Posts tagged ‘Opiniones’

diciembre 11th, 2011

Elogio de la calma

Kelsey Grammer como Tom Kane, Alcalde de Chicago

Ayer hablaba Mar de esos adjetivos casi omnipresentes en la crítica de los episodios televisivos o de series completas. Habla de “tramposo”, “de relleno”, “sobrevalorado” o “familiar”. Yo hoy voy a añadir uno más a su lista. La famosa crítica de “esta serie es demasiado lenta.” La propia Mar habla algo de esto mismo y, también, el martes, Crítico en Serie hablaba de la manía de ciertos productores (cierto productor) de quemar trama a pasos apresurados. En lo esencial coincido prácticamente al 100% con ambos.

A muchos espectadores y críticos de televisión les cuesta ver que una serie se tome su tiempo en narrar las historias. Se prefiere lo acelerado, lo emocionante un capítulo detrás de otro. Y se llevan las manos a la cabeza cuando la serie se toma su tiempo para dejar respirar las tramas. En las comedias, este recurso de pausar la narración es menos necesario (y a veces es contraproducente), pero en los dramas es importantísimo. Luego hay quejas de que los personajes no evolucionan, de que las cosas se acumulan, de que las tramas parecen huidas hacia delante… ¡pero si no les has consentido que el ritmo se racionalizara!

Hay dos series, Boss y Boardwalk Empire (curiosamente las dos terminan sus correspondientes temporadas – ambas espectaculares, por cierto – este fin de semana, la primera el viernes pasado y la segunda esta noche) que hacen de imponer un ritmo narrativo decididamente pausado, con escenas largas y muchísimo detallismo, una virtud que las aproxima hasta la excelencia. Hasta el punto de que para mí son los dos mejores dramas hoy en día en pantalla. Por encima, incluso de Mad Men, de la que ya hablé en alguna ocasión.

Ojo, no hablo de la lentitud por la lentitud, sino de saber manejar los ritmos según te lo pida lo que quieras ver. Ambas series arriba mentadas tienen en común esto mismo. Son capaces de, manteniendo ese ritmo calmado, detallista, acelerar la narración cuando la trama lo exige. Sin que la serie ni los personajes se resientan. Y precisamente eso es lo que las convierte en auténticas piezas de arte televisivo. Pero, por ejemplo, ayer leía un tweet en el que se decía que el gran punto a favor que tiene el Doctor Who Clásico frente a la serie actual es que al ser los seriales más largos, las tramas pueden respirar. Y sí, sería un gran punto a favor, si realmente aprovecharan esto o si realmente le conviniera a los seriales.

En resumen, que caracterizar (y despreciar) una serie por su ritmo o por su falta de ritmo es un error si se hace a priori. El ritmo tiene que cuadrar con la trama, con la serie, con la propuesta narrativa. Porque muchas veces, lo lento, es mejor que lo atropellado.

noviembre 29th, 2011

Vivo en un país al que…

Vivo en un país, Italia, al que hace pocas semanas le impusieron un Presidente de Gobierno (Primer Ministro, para ser exactos) desde fuera, Mario Monti. Vivo en un país, Italia, que está al borde del desastre, del rescate económico. Lo cierto es que yo apenas leo la prensa en Italia, pero poco que uno va viendo y oyendo aquí se vivió más en el sentido del fin de Berlusconi que como la llegada de Monti sin pasar por las urnas. Al menos esos días. En eso y en ver quiénes serían los nuevos ministros (por cierto, Andrea Riccardi, el fundador de un movimiento católico laical es ahora Ministro de Cooperación Internacional y Desarrollo, algo impensable por otros lares).

Pero ahora que la cosa está más calmada, parecería probable que las cosas fueran también en otra línea. Mi madre me preguntaba por ello hoy, y creo que es algo a que muchos compartimos. Y que este vídeo, que conocí el otro día a través de un post de José A. Pérez, de Mi mesa cojea, sintetiza perfectamente. Y que yo, a pesar de no ser precisamente euroescéptico como Nigel Farage, comparto en un alto porcentaje.

 Sin embargo, al menos aquí en Roma, a penas se ve mayor inquietud o movilización social por ello. Lo comentaba hoy con compañeros de la diócesis que salimos a cenar. Debe ser que aquí están acostumbrados a que es así como se ponen y deponen los gobernantes. Fue así en la República, era así en el Imperio… y hasta hoy.

octubre 22nd, 2011

#inmyopinion – 1ª Parte: Los estrenos de la temporada

A pesar de mi apretada agenda académica diaria, si hay algo que no he abandonado en mi nueva etapa vital es mi afición a las series de TV, como ya podíais haber podido intuir hace un par de semanas con mi reseña del final de la última de Doctor Who. [Tampoco la lectura. De hecho me he sumado a ese numeroso grupo de gente que aprovecha sus desplazamientos (largos desplazamientos) para devorar libros.] Y no sólo no he renunciado a lo que ya veía sino que he añadido alguna más a mi colección.

Aunque otras veces he ido analizando series o nuevas temporadas en posts individuales, esta vez voy a seguir un meme que he visto gracias al blog de Pigonna y que se inició al parecer en Enganchada a las series. Así que daré unos destellos cortitos (casi como si fueran tweets individuales de lo que me está pareciendo por el momento la temporada televisiva. Hoy iré a por los nuevos estrenos, la semana que viene a por las nuevas temporadas.

#inmyopinion Terra Nova es una serie totalmente distinta a la que se esperaba. No es Jurassic Park, no es Perdidos… pretende mucho, pero se queda en serie familiar. Una buena serie familiar que parece que va cogiendo empaque capítulo a capítulo. Como Falling Skies, pero aquí tenemos dinosaurios en vez de aliens.

#inmyopinion Pan Am es un piloto bonito, buena fotografía (la mayor parte de las veces) y poco más. Y no hablo del piloto propiamente dicho del avión. Sólo hay un personaje medianamente carismático (Colette) – que tampoco es para tirar demasiados cohetes - y lo demás es una ñoñería cada vez mayor. Consiguen que hasta una historia de espías en pleno apogeo de la Guerra Fría sea ñoña.

#inmyopinion 2 Broke Girls es la mejor de las comedias que se han estrenado este año – sí, por delante de Zooey Deschanel y su New Girl. Y mira que parecía que iba a ser una cosa más bien ramplona, pero Max (Kat Dennings) y Caroline (Beth Behrs) tienen cada vez más química entre ellas. Y los secundarios, sin dejar de ser estereotipados, aportan mucho a la comedia.

#inmyopinion Suburgatory aún puede dar más de lo que está dando. Si lo plantean bien, puede llegar a ser lo que Weeds era cuando era una serie de verdad y no la chorrada en la que la han convertido en las 2-3 últimas semanas. Y va por buen camino, por muy buen camino, aunque me sigo quedando con la de arriba.

#inmyopinion A Gifted Man es una buena serie para pasar el rato, aunque no te cambiará la vida. Se ha ido convirtiendo en un procedimental médico con un poco de paranormalidad y bastante moralina pero poco más. Por cierto, ¿en cuántas series está metido Pablo Schreiber?

#inmyopinion Person of Interest es una muy buena serie y aún puede serlo más en cuanto consigan darle una consistencia mayor a las tramas transversales, más allá de la búsqueda de la policía. Emerson y Caviezel están ambos muy bien y los secundarios no se quedan atrás. Por lo negativo: el personaje de Caviezel es un poco fantasmada (oh, novedad, novedad) y la serie comienza a correr riesgo de convertirse en algo repetitivo. Y forma una gran pareja en los jueves de la CBS con una The Mentalist que no está dando la talla.

#inmyopinion American Horror Story es la mayor rallada que ha salido de la cabeza de cualquier guionista en los últimos años. Más que cualquier historia chunga que pueda plantear Moffat o el final de Lost. En serio. Yo no soy de terror, pero hay que reconocerle que es, posiblemente, el mejor de los estrenos a nivel objetivo de la temporada. Aunque no es mi preferida.

#inmyopinion New Girl está sobrevalorada. Está entretenida, pero ya. Ah, cierto, sale Zooey Deschanel. Pero aparte de eso… Hala, ya lo he dicho.

#inmyopinion Revenge es una pedazo de serie. Mi preferida, con Person of Interest. Lástima que tal y como está planteada sea una serie con poco recorrido argumental y que cualquier maniobra que planteen los guionistas para alargarla pueda matar la serie. ¿Recordáis (y perdón por mentar al diablo) Prison Break? Pues eso.

febrero 1st, 2011

In-movilización social

Hay un dicho muy gallego que reza tal que así: “Mexan por nós e temos que dicir que chove”, que en la lengua de Cervantes vendría a ser “nos mean encima y tenemos que decir que llueve”. Así, hablando mal y pronto, y de una forma muy gráfica, no lo podéis negar, podríamos describir ahora mismo la situación de la sociedad española.

La situación del país es gravísima, eso no hay quien lo dude, tanto económica como social y políticamente, y como decía el sábado Jean Bedel, la gente se está hartando. O ya está harta. Pero parece que nadie hace nada. No digo que nos echemos a la calle y nos pongamos a quemar edificios como está ocurriendo en Egipto. Pero de eso, a esto hay un buen trecho, ¿no creéis?

En los últimos meses, la única movilización social con cierta importancia es la que se ha desarrollado en torno a la Ley Sinde. Y para eso se gestó en las pantallas y en algunos despachos y prácticamente no pasó de ahí. A la gente de a pie, la que no está metida en los círculos de la red, que todavía es mucha, fue un tema que sólo le llegó de oídas y a través de los medios, que ya sabemos cómo son. Y la verdad es que, por importante que sea, existen temas más importantes que la difusión de contenidos y los derechos de autor.

¿Qué nos pasa que no andamos dormidos cuando, por menos, otros países como Francia se han echado a la calle? Aquí a lo más que hemos llegado fue a mirar a nuestros vecinos y pensar “eso es lo que tendríamos que hacer”, pero nada más. ¿Qué nos pasa que hemos claudicado de hecho – no tanto de palabra – de nuestro papel en la vida pública? ¿Dónde queda la España de finales del gobierno del PP, cuando nos echamos a la calle muchísimas veces para reclamar justicia? Y entonces lo hacíamos con respecto a un problema que estaba lejos (Irak) o a causa de un acontecimiento puntual. Ahora la crisis es más global, más profunda, estructural… pero no nos movilizamos.

Podemos echarle la culpa a los partidos, encerrados en su dinámica particular y cada vez más lejanos a los ciudadanos; o a los sindicatos, otros que se han apoltronado en su estatus. Podemos quejarnos de los medios de información, que cada vez informan menos y cuando lo hacen, más que informar, opinan y le hacen el juego al partido o lobby de turno…  Si los agentes sociales se han acomodado en su parcela del sistema, con sus palmeros y ajenos al cada vez mayor descontento de la sociedad (y cuando parecen hacerle caso es para utilizarlo en su propio provecho), poco queda que se pueda hacer.

Es que el sistema tiende a perpetuarse a sí mismo, aún cuando no funcione. Por eso en una situación enquistada como la nuestra la solución tiene que venir de fuera del sistema. Y el único recoveco que nos queda es el pueblo. Por eso no podemos quedarnos callados, sino que tenemos que buscar entre todos una solución nacida del consenso común. Quieran o no quieran los políticos.

Yo mismo no me atrevería a decir qué hacer concretamente, pero algo hay que hacer. Lo que está claro es que no podemos quedarnos dormidos mientras otros tratan de manejarnos como si fuésemos mercancía con la que negociar. Y tenemos el mayor arma que podemos tener en democracia: unas elecciones (con la particularidad que tienen las elecciones municipales) en pocos meses. Perfectas para darle entre los dientes a esa gente que cree que sólo somos un número de votos.

Las imágenes que ilustran este post están sacadas de El País y de JR Mora.
enero 29th, 2011

Esperanza y cautela

Soy consciente de que con este post es muy posible que me meta en un berenjenal de muy padre y señor mío, pero es un tema que me viene rondando en la cabeza durante los últimos días y que quiero compartir con vosotros. Así, de paso, no todo es Akano y series y demás, que últimamente este blog se está volviendo un poco temático.

Mi reflexión quiere partir de lo que ha venido sucediendo en el Magreb y en Oriente Medio en las últimas semanas y especialmente en los últimos días. Es decir, de los conflictos sociales  que comenzaron en Túnez y que ya se han extendido a Egipto y Yemen. Y al parecer también Siria se está poniendo, aunque de esto último no he leído más que un tweet perdido y que no se refería a la situación social en sí, sino al acceso a las redes sociales.

El Islam – entendido como el conjunto de países que comparten la tradición árabe-mulsulmana y no como la religión – está que arde; de hecho, una de las grandes potencias estratégicas de la zona, Egipto, está literalmente ardiendo. Y se nos dice repetidamente que toda esta movilización tiene como objetivo que es en búsqueda de una situación más democrática frente a las “falsas democracias” y a los dictadores que se han apoltronado en sus puestos hasta 20 y 30 años. Eso se nos dijo en Túnez y en el caso de Egipto, aunque no se ha hablado tanto de los motivos y siempre se ha visto como contagio de lo de Túnez, estamos más o menos en la misma situación. De Yemen aquí no se habla mucho, pero entendemos que sí.

Que unos países como los árabes, que tienen una idiosincrasia tan particular y tan distinta a la nuestra, occidental, decidan salir a la calle y luchar por la democracia es algo histórico. Histórico, alentador y esperanzador. Y no podría ser de otra forma. Pero, personalmente me da miedo, por dos razones, de ahí el título del post.

La primera de ella es la inestabilidad política que se está extendiendo en la zona y que no beneficia a nadie. Sobre todo teniendo en cuenta que estos países están rodeados (o en la órbita, como quería) por regímenes de la calaña de Marruecos, Irán y Arabia Saudí y por situaciones tan excepcionales como la de Irak, Afganistán o el conflicto israelí-palestino. Eso sin contar con la sombra de Al-Qaeda en el Magreb islámico.

Esa es la segunda de las razones: el aprovechamiento que de esto pueden hacer los sectores más fundamentalistas del islamismo. Porque ya se han ido posicionando al parecer, distintas facciones, tanto en Túnez como en Egipto. Y es en el contexto de esta crisis cuando hemos vuelto a escuchar al ínclito Osama Bin Laden.

Y es quizás la que más me preocupa. Sobre todo teniendo en cuenta que esto se produce también en un contexto de persecución a las comunidades cristianas, católicas y de otras confesiones, del que hemos tenido noticias no hace mucho. Tanto en Irak como en Egipto. Son colectivos bastante olvidados, que quedan en medio de toda la conflictividad y están bastante desprotegidos.

Ojo. Con esto no quiero culpabilizar ni instigar a nadie contra el Islam ni mucho menos, sino hacer una advertencia contra el fundamentalismo. No sólo contra el islámico. El fundamentalismo es esa corriente que convierte la fe y la religión en ideología. O mejor dicho, disfraza de fe lo que no es más que una ideología política radical y muchas veces violenta, aunque sólo sea verbalmente. Y precisamente por aparentar ser lo que no es resulta extremadamente peligroso.

Ahora lo vemos, desde el 11-S, con el prisma árabe y, sobre todo, a través de la amenaza de Al-Qaeda. Pero el fundamentalismo es un peligro que amenaza a todas las religiones. Lo tenemos presente en muchas comunidades cristianas protestantes como la del pastor del Florida que quemaba Coranes contra la mezquita de la Zona Cero, y lo seguimos teniendo también metido “dentro” de nuestra Iglesia, en ciertos sectores.

El fundamentalismo envilece y distorsiona el mensaje de las religiones. No sólo hacia fuera, sino también hacia dentro. Porque lleva a confundir lo que es con lo que no es, la esencia con o accesorio. Y radicaliza posturas que son incorrectas y muy pocas veces las que son esenciales. Y así acabamos como acabamos, porque la radicalidad, el estar bien afianzado en unos principios y tratar de vivirlos en profundidad, es buena; el radicalismo, el llevar todo al extremo, cegarse y no admitir lo demás, es muy perjudicial.

De ahí toda esta reflexión. Lo que está sucediendo en Túnez, Egipto, Yemen… es esperanzador, pero no podemos dejar de lado que existe esa amenaza latente de que el proceso de esta revolución se lo apropien determinados colectivos. No sólo por el bienestar de esos pueblos, también por la seguridad internacional. Que no es moco de pavo, que lo que pasa en Oriente Medio no se queda, nunca lo ha hecho, sólo en Oriente Medio.

Las imágenes que ilustran este post están sacadas de El País y de Público.
agosto 26th, 2010

Iglesia 2.0 (I): El blogger católico

Hace unos días, o quizás semanas, desde que comencé a leer los comentarios acerca de la recientemente celebrada PEJ, que me vengo planteando la misma “duda” acerca de este blog y de su utilidad. Llamémoslo así utilidad, aunque no sea el concepto que más me satisfaga para describir lo que me está pasando por la cabeza.

Sabéis, porque no lo escondo, que soy seminarista en la Archidiócesis de Santiago de Compostela. Católico, por tanto, se sobreentiende. Y estoy convencido como la mayor parte de los que llegáis hasta aquí, seáis muchos, seáis pocos, de que las nuevas tecnologías nos ofrecen un rango de posibilidades de comunicación que no teníamos antes: portales de información, blogs, redes sociales… también para la Iglesia.

Y me pregunto: ¿yo no debería evangelizar más activamente en la red? Hay muchos blogs dedicados ya a ello, pero ¿y yo? ¿No podría darle un giro más “confesional” a Caldeirada de  Marisco? Al fin y al cabo, es el blog personal de un seminarista, ¿verdad? Se supone que aquí cuento mi vida y se supone que una parte muy fundamental de mi vida se desarrolla dentro de lo que llamaríamos “esfera religiosa”, algo que, aunque muchos insistan en lo contrario, estoy convencido que es imposible reducirlo solo a lo privado.

Luego me digo. Bueno, tampoco es que tenga que andar contando todo siempre. Al fin y al cabo, cuando pasa algo grande e importante lo cuento: venirme al Seminario, la vida aquí, los distintos pasos que he ido dando, la PEJ… Y de vez en cuando comparto también mis ralladas. Así que, al final, también porque creo que la evangelización por cansancio no funciona sino todo lo contrario, declino mi idea diciendo: ya hay otros.

Otros, ya. Ahí es a donde quería llegar yo (aparte de confesaros mi duda). Cuando uno repasa el panorama de la blogosfera católica se encuentra que hay de todo, como en botica. Sin embargo, como ocurre también en la blogosfera general, existe un par de blogs de referencia, “gurúes”, si queréis llamarlos así, en torno a los cuales se ha creado una comunidad estable de comentaristas y bloggers.

Y lamentablemente, en una Iglesia en la que muchas veces por parte de determinados círculos (internos, me refiero) se pretende marcar una división entre carcas y progres, entre una verdadera iglesia y unos transgresores infieles (sea cuales sean), estas divisiones también llegan a la red. Y con el sensacionalismo que impera en nuestra sociedad y el afán del cotilleo, muchas veces se cae en un cotilleo eclesial que a veces llega a ser repugnante y en el que es muy fácil caer. Esos son nuestros blogs de referencia para los católicos españoles.

Por otra parte, yo soy de los que piensa que, cuando nos ponemos hablar de “nuestras cosas”, caemos en un cursilismo fácil, un monjillismo – en un sentido peyorativo del término (con todo mi respeto hacia las monjas y religiosas) – que convierte casi cualquier tema en un folletín de novela rosa dulzón que no resulta atrayente. Al menos a mí. Estamos acostumbrados a hablar para nosotros y, en general, aunque en nuestras ideas ya somos cada vez más conscientes de que, en general, la llamada pastoral de mantenimiento va siendo menos importante a favor de una nueva evangelización

Escasean, o al menos yo no conozco muchos, blogs de carácter confesional católico que sean realmente atractivos al público en general y, de ellos, me atrevo a pensar que casi ninguno resulta útil como plataforma de evangelización. Eso no quiere decir – a diferencia de los que muchos dentro del “gremio” puedan pensar – que debamos dejarlos de lado por ser “inútil”, sino que debemos  poner más esfuerzo en ello.

Porque este es el lenguaje de los nuevos tiempos. Y si Pablo, en Atenas (y en todo el transcurso de su misión) se esforzó en inculturar el evangelio para que los griegos pudieran entenderlo. Y si tantos otros, a lo largo de los siglos se esforzaron por hacer lo mismo. Si el mismo Cristo lo hizo… nosotros también deberíamos hacerlo.

Y entonces vuelve a surgir la duda. ¿Debería yo ponerme también a la tarea de esta evangelización 2.0 aquí también en Caldeirada de Marisco?

junio 15th, 2010

Las vuvuzelas de los…

A través de eCuaderno he llegado a este artículo del periodista (entre otras cosas) portugues Paulo Querido en el que se critica duramente las famosas vuvuzelas (que no “vuvuzuelas”, como dije en el artículo anterior sobre el mundial). Dice el luso que matan la participación del público y yo no podría estar más de acuerdo. A lo que no llegaría ya es a la afirmación de que esto sea razón suficiente para no haber llevado el Mundial a Sudáfrica. Pero eso es otro cantar.

Lo cierto es que las vuvuzelas son nocivas para el futbolero. Son un molesto zumbido, constante, incesante, monótono e imparable que acompaña indistintamente un emocionantísimo Brasil-España (esperemos que sea la final) o al coñazo que fue Uruguay-Francia. Da igual el partido, la situación, los contendientes. El resultado final es el mismo: BZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Uno de los alicientes del fútbol en directo es la afición. A mí lo que más me gusta de ir al campo es precisamente eso y en Coruña tenemos la suerte de una gran afición. Por lo demás, casi es mejor ver un partido por la tele (más detalle, más cómodo…). Cuando la cadena se porta bien y es capaz de dejarte sentir la presión del ambiente, aunque sea un poquito, es cuando mejor se vive.

Así, cuando vemos un partido de fútbol inglés nos acojonamos. Y lo mismo nos pasa cuando vemos la Bombonera a tope o a los brasileiros bailar samba en los estadios. A los del Mediterráneo Oriental (Balcanes, Grecia, Turquía) les da por las bengalas (también a los italianos de vez en cuando). Cada pueblo, cada afición, como señala bien un compañero mío en el Facebook, tiene una idiosincrasia propia que la hace única. Siguiendo el mismo razonamiento la tan traída y llevada vuvuzela sería la forma propia de la afición surafricana.

La cuestión es que ya en casa resulta sumamente molesta. No quiero imaginar lo que puede ser para los jugadores, seleccionadores y periodistas o para cualquier mortal que esté en el campo cuando en casa, por la tele o por la radio, se vuelve insoportable. Apenas se escucha a los comentaristas con claridad, que tienen que gritar como condenados para hacerse entender.

No sé si prohibirlas es la solución. Hay quien dice que , hay quien dice que no. El debate está en la calle. Ahora, seguramente es tarde, pero sí que creo que se pierde mucha riqueza cuando se sucumbe a la dictadura del zumbido. Creo que es trabajo para la FIFA futuras ediciones que se puedan celebrar el evaluar formas (no prohibitivas) de fomentar la diversidad “aficional”.

Lo que sí sé es que no sé a qué esperan las cadenas de radio y TV para filtrar el zumbido y así, aún si no lo quieren hacer desaparecer completamente, por lo menos, mitigarlo para hacerlo más soportable. Quizás entonces, podamos escuchar las gargantas de los aficionados desgañitarse por su equipo.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Se deberían prohibir las vuvuzelas o deberían respetarse como forma de expresión cultural?

junio 14th, 2010

Mitos y cultura popular

La modernidad – ya desde el positivismo, pero como fruto de un proceso que venía gestándose ya desde antes – ha consagrado la ciencia y “condenado” la verdad a equipararse, únicamente, a aquello que puede ser constatado empíricamente o, al menos, a aquello que no puede o no ha podido ser falsado. Con este concepto, que eleva la certeza científica al grado de verdad, el resto se ve reducido a simples opiniones, cuando no a “historietas”, de valor e importancia relativos.

Así, en este último grupo (el de las “historietas”) se ha encasillado todo tipo de relatos de los más diversos orígenes, englobados dentro de la categoría general de mitologías: griega, egipcia, nórdica, judeo-cristiana (sic.). Hoy, con el auge de la ciencia y la visión antes expuesta de la verdad (dos aspectos que suelen ir de la mano), el hombre (post-)moderno desprecia estos relatos como “cuentos chinos”, vestigios de la infancia de la humanidad, de lo que Comte dio en llamar “etapa teológica”, cuando la única salida del hombre era creer en (los) dios(es).

Sin embargo, perdemos de vista algo muy importante. No sólo no consideramos que la ciencia sólo nos explica el cómo son/funcionan las cosas, no su porqué (y, muchas veces, atribuimos al conocimiento científico un objeto que no le corresponde); sino que, además, no valoramos la posibilidad de que esos “cuentos chinos” sean tan verdaderos como la ciencia, aunque en un plano distinto.

Y es que los mitos (dejémonos ya de otros apelativos) tienen un importantísimo valor performativo y explicativo del mundo, no al nivel del mecanismo, sino del conjunto. Por eso, los mitos no son menos verdaderos que la ciencia, sino que incluso podríamos atrevernos a decir que lo son más, porque apelan a una verdad de rango “superior” a la certeza científica, una que es dadora de sentido. Una dimensión, la holística y teleológica, que, de perderla de vista, convierte la información en cultura y la cultura en mera información.

Muchas veces estas historias tenían una función etiológica: explicaban el origen de un determinado lugar (santuario, ciudad…) o costumbre (como, por ejemplo la circuncisión judía ) o circunstancia (la Torre de Babel, por ejemplo). El libro del Génesis o del Éxodo son riquísimos en este tipo de relatos, pero también tenemos, por ejemplo, la leyenda de la Torre de Hércules en Coruña. Por no irnos muy lejos.

Otras buscan reflejar enseñanzas morales o religiosas. Así, por ejemplo, la Odisea homérica no es sólo un fantástico relato de aventuras, sino que es una historia de cómo la audacia vence a la fuerza bruta, de cómo el destino en manos de unos dioses caprichosos y arbitrarios es una concepción cruel y de cómo puede vencerse ese destino con voluntad, paciencia y esperanza. Así, por ejemplo, el libro bíblico de Job no es un cuento de lo caprichoso que es Dios que castiga y juega con nosotros, sino que era un relato que pretendía (y lograba) poner en entredicho una concepción teológica clásica en el judaísmo como era la de la retribución material y terrena por parte de Dios.

Otros combinan ambas dimensiones.

Rescatado (creo) el valor del mito, quizás sea conveniente aclarar qué es lo que estoy entendiendo yo como tal a la hora de hacer estas afirmaciones. Los mitos serían relatos, con base histórica o no, más lejana o más cercana, en los que se plantean situaciones excepcionales, sobrehumanas, mediante las que se pretende proponer una enseñanza vital. Por eso, en este grupo habría que incluir no sólo los clásicos mitos griegos, nórdicos, celtas… con sus dioses, semidioses, héroes y caudillos de todo tipo, sino también otros a priori más “terrenos”: algunos relatos bíblicos, leyendas, relatos ejemplares… Incluso las vidas de santos entrarían, en determinadas épocas, en este tipo de relatos: San Jorge y el dragón, las actas martiriales…

Quizás el hecho de que usen las aparentemente accesibles formas literarias, muchas veces fantásticas, además, en lugar de enrevesadas fórmulas matemáticas los haga menos creíbles. Digo “aparentemente” porque en numerosas ocasiones se apela a simbolismos sólo aptos para iniciados (mitos órficos, mitraicos y de las religiones mistéricas en general, pero también la literatura judeocristiana de la época de la apocalíptica o el gnosticismo). Pero en una cultura eminentemente ágrafa, la narrativa, la épica, con sus formas muchas veces preestablecidas, se convertían en un vehículo de comunicación fácil de transmitir y de recordar, sobre todo en culturas (como las orientales/semitas) que hablaban más por imágenes que por ideas.

Antes me quedé, en mi enumeración, en las vidas de santos, sobre todo las redactadas en la Edad Media, en las que muchas veces se exaltaban y se exageraban los hechos de la vida del personaje en cuestión para cargarlos de significado y de simbolismo, para que resultaran en verdaderas enseñanzas. Pero la producción “mítica” ha seguido adelante, en los cuentos, en las novelas… manteniendo unas estructuras muy similares a lo largo de los tiempos.

Hoy por hoy, la cultura audiovisual, cultura que, además, es de masas, se ha convertido en el perfecto vehículo para la transmisión de estos mitos. Así, tenemos grandes epopeyas en las que reencontrarnos con esta dimensión tan importante a la hora del crecimiento. En los últimos años de una forma especial, los guionistas de cine y TV, de comics, escritores… la han ido rescatando de la cárcel en la que la habían encerrado años de cientificismo.

Así, de una forma más o menos explícita, encontramos cada vez más contenidos de carácter ético o religioso que subyacen en las historias de la cultura popular, reconocibles por todos, que pasan a ser del imaginario popular. Así, por ejemplo, la historia de Neo (que al final muere “crucificado”) en Matrix o de Superman (que muere y resucita, sepulcro vacío incluido) beben de la tradición mesiánica (judeo)cristiana. Así por ejemplo, Spiderman nos recuerda una y otra vez que nosotros, seres normales y corrientes, tenemos responsabilidades para con los demás, y cuantas más oportunidades, más responsabilidades (que eso es lo que nos quiere decir cuando nos repite la frase del tío Ben). Así, los guionistas de Batman (la época posterior a Frank Miller es especialmente prolífica en este sentido), nos enseñan los peligros de la justicia ciega o el famoso código del superhéroe (ese que dice que un superhéroe nunca debe matar) nos recuerda que el fin no justifica los medios. Y ya me he referido al Lost y a Battlestar Galactica cuando me quejaba de que no me salía un post muy parecido a este.

Podríamos seguir, pero es más divertido buscarlos.

¿Y tú, qué opinas?

junio 12th, 2010

De C.S. Lewis a Akano (II): FFF Universe

Quería terminar hoy ya con una de las series de posts que dejaba pendientes. Si os acordáis, hace más o menos un mes os solté un montón de citas de C.S. Lewis. Mi intención era ilustrar, con la experiencia de un gran escritor (aunque no muy reconocido, quizás), un proceso que yo mismo he seguido con lo que entre unos cuantos hemos dado en llamar Universo FFF.

Ya expliqué en alguna ocasión cómo empecé en esto de la escritura, la última la semana pasada cuando abrí la galería aquí mismo. Así que no abundaré en ello más de lo necesario.

Recordaréis que allá por finales de la primavera de 2006 comenzaba Memorias, mi fanfiction basado en Bleach y que comencé a publicar en BleachSP, el foro donde, por aquel entonces, participaba. Con el paso del tiempo, con la gente que comentaba el relato (que por entonces no tenía ninguna pretensión), muchos de ellos autores de sus propias historias, fui dando forma a una idea.

Nos prestábamos los personajes, compartían escenarios muy comunes (los del manga), pero, de alguna forma, nuestras historias chirriaban entre sí, no encajaban, lo cual era más que lógico: cada uno contaba lo que quería y punto. No estábamos haciendo nada “serio” y prestarnos los personajes o tomar personajes de otros era, simplemente, una forma de homenajear-agradecer a los lectores. Así lo interpretábamos todos y ese era el sentido de que los incluyéramos en nuestros relatos.

Pero a medida que avanzábamos en estas lides, se me fue pasando por la cabeza la idea de que podíamos ir combinando las cosas que narrábamos unos y narrábamos otros e irle dando mayor “consistencia” a lo que contábamos. Creando una historia que, de verdad, tuviera profundidad. Por eso, cuando uno de ellos, un buen amigo y comentarista esporádico del blog, incluyó a Rido en una historia que estaba ambientada bastantes años antes de donde comenzaba mi historia, saltó la chispa y en los capítulos 13-15 de Memorias comenzábamos a darle forma conjunta por primera vez al Universo FFF.

Desde entonces las cosas fueron rodadas, que se suele decir. Nuestras historias comenzaron a entrelazarse (normalmente llevaba yo la iniciativa, más que nada porque era el más prolífico de todos) y la cosa fue cogiendo la consistencia y la coherencia que pretendíamos. Y creamos grandes relatos entre todos, aunque a veces no salieran a la luz más que versiones parciales de la historia.

Así, lo que cuentan unos es inspirador para otros, les da una base para partir de ella… o un punto de llegada. Facilita las cosas (aunque también las complica en otro sentido).

Ese espíritu colectivo fue el mismo que puso en marcha la FFF – porque, por paradójico que suene, el Universo FFF (no el nombre, claro) es anterior a la FFF propiamente dicha – y el mismo que sigue moviendo Akano, que es el último producto de todo este conjunto de historias.

No es una novedad. No sé si en el mundo de los fics sí, pero esto ya lo encontramos en los cómics (hablamos de Universo Marvel, Universo DC…) y en los libros (Reinos Olvidados, Dragonlance, Universo Expandido de Star Wars…)  desde hace tiempo. Así que tampoco es para echarse demasiadas flores.

Presentado el Universo, uno se preguntará qué es lo que os quería ilustrar con el post anterior. Bien, como le ocurrió a Lewis con su “Animalandia”, a medida que me fui adentrando en la factura de las tramas me fue inquietando más y más el crear “trasfondos históricos”, perfilando las instituciones y separarme, cada vez más, de lo que Tite había ido enseñándonos en su manga (muy de capa caída).

Hace un tiempo os hablé de la importancia del trasfondo. Creo que es de lo que más orgulloso me siento como escritor: el Universo FFF. Desde ahí he podido centrarme mucho más en la creación de tramas que resultaran no completos petardos imaginarios, sino que todo tuviera una verdadera coherencia, de principio a fin. Pero además de por eso, porque no ha sido un trabajo mío sólo, sino de mucha gente, por mucho que yo sea el abanderado.

En fin, os he soltado un rollo como un mundo sólo para adularme. Pero como diría Manuls, es mi blog y me lo follo cuando quiero.

junio 10th, 2010

Agregadores y Blogs

Creo (y repito, creo) que esto es algo de lo que ya he hablado en otra ocasión, aunque no me he puesto a buscarlo aún. La cuestión es que ayer, mientras me ponía a arreglar unas cosillas del blog – si os fijáis, he incluido algunas cosas nuevas, como los botones de bitácoras.com (tanto los enlaces a las fichas como los botones de cada post) y el botón de “Me gusta” de Facebook (cortesía de un plugin de Marcos Esperón) –,  y a completar una serie de cositas por la red adelante, me vino a la cabeza una reflexión que, repito, juraría que ya había puesto en el blog, aunque está perdida en algunos de los posts fantasmas que se perdieron en el limbo de los justos y de los que nunca más se supo.

Quiero plantearos una pregunta, a ver si así fomentamos un poco la participación: ¿Leer los blogs desde los agregadores como Google ReaderBloglines(por citar los dos que yo he usado a lo largo del tiempo) o desde el blog propiamente dicho? ¿Ventajas e inconvenientes de cada una? No soy un experto en la materia, hablo más bien desde la experiencia como lector de años, ya no tanto como la de blogger.

Personalmente, yo suelo leer los blogs desde el agregador de feeds. Evidentemente es más cómodo y más rápido tener todo junto en un mismo sitio en lugar de ir merodeando por la web adelante en busca de la información. Y es más sencillo estar al tanto de las actualizaciones, por supuesto. Además, está el hecho de poder compartir los elementos con los contactos, lo que multiplica el número de personas a las que es accesible esa información. En ese sentido, la opción por los agregadores de feeds parece la más lógica por ser la más funcional para el lector y la que más oportunidad de difusión ofrece para el blog.

Pero también tiene sus inconvenientes. Señalaré tres que, a mi parecer, son los más evidentes: se descontextualiza la información, se reduce el número de visitas y se “entorpece” la participación.

  • Se descontextualiza la información, algo que creo que es muy importante, aunque muchas veces no nos damos demasiada cuenta. Leer un post como un elemento aislado no nos permite entenderlo 100%, porque nos perdemos la situación más o menos concreta del autor (esto es primordial,  sobre todo, en los blogs personales, no tanto en los temáticos) y una buena cantidad de información que no es accesible desde la vista del agregador: información general sobre el blog y el autor, comentarios (donde muchas veces se encuentra la verdadera riqueza de las entradas), posts más recientes… Ahora, con las funciones de los posts relacionados y demás inventos, puede soslayarse en buena medida esto… o no.
  • Se reduce el número de visitas. Esto no siempre es malo, creo yo, que lo importante es que nos lean, no que nos carguen la paginita, aunque nos interese por otras razones. Y porque, al fin y al cabo, si nos visitan, tendrán la oportunidad de navegar por la totalidad los contenidos que ofrecemos y no limitarse únicamente a la entrada en cuestión y, como mucho, los posts relacionados.
  • Íntimamente ligado con esto está el hecho de que se entorpece la participación. Porque, por si no fuera suficiente con el hecho de que no es muy fácil (al menos para mí) motivar a la gente a comentar, tienes que currártelo para que los lectores del agregador den el paso (que parece una tontería) de la comodidad del agregador al mar abierto del blog. Que si comentar muchas veces da pereza (hablo por experiencia propia) o la timidez nos lo impide… si aún por encima tenemos que movernos para hacerlo muchos piensan “psé… tampoco es tan importante lo que tenga que decir”. Si es que llegan a planteárselo.

Y todo esto al final, me sugiere otra pregunta. En los feeds, ¿post completos o extractos? Si me preguntáis a mí, lo primero. Es mucho más funcional. Para que un extracto realmente te motive a entrar tienes que currártelo bien, no basta con las 100 primeras palabras del post… o al menos tienes que lograr transmitir bien el contenido y provocar el interés en esas 100 primeras palabras.

Por mi parte, yo seguiré con mi sistema, que me funciona. Y tú, ¿qué opinas? ¿Cómo lo haces?

junio 9th, 2010

Funcionarios huelguistas


Foto: RTVE.es

Últimamente duermo mal. Normalmente lo soluciono poniendo en mi lista de reproducción varios capítulos de una serie (actualmente Fringe) y “hasta donde aguante”. La cosa es que ayer me cogí un medio mosqueo por una cuestión con el capítulo 2×11 (que en realidad al parecer es el 1×21, lo cual es difícil porque hay continuidad entre el 1×20 y el 2×01), bajé la pantalla del portátil y me puse la radio. Cogí El Larguero y, como no dormía, Hablar por hablar, en la Cadena SER.

La cuestión es la siguiente. Ayer, supuestamente, hubo huelga de funcionarios. Digo supuestamente porque al parecer no la secundó ni el tato. Pero no quería hablar hoy yo de la huelga en sí sino de algo que flota en el ambiente y en el subconsciente de todo español. Algo así como que los funcionarios no tienen derecho a ir a la huelga. Y esta falta de derecho se asienta, sobre todo, en el mal concepto que del funcionariado tenemos en España.

Todos hemos tenido nuestros problemas con los funcionarios. Los más veteranos del blog yo creo que os acordaréis de lo que me pasó al intentar inscribir el Club de Rol de Teleco. Básicamente: los funcionarios son vagos, impertinentes, no están nunca en su puesto de trabajo y no les importa una mierda el destinatario de su trabajo. En el ambiente flota esta idea, ¿verdad? Incluso en el colectivo al que pertenezco, se utiliza muchas veces el calificativo de “cura funcionario” de forma despectiva.

“¿De qué se van a quejar? Si tienen trabajo y sueldo fijos”, dirán algunos. “Son egoístas e insolidarios”, se oye por la calle. La cuestión es que a los se les recorta el 5% del sueldo (¡de media!) así a la buena de Dios (la oportunidad o inoportunidad de la medida es otra cuestión en la que no me meto pero que pertenece al cúmulo de chapuzas de esta segunda legislatura) y no tienen derecho a quejarse según un amplio sector de la sociedad.

Yo soy hijo de funcionario (funcionaria, en este caso, que es mi madre) y, como tal, quiero reivindicar que no todos los funcionarios se acogen a esa descripción. Mi madre (médico forense), tiene jornada continua por la mañana, pero si la acumulación de trabajo no le permite terminarlo en sus horas de trabajo de la mañana, lo termina en casa. Así tenga que hacerlo sacrificando todo el tiempo libre. Eso cuando no tiene guardia y se tiene que levantar a las horas más inoportunas, cancelar planes o lo que sea. Es una persona que se preocupa por su trabajo, porque se haga bien y que se implica (a veces de más) con las historias que tiene delante, ninguna de ellas especialmente agradable.

No sólo eso, para llegar donde está se lo ha currado. Como ella siempre nos dice para estimularnos a mi hermano y a mi: “a tu edad yo ya había sacado medicina, tenía dos hijos, trabajaba y me estaba sacando unas oposiciones”. Vamos, lo que se dice un camino de rosas.

Y a ella le recortan un 10% el sueldo (el 5% sólo es la media) porque el gobierno se pasó 2 años defendiendo que no había crisis.

Y estoy seguro de que ella no es la excepción: jueces, médicos, profesores de la escuela pública, policías, militares, empleados públicos de toda especie… La cuestión es que un colectivo, normalmente el más visible porque es el que da la cara a la administración y el que más rápidamente se asocia a la imagen del funcionariado, no realiza su trabajo como nos gustaría, nos atormenta con la burocracia y nos entorpece el seguir adelante “con nuestra vida”. No todos, sólo un sector de ese colectivo.

Por culpa de unos desastriños, otros trabajadores, currantes, a los que en algunos casos les va a dejar de llegar para llegar a fin de mes (porque 5% en sueldos de 1200 € que tienen que pagar una hipoteca) no tienen derecho a ir a la huelga y protestar.

País.

PD: Acabo de llamarla para preguntarle si había secundado la huelga. No lo hizo, ni ella ni la práctica totalidad de sus compañeros. Y siguen reduciéndole el sueldo un 10%.

mayo 6th, 2010

De C.S. Lewis a Akano(I): Animalandia

LewisEstoy leyendo Cautivado por la alegría de C.S. Lewis (mi edición está publicada en Ediciones Encuentro en 2008), conocido a nivel general por sus Crónicas de Narnia y, dentro del mundillo religioso, por sus ensayos de corte, podríamos decir, apologético. En concreto, el libro que estoy leyendo es la historia de su conversión y, por tanto, tiene mucho de autobiográfico. Quería compartir con vosotros unos pocos pasajes de la obra que me han gustado-llamado la atención bastante. No tienen que ver directamente con lo religioso sino que va más por la rama literaria. Antes de los textos, os dejo una advertencia que, de suyo, debería ir al final. Cuando termines de leer todo esto seguramente te preguntes: “Y todo este rollo, ¿para qué? ¿Qué me quieres contar, Ricardito?” Pues… como este post se me ha quedado muy largo, lo dejaré para una entrada posterior, ¿de acuerdo? Ahora, simplemente, os pido que disfrutéis con la lectura de los pasajes que he seleccionado: read more »

mayo 3rd, 2010

Estado (anti)confesional

libertadguiandoalpueblo

El sábado pasado, entre cervezas y gin-tonics, Manu me alertaba de un artículo que había escrito en su y en el que le extrañaba que aún no hubiera comentado. Ya sabéis que yo soy más del palo “lector silencioso” pero hay temas que me producen cierta “debilidad” y suelo comentar en ellos sí o sí. De ahí la extrañeza de mi amigo.

La cuestión es que con el asunto de Najwa y su hiyab se está reproduciendo el debate sobre la aconfesionalidad y la laicidad del estado, precisamente un tema que, además, estamos tratando últimamente en la clase de moral social. Todo esto coincide en el tiempo, además, con la polémica en torno a los abusos a la que ya me he referido y a la que no descarto volver a referirme. Así que no he podido evitar ceder a la tentación y escribir mi pequeña reflexión sobre este tema. De paso que sirva ya como comentario-respuesta a Manuls.

Muchas veces, cada vez más, posicionarse a favor de la laicidad del estado se entiende más como una lucha beligerante contra cualquier tipo de presencia de lo religioso en la vida pública que como la necesaria convivencia, tolerancia y pluralidad propias de una sociedad democrática que, por definición, debería ser un sistema incluyente, no excluyente. Los crucifijos en las aulas, las procesiones en las calles, el hiyab… ese tipo de cuestiones molestan a a un sector bastante amplio que, siguiendo las ideas de la ilustración, opina que la religión debería recluirse, encerrarse n la esfera de lo privado y nunca, nunca, nunca infectar la esfera pública, que pertenece al ciudadano en su liberté, egalité, fraternité.

Evidente, pretender llevar esta afirmación a sus últimas consecuencias, como si en nuestra sociedad no se pudiera expresar el sentimiento religioso, sería una exageración por mi parte. Al igual que sería un síntoma de ceguera no tener en cuenta que parte de esta animadversión viene dada por la actitud de la Iglesia, muchas veces situada en confrontación con la clase política en general, de determinado signo en particular, de una forma que en nada parece corresponder a la que se supone su misión.

Es inevitable que religión y política se rocen al convivir en la sociedad democrática. La neutralidad del Estado laico no es ningún aval que las prevenga. Las políticas sociales que se promueven desde el Estado tienen puntos de contacto, necesariamente, con los valores que se defienden desde cualquier religión. Es inevitable. ¿De otro modo, qué clase de cosmovisión (religión) sería si no afecta a todas las dimensiones del ser humano, su socialidad incluida? Por eso, ni el Estado puede prescindir totalmente de valores vinculados a concepciones del mundo ni la religión desentenderse de lo que son las políticas concretas del Estado.Sobre todo cuando cuestiones que atañen a ámbitos de la vida humana, como son la misma vida y la muerte, han entrado tan de lleno en el debate político… o cuando cada vez es mayor la multiculturalidad (y, por tanto, la diversidad religiosa) de nuestras sociedades. ¿Una conclusión clara? Estado e Iglesia(s) están necesitados, hoy más que nunca, de dialogo y entendimiento.

Pero este diálogo tiene muchos obstáculos. Por un lado, nos encontramos con los que defienden la laicidad a ultranza y consideran cualquier clase de reivindicación de tipo religioso como una ofensa y a sus defensores como enemigos. Por otra parte, hay un grupo de creyentes, no precisamente despreciable, que no aceptan la secularización de esta sociedad y que no aceptan las “nuevas reglas del juego”, sino que pretenden determinar los valores, la ética y la cultura de todo el conjunto de la sociedad.

Por citar, más pormenorizadamente, algunos de estos obstáculos, me remito a un interesantísimo artículo de J.M. Mardones*:

  • Por parte de la laicidad
    1. Entender la laicidad como una ideología, como si fuese una cosmovisión militante en contraposición a la visión religiosa. Se establece entonces una pugna en la que cualquier manifestación religiosa es vista como perniciosa para la libertad y la democracia. No hemos superado la lucha de poderes por el control de un mismo espacio. Algunos suelen denominar “laicismo” a esta tendencia un tanto decimonónica, anticlerical y antirreligiosa, que en verdad niega la verdadera laicidad. Esos laicos deben entender que la mayoría de los creyentes y de las Iglesias ya no disputan el poder político; es decir, no es la laicidad de la sociedad correctamente entendida lo que está en juego.
    2. Entender la racionalidad secular y científica como acaparadora, como la única y exclusiva a la hora de determinar las uestiones de valores y estilo de vida, de políticas sociales… y juzgar la religión, por tanto, como una irracionalidad o una postura anacrónica.Es decir, este laicismo ofrece una concepción de la racionalidad cerrada y estrecha, ciega y sorda a los problemas del sentido y de las políticas donde están implicadas opciones que conllevan concepciones del mundo. La postura anterior y esta suelen ir unidas. Esta laicidad tiene que entender que no poseela exclusividad de la racionalidad a la hora de determinar proyectos de vida y cuestiones de vida y muerte, de bioética, solidaridad, justicia, etc.; incluso más, que pudieran aprender de las tradiciones religiosas sobre estas cuestiones**.
  • Por parte de los creyentes
    1. Una mala comprensión de la sociedad que vivimos donde no hay que confundir laicidad con secularización. La laicidad tiene que ver con el poder; la secularización no es una ideología o un sistema de pensamiento, sino que es un proceso complejo que configura un tipo de sociedad en todos sus niveles, económico, institucional, cultural, rol de las personas, situación de la religión.
    2. Una actitud integrista que no acepta la secularización ni busca vivir la religiosidad dentro de esta nueva situación. Más que una actitud religiosa crítica frente a la sociedad moderna, necesaria, se adopta una postura de rechazo de la sociedad secularizada y hasta se busca una reconfiguracón soci-cultural desde la religión, caso del integrismo islámico, la ultraortodoxia judía y actitudes cristianas neotradicionalistas.
    3. El creyente actual está desafiado a vivir la fe en medio de una sociedad y cultura secularizada, donde la religión es una institución específica que, sin duda, puede aportar mucho desde la sociedad civil a fin de humanizarla y hacerla realmente laica y democrática, es decir, libre y justa

Conscientes de nuestras limitaciones, pero siempre con la voluntad de avanzar y dejando atrás rencores y prejuicios de un pasado que ni es tan glorioso como algunos lo pintan ni tan sombrío como otros quieren hacernos ver. Al final, estos obstáculos que citaba Mardones, sólo se evitan de una forma: diálogo. Pero para que haya diálogo es necesaria la voluntad de entendimiento y, además, que se neutralice, lo más posible, el ruido que enturbia las palabras.

Y ya no sé ni por qué empecé a escribir esto… pero ahí queda.

____

* MARDONES, J.M., “Religión y democracia en una sociedad laica”, en GÁMEZ, C. – PEDRERO, M.G., Ídolos del siglo XXI: Tecnocracia, culto al cuerpo y fundamentalismo religioso, UPSA, Salamanca 2007
** Aquí el autor cita a Jürgen Habermas.

marzo 20th, 2010

La Iglesia y los abusos

Son lamentables, y la Iglesia, por lo que representa, debería invertir todos sus esfuerzos y más aún si es posible en investigar, castigar y remediar todo el daño que ha hecho en este sentido. Colaboración con las autoridades judiciales en lo tocante a los procesos ya iniciados es lo menos que se le puede pedir, así como la apertura de los procesos canónicos correspondientes. Y en ese sentido, la Iglesia parece que se ha puesto las pilas con gran diligencia: en Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania… en demasiados sitios.

Benedicto XVI, personalmente en más de una ocasión, a través de sus asesores en otras, ha querido pronunciarse firmemente en este sentido y dejar atrás esa apariencia, práctica habitual en muchos lugares, del silencio y el encubrimiento. Tenemos el caso del P. Maciel, fundador de los Legionarios (que podemos coincidir o no coincidir con ellos, pero el pecado del fundador no es el pecado de toda la institución, hay que tener cuidado al hablar de esto), de los irlandeses, donde ya han comenzado a rodar cabezas, de EEUU y de Alemania.

Puede que a muchos la actuación, incluso la carta pastoral del Papa que hoy se ha hecho pública y que podéis leer aquí, le siga pareciendo pobre. Probablemente a muchos les gustaría rehabilitar las hogueras para castigar este tipo de pecados. Bien. Tampoco es para tanto (para encender piras, entiéndase, que hoy en día todo se malinterpreta). Aquí es donde quería yo

Hay que entender las cosas como son. En lo que se refiere a los abusos sexuales a menores, hay que ser lo más equilibrados posibles: ni todos los curas son pederastas, ni todos los pederastas son curas. Es cierto que pudiera entenderse que la responsabilidad como pastor de un sacerdote hace que su pecado, su delito, sea subjetivamente más grave, porque a él se le ha encomendado la cura de almas, con todos los ingredientes morales que eso supone. Pero igualmente graves, en este sentido subjetivo, son los abusos que puedan proceder de profesores o de los propios padres. A ellos también se les ha confiado la educación integral de la infancia.

Entiendo que algunos medios estén entusiasmados con estas noticias o con lamentables casos como el de Samuel, el cura de Toledo. Le sirven de carnaza en una cruzada anticlerical que les pone, en todos los sentidos de la palabra. Basta ver algún informativo o leer algún periódico para ver cómo se regodean en este tipo de informaciones. Creo que esto nadie me lo negará.

Pero ese no es el caso. Da igual lo que digan los medios o qué medios sean los que digan qué cosas. Los casos son ciertos y ponen en cuestión la misión sagrada que tiene la Iglesia desde su misma raíz. A todos nos duele, nos llena de “vergüenza” y de “remordimiento”, dos palabras que recorren transversalmente toda la carta, a todos los católicos. Sobre todo a los que hemos decidido entregar nuestra vida a la Iglesia como sacerdotes o religiosos.

marzo 18th, 2010

El Camino de la Vida

Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.

No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho :) No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])

El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.

En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.

En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.

Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.

Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.

En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.