Posts tagged ‘confesiones’

enero 5th, 2011

Cuando las musas se escapan

Cuando las musas se me escapan, a mí me suele ocurrir más o menos lo mismo. Los primeros días me siento algo frustrado, me recuerdo que debería escribir, sentarme con paciencia, sacar la hoja y el boli y darle. Pero la sensación pasa pronto. Llega un momento en que uno se “desintoxica”, se desentiende de la cuestión y no se da cuenta de que ya no escribe, ya no piensa en la historia, ya no… No sé si es o que os ocurre también a vosotros. No sé si quiera si es que os ocurre u os ha ocurrido alguna vez. A mí es lo que me pasa. Lo que me está pasando por esta época.

No sé cómo explicarlo, la verdad. Estoy tan “ocupado” entre las clases, la carrera y viendo series que apenas saco tiempo para escribir como me gustaría. El silencio tampoco ayuda. No puedo pretender obligar a la gente a leer ni a comentar, pero esos comentarios, esos pequeños “eh, aquí también hay gente que te lee” siempre espolean un poco. Pero no, esto no es una queja por eso (¿o sí?)

Al final te desentiendes. Esa fiebre que durante un tiempo te coge y que no te deja dejar de pensar en otra cosa que no sea la historia, el blog… escribir… baja y baja y baja y llega otro algo que ocupa su lugar. Y ya deja de importar, al menos por un tiempo. Porque las cosas que a uno le importan están llamadas a perpetuarse en la memoria durante un buen rato. Si no es que no son verdaderamente importantes.

Y de repente llega un: “Oye, hace tiempo que no escribes en tu blog”; un “Ya has vuelto a dejar el blog?”; un “Un capítulo en ciento veinticinco días… ¿qué nos está pasando, colega?”. Llega y te levantan la postilla de una llaga que ya había empezado a cicatrizar y la herida vuelve a escocer.

Pero no es fácil volver. El síndrome de la página en blanco existe. Y se agrava cuando uno lleva tiempo sin ponerse a la faena. Las palabras no parecen conectar bien, los temas no terminan de convencer, la idea se enrolla, se difumina… Sabes que tienes que hacerlo, aunque no sea una obligación estricta, pero no puedes. No eres capaz de sacar algo que realmente diga: “Esto merece la pena de que otros lo lean”. Te blo4queas.

Es frustrante, pero se sale del pozo. Yo lo he hecho ya en varias ocasiones. No en vano he vuelto a este blog y Akano se ha convertido en la historia eternamente retomada… A veces es simplemente cuestión de estar desvelado, atarse los machos, poner a Los Suaves y retar a la página en blanco. A veces es sólo cuestión de darse un empujón, por pequeño que sea. Escribir algo en cinco minutos, sin pensarlo mucho y tirar p’alante. Sobrevivir. Como esto.

agosto 18th, 2010

Mi diente p’atrás



No muchos de los que me conocen, fuera de mi familia, se acuerdan. Ni siquiera muchos de mis compañeros de clase desde la infancia. Pero hace mucho mucho tiempo, en una galaxia no precisamente lejana, yo tuve aparato de dientes. Lo llevé… no sé, un año y medio probablemente. O quizás más. O quizás menos, todo puede ser. Ya sabemos que de niños no tenemos la misma conciencia del tiempo que tienen los mayores.

¿El motivo? Tengo un diente hacia atrás. El incisivo superior derecho (no el del centro-derecha, el de la derecha-derecha, como el PP), para ser más exactos. Y digo bien, “tengo”, porque por mucho que llevara aparato aún sigue ahí, convirtiéndose casi en un símbolo de mi identidad. Hasta le tengo un cierto cariño (todo el que se le pueda tener a un diente) y todo.

Supongo que de eso sí se habrá dado cuenta la gente con la que me cruzo cada día aún a pesar de que, por muy sonriente que pueda ir, creo que no muestro demasiado abierto el dentamen por una especie de complejo heredado de cuando mis queridos y cariñosos compañeros de clase me apodaron con el nombre de un héroe de ficción de sobra conocido por mis coetáneos: Patoaparato. Original, ¿verdad?



La cuestión es que, de unos días a esta parte, a mi madre le ha dado por decir que tengo el diente más echado para atrás que nunca. Y, para terminar de redondearla, a Morfeo también se le ha dado por utilizar mi diente de forma recurrente en mis sueños. El otro día, sin ir más lejos, se iba limando poco a poco hasta desaparecer (y era cortante y todo).

Y a eso le juntamos que, después de mucho sumarse él también a los puteos generalizados durante mi etapa metálica (que no metalera), mi hermano lleva ahora también aparato. Así que la pregunta que me lleva haciendo mi madre los últimos días así de vez en cuando (o sea, teniendo en cuenta que es una madre… cada hora, hora y media) es si me quiero volver a cablear la boca.

Por una parte, quiero. No es que lo considere una tara o un defecto, pero a veces resulta molesto (uno se puede morder la lengua si no se da mucha cuenta). Pero por otro lado, echaría de menos mi diente y, además, me da mucha pereza volver a ponerme los brackets (o como se escriban). Y a lo mejor para nada. La otra vez falló porque el “aparato de mantenimiento” (uno de esos de paladar que tenía que ponerme por la noche) y yo no nos llevamos bien y me lo quitaba inconscientemente mientras dormía. ¿Y si pasa lo mismo? ¿Y si vuelve a fallar? Es una pasta y no estamos como para tirar el dinero, la verdad.

Así que nada, aquí estoy yo, con mi nueva duda existencial, enfrentándome a los avatares de la vida mientras veo pasar las últimas semanas de mis ya-no-vacaciones aquí en la oficina, gestionando las bases de datos para la Visita del Papa, y con la mirada puesta en el viernes y en algo que ya os contaré en otro momento. Que no es plan de mezclar, que es malo y luego siempre sienta mal.

diciembre 10th, 2007

Confesión contradictoria

Estoy cansado, pero no tengo sueño. Tengo hambre, pero no me apetece comer. Tengo sed, pero no me apetece beber. Estoy pendiente del partido del Dépor, pero realmente no le estoy haciendo ningún caso (sé que van 1-1 ahora mismo y que debe faltar más o menos un cuarto de hora) y cada vez me importa menos si descendemos, nos quedamos o somos los protagonistas del mayor milagro de la historia del fútbol y nos metemos en Europa. Me apetece escribir por aquí y no sé de qué.

Como dije en el último post hace tan sólo… tres o cuatro días, lo que supone un completo récord últimamente, los últimos han sido tiempos tormentosos y aún tengo que terminar de aterrizar y, en cierto modo, asimilar todo lo que ha ido pasando.

No es que esté nervioso, intranquilo o inestable, como sería de esperar en mí. Más bien estoy en plan “observador”, no puedo decir que imparcial en cuanto que más o menos estoy en el ojo del huracán, de todo lo que va pasando a mi alrededor, procurando callarme y no coger las cosas por donde no son.

Vale, acaba de marcar el Barça… ya vamos palmando. Este año nos vamos a Segunda y le vamos a joder el ascenso al Fabril. Seguro.

Retomando…

Decía que procuro “callarme y no coger las cosas por donde no son”, aunque a veces eso se quede en eso, en “procurar”. En mera tentativa, pero soy incapaz de no quejarme o no buscar consejo en otros para poder afrontar situaciones que, por otra parte, me siguen superando por más interiorizadas que las quiera o que las pueda tener.

Bueno, ya que sigo con el tema, creo que voy a soltarlo todo. Reconozco que soy una persona muy propensa a cometer errores en el ámbito de las relaciones personales. Quizás con todos los vaivenes que he tenido en mi vida, una socialización digamos… tardía y, por último, el cambio de vida tan radical que di hace ya dos años y medio (hará 3 añitos en abril) pues es lógico que ahora mismo esté en una especie de situación límbica… uséase algo así como ni chicha ni limoná.

Y por más que lo intento, soy incapaz de corregirme… Es cierto que poco a poco hay algunas cosas que estoy solventando pero todos más o menos sabéis que soy una persona a la que le cuesta muchísimo abrirse, una barbaridad (excepto por aquí, hay que reconocerlo, cosa que Manu me ha criticado alguna vez). Eso supone un enorme handicap para las relaciones personales (no sólo, os juro que para la vida espiritual también, aunque ni ambas facetas se pueden dividir ni viene a cuento que os hable ahora de mi vida espiritual ¿verdad?)

Partido terminado, resultado definitivo.

A lo que me refiero es que conozco muchos errores de forma inconsciente, pero bueno, como todos sabéis también estoy abierto a que me digáis “oye, mira, que esto me molesta”. No suelo poner malas caras, ni mandar a los que me dicen esto o lo otro a la mierda (hablando en plata). Y suelo pedir perdón por todo lo que hago mal (tanto que mucha gente podría pensar que lo digo ya de forma automática), aunque ni siquiera sepa de qué se trata.

Y también pongo todo lo que pueda de mi parte para solucionar o enmendar todo aquello de lo que soy culpable. Hay veces que no lo consigo, el hombre es un animal de costumbres o eso dicen, pero nunca queda sin intentarlo (hay quien dirá que intentarlo no sirve de nada, pero bueno, el esfuerzo siempre tendrá su recompensa (si no, mirad a Rock Lee)).

Y soy consciente también de que por aquí todo suele sonar muy categórico. Faltan las miradas, el tono de voz, los gestos… en resumen, todo lo que supone la comunicación no verbal. Cierto es que existen los smileys pero, sinceramente, nunca o casi nunca encuentro el acertado (sobre todo si no se trata del MSN, ese lo tengo saturado de emoticons y no puedo quejarme). Fijaos si es así que hoy me han dicho que soy una persona que tiene todas las cosas muy bien planeadas, con las ideas claras y la cabeza bien amueblada u organizada, o como se quiera decir. Pero nada más lejos de la realidad. Si yo (o alguno de los que lean esto) les contara…

Pero aún así no lo entiendo. No entiendo el porqué de ciertas enemistades que me he granjeado en estas últimas semanas, meses… Y eso también, en cierto modo, me revienta. Nunca soporté eso de “¿Por qué estás enfadada?” “Tú sabrás” y similares. Creo firmemente en que “hablando se entiende la basca”, como diría mi paisano de provincia, Jesús Vázquez.

En cualquier caso yo tengo la conciencia tranquila (¿o no? ¿Por qué estoy escribiendo esto entonces?) respecto a una serie de cosas que se han derivado de esas situaciones y… bueno, sé que yo he hecho todo lo que estaba en mi mano. Quizás es esto último que he dicho en el párrafo anterior es lo que ha provocado esta situación de inconformismo que ha motivado en mi post. Quiero saber, aunque parece que no tengo derecho o no hace falta que lo haga.

No suelo guardarle rencor a nadie. No va conmigo. Siempre tendré las puertas abiertas a todo aquel que quiera tratar de hablar de lo que sea. Sea que me concierna, sea que no. Sea que alguien tenga algo contra mí, sea que le ha sentado mal algo que he hecho, sea lo que sea. Para mí, desde ahora que he soltado esta queja, si alguien cree que tengo algo contra alguien tabula rasa y punto. Como si nada hubiera pasado (aunque sé que algo ha tenido que pasar).

En fin, lo dejamos aquí que ya va para largo…

Sed buenos, dormid bien y soñad con los angelitos. Rezad por mí, yo rezaré por vosotros ^^

PD: Fijaos… no sabía qué escribir y mirad el rollo que me ha salido… Si es que… ¬¬

mayo 9th, 2005

Oficialización

Creo que es el momento de hacerlo oficial. Más que nada porque las dudas se han disipado y se han convertido en decisión firme y estoy totalmente dispuesto a dar el paso adelante en la aventura que Él me ha planteado.

Es el momento de escribir aquí lo que algunos ya sabéis. Gracias a los que lo habéis guardado en secreto este mes. Gracias por haberme servido como interlocutor cuando necesitaba desahogarme.
Es el momento de decir el motivo de muchos de los cambios de que hoy en día están ocurriendo en mi vida. El motivo de que haya dejado la carrera, de que haya roto con Alba…

El año que viene entraré en el seminario.

Esa es la razón de todo esto. Sé que muchos no lo comprenderéis. Supongo que no es algo tan común que un joven en estos días se atreva a dar ese paso por muy religioso que sea pero es lo que siento que Él quiere que haga. Es lo que YO quiero hacer…

noviembre 29th, 2004

De sobra

A todos nos ocurre que de vez en cuando nos damos cuenta de que “sobran” ciertas cosas. Hoy me dió por hacer balance y ponerlas por aquí

Sobran los malos modos y las malas intenciones. Esos que “no se notan” o que pasan desapercibidos muchas veces. Más nos valdría sonreir más.

Sobran los sobradillos, los soberbios, los sabelotodos y los prepotentes. Esos que te miran por encima del hombro cada día, cada instante. Más nos valdría a todos bajarnos los humos de vez en cuando.

Sobra la gente con afán de “cambiar el mundo” a base de intentar destruir a los demás. Esos que tienen la boca plagada de serpientes, que ve a kilómetros diminutas astillas en ojo ajeno y tiene los ojos llenos de vigas. Más nos valdría recordárselos para que se mejoren así mismos antes de mejorar el mundo.

Sobran los radicales, los intransigentes y los cerrados. Esa gente que se cree en posesión de la verdad absoluta. Más les valdría escuchar, ver que no todo es como parece y así podrían enriquecer sus opiniones

Sobra que me ponga a pensar en ella automáticamente los lunes de las semanas que viene. Sobra que no sea capaz de vivir sin ella. Sobran los pensamientos hipócritas sobre que todo sigue igual y sobran los días grises como hoy en los que sin comerlo ni beberlo me veo otra vez comiéndome el coco. Sobra sentirse como una mierda a la mínima, aún sabiendo que no es para tanto. Más me valdría dejar de compadecerme y mirar hacia delante. Hacer más caso de todos y dejarme de historias.

noviembre 24th, 2004

Desnudando el alma en un e-mail

Iba yo a ponerme a reformar definitivamente esto cuando me di cuenta que el servidor estaba caído. Entonces me dije: “bueno, leamos el foro antes y echemos un vistazo al blogroll”. Y allí me fuí y me topé con este post de Manuls.

Trata sobre las relaciones cibernáuticas y sobre la gente que se comprota de distinta forma por aquí que en la vida real. Según Manuls:

Todos sabemos que escribir las cosas es mucho más fácil que decirlas cara a cara, mirando a una persona a los ojos y es aqui, cuando planteo la incógnita: ¿Las relaciones por Internet deterioran las relaciones persona / persona?.

Yo diría que si, dado que mucha gente no se atreve a decir lo que dice en el MSN (ejemplo maxificado) cara a cara, bien porque le da verguenza o bien porque es tímido/a. Con este recurso la gente que es tímida no podrá superar su timidez y se acomodará en la facilidad de lo escrito por el MSN, y siempre será así toda su vida, siempre buscará la manera más facil de hacer las cosas y, la mayoría de las veces no es la mejor opción.

No creo que el hecho de que nos resulte más fácil hacer algo por escrito, ya sea por MSN, por mail o por correo tradicional (los que lo utilizan), deteriore las relaciones personales. Yo personalmente soy de esos que cuando tienen algo importante que decir prefieren hacerlo por escrito… sea bueno o malo. A mí, que soy una persona bastante extrovertida me cuesta muchísimo hablar de mí mismo en serio con alguien. Ha de ser alguien con quien tenga muchísima confianza. Y aún así… si puedo evitarlo prefiero no hacerlo. Por eso muy pocas personas conocen de mi boca (no de mis escritos) lo que me pasa por la cabeza.

Realmente me preocupa la gente que se escuda en Internet para decir las cosas, yo no lo hago, soy más o menos (creo) igual en la realidad que como hablo por Internet. Pero estas personas serán siempre tímidas, o no dirán lo que piensan dado que se lo pueden decir por cualquier sitio en vez de cara a cara y eso, a mucha gente (como a mi) no nos gusta demasiado.

¿Qué hay de sentimiento en pedir perdón por e-mail? Pues nada, pedir perdón es eso, vencer tu propio orgullo delante de la persona a la que se lo tienes que pedir y reconocer que te equivocaste. Escribirlo es muy fácil.

A veces no es tan fácil escribir una disculpa. Fuera de contexto, fuera del cara a cara, es muy fácil malinterpretar algo. Escribirlo me ayuda a organizarme y me permite releerlo n veces hasta que encuentre las palabra exactas en las que expresar lo que siento. La frase perfecta. No digo que pedir perdón por carta sea mejor que hacerlo en persona. Evidentemente es peor. Pero no creo que pedir perdón por e-mail sea tan sencillo, lo digo por propia experiencia. No creo que no te tragues tu orgullo, que no lo venzas como dice Manuls, ni que pierda sentimientos.

Yo últimamente me he aclarado conmigo mismo por escrito. Me reorganicé mis ideas y lo intenté con mi vida durante este periodo de “ascetismo”. Y eso conllevó que enviara algún mail así, desnudando el alma en un e-mail. ¿Por qué? Porque me era más fácil hacerlo así. No porque me quiera esconder de nadie. Simplemente, si alguna de esas personas estuviera cerca lo haría delante de un café sin ningún problema, de hecho tengo uno pendiente. Pero si es con que está lejos prefiero el frío e-mail que el insípido teléfono.

julio 21st, 2004

Sensaciones

Hace tiempo que no escribo y me jode porque le tengo cariño al blog. Pero lo que tiene estar todo el día estudiando, bien para septiembre bien para el día 28 es que no tengo tiempo para mí ni para mis amigos ni para nadie. Pero no es eso de lo que quiero hablar en este post.

Llevo unos día muy chungo por dentro. Hace unas semanas publiqué un post llamado Confesiones en el que expliqué como me sentía cuando alguien me contaba algo que, o a lo mejor el no debía contar o que quizás yo no necesitaba oir pero él si necesitaba contarmelo por desahogo.

Pues en parte por eso y en parte porque últimamente estoy notando la extraña sensación de que no puedo confiar en nadie porque nadie confía en mi, al menos esos en los que siempre había confiado. Y se revelan otras personas que sí parecen dignas de confianza pero tienes miedo de contarles nada porque ellas no te conocen como las otras. Porque me jode ser el último mono en enterarse de las cosas y me jode no saber que les pasa a mis amigos, que no me lo cuenten… como les puedo ayudar… Y tengo la jodida sensación de que está pasando eso.Y cuando yo no estoy bien se me nota… o yo creo que se me nota… y mucho… O más bien no se me nota, porque no hablo tanto, me vuelvo más pensativo y menos cabeza loca… bueno no se… No es que sea un cotilla que me quiera enterar de todo pero si veo que un(a) amig@ mí@ no está bien necesito saber qué le pasa porque no soporto ver que está jodid@ y no poder ayudarle…

Si a esto le sumamos un desgraciado comentario sobre este sábado que viene el cual me pareció que no estaba formulado en coña sino todo lo contrario, que me atañe personalmente, y que me ha dejado rallado las últimas 40 horas y 45 minutos… podéis imaginaros como tengo el coco.

Creo que no debo seguir escribiendo no vaya a ser que diga cosas que no quiero decir… porque a veces me caliento a medida que escribo. Espero que los que leais esto hasta aquí y podráis saber a lo que me refiero me entendáis y si en algo os ha podido joder algo que dijera o hiciera me perdonéis pero ya véis que yo tampoco estoy muy bien.

junio 5th, 2004

Confesiones

Es algo que suele pasar sin darte cuenta pero que siempre al final te terminas arrepintiendo. ¿Nunca os ha pasado qué habéis comentado algo a alguien en el cual (al menos por un momento) depositáis toda vuestra confianza y luego os arrepentís como unas monas?

A mí no es la primera vez que me pasa y es una sensación extraña. Por una parte siento alivio al poder compartir ese peso con alguien en quien confío pero luego por algún motivo me siento débil por haber revelado mis flaquezas a otros y me jode. Entonces no sé cómo acutar… ¿cambio de tema bruscamente?¿busco una excusa para escapar?¿sigo actuando igual? ¿No os parece que pretendemos defendernos demasiado de los demás, sobre todo de los que más nos quieren, de los que más queremos? Y a veces tenemos tanto interés y empeño en hacerlo que nos cerramos completamente y creamos una esfera de felicidad artificial a nuestro alrededor para evitar que los demás entren en ese núcleo de dudas y temores. Yo por ejemplo estuve durante un año sin decirle a mi mejor amigo que me molaba una tía para evitar que él me puteara… tiene huevos ¿eh?

Pero es todavía peor cuando terminas creyéndote que esa esfera de felicidad artificial es la realidad y te niegas a aceptar el resto. Pasa por ejemplo cuando estás ciegamente enamorado de alguien y te niegas a aceptar, por ejemplo, lo que todo el mundo ve, que te la está pegando… y crees que tus amigos te lo dicen por joderte y no por ayudarte, al igual que el resto del mundo. Y entonces el batacazo que te pegas cuando te despiertas y ves lo que pasa en realidad es MAYÚSCULO. Esto no lo digo por experiencia propia ¿o sí?, ni siquiera eso lo tengo claro.

Y también es difícil cuando tu no eres el autor de esas confesiones sino el depositario. ¿Cómo actuar entonces?