4 a 1 a que el Papa dimite

Esta mañana, mientras revisaba el Google Reader, en uno de los blogs católicos que sigo, en concreto el de Jesús Bastante, encontré una noticia de lo más curioso. “Ya hay apuestas por la dimisión del Papa“, rezaba el título. No me negaréis que el titular es sugerente… Así que le dí al botón de leer más, a ver qué era eso.
Al parecer, la casa de apuestas on-line más famosa del mundo – no la del kuuu-kuku-kuku, sino Paddy Power (un nombre más que apropiado para hoy, por otra parte) – está promoviendo una apuesta sobre si el Papa dimitirá o no y otra más acerca de quién será su sucesor. ¿El motivo? Los lamentables y cada vez más frecuentes escándalos sexuales relacionados con la pederastia, precisamente el tema del post que tanto me está costando perfilar.

Más allá del escándalo, del que tarde o temprano terminaré hablando, como ya he dicho, me llama la atención el hecho de que se plantee esta posibilidad en estas circunstancias. No creo que el Papa vaya a dimitir por culpa de estos escándalos, eso entraría dentro de lo normal si entendiéramos la Iglesia como una sociedad meramente humana (y aún así) pero la Iglesia no es una sociedad meramente humana. Sin contar con que el Papa no tiene culpa, pero esto ya es otra materia.

Pero por otra parte, la posibilidad de la dimisión del Papa es algo que ronda en la cabeza de muchos, dentro y fuera de la Iglesia. Es lógico, es una persona mayor y sorprende que alguien que supera las ocho décadas cargue sobre sí una responsabilidad como la que se le supone al Romano Pontífice. Es algo que ya ocurrió en tiempos de Juan Pablo II, sobre todo teniendo en cuenta su enfermedad. Muchos medios, equivocadamente, lo dieron incluso por hecho.

Personalmente, aunque algún caso ha habido a lo largo de la historia (quizás el más famoso y claro sea el de Celestino V), algunos de ellos no muy claros, y está previsto en el Código de Derecho Canónico (c. 331, 2) y teniendo en cuenta todo el poder que se le reconoce a la figura del Romano Pontífice, especialmente desde la Pastor Aeternus y la definición del primado, creo que la Iglesia no “soportaría” la figura de un Papa emérito.

Yo no soy del Madrid…

Ni falta que me hace. No niego que “mi vida” sería mucho más agradabe si fuera de uno de los equipos llamados grandes, o, mejor dicho, del Madrid o del Barça. Sufriría menos. Pero no. Soy de uno de esos equipos de media tabla, con una historia de vaivenes, que han pasado más temporadas en las categorías inferiores que en Primera pero que ha ganado sus títulos. Uno de esos equipos que, por milagros de la historia del fútbol y porque este deporte a veces (y sólo a veces) hace justicia ha tenido el privilegio de colarse en la cortísima lista de equipos que han ganado esta “Liga de las Estrellas” en la que “estrella”, cada día más, se hace sinónimo de niñato malcriado. No. Yo no soy del Madrid, soy del Real Club Deportivo de la Coruña.

Y tampoco me arrepiento de serlo. Sufriremos. Esta temporada menos que la anterior (y qué decir de hace dos temporadas, que pasamos media liga en descenso) y, seguramente, bastante menos que la que viene. Pasamos nuestros apurillos de vez en cuando, nos cuesta meter un gol casi tanto como al Tenerife o al Zaragoza (no digo al Xerez porque tampoco hay que pasarse), pero nos mantenemos ahí arriba. Puntito a puntito nos hemos consolidado ahí arriba, sin hacer demasiado ruido, y ahora tenemos la Champions muy cerquita, más de lo que cualquiera podría soñar. Sólo el Bilbao amenaza nuestra cómoda plaza en la UEFA. Perdón, Europa League. Y eso que nos falta a nuestro mejor jugador (Luis Filipe), que cada 2 semanas perdemos un delantero o a un medio-centro, que pasamos media liga sin nuestro otro mejor hombre, Guardado, que sólo tenemos dos laterales diestros para cubrir las dos bandas y ese tipo de cosillas… La pena es que no juguemos mejor, más “espectacularmente”. Pero temos que arar cos bois que temos, que dicen por aquí. Y a todos nos encantaría que nuestro equipo jugara como el Barça o como la Selección, pero…

De todas formas, hoy no quería hablar del Dépor, aunque la referencia era obligada. No. Hoy quería hablar de la prensa deportiva de este país (fuera de Cataluña, claro). No sólo prensa, sino a todos tipo de medios: radio, TV, medios digitales… Yo entiendo que las cuestiones de audiencia son las cuestiones de audiencia, que hablar del Madrid (y del Barça en Cataluña, sobre todo) vende, y vende mucho. Que es el opio que pide el pueblo… pero no puede ser que se haga de lado al resto de equipos y que sólo se les de bola cuando juegan contra el Madrid o el Barça. Y no estoy hablando del Xerez o del Almería, equipos “pequeños”, recién llegados como quien dice a Primera División. Hablo también de equipos de la talla del Valencia o del Sevilla. Su importancia en esta Liga, capital, no se refleja en los medios de comunicación con el peso que debiera.

Ayer me reventó una frase de De la Morena charlando con Onésimo. Cabe decir que cada día me cae peor el conductor de El Larguero, que dada día tengo más la impresión de que es un dictadorzuelo de las ondas para el cual una opinión tiene un peso relativo al grado de coincidencia que tiene con la Verdad (es decir, con su propia opinión) y para el que el grito y la estridencia es la forma de ganar un debate, todo eso aderezado con una dosis de buscada empatía que roza, si es que no pone el pie entero, un paternalismo dulzón. Aún así soy fiel seguidor suyo, será que soy medio tonto o algo así…

Al grano. El caso es que De la Morena (que por mucho que diga que es del Glorioso cada vez tiene las rayas rojas más destenidas) ayer se embarcó en una crítica feroz contra el juego bronco del Valladolid, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, faltaría más, usando como uno de sus principales argumentos que al Pucela no le iba ni le venía este partido, que no era su liga. Que su liga estaba con el Tenerife, con el Zaragoza… y con el Depor. Más allá de lo que me pueda haber jodido que metan al Depor en el saco de los que luchan por la permanencia (cosa que, si utilizamos esa barrera mágica de los 42, ya habríamos conseguido) cada vez me resulta más rancia, elitista y prepotente esta postura de “las dos ligas”. Cierto es que el Madrid y el Barça están a otro nivel, pero no por eso los equipos han de tirar los partidos. Precisamente por eso, cualquier punto que se consiga contra ellos tiene valor añadido, porque es un punto con el que, en principio, no se cuenta.

Pero esta centralización de la información deportiva en el Madrid (y en el Barça) no se reduce sólo a esto. La semana pasada, el mayor problema de España es si Higuaín la pasaba o no la pasaba a Cristiano Ronaldo, si Pellegrini debía dimitir o si Inda debería suicidarse. Y llevamos toda la liga igual. La cohorte mediática blanca se ha puesto a trabajar a pleno rendimiento en una cruzada contra los blaugranas (nacida, por mucho que lo nieguen, de la pura frustración, no sólo por la aplastante superioridad del eterno rival, sino por la sensación de inferioridad y de incapacidad que venían dando en los últimos años y que ha aumentado sobremanera la ansiedad dentro de las filas blancas) y la contraparte barcelonista se ha enfundado el traje de gran defensor y ha decidido que la mejor defensa es un gran ataque. Así tenemos Villaratos y Indarazos hasta en la sopa. Y esa es la liga.

¿Que esto es lo de siempre? Sí. Pero este año es bastante peor que otras veces. Se nota, se palpa en el ambiente. El Madrid ha hecho una ingente (pero no por ello menos torpe) inversión (por muy rentabilizada que esté ya a estas alturas con la venta de camisetas y los derechos de imagen) que había hecho a muchos creer que el resto de los equipos le pondrían, como poco la alfombra roja. Habían todos los partidos antes incluso de que supiesen quién iba a ser el entrenador… Por eso, cuando uno despierta y ve que eso sólo ha sido un sueño… toca reaccionar. Y estos parece que no tienen un buen despertar.

Mientras tanto, si no eres del Madrid o del Barça, tienes que conformarte con tu prensa local, si es que le da bola al equipo, que esa es otra, y no está enzarzada en batallas que, por muy justas que sean, monopolizan toda la información sobre tu equipo. O en otras palabras, a los demás, que nos den.

Fdo.: Uno que no es del Madrid ni del Barça

Escribidores

Hoy en día todo el mundo que quiere escribir y “entregar su obra al mundo”, lo hace. Es el gran regalo que nos ha hecho Internet a los que, de una forma u otra, tenemos esta inquietud metida entre pecho y espalda. Hoy me gustaría evaluar un poco este fenómeno que hace tiempo, cuando andábamos metidos en la farragosa fundación de la Fan Fic Factory, un amigo bautizó como “escribidores“. Escribidores, sí, porque, según él, no podíamos decirnos propiamente escritores.

Más allá de lo apropiado o no del término escritor para aquellos que desarrollamos nuestra obra literaria en Internet… ¿Cuál es o ha sido la verdadera aportación de este fenómeno a la escritura propiamente dicha? Es cierto, de las webs ha salido escritores que, con mayor o menor suerte editorial, han conseguido salir. Es el caso de Julie Powell, cuya historia se reflejó ahora en la peli Julie y Julia, basada en la historia de su primer blog.

Pero esta cosa llamada Internet, también ha hecho que cualquiera pueda llamarse “escritor”. ¿Es eso bueno? ¿Es eso malo? A pesar de que yo le debo mucho a esto y que no pienso dejarlo… a mí me parece que malo. Malo porque, al ser internet el lugar del todo vale, el lugar donde el criterio, en la mayor parte de las ocasiones desaparece, con él desaparece el esfuerzo por mejorar, por intentar progresar.

Todos entendemos que una niña de 14 años, que ve que aquí puede dejar correr la tinta y dar rienda suelta a sus fantasías, normalmente en torno a sus personajes de TV o de manga favoritos, se lance a escribir relatillos normalmente mediocres y bien cargados de hormonas. Y todo el mundo entiende que sus amigas, o personas en su misma condición “la sigan” y que tenga un cierto éxito… De hecho, suelen tener mucho éxito, aunque no lo parezca. Se entiende menos que autores de mayor calidad tengan menos… “éxito”.

Pero hasta ahí. El problema viene cuando ese cierto éxito no comporta una correspondiente exigencia. Nadie pide la perfección inicialmente. Ni siquiera se obliga a nadie a alcanzarla. Pero sí necesitamos exigirnos más y más y más cada día. No sólo en esto. En todo. ¿Qué es mejor muchos y malos o pocos y buenos? Yo diría que más y mejores. Pero eso es una utopía. Que cada vez más gente escribiese y que lo hiciese bien. Qué bonito, ¿verdad? Utopía.

Alguno dirá, en cualquier caso, que esa gente que lee esos relatos mediocres de la quinceañera de mi ejemplo tampoco iba a leer otra cosa por buena que fuera… Bueno, eso tampoco se lo discuto.

No me las quiero dar de experto en la materia, pero ya son cuatro años viviendo esto bastante desde cerca y creo saber un poco de lo que hablo. Al menos del ámbito de “publicar en la red”, evidentemente nada de publicar en papel. Antes, al menos, si uno tenía ansias por escribir y que la gente lo leyese sabía que tenía que ganarse el que una editorial, por pequeña que fuera, le publicase. Sabía que tenía que vender un producto de una cierta calidad para que la gente se lo comprase. El problema de la gran liberalización de la cultura que ha supuesto Internet es la gran bajada de listón que ha supuesto.

Por eso, creo que aquel amigo nuestro tenía la mayor de las razones en llamarnos escribidores. Si nos decimos a nosotros mismos escritores, ¿dónde queda lo heroico, lo romántico, lo épico de escribir algo y lograr que alguien considere que es lo suficientemente bueno como para ponerlo en la estantería de su casa? Eso. Eso es ser escritor. Lo nuestro, por ahora, por mucha calidad que podamos o que creamos tener, por mucho que hayamos trabajado (a mí que me quiten lo bailado), por mucho que nos lo tengamos o podamos tener creído, es ser escribidores.

Y por último, quería compartir con todos vosotros este artículo que me pareció interesantísimo y que, creo, viene un poco al hilo. Los que me siguen en el Google Reader habrán visto hace unas semanas que lo había destacado. Yo se lo había leido antes a Morri. Seguro que lo encontráis muy ilustrador.

¿67? 75

Estos días estamos con la ida y venida de declaraciones acerca del aumento de la edad de jubilación. La verdad, qué queréis que os diga. Es una medida impopular, pero algo hay que hacer para que no se colapse el sistema de pensiones que ya sabemos todos que es una de las piezas básicas de nuestra sociedad del bienestar.

O del malestar…

Yo entiendo que a las personas que estén en trabajos meramente físicos lo lógico es que no se retrase la edad, pero ¿en los de oficina?. Lo cual no deja de ser una contradicción. Mi padre tiene 55 años (bueno, los cumple el jueves que viene) y está a punto de la pre-jubilación. Que vale, que aún no es jubilación, pero bueno, la idea es que se están deshaciendo de personal de edad “avanzada” (como lea esto mi padre seguro que se queja xD).

Pero en fin, que [mode=ironic]no sé a qué viene tanta queja. Los curas, por derecho, se jubilan a los 75. Los que pueden.[/mode] Y como la cosa siga este ritmo… ni a los 75.

Sí, has acertado, todo este post sólo para ese párrafo xD

Para mí sí es…

…y a mí me basta. :P

No. A ver. La cuestión es: Estaba viendo la noticia de que el comité de apelación rechaza el recurso del Madrid y me he dicho: “Voy a ver el vídeo” (sí, hasta ahora no lo había visto). Por más que he visto repeticiones y repeticiones y repeticiones y he visto el vídeo de Messi, no me parecen comparables. Bueno, vale, comparables.

A mí el punto clave es que Cristiano ya se ha ido de Mtiliga en el momento que suelta el brazo. Sí, vale, aún lo va agarrando de la camiseta pero se ve claramente que es cuestión de dos zancadas que se quede libre. De hecho, Mtiliga se va cayendo prácticamente. Marc Valiente iba abrazando, literalmente, a Messi, al que le saca tres cabezas, por cierto. La mano de Messi es inercia del giro, lleva la vista fija en el balón y se está moviendo para zafarse del argarrón. La mano de Cristiano es deliberada, no es la mano que sueltas para liberarte de un agarrón de camiseta (y menos de uno que ya no era). Cristiano gira claramente la cabeza hacia el jugador del Málaga antes de propinarle el guantazo.

Conclusión: es deliberada, es de roja. La gravedad de la sanción puede discutirse. ¿Agresión? ¿Juego peligroso (por considerar el atenuante de que Mtiliga lo va agarrando) con consecuencias “fatales”? Eso ya han decidido los expertos. Y no se le debería retirar, ni dar la cautelar ni leches… Aunque claro, si nos tienen miedito…

Lo que ya me parece de traca es tanta protesta y tanto dramatismo. Y sobre todo me parece más grave aún considerando las consecuencias de la niñería de este hombre. Tanta defensa, tanto hacerle parecer un mártir… ¿Y Mtiliga? ¿Y su nariz? “Le acabo de romper la nariz a un tío, pero eh, mira que yo soy inocente”. Vamos hombre, por lo menos respeto. Por mucho que lo digan el As, el Marca o quien sea, es Roja. Roja como la sangre que le salía al del Málaga, y toma argumento populista.

Y una reflexión final Que no me cae bien es evidente, pero me parece que el Madrid “de mis amores” debería tomar cartas en el asunto. Es un chaval conflictivo, que le encanta dar el cante… pero llevamos apenas 19 jornadas de liga, que quitando los dos meses que se ha perdido por la lesión se quedan en 11 (10, contando la sanción contra el málaga), y le han expulsado dos veces. ¿Para eso te gastas 95 millones en un tío? ¿El mejor del mundo? Y una m*****.

Pero bueno, toda esta polémica es cuestión del Villarato (¿o de Eduardo Inda? No lo tengo muy claro)… Claro, como los árbitros están en contra del Madrid. Siempre ha sido así y siempre será… En fin.

Como postre, os dejo esta genial reflexión de Michael Robinson y esta otra también suya.

A mí no me gustó Avatar

Una multitud furiosa tira trastos a la cabeza de Rido

-¡Hereje! ¡Hereje! ¡Mala persona!

Seré raro o lo que queráis, pero a mí no me gustó la película de Riddley Scott James Gamba Cameron. La vi en 3D, con todas las comodidades posibles (excepto la butaca vibratoria, eso mi hermano). Y, ojo, no me arrepiento de haberla visto, ni de haber pagado los 11 euracos (bueno, 10,50) correspondientes por ir a verla (más la gasolina, que aquí en Pontevedra no tenemos cine 3D).

Le reconozco sus méritos. Tiene una calidad técnica impresionante. La forma de mezclar animación 3D con actores reales con un resultado tan “limpio” es algo que al menos yo no había visto hasta ahora. Realmente, todo te transporta al mundo de Pandora y está impresionantemente bien pensado y detallado.

Y desde mi punto de vista de escritor aficionado, de “creador de mundos” no puedo negar que me ha gustado mucho Pandora y el rollo de los Avatares… pero bueno, tampoco me parece para tanto. Me recordaba a una especie de serie de Mechas mezclada con mucho hippismo, rollo panteísta y la Hipótesis de Gaia todo. Me pareció una forma muy buena de tratar el tema ecológico… pero párate ahí.

Pero el argumento… No sé. Un cuñado del marido de mi madre me dijo que de la peli salías convencido de que si pisabas el césped eras un cabrón. A mi director espiritual le salió por el palo revolucionario y de lucha por la justicia… A mí… A mí me recordó a una peli de vaqueros mala, de esas de la búsqueda del oro, mezclada con un rollo sentimentaloide barato; chico conoce chica – chico se enamora de chica – chica pasa de chico – chica se enamora de chico – la famila de la chica lo ve mal – chico y chica terminan juntos pese a todo. Totalmente predecible, la verdad. Citando palabras de Manuls, “Pocahontas mezclado con los pitufos”, a lo que yo añadiría un poco de Braveheart.

¿Será que ya iba yo demasiado condicionado? Puede ser. Eso siempre influye.

Esta España mía, esta España nuestra

Uno de los aspectos que siempre me ha atraído del blog, y que no quiero perder en esta nueva etapa, es poder usarlo como mi pequeña y particular tribuna de opinión sobre la actualidad. Y la verdad es que la actualidad, como os decía ayer, da para mucho últimamente. Pero no voy a hablar de la denigrante situación en Vic y la cuestión de la inmigración, ni de las lamentables declaraciones de Munilla la semana pasada, ni de la sentencia contra Irago y Anido, ni del Sindazo… temas, todos ellos, con mucha chicha, pero de los que ya se ha hablado mucho y tampoco hay mucho más que decir. Puede que, si me da por ahí, me refiera algún día a lo de Munilla, pero…

A lo que iba. De lo que quería hablar hoy es de la cuestión de la educación, a la que ya me referí en este mismo blog hace un tiempo. En aquel post ya daba yo mi visión de cómo debería ser el pacto educativo del que, ya por entonces, se comenzaba a hablar. Me reafirmo en todo lo que dije y añado algo al calor de la actualidad. Leer más…

La realidad es una demagoga.

Hago un alto en el trabajo de esta tarde para compartir con vosotros una reflexión.

Veréis, yo suelo trabajar siempre con la radio encendida o con la música puesta. Pero vamos, lo que es el silencio me resulta muy incómodo. No sé a vosotros, pero casi estudio mejor con algo de ruido de fondo (aunque luego le haga tanto caso como el que me pueden hacer a mí los chavales en la catequesis) que en completa quietud.

Así que estaba yo ahí tan tranquilo echándole un vistazo a los apuntes cuando me doy cuenta de que suena un arpegio que hacía tiempo que no escuchaba. Así que pongo el oído para intentar adivinar de qué se trataba. Abrazado a la tristeza de Extrechinato y Tú, ese delicioso experimento poético-musical liderado Robe Iniesta (Extremoduro), Fito Cabrales (Platero y Tú, Fito y los Fitipaldis), Manolo Chinato e Iñaki Uoho Antón (Extremoduro, Platero y tú) y que Fito incluyó después en Por la boca vive el pez.

Es una verdadera maravilla de tema, pero prescindiendo de la valoración musical, que no es lo que pretendía yo con este post, lo que quería compartir con vosotros es una pequeña reflexión a raíz de la letra y de la realidad.

Lo cierto es que la letra no es nada del otro mundo. Me explico. Es una crítica de esta sociedad post-moderna, del extremo del individualismo, del capitalismo y de la crisis espiritual (sin meternos en el campo religioso) en la que vivimos. Cargada de muchos de tópicos de las canciones protesta del rock noventero en España (la soledad, la palabra…) Todo con el lenguaje propio de Chinato, Iniesta y el Fito más plateresco. Y aún así, es una verdadera maravilla.

Pero lo importante de todo es que, con la que está cayendo, estas palabras parecen con mayor fuerza que nunca. De hecho, cuando lo oía, no pude evitar pensar en el editorial de Gabilondo hace unos días en Noticias Cuatro y que conocí a través de Radiocable.com.

Palabras duras. Muy duras. Y sí que es verdad que pueden considerarse bastante cargadas de demagogia, ¿no creéis? En cualquier caso, creo que son más que acertadas, al fin y al cabo, “es la realidad la que se ha puesto demagógica”.

Self Service

Artículo escrito para el XX Curso Básico de Periodismo para Seminaristas en Granada

Vivimos en un mundo dominado por la interactividad, en un mundo donde las capacidades y posibilidades del usuario son cada vez mayores. Construimos una vida a nuestra medida, a nuestro gusto. Nos forjamos nosotros mismos eligiendo entre una cada vez más grande variedad de opciones a todos los niveles.

Es innegable que esto conlleva una serie de ventajas cuando este autoservicio se refiere a ámbitos como puede ser el informativo o el de ocio: uno se informa de lo que le interesa y se divierte como quiere. Pero no podemos olvidar que el hombre es un ser unitario, y es ahí donde nos topamos con el peligro. De este modo, creamos un saber “a nuestra medida” y, lo que es peor, una verdad e incluso un Dios a nuestra medida.

Rechazamos todo aquello que no nos gusta, que nos molesta. Evitamos aquello que no entendemos o que sentimos que nos coarta. Huimos del dogma y de la jerarquía en aras de una supuesta libertad que nos permita postular esa moral “a medida”. Identificamos la autoridad y la verdad con la represión, con la falta de libertad y, por tanto, con la frustración y el sufrimiento.

Así, vamos poco a poco desviando, omitiendo o ignorando aquello que nos viene establecido y nos convertimos en Ícaros demasiado osados como para darnos cuenta de que esas “limitaciones” son también arneses de seguridad que impiden que nos estampemos contra el suelo cuando se derritan nuestras alas de nuestro mundo de fantasía en el que podemos hacer todo lo que nos venga en gana.

Pero mientras tanto, seguimos empeñados en crear ese mundo a nuestra medida y vamos picoteando de aquí y de allá. Ahora me cojo un poco de esto de la paz interior del budismo y luego más tarde cojo eso del amor y la caridad del cristianismo que parece bonito, pero quito todo eso de la autoridad, que no va conmigo.

¿No me cree? ¿Cuál es la explicación entonces del éxito editorial de obras de escasa calidad literaria como el tan manido El Código Da Vinci en las que se ensalzan las ideas más románticas del cristianismo (aderezadas con mucho de new age, gnosticismo o como queramos llamarle) en contraposición a aquellas otras que nos resultan menos atractivas?

En un mundo como el nuestro, en el que lo que prima es la libertad: libertad de expresión, de culto, de pensamiento, de insulto… todo aquello que suena a límite es frontalmente rechazado en pos de la convivencia democrática, aunque es cierto que existen ciertos límites “por consenso” y únicamente porque son necesarios para poder volar sin turbulencias.

Y con esto llegamos a “mi verdad”, “mi mundo”, al más puro relativismo donde lo que realmente importa no es lo objetivo sino lo subjetivo, el “para mí esto es así”. Al final, lo único que logramos son seis mil millones de mundos distintos en los que, al final, lo que importa es la fantasía.

Volvamos a poner los pies en la tierra. Debemos recuperar esa concepción de que es la realidad objetiva la que nos ofrece la maravillosa oportunidad de construirnos a nosotros mismos con esa seguridad de que de todo podemos aprender y que no necesitamos inventarnos nada para ser libres, para estar cómodos… para ser felices.

Pregúntele al Presidente

100 personas, 100 preguntas, 100 respuestas. Esa es el presupuesto en el que se basa el nuevo programa de Televisión Española estranado ayer en el que un centenar de ciudadanos tuvo la posibilidad de preguntarle al Sr. Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, acerca de aquello que les preocupa.

Abseteniéndome de opiniones políticas sobre esta u otra cuestión, me gustaría en cambio hacer una pequeña reflexión acerca del concepto del programa que podría quizás llevar el siguiente título: ¿Propaganda o servicio público?

Partamos de esta base: la mayoría de la gente de a pie tiene unas inquietudes cualitativamente distintas a las que ahora constituyen las claves del debate político actual. Sí, nos preocupa el terrorismo y el juicio del 11M, pero nos preocupan más cuestiones inmediatas como el precio de la vivienda o el precio del café. Esto pareció reflejarse en el diálogo entre Zapatero y los intervinientes.

En un sistema democrático como el nuestro, en el que se supone que la clase política es algo así como la “encarnación del sentir del pueblo”, que el líder de la nación tenga la oportunidad de conocer y de responder en directo ante las cámaras a las preguntas de los ciudadanos es un verdadero servicio público. Conocer lo que el Presidente del Gobierno opina sobre uno y otro tema es… “oro”.

Sin embargo, no nos podemos dejar engañar. Los políticos parecen, en su mayoría, vivir en un mundo aparte, en un mundo en que sólo importan las cuestiones “de moda” en las que se centra su continua guerra de palabras, actos y demás. Y eso parece que se cumple en mayor medida cuanto mayor es su cargo. No se separan de su mensaje prefijado e institucionalizado y allí donde van aprovechan para calzar esa cuña publicitaria establecida en un oscuro gabinete de la sede de un partido.

Tampoco podemos abstraernos de que ayer faltaban exactamente dos meses para unas elecciones municipales y generales. Y ya sabemos que la clase política en general y en particular la española vendería a su madre por un par de votos (sobre todo si su madre no le vota a él).

Entonces… ¿propaganda o servicio público?

Ambas.

En mi opinión, en la sociedad de los medios TODO es propaganda. El propio servicio público se ha convertido en propaganda: la lucha contra la corrupción, la seguridad ciudadana, la solución a los problemas de inmigración… y otros ejemplos no se pueden entender, desgraciadamente, sin ese afán electoralista. Sin esa cuña de “y esto lo hicimos nosotros” o “y esto lo haremos nosotros” no se entiende la política en España.

Fdo. Uno desencantado con los políticos.

De dogmas y verdades

Es curioso como sin pensarlo puedes acabar hablando de las cosas más profundas en los momentos más insospechados. Para muestra un botón:

Estaba yo hablando con un amigo por el messenger, ese instrumento del demonio que tanto me hace perder el tiempo, acerca de… no sé alguna cuestión sin importancia (creo que se trataba de no, no sé de qué estábamos hablando). La cuestión es que me caí y cuando volví a conectarme pronuncié una frase tan “peregrina” como “Resucité”.

Curiosamente, esa en apariencia inocente y sencilla frase condujo a mi interlocutor a pronunciar otra así como quien no quiere la cosa: “Como cristiano, como católico y como seminarista, ¿crees que la virginidad de María es importante?”.

Saltándonos la parte de la creencia y la justificación de este dogma, saltándonos también el retorcido mecanismo mental que debió llevarlo desde mi “resucité” a preguntarme por uno de los dogmas más antiguos de la Iglesia, en aquel momento se me ocurrió decirle: “Tú, como científico que eres, ¿crees que la velocidad de la luz es absoluta?” (pregunta que, dicho sea de paso, está mal formulada).

A veces soy retorcido, lo sé, pero en ese momento se me vino a la cabeza aquella respuesta como si fuera la más adecuada para la cuestión que me había formulado.

Pensemos, en un mundo cientificista como el nuestro, vivimos rodeados de axiomas y dogmas tales como los postulados que Einstein expuso en Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento y que dieron luz a la teoría de la relatividad (restringida). Verdades indemostrables pero, como bien apuntaba mi amigo, “consiguen crear modelos que se ajustan de manera aproximadamente exacta – toma contraditio in terminis – a la realidad” y que, por lo tanto, se demuestran funcionales. Es decir, son “verdades pragmáticas”, verdades que nos sirven para entender nuestro mundo y utilizarlo en nuestro provecho.

Asentimos de forma ciega a estas verdades, casi sin preguntarnos el porqué de las cuestiones e incluso seguimos utilizando, por que nos sirven, sistemas matemáticos, físicos o lógicos que se han demostrado reduccionistas y, por tanto, poco adecuados. Podemos citar entre estos la propia mecánica newtoniana que todos hemos estudiado en el instituto o la lógica aristotélica, sistema inadecuado y reduccionista por excelencia que tanto ha condicionado el pensamiento del mundo (occidental) y que está en la base, aunque no nos demos cuenta, de nuestra visión del mundo.

Sin embargo, cuando se trata de otro tipo de verdades, verdades que, siempre desde el mismo punto cientificista y pragmático, no aportan nada a nuestro conocimiento del mundo, nos cuesta asentir a ellas. No hablo ya de verdades de fe, de dogmas o de cuestiones atenientes a una confesión religiosa concreta. Pensemos por un momento en… la historia y en cuanto nos cuenta creer a veces en cosas que pasaron, que están atestiguadas por testigos más que fiables… pero que no se ajustan a nuestra concepción del mundo.

Nos quedamos así con verdades parciales, reduccionistas: algo es verdad si me vale. “La religión es buena si te ayuda”, decía William James, uno de los padres del pragmatismo. Un punto de vista que, en mi opinión y salvando, obviamente, las distancias, no se separa mucho de la concepción de los idealistas, que podríamos resumir en esa frase que tanto le gusta repetir a uno de mis profesores: “Si el mundo no se ajusta a la Idea, peor para el mundo.”

Ya para terminar quiero aclarar que no quiero predicar con esto un “ingenuismo” ante todo lo que se nos diga. El espíritu crítico es el punto de vista del sabio, del hombre que verdaderamente quiere descubrir la verdad – o quizás deberíamos hablar de Verdad, en mayúscula –, la Verdad del Mundo, despojada si queréis de toda la concepción religiosa, pues no pretende ser este artículo una apología de nada (aunque cierto es que todos acudimos al mundo, a los problemas, a lo que se nos pone delante, con nuestros propios prejuicios).

Simplemente se trata de una pequeña reflexión a raíz de esa conversación que quería compartir hoy con vosotros. Por eso os lanzo también a vosotros esta misma pregunta que me he hecho esta tarde, tras este pequeño intercambio de palabras. ¿Por qué? ¿Por qué nos cuesta tanto (a mí el primero) creer en un tipo de afirmaciones y tan poco asentir a otras? Es una pregunta que me lanzo y que os lanzo.

Frase basta

Los españoles no somos racistas: tratamos a los negros como personas, no como gitanos

Se dice el pecado pero no el pecador

Sondeo: ¿Hay que ver la Sexta con la radio puesta?

Vía Mangas Verdes me llega esta especie de meme-sondeo sobre cómo se ven los partidos del Mundial en La Sexta.

¿Con o sin radio?

Pues yo, sin radio, y eso que yo soy de radio y TV, costumbre adquirida por mi tío, pero la señal llega con el típico desfase que le quita emoción.

De chimpancés, orangutanes, gorilas y bonobos

Seamos serios por favor. Podemos defender los derechos de los animales. Podemos, aunque yo lo veo una incoherencia, ser vegetarianos. (Digo que lo veo una incoherencia porque el campo de los seres vivos va más allá de los animales, racionales o no. ¡Defendamos el derecho de las plantas a no morir!). Lo que no se puede es llegar al tipo de propuestas que llega a plantear el Proyecto Gran Simio. Más en concreto me refiero a la siguiente:

La organización es un grupo internacional recientemente establecido, fundado para trabajar por la supresión de la categoría de ‘propiedad’ que ahora tienen los antropoides no humanos y por la inclusión inmediata en la categoría de personas.

Estoy de acuerdo que hay que acabar con la tortura a los animales, a cualquier tipo de animales no sólo a los grandes simios. Hay que cuidar el medio ambiente y tratar de evitar la extinción de cualquier tipo de especie. Pero… ¿donde situamos el límite de nuestra actividad ecologista? ¿En “Save the whales”? ¿En limpiar manchas de petróleo? Creo que veis por donde van los tiros.

De todas formas creo que la gran cuestión que se nos plantea es otra: ¿qué es una persona? Los filósofos no se han puesto de acuerdo en qué distingue a la persona de la no-persona: la autoconciencia, la racionalidad, la capacidad dialógica… muchas han sido las respuestas a lo largo de la historia del pensamiento. ¿Con cuál nos quedamos?

Yo me quedo con Aristóteles diciendo que lo que define al hombre como persona es su capacidad intelectiva: el lenguaje, el pensamiento, la capacidad de acción, la capacidad de proponerse fines… El pensamiento, dado que no somos telépatas, no es verificable más que por la capacidad de lenguaje, y los grandes simios tienen la capacidad de comunicarse… Sin embargo la gran diferencia es que el ser humano es capaz de romper la barrera de su instinto, es capaz de proponerse fines distintos y nuevos, tiene capacidad creativa… He ahí la diferencia.

Aunque no veamos esta diferencia cualitativa que, creo yo, es clara. ¿Dónde situamos el límite? Cito delProyecto Filosofía en español:

A este noble objetivo se orientan los esfuerzos del PGS cuyos planteamientos, llevados a su límite, podrían ocasionar una auténtica conmoción de repercusiones no difíciles de prever, en las formaciones sociales de nuestros días; probablemente el vegetarianismo activo sería una de las implicaciones prácticas inexcusables de la Declaración, si es que esta misma se entiende como un primer paso intercalado en un proceso de mayor alcance que tendría que ampliarse también en el futuro –¿dónde poner, si no, los confines de la comunidad de iguales?– a las «bestias de granja», ¿lo sería también la paralización inmediata de la investigación biomédica, tal vez inaceptable por el sufrimiento infringido a la cobayas que esta misma conlleva?, ¿cabría exigir en su caso la sindicación de los nuevos «trabajadores» tales como perros policía, vacas lecheras, bueyes de carga o abejarrucos, quienes seguramente podrían reivindicar un «convenio colectivo», vacaciones pagadas, holgazaneo dominical y también «dignos» subsidios de jubilación para acomodarse una vez llegados a la «edad del merecido descanso»? Se trata en todo caso de cuestiones abiertas de índole ciertamente mayor –y no ya, como tal vez pudiera parecer, burdas parodias malintencionadas con objeto de ridiculizar las posiciones de referencia– a las que, con todo, los promotores del Proyecto y de la Declaración, no han dado de momento respuesta alguna.

Lo irónico, es que luchamos por los derechos de los simios, grandes o no, mientras muchas veces nos olvidamos de luchar por la aplicación de los derechos humanos o defendemos la pena de muerte, la eutanasia o el aborto. Y siento si este último comentario ha resultado muy fundamentalista… pero es la pura verdad.

Dejar huellas en el espacio de otro

Escrito por Centoloman originalmente para la Jornada de Puertas Abiertas en el eScriptorium el 16/9/2005.

Aprovechando la oportunidad que Antoni (¿tendrá sentido linkarlo desde su propio blog?) nos brinda con su jornada de puertas abiertas he decidido aportar mi granito de arena en su escritorio. ¿Qué mejor forma de hacerlo que analizando y reflexionando sobre la propia jornada y la iniciativa asociada de los blogs de turno?

Muchas son las distintas iniciativas que recorren la blogosfera: memes de todo tipo, Blogdays, festivales… pero esta es quizás la más original que recuerdo en el tiempo que llevo metido a fondo en esto de la blogosfera, que es relativamente poco.

¿Escribir en blog ajeno? La idea puede llegar a ser excitante. Una nueva plataforma supone un nuevo contexto y un nuevo contexto conlleva una situación totalmente distinta. Me recuerda a la pubertad, cuando escribíamos largas cartas en la libreta de otro. Dejar huellas en el espacio de otro. No sé a ustedes, pero a mí me resulta una idea muy atractiva. No es lo mismo que escribir en un wiki o en un blog común. Al fin y al cabo es un área diseñada precisamente para ser común. Escribir en el blog de otro es hacerlo en un entorno personalizado por y para otro. Es una sensación distinta.

Aparte de esta sensacion de intrusismo, la Jornada de puertas abiertas y, si al final sale adelante, la experiencia de los Blogs de Guardia (me suena mejor Blog de Guardia que Blog de Turno) que han salido de este weblog ofrecen varias posibilidades que pueden resultar atractivas a los participantes.

Primeramente, creo conveniente citar al colectivo al que, según yo lo veo, va especialmente dedicada esta experiencia: los no-bloggers. Existen, o al menos eso dicen (alguno lo considera una utopía), lectores de blogs que no mantienen una bitácora propia por diversas razones: falta (o supuesta falta) del conocimiento necesario (poco) para crearlo, falta de constancia para mantenerlo… y que sin embargo tienen escritos pequeños articulillos que no saben cómo publicar.

Algunos de estos articulillos terminan convertidos en largos comentarios en un weblog que, afortunadamente, ha citado el tema, pero muchos se quedan confinados en la mente del autor. Ahora, les ofrecemos (hablo en plural de primera persona porque, como muy bien advirtió Antoni, mi blog, con motivo de experimentar con los Blogs de Guardia, permanecerá “de guardia” o “de puertas abiertas” las 24 horas de mañana sábado) la oportunidad de que esos artículos salgan a la luz.

Para los que ya son autores de bitácoras ofrece dos grandes ventajas:

Primero está, la posibilidad de publicitarse mediante la escritura de un artículo interesante en el weblog de otro autor, con otro tipo de lectores que quizás no te conocen y a los que tu artículo les ha llamado la antención. Puede que alguno de ellos, no todos, eso seguro, se interese por visitar la web del autor y, una vez allí, le atraigan otras entradas y se convierta en habitual.

La segunda, y última, radica en que existe una gran cantidad de weblogs que son temáticos y a cuyos autores, a veces, les apetece tratar un tema que se escapa de la temática de su bitácora. Algunos deciden publicarla igualmente, otros mantienen weblogs generalistas paralelamente al weblog temático pero otros muchos autores acaban no publicando un artículo que a ellos les parecía interesante. Ahora, al igual que los no-bloggers, pueden aprovechar esta iniciativa para ello.

Acabo ya diciendo que, al menos tal y como yo lo imagino y siguiendo con la comparación con las farmacias de guardia, el objetivo de esta iniciativa no es generar una cantidad importante de artículos en un blog escritos por autores ajenos a la bitácora en cuestión. El fin es poder brindar la oportunidad de hacerlo a aquellos que lo quieran hacer. Al fin y al cabo, una farmacia de guardia no tiene como objetivo vender más sino ofrecer la posibilidad de comprar. Por ello, y pese a lo que pueda pasar, el simple hecho de que alguien pueda publicar en otro blog y que un blogger brinde esa oportunidad a otros para escribir en su casa es ya un éxito.Por tanto, enhorabuena Antoni por tu genial iniciativa. No se ven muchas tan interesantes todos los días. Y gracias.