Posts tagged ‘cine’

junio 14th, 2010

Mitos y cultura popular

La modernidad – ya desde el positivismo, pero como fruto de un proceso que venía gestándose ya desde antes – ha consagrado la ciencia y “condenado” la verdad a equipararse, únicamente, a aquello que puede ser constatado empíricamente o, al menos, a aquello que no puede o no ha podido ser falsado. Con este concepto, que eleva la certeza científica al grado de verdad, el resto se ve reducido a simples opiniones, cuando no a “historietas”, de valor e importancia relativos.

Así, en este último grupo (el de las “historietas”) se ha encasillado todo tipo de relatos de los más diversos orígenes, englobados dentro de la categoría general de mitologías: griega, egipcia, nórdica, judeo-cristiana (sic.). Hoy, con el auge de la ciencia y la visión antes expuesta de la verdad (dos aspectos que suelen ir de la mano), el hombre (post-)moderno desprecia estos relatos como “cuentos chinos”, vestigios de la infancia de la humanidad, de lo que Comte dio en llamar “etapa teológica”, cuando la única salida del hombre era creer en (los) dios(es).

Sin embargo, perdemos de vista algo muy importante. No sólo no consideramos que la ciencia sólo nos explica el cómo son/funcionan las cosas, no su porqué (y, muchas veces, atribuimos al conocimiento científico un objeto que no le corresponde); sino que, además, no valoramos la posibilidad de que esos “cuentos chinos” sean tan verdaderos como la ciencia, aunque en un plano distinto.

Y es que los mitos (dejémonos ya de otros apelativos) tienen un importantísimo valor performativo y explicativo del mundo, no al nivel del mecanismo, sino del conjunto. Por eso, los mitos no son menos verdaderos que la ciencia, sino que incluso podríamos atrevernos a decir que lo son más, porque apelan a una verdad de rango “superior” a la certeza científica, una que es dadora de sentido. Una dimensión, la holística y teleológica, que, de perderla de vista, convierte la información en cultura y la cultura en mera información.

Muchas veces estas historias tenían una función etiológica: explicaban el origen de un determinado lugar (santuario, ciudad…) o costumbre (como, por ejemplo la circuncisión judía ) o circunstancia (la Torre de Babel, por ejemplo). El libro del Génesis o del Éxodo son riquísimos en este tipo de relatos, pero también tenemos, por ejemplo, la leyenda de la Torre de Hércules en Coruña. Por no irnos muy lejos.

Otras buscan reflejar enseñanzas morales o religiosas. Así, por ejemplo, la Odisea homérica no es sólo un fantástico relato de aventuras, sino que es una historia de cómo la audacia vence a la fuerza bruta, de cómo el destino en manos de unos dioses caprichosos y arbitrarios es una concepción cruel y de cómo puede vencerse ese destino con voluntad, paciencia y esperanza. Así, por ejemplo, el libro bíblico de Job no es un cuento de lo caprichoso que es Dios que castiga y juega con nosotros, sino que era un relato que pretendía (y lograba) poner en entredicho una concepción teológica clásica en el judaísmo como era la de la retribución material y terrena por parte de Dios.

Otros combinan ambas dimensiones.

Rescatado (creo) el valor del mito, quizás sea conveniente aclarar qué es lo que estoy entendiendo yo como tal a la hora de hacer estas afirmaciones. Los mitos serían relatos, con base histórica o no, más lejana o más cercana, en los que se plantean situaciones excepcionales, sobrehumanas, mediante las que se pretende proponer una enseñanza vital. Por eso, en este grupo habría que incluir no sólo los clásicos mitos griegos, nórdicos, celtas… con sus dioses, semidioses, héroes y caudillos de todo tipo, sino también otros a priori más “terrenos”: algunos relatos bíblicos, leyendas, relatos ejemplares… Incluso las vidas de santos entrarían, en determinadas épocas, en este tipo de relatos: San Jorge y el dragón, las actas martiriales…

Quizás el hecho de que usen las aparentemente accesibles formas literarias, muchas veces fantásticas, además, en lugar de enrevesadas fórmulas matemáticas los haga menos creíbles. Digo “aparentemente” porque en numerosas ocasiones se apela a simbolismos sólo aptos para iniciados (mitos órficos, mitraicos y de las religiones mistéricas en general, pero también la literatura judeocristiana de la época de la apocalíptica o el gnosticismo). Pero en una cultura eminentemente ágrafa, la narrativa, la épica, con sus formas muchas veces preestablecidas, se convertían en un vehículo de comunicación fácil de transmitir y de recordar, sobre todo en culturas (como las orientales/semitas) que hablaban más por imágenes que por ideas.

Antes me quedé, en mi enumeración, en las vidas de santos, sobre todo las redactadas en la Edad Media, en las que muchas veces se exaltaban y se exageraban los hechos de la vida del personaje en cuestión para cargarlos de significado y de simbolismo, para que resultaran en verdaderas enseñanzas. Pero la producción “mítica” ha seguido adelante, en los cuentos, en las novelas… manteniendo unas estructuras muy similares a lo largo de los tiempos.

Hoy por hoy, la cultura audiovisual, cultura que, además, es de masas, se ha convertido en el perfecto vehículo para la transmisión de estos mitos. Así, tenemos grandes epopeyas en las que reencontrarnos con esta dimensión tan importante a la hora del crecimiento. En los últimos años de una forma especial, los guionistas de cine y TV, de comics, escritores… la han ido rescatando de la cárcel en la que la habían encerrado años de cientificismo.

Así, de una forma más o menos explícita, encontramos cada vez más contenidos de carácter ético o religioso que subyacen en las historias de la cultura popular, reconocibles por todos, que pasan a ser del imaginario popular. Así, por ejemplo, la historia de Neo (que al final muere “crucificado”) en Matrix o de Superman (que muere y resucita, sepulcro vacío incluido) beben de la tradición mesiánica (judeo)cristiana. Así por ejemplo, Spiderman nos recuerda una y otra vez que nosotros, seres normales y corrientes, tenemos responsabilidades para con los demás, y cuantas más oportunidades, más responsabilidades (que eso es lo que nos quiere decir cuando nos repite la frase del tío Ben). Así, los guionistas de Batman (la época posterior a Frank Miller es especialmente prolífica en este sentido), nos enseñan los peligros de la justicia ciega o el famoso código del superhéroe (ese que dice que un superhéroe nunca debe matar) nos recuerda que el fin no justifica los medios. Y ya me he referido al Lost y a Battlestar Galactica cuando me quejaba de que no me salía un post muy parecido a este.

Podríamos seguir, pero es más divertido buscarlos.

¿Y tú, qué opinas?

marzo 18th, 2010

El Camino de la Vida

Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.

No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho :) No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])

El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.

En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.

En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.

Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.

Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.

En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.

enero 24th, 2010

A mí no me gustó Avatar

Una multitud furiosa tira trastos a la cabeza de Rido

-¡Hereje! ¡Hereje! ¡Mala persona!

Seré raro o lo que queráis, pero a mí no me gustó la película de Riddley Scott James Gamba Cameron. La vi en 3D, con todas las comodidades posibles (excepto la butaca vibratoria, eso mi hermano). Y, ojo, no me arrepiento de haberla visto, ni de haber pagado los 11 euracos (bueno, 10,50) correspondientes por ir a verla (más la gasolina, que aquí en Pontevedra no tenemos cine 3D).

Le reconozco sus méritos. Tiene una calidad técnica impresionante. La forma de mezclar animación 3D con actores reales con un resultado tan “limpio” es algo que al menos yo no había visto hasta ahora. Realmente, todo te transporta al mundo de Pandora y está impresionantemente bien pensado y detallado.

Y desde mi punto de vista de escritor aficionado, de “creador de mundos” no puedo negar que me ha gustado mucho Pandora y el rollo de los Avatares… pero bueno, tampoco me parece para tanto. Me recordaba a una especie de serie de Mechas mezclada con mucho hippismo, rollo panteísta y la Hipótesis de Gaia todo. Me pareció una forma muy buena de tratar el tema ecológico… pero párate ahí.

Pero el argumento… No sé. Un cuñado del marido de mi madre me dijo que de la peli salías convencido de que si pisabas el césped eras un cabrón. A mi director espiritual le salió por el palo revolucionario y de lucha por la justicia… A mí… A mí me recordó a una peli de vaqueros mala, de esas de la búsqueda del oro, mezclada con un rollo sentimentaloide barato; chico conoce chica – chico se enamora de chica – chica pasa de chico – chica se enamora de chico – la famila de la chica lo ve mal – chico y chica terminan juntos pese a todo. Totalmente predecible, la verdad. Citando palabras de Manuls, “Pocahontas mezclado con los pitufos”, a lo que yo añadiría un poco de Braveheart.

¿Será que ya iba yo demasiado condicionado? Puede ser. Eso siempre influye.

agosto 22nd, 2005

Cosas que nos ha enseñado el cine

Propongo ir ampliando poco a poco la lista de los grandes principios y leyes que nos ha enseñado el cine. Quién sabe, puede llegar a ser divertido. Podemos comenzar con:

“Si viajas al pasado nunca se te ocurra tocar nada, podrías cambiar irremediablemente el futuro”

Tags:
septiembre 11th, 2004

Mar adentro

Hace algunos años, yo estaba (si mal no recuerdo) en 2º de ESO, no escuchaba normalmente la radio ni veía las noticias en la tele. No me interesaba el mundo que giraba a mi alrededor. Mi vida eran simples ensoñaciones todavía infantiles. Aquél fue el año en que murió mi abuelo, y también el año en que empecé a jugar al balonmano.

Pues bien, fue en aquella temporada cuando un vídeo casero abrió los informativos de Antena 3 de las 9 de la noche para dar luego la vuelta a nuestro país. En aquel vídeo media España vió agonizar a un hombre sencillo que llevaba media vida postrado en una cama: Ramón Sampedro. La imagen removió conciencias, durante semanas se habló de aquello, de aquel hombre que había muerto en la tele… pero luego el murmullo se apagó.

Hasta ahora. Hace una semana se estrenó Mar Adentro, una película basada en la historia de Ramón Sampedro. Dirigida por Alejandro Amenábar, con la interpretación de Javier Bardem en el papel del tetrapléjico. Acabo de salir del cine hace escasamente una hora y 10 minutos y todavía estoy impactado con la historia. Pero hemos oído tanto hablar de ella que creo que poco puedo añadir… más que un PRECIOSA escrito en letras mayúsculas…

Antes de acabar me gustaría resaltar el papel de los actores “no conocidos”. Sobre todo el de Mabel Ribera (Manuela), Celso Bugallo (Xosé), Tamar Novas (Javier) y Joan Dalmau (Joaquín, el padre). Los dos primeros aparecen en mi memoria como Balbina, la mujer del traste de Miro Pereira en “Pratos combinados” y como el esquizofrénico de “Terras de Miranda” o el viejo borracho de “Los Lunes al Sol”. La actuación de los secundarios es espléndida…

Y como despedida…

Negra Sombra

Cando penso que te fuches
Negra sombra que me asombras
Ó pé dos meus cabezales
Tornas facéndome mofa
Cando máximo que es ida
No mesmo sol te me amostras
I eses a estrela que brila
I eres o vento que zoa
Si cantan, es ti que cantas
Si choran, es ti que choras
I es o marmurio do río
I es a noite i es aurora
En todo estás e ti es todo
Para min i en min mesma moras
Nin me deixarás ti nunca
Sombra que sempre me asombras