
Quedan pocos días para la Pascua, poco más de dos semanas. Eso significa, además, que quedan pocos días para el estreno de la prometedorísima sexta tempodrada del Doctor Who, la serie que, como todos ya sabéis, me tiene en cierto modo obsesionado. Para escándalo de mi madre. Será el 23 de Abril, Sábado Santio, y habrá un segundo capítulo el Domingo de Pascua, el día 24.
Cuando una serie dura tanto tiempo como ha durado esta (será la temporada 32 en el cómputo global, aunque dentro de 2 años se cumplirá el 50 aniversario) es necesariuo renovarse periódicamente. O, mejor dicho, reinventarse periódicamente. Detrás de las cámaras, esa labor le corresponde al showrunner; delante, es cosa del Doctor, en este caso. Y eso lo ha sabido hacer magistralmente.
Hasta la fecha son 11 los actores que han encarnado “en serio” al Time Lord y todos han introducido una novedad, algo distinto. El nuevo Doctor siempre supone un cambio, un algo diferente que va más allá de la mera apariencia física. Hartnell, Troughton, Pertwee, Tom Baker, Davison, Colin Baker, McCoy, McGann, Eccleston, Tennant, Smith. 11 nombres, un sólo personaje, pero todos ellos capaces de transmitirnos un producto original, personal propio.
Como muestra, un botón: este genial vídeo en el que Russel T. Davies (el showrunner que rescató la serie y dirigió las cuatro primeras temporadas de la nueva singladura, junto con sus spin-offs), Steven Moffat (el actual showrunner y el autor de algunos de los mejores guiones de la nueva etapa), David Tennant (el décimo Doctor) y Elizabeth Sladen (Sarah Jane Smith, la companion “por excelencia”) repasan las ocho primeras encarnaciones de este peculiar viajero temporal. Las otras tres son mucho más accesibles para todos.
Como digo, cada Doctor es diferente… o no tanto como parece. Porque van enraizándose sobre sus predecesores. Es lógico, al final es un mismo personaje, no distintos personajes que asumen una misma identidad. Si cada Doctor rompiera radicalmente con lo anterior, no estaríamos hablando de todo esto. Ni sería tan “creíble”. Pero esta continuidad va más allá de una continuidad “histórica”. No es sólo que una encarnación asuma todo el pasado establecido por las anteriores. Es que los nuevos Doctores van asumiendo también rasgos y carácterísticas de los anteriores.
Como ejemplo podemos tomar a Matt Smith, el último, el actual. La quinta temporada, en la que él y Steven Moffat tomaron el relevo de Tennant y Russell T. Davies, supone una gran ruptura con lo inmediatamente anterior a tantos niveles que casi se podría empezar la serie de cero aquí. Evidentemente, sin prescindir de lo anterior, pero como punto de partida y de iniciación en la serie no es una propuesta del todo descabellada.
Y con todo, el Doctor de Matt Smith bebe mucho de sus predecesores. Muchísimo. Especialmente de Troughton y de Pertwee. Al menos, a mí fue algo que me fue pareciendo bastante claro a medida que iba viendo las aventuras de estos doctores (ahora estoy enfrascado en las andanzas del genial Tom Baker).
Coge del segundo Doctor (Troughton) la pajarita y los tirantes, obviamente, pero también su carácter algo infantil, despistado, amable y cariñoso. Con él, el Doctor pasó de ser el abuelete cascarrabias a ser algo así como el tío raro que todos tenemos y que a nuestras abuelas les gustaría esconder. De él toma la propensión a hablar más rápido e incoherentemente de la cuenta y su torpeza social. Incluso algún gesto característico, como ese de hablar con los brazos ligeramente levantados por delante del pecho.
De Pertwee (el tercero) hereda, sobre todo, su forma de posicionarse ante sus compañeros de aventuras: a una cierta distancia, no siendo un igual sino más bien que toma una cierta actitud “paternal” con sus compañeros. No le interesa involucrarse sentimentalmente a otros niveles, lo que le hace parecer algo frío cuando en realidad no lo es. Y también hereda el gusto por la ropa algo ceñida (y hasta ridículamente pequeña en algún caso).
De hecho, lo más curioso es que con Smith reaparecen motivos, personajes, tramas muy propias de estos dos doctores. Sobre todo de Pertwee: el romance entre Amy y Rory tiene algún tinte que recuerda a la despedida de Jo Grant (que, por cierto, reapareción en The Sarah Jane Smith Adventures precisamente en la única intervención de Smith en la serie), los Nestenes – mencionados en Pandorica - y los Silurians son los enemigos del tercer Doctor (como ), la era de Pertwee comienza con un mal funcionamiento de la TARDIS que echa fuera al Doctor recién regenerado, la reaparición de unos Daleks que se creían desaparecidos… Y ya se han anunciado que en algún capítulo de esta nueva temporada reaparecerán motivos de la que, a mi jucio, es la mejor aventura que le he visto al Doctor: The War Games (la que motivó la regeneración de Troughton).
Sí, quizás sea tirarse demasiado de la moto. Quizás es ver cosas donde no las hay. Pero ir viendo como todas las piezas van encajando a medida que te vas alejando y viendo el conjunto tiene su aquel, que decimos por aquí.















¿Qué nos pasa que no andamos dormidos cuando, por menos, otros países como Francia se han echado a la calle? Aquí a lo más que hemos llegado fue a mirar a nuestros vecinos y pensar “eso es lo que tendríamos que hacer”, pero nada más. ¿Qué nos pasa que hemos claudicado de hecho – no tanto de palabra – de nuestro papel en la vida pública? ¿Dónde queda la España de finales del gobierno del PP, cuando nos echamos a la calle muchísimas veces para reclamar justicia? Y entonces lo hacíamos con respecto a un problema que estaba lejos (Irak) o a causa de un acontecimiento puntual. Ahora la crisis es más global, más profunda, estructural… pero no nos movilizamos.

