Cuando las musas se me escapan, a mí me suele ocurrir más o menos lo mismo. Los primeros días me siento algo frustrado, me recuerdo que debería escribir, sentarme con paciencia, sacar la hoja y el boli y darle. Pero la sensación pasa pronto. Llega un momento en que uno se “desintoxica”, se desentiende de la cuestión y no se da cuenta de que ya no escribe, ya no piensa en la historia, ya no… No sé si es o que os ocurre también a vosotros. No sé si quiera si es que os ocurre u os ha ocurrido alguna vez. A mí es lo que me pasa. Lo que me está pasando por esta época.
No sé cómo explicarlo, la verdad. Estoy tan “ocupado” entre las clases, la carrera y viendo series que apenas saco tiempo para escribir como me gustaría. El silencio tampoco ayuda. No puedo pretender obligar a la gente a leer ni a comentar, pero esos comentarios, esos pequeños “eh, aquí también hay gente que te lee” siempre espolean un poco. Pero no, esto no es una queja por eso (¿o sí?)
Al final te desentiendes. Esa fiebre que durante un tiempo te coge y que no te deja dejar de pensar en otra cosa que no sea la historia, el blog… escribir… baja y baja y baja y llega otro algo que ocupa su lugar. Y ya deja de importar, al menos por un tiempo. Porque las cosas que a uno le importan están llamadas a perpetuarse en la memoria durante un buen rato. Si no es que no son verdaderamente importantes.
Y de repente llega un: “Oye, hace tiempo que no escribes en tu blog”; un “Ya has vuelto a dejar el blog?”; un “Un capítulo en ciento veinticinco días… ¿qué nos está pasando, colega?”. Llega y te levantan la postilla de una llaga que ya había empezado a cicatrizar y la herida vuelve a escocer.
Pero no es fácil volver. El síndrome de la página en blanco existe. Y se agrava cuando uno lleva tiempo sin ponerse a la faena. Las palabras no parecen conectar bien, los temas no terminan de convencer, la idea se enrolla, se difumina… Sabes que tienes que hacerlo, aunque no sea una obligación estricta, pero no puedes. No eres capaz de sacar algo que realmente diga: “Esto merece la pena de que otros lo lean”. Te blo4queas.
Es frustrante, pero se sale del pozo. Yo lo he hecho ya en varias ocasiones. No en vano he vuelto a este blog y Akano se ha convertido en la historia eternamente retomada… A veces es simplemente cuestión de estar desvelado, atarse los machos, poner a Los Suaves y retar a la página en blanco. A veces es sólo cuestión de darse un empujón, por pequeño que sea. Escribir algo en cinco minutos, sin pensarlo mucho y tirar p’alante. Sobrevivir. Como esto.




