Una multitud furiosa tira trastos a la cabeza de Rido
-¡Hereje! ¡Hereje! ¡Mala persona!
Seré raro o lo que queráis, pero a mí no me gustó la película de Riddley Scott James Gamba Cameron. La vi en 3D, con todas las comodidades posibles (excepto la butaca vibratoria, eso mi hermano). Y, ojo, no me arrepiento de haberla visto, ni de haber pagado los 11 euracos (bueno, 10,50) correspondientes por ir a verla (más la gasolina, que aquí en Pontevedra no tenemos cine 3D).
Le reconozco sus méritos. Tiene una calidad técnica impresionante. La forma de mezclar animación 3D con actores reales con un resultado tan “limpio” es algo que al menos yo no había visto hasta ahora. Realmente, todo te transporta al mundo de Pandora y está impresionantemente bien pensado y detallado.
Y desde mi punto de vista de escritor aficionado, de “creador de mundos” no puedo negar que me ha gustado mucho Pandora y el rollo de los Avatares… pero bueno, tampoco me parece para tanto. Me recordaba a una especie de serie de Mechas mezclada con mucho hippismo, rollo panteísta y la Hipótesis de Gaia todo. Me pareció una forma muy buena de tratar el tema ecológico… pero párate ahí.
Pero el argumento… No sé. Un cuñado del marido de mi madre me dijo que de la peli salías convencido de que si pisabas el césped eras un cabrón. A mi director espiritual le salió por el palo revolucionario y de lucha por la justicia… A mí… A mí me recordó a una peli de vaqueros mala, de esas de la búsqueda del oro, mezclada con un rollo sentimentaloide barato; chico conoce chica – chico se enamora de chica – chica pasa de chico – chica se enamora de chico – la famila de la chica lo ve mal – chico y chica terminan juntos pese a todo. Totalmente predecible, la verdad. Citando palabras de Manuls, “Pocahontas mezclado con los pitufos”, a lo que yo añadiría un poco de Braveheart.
¿Será que ya iba yo demasiado condicionado? Puede ser. Eso siempre influye.




