibiendo respuestas negativas por parte del grupo de catequistas que trabajaba en San Roque, pero eso no sale a la luz.
Hay bastantes cosas más, las vivimos cada día muchos de los que estamos aquí, aunque sólo sean los desvelos de don Jaime por todos nosotros, los que le apoyamos y los que no. Es un hombre bueno que no se merece esto y por eso, porque he intentado estar a su lado estos días y porque le aprecio como a un padre me he decidido escribir mi particular “carta al director” en esta tribuna. Puede que queden cosas por decir pero no me quiero extender mucho más.






