Archive for ‘Opiniones’

noviembre 29th, 2011

Vivo en un país al que…

Vivo en un país, Italia, al que hace pocas semanas le impusieron un Presidente de Gobierno (Primer Ministro, para ser exactos) desde fuera, Mario Monti. Vivo en un país, Italia, que está al borde del desastre, del rescate económico. Lo cierto es que yo apenas leo la prensa en Italia, pero poco que uno va viendo y oyendo aquí se vivió más en el sentido del fin de Berlusconi que como la llegada de Monti sin pasar por las urnas. Al menos esos días. En eso y en ver quiénes serían los nuevos ministros (por cierto, Andrea Riccardi, el fundador de un movimiento católico laical es ahora Ministro de Cooperación Internacional y Desarrollo, algo impensable por otros lares).

Pero ahora que la cosa está más calmada, parecería probable que las cosas fueran también en otra línea. Mi madre me preguntaba por ello hoy, y creo que es algo a que muchos compartimos. Y que este vídeo, que conocí el otro día a través de un post de José A. Pérez, de Mi mesa cojea, sintetiza perfectamente. Y que yo, a pesar de no ser precisamente euroescéptico como Nigel Farage, comparto en un alto porcentaje.

 Sin embargo, al menos aquí en Roma, a penas se ve mayor inquietud o movilización social por ello. Lo comentaba hoy con compañeros de la diócesis que salimos a cenar. Debe ser que aquí están acostumbrados a que es así como se ponen y deponen los gobernantes. Fue así en la República, era así en el Imperio… y hasta hoy.

febrero 1st, 2011

In-movilización social

Hay un dicho muy gallego que reza tal que así: “Mexan por nós e temos que dicir que chove”, que en la lengua de Cervantes vendría a ser “nos mean encima y tenemos que decir que llueve”. Así, hablando mal y pronto, y de una forma muy gráfica, no lo podéis negar, podríamos describir ahora mismo la situación de la sociedad española.

La situación del país es gravísima, eso no hay quien lo dude, tanto económica como social y políticamente, y como decía el sábado Jean Bedel, la gente se está hartando. O ya está harta. Pero parece que nadie hace nada. No digo que nos echemos a la calle y nos pongamos a quemar edificios como está ocurriendo en Egipto. Pero de eso, a esto hay un buen trecho, ¿no creéis?

En los últimos meses, la única movilización social con cierta importancia es la que se ha desarrollado en torno a la Ley Sinde. Y para eso se gestó en las pantallas y en algunos despachos y prácticamente no pasó de ahí. A la gente de a pie, la que no está metida en los círculos de la red, que todavía es mucha, fue un tema que sólo le llegó de oídas y a través de los medios, que ya sabemos cómo son. Y la verdad es que, por importante que sea, existen temas más importantes que la difusión de contenidos y los derechos de autor.

¿Qué nos pasa que no andamos dormidos cuando, por menos, otros países como Francia se han echado a la calle? Aquí a lo más que hemos llegado fue a mirar a nuestros vecinos y pensar “eso es lo que tendríamos que hacer”, pero nada más. ¿Qué nos pasa que hemos claudicado de hecho – no tanto de palabra – de nuestro papel en la vida pública? ¿Dónde queda la España de finales del gobierno del PP, cuando nos echamos a la calle muchísimas veces para reclamar justicia? Y entonces lo hacíamos con respecto a un problema que estaba lejos (Irak) o a causa de un acontecimiento puntual. Ahora la crisis es más global, más profunda, estructural… pero no nos movilizamos.

Podemos echarle la culpa a los partidos, encerrados en su dinámica particular y cada vez más lejanos a los ciudadanos; o a los sindicatos, otros que se han apoltronado en su estatus. Podemos quejarnos de los medios de información, que cada vez informan menos y cuando lo hacen, más que informar, opinan y le hacen el juego al partido o lobby de turno…  Si los agentes sociales se han acomodado en su parcela del sistema, con sus palmeros y ajenos al cada vez mayor descontento de la sociedad (y cuando parecen hacerle caso es para utilizarlo en su propio provecho), poco queda que se pueda hacer.

Es que el sistema tiende a perpetuarse a sí mismo, aún cuando no funcione. Por eso en una situación enquistada como la nuestra la solución tiene que venir de fuera del sistema. Y el único recoveco que nos queda es el pueblo. Por eso no podemos quedarnos callados, sino que tenemos que buscar entre todos una solución nacida del consenso común. Quieran o no quieran los políticos.

Yo mismo no me atrevería a decir qué hacer concretamente, pero algo hay que hacer. Lo que está claro es que no podemos quedarnos dormidos mientras otros tratan de manejarnos como si fuésemos mercancía con la que negociar. Y tenemos el mayor arma que podemos tener en democracia: unas elecciones (con la particularidad que tienen las elecciones municipales) en pocos meses. Perfectas para darle entre los dientes a esa gente que cree que sólo somos un número de votos.

Las imágenes que ilustran este post están sacadas de El País y de JR Mora.
enero 29th, 2011

Esperanza y cautela

Soy consciente de que con este post es muy posible que me meta en un berenjenal de muy padre y señor mío, pero es un tema que me viene rondando en la cabeza durante los últimos días y que quiero compartir con vosotros. Así, de paso, no todo es Akano y series y demás, que últimamente este blog se está volviendo un poco temático.

Mi reflexión quiere partir de lo que ha venido sucediendo en el Magreb y en Oriente Medio en las últimas semanas y especialmente en los últimos días. Es decir, de los conflictos sociales  que comenzaron en Túnez y que ya se han extendido a Egipto y Yemen. Y al parecer también Siria se está poniendo, aunque de esto último no he leído más que un tweet perdido y que no se refería a la situación social en sí, sino al acceso a las redes sociales.

El Islam – entendido como el conjunto de países que comparten la tradición árabe-mulsulmana y no como la religión – está que arde; de hecho, una de las grandes potencias estratégicas de la zona, Egipto, está literalmente ardiendo. Y se nos dice repetidamente que toda esta movilización tiene como objetivo que es en búsqueda de una situación más democrática frente a las “falsas democracias” y a los dictadores que se han apoltronado en sus puestos hasta 20 y 30 años. Eso se nos dijo en Túnez y en el caso de Egipto, aunque no se ha hablado tanto de los motivos y siempre se ha visto como contagio de lo de Túnez, estamos más o menos en la misma situación. De Yemen aquí no se habla mucho, pero entendemos que sí.

Que unos países como los árabes, que tienen una idiosincrasia tan particular y tan distinta a la nuestra, occidental, decidan salir a la calle y luchar por la democracia es algo histórico. Histórico, alentador y esperanzador. Y no podría ser de otra forma. Pero, personalmente me da miedo, por dos razones, de ahí el título del post.

La primera de ella es la inestabilidad política que se está extendiendo en la zona y que no beneficia a nadie. Sobre todo teniendo en cuenta que estos países están rodeados (o en la órbita, como quería) por regímenes de la calaña de Marruecos, Irán y Arabia Saudí y por situaciones tan excepcionales como la de Irak, Afganistán o el conflicto israelí-palestino. Eso sin contar con la sombra de Al-Qaeda en el Magreb islámico.

Esa es la segunda de las razones: el aprovechamiento que de esto pueden hacer los sectores más fundamentalistas del islamismo. Porque ya se han ido posicionando al parecer, distintas facciones, tanto en Túnez como en Egipto. Y es en el contexto de esta crisis cuando hemos vuelto a escuchar al ínclito Osama Bin Laden.

Y es quizás la que más me preocupa. Sobre todo teniendo en cuenta que esto se produce también en un contexto de persecución a las comunidades cristianas, católicas y de otras confesiones, del que hemos tenido noticias no hace mucho. Tanto en Irak como en Egipto. Son colectivos bastante olvidados, que quedan en medio de toda la conflictividad y están bastante desprotegidos.

Ojo. Con esto no quiero culpabilizar ni instigar a nadie contra el Islam ni mucho menos, sino hacer una advertencia contra el fundamentalismo. No sólo contra el islámico. El fundamentalismo es esa corriente que convierte la fe y la religión en ideología. O mejor dicho, disfraza de fe lo que no es más que una ideología política radical y muchas veces violenta, aunque sólo sea verbalmente. Y precisamente por aparentar ser lo que no es resulta extremadamente peligroso.

Ahora lo vemos, desde el 11-S, con el prisma árabe y, sobre todo, a través de la amenaza de Al-Qaeda. Pero el fundamentalismo es un peligro que amenaza a todas las religiones. Lo tenemos presente en muchas comunidades cristianas protestantes como la del pastor del Florida que quemaba Coranes contra la mezquita de la Zona Cero, y lo seguimos teniendo también metido “dentro” de nuestra Iglesia, en ciertos sectores.

El fundamentalismo envilece y distorsiona el mensaje de las religiones. No sólo hacia fuera, sino también hacia dentro. Porque lleva a confundir lo que es con lo que no es, la esencia con o accesorio. Y radicaliza posturas que son incorrectas y muy pocas veces las que son esenciales. Y así acabamos como acabamos, porque la radicalidad, el estar bien afianzado en unos principios y tratar de vivirlos en profundidad, es buena; el radicalismo, el llevar todo al extremo, cegarse y no admitir lo demás, es muy perjudicial.

De ahí toda esta reflexión. Lo que está sucediendo en Túnez, Egipto, Yemen… es esperanzador, pero no podemos dejar de lado que existe esa amenaza latente de que el proceso de esta revolución se lo apropien determinados colectivos. No sólo por el bienestar de esos pueblos, también por la seguridad internacional. Que no es moco de pavo, que lo que pasa en Oriente Medio no se queda, nunca lo ha hecho, sólo en Oriente Medio.

Las imágenes que ilustran este post están sacadas de El País y de Público.
noviembre 30th, 2010

Por una red neutral.

Básicamente, después de un mes sin aparecer ni dar señales de vida por unas u otras cuestiones, creo que esto es un buen motivo para volver a pasarme por aquí…

(Si te sientes cómodo y representado por este texto, dale toda la difusión que puedas y quieras: reprodúcelo, enlázalo, tradúcelo, compártelo, vótalo… todas esas cosas que puedes hacer con total tranquilidad y libertad gracias, precisamente, al hecho de que tenemos todavía una red neutral. Hagamos posible el seguir teniéndola)

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido

Vía Manuls

noviembre 1st, 2010

Halloween vs Samaín – Samaín vs Halloween

Un poco ya a toro pasado, hoy quería aprovechar la oportunidad para compartir una pequeña reflexión que me venía el otro día a la cabeza con respecto a la fecha de ayer, sobre Halloween y Samaín y la confusión de las tradiciones. Ojo, antes de comenzar, y para que no se lleve nadie a confusiones, mi intención no es cuestionar la “validez” de las tradiciones. No vaya a ser que alguien se deje llevar por alguna malinterpretación de lo que voy a decir.

Si queremos ser objetivos y fieles a la verdad no podemos dejar de ver, como apuntaba la introducción común del Halloween Bloggers Day, que existe un enorme empuje cultural por parte del gigante americano, llegado a través del cine y la televisión principalmente. Nuestra cultura, al globalizarse, en muchos aspectos se está americanizando. Halloween es una de esas fiestas que hemos importado de los Estados Unidos. Una excusa más para disfrazarse y salir de juerga aprovechando, además, el festivo que celebramos hoy.

El problema es que esta americanización de la cultura choca de frente con un sentimiento antiamericano que está presente en muchos sectores de nuestra sociedad (aunque desde que escribí aquello creo que la cosa ha cambiado bastante) y con la legítima reivindicación de la individualidad cultural de los pueblos, especialmente (intuyo) en aquellos lugares donde el sentimiento nacionalista es más fuerte.

Aquí en Galicia, como en todos los países de raigambre celta (pese a lo que tiene aún de discutido el “celtismo” galaico por unos cuantos), existe o, mejor dicho, existía hasta hace unas décadas, la tradición del Samaín, que es la misma tradición (en su variante irlandesa) que está en el origen de la celebración americana del Halloween. Una tradición propia con unas connotaciones y características propias que pervivía en el rural gallego hasta hace no tanto como podríamos pensar.

Desde hace unos años hacia ahora, frente a la invasión (y también al calor de ella) cada vez más masiva de fiestas de Halloween, desde instancias oficiales y no-oficiales se ha pretendido dar un empujón y recuperar la tradición propia gallega, el Samaín. Cosa que me parece muy bien: los pueblos deberían luchar por mantener y recuperar sus tradiciones. Sin oponerse a una evolución cultural, necesaria y saludable, pero sin dejar escaparse sus rasgos propios e identificativos. Indagar en nuestras raíces, no como base para una reivindicación política sino como medio de enriquecimiento es algo que todos deberíamos esforzarnos en hacer. Por eso, recuperar el Samaín me parecería algo estupendo.

El problema es que muchas veces, por no decir casi siempre (y por no decir siempre), recuperar, reivindicar, promocionar el Samaín es precisamente lo que no se está haciendo cuando se intenta promocionar y reivindicar la existencia de nuestra tradición. Casi siempre lo que parece (y en lo que resulta) es que, como no nos gusta aceptar la americanización de la cultura y que, en consecuencia, celebramos Halloween, le llamamos Samaín, hacemos carteles más enxebres y en galego y ya parece que estamos reivindicando nuestra cultura frente al yankee invasor.

¡Ojo! Que muchos colectivos se esfuerzan en recuperar los rasgos propios de la tradición, pero la cuestión es que la mayor parte de la gente se encuentra al margen de esta reclamación. Y así, al final, lo que se consigue es que se termine llamando Samaín a lo que realmente es Halloween y termine confundiéndose lo foráneo con lo propio. Indudablemente, las similitudes entre ambas están ahí (ya hemos dicho que forman parte del mismo tronco común), pero existen también sus diferencias, porque el devenir cultural de los pueblos, ya antes de que la tradición hubiera partido de Irlanda a Estados Unidos es muy diferente. Llamándole Samaín al Halloween, sin más, sin poner de relieve las diferencias, es renunciar al Samaín excepto en el nombre. Y eso, por mucho que queramos verlo como tal, no es recuperar una tradición, es aniquilarla. Y al final, es acabar con nuestra cultura.

¿Y tú qué opinas?

octubre 28th, 2010

¿Y esto quién lo arregla ahora?

Llevo bastante tiempo sin hablar de fútbol. Entre el curso, el Papa y la pastoral, poco puedo dedicarle a a seguir como me gustaría la Liga y, sobre todo, al Dépor. Y coincidiréis conmigo en que si a eso le sumamos la situación desastrosa en la que se encuentra mi equipo del alma, es bastante normal que sea un tema que tampoco me inspire especialmente para hablar de él.

Y eso que a principios de Liga me las daba yo muy esperanzado acerca de las posibilidades del equipo. Sí, todos sabíamos que nos faltaba gol, que el Deportivo es un equipo sin absolutamente nada de gol. Tan poco gol como que sólo ha marcado un gol de jugada (el 1 del 6-1 en el Bernabeu) en todo lo que llevamos de Liga. Y dos más, de penalty contra el Geta. Aún así, mantenía la esperanza de que esa tendencia fuera mejorándose hasta comenzar a marcar con una cierta regularidad. Con la defensa y la seriedad táctica que venía mostrando el equipo en los últimos años, siempre cabía lugar a la paciencia. Aunque no marcáramos gol, mientras tampoco nos marcaran podríamos ir salvando la papeleta, más o menos…

Pero la defensa no ha tardado en desmoronearse, capitaneada por un Manu con muy mala suerte en la portería y un Lopo que se retrató innecesariamente en alguna ocasión y espoleada por la dolorosísima goleada del Bernabeu, donde algunos creíamos que podría comenzar la reacción  - más que nada por lo inspirador del rival y del escenario. Ahora el Deportivo hace agua en todas y cada una de las líneas. Peor que eso: el equipo se arrastra truculentamente por el campo dando aún mayor sensación de agonía.

El Dépor se muere. Camina lentamente hacia el abismo. Y lo más triste, amedrentador, desalentador… como queráis llamarlo, es esa certeza moral que tenemos buena parte de los deportivistas de que en el fondo de ese abismo no está sólo (ni únicamente) la Segunda División, sino la desaparición del club de nuestra alma. Sí, triste pero cierto: la despaoarición, esa realidad cruel y trágica que amenaza cada vez más a los equipos.

Pero no vamos a hablar aquí de eso. No quiero hacerlo no vaya a ser que por mucho repetirlo se haga más verdad. Y no voy a meterme con todas las circunstancias que nos han traído hasta aquí, del fútbol en general y del deportivo en particular. Eso ya, si tal, otro día. Y a lo mejor no soy yo el que lo hace. Tengo una idea en la cabeza que a ver si la pongo en práctica un día de estos.

Centrándonos en las circunstancias deportivas de esta temporada, podríamos resumirlas en tres palabras muy simples: “falta de planificación”. El año pasado, con la lesión de Filipe, se pusieron de manifiesto nuestras dos grandes urgencias: un lateral izquierdo – ante la inevitable venta de nuestro jugador estrella este año sí o sí - y un delantero con gol. Adrián, Lassad y Riki no habían marcado entre los tres lo que sería aceptable para un sólo delantero. Unas urgencias y una planificación de plantilla que se veían más que condicionadas por la situación económica del club, algo en lo que no voy a entrar, como digo.

Al final, hemos terminado renovando de una forma extraña el centro del campo, trayendo hasta 5 jugadores para esas posiciones: Rubén Pérez, Míchel, Desmarets, Saúl y Urreta. Pero de lo que necesitaba el club, nada. Fichamos 3 laterales distintos, ninguno de los cuales llegó a cuajar en el equipo (Stopira fue bajado al Fabril en plena pretemporada, incluso) para terminar jugando Seoane, el chico de la casa. Y de lo del delantero mejor ni hablamos.

Y como a perro flaco todo son pulgas, llegó la peste de las lesiones, que nos viene acosando estos últimos años una y otra y otra vez. Lo cual nos ha dejado en una posición aún más precaria. Así las cosas, Lotina ha complicado la situación moviendo piezas casi siempre sin rumbo ni sentido ni algún tipo de lógica. Ahora te pongo en la banda, ahora en el centro; ahora tú, ahora este otro… Sin estabilidad y sin ideas, por lo que deja ver.

Todo esto se traduce en un equipo desquiciado, tal como se puede desprender de las declaraciones de los jugadores y del propio entrenador, más lastimeras que lo que nos tiene acostumbrados. Pero nadie hace nada. O, mejor dicho, el que lo tiene que hacer, no hace nada. Bueno, sí… convoca un café con los medios para mañana por la tarde en el Playa Club. Esperemos que ahí encontremos verdadera información y no otra sarta de excusas y divertimentos marca de la casa.

La imagen que ilustra este post está tomada de eldepor.com
septiembre 3rd, 2010

La visita del Papa

Como sabéis, por si alguno aún no se ha enterado, el Papa viene a Santiago dentro de dos meses y tres días, tal y como ya os había anunciado yo el pasado 3 de Marzo, haciéndome eco del anuncio por parte de nuestro Arzobispo D. Julián Barrio. Y, como ya os había comentado en alguna ocasión, ahora mismo estoy dedicando mi tiempo durante la semana a trabajar en la Oficina que coordina el viaje.

A medida que se va acercando el Día D, es normal que se vayan conociendo más y más noticias. Y dada la naturaleza del personaje, es normal que se vayan generando ciertas animadversiones. Aquí, en Santiago proliferan ya las banderitas de “Eu nom te espero”, aunque tampoco tanto como podría caberse esperar. Y sobre todo, tienen que ver con el gasto desmesurado que se va a efectuar.

3.000.000 €, dijo ayer el Vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda. Tres millones de los cuales la mitad corresponde al gasto que va a hacer la Televisión de Galicia, que se encarga de la cobertura televisiva la peregrinación de Benedicto XVI. Es normal que, en tiempos de crisis, hablar de cifras tan exageradas por una visita de unas pocas horas puedan resultar… indecentes. Pero hay que tener en cuenta otros factores, como el hecho de que el anuncio de que el Papa viene aquí ha dotado a la capital de nuestra Comunidad y de nuestra Diócesis de una relevancia que ha conseguido que este Año Santo se superaran todas las expectativas y todos los records hasta el punto de que a falta de tres meses para que se cierre la Puerta Santa ya se han superado las cifras del año anterior (2004).

Aunque los católicos tenemos otras muchas razones para estar más que contentos con que el Papa venga a Santiago, simplemente por la cuestión publicitaria y toda la repercusión que le ha dado a Galicia y al Camino, ya ha valido (y amortizado) la inversión. Ha sido la mejor publicidad que se podía hacer, pero muy de largo. Por eso suscribo este artículo de Xosé Luis Barreiro Rivas ayer en La Voz de Galicia.

Termino ya diciendo que loables son, sí, las iniciativas como Compostelaica, que pretenden promocionar Santiago de Compostela al margen de la religión. Evidentemente, no todo lo que ocurre en esta ciudad que tanto me gusta visitar pero en la que tanto odio vivir gira en torno a la Iglesia, pero sí es cierto que nació, creció y se desarrolló eminentemente como una ciudad levítica (es decir, estructurada en torno a la Iglesia). Aunque surjan este tipo de iniciativas que pretendan promocionar otros aspectos (culturales, comerciales, deportivos…), no debemos perder de vista que la Catedral y el Camino son los dos elementos que estructuran la identidad compostelana y que están íntima e irremediablemente ligados a la dimensión espiritual y religiosa.

agosto 31st, 2010

Comienzaaaa…

El culebrón que se iniciaba a finales de la temporada pasada con el despido de Paco González del Carrusel Deportivo de la SER y su breve pero intenso paso por Telecinco durante el mundial ha terminado. O casi, porque falta la concreción del futuro de Manolo Lama, ahora mistificado en Mr. X a quien se rifan la Cadena SER y la Cadena COPE para completar sus respectivas y renovadas plantillas de deportes.

Porque sí, como seguramente has escuchado y te han bombardeado mil y una veces en las últimas semanas y, especialmente, la semana pasada, Paco González, Pepe Domingo Castaño y buena parte de la troupe del Carrusel Deportivo de la SER, incluidos algunos locutores estrella como Manuel Oliveros – con todo el equipo de Barcelona detrás a excepción de la promovida Laura Rodríguez –, Rubén Martín o mis queridos Marco Antonio Sande y Germán Dobarro – que se encargan de la información del Depor –, e incluidos también los sustitutos de De La Morena en El Larguero, Joseba Larrañaga y Juan Antonio Alcalá, han aterrizado en la Cadena COPE.

Hasta tal punto este trasvase ha supuesto un vuelco en la información deportiva de este país que el ir y venir de periodistas, la rumorología que se cernía en torno y los cruces de declaraciones entre unos y otros – más entre unos que entre otros – han generado tanta o más expectación en los aficionados al fútbol que los fichajes de los jugadores. Hasta el punto de que el que hasta ayer estaba considerado uno de los puntas de lanza de la información deportiva, José Antonio Abellán, ahora busca trabajo. Y hasta el punto, también, de que los debuts de los respectivos equipos han generado mucho más interés que el fútbol en muchos casos.

Desde mi punto de vista, la cuestión se ha exagerado. El “movimiento popular” que se generó con la salida de Paquito por la puerta de atrás de la Cadena SER ha magnificó todo el asunto de una forma que yo creo desmesurada hasta ese nivel que decía antes que parecía que Paco y Pepe no habría liga. Y hasta el extremo de que mi radio de toda la vida, la SER, emitió un comunicado bastante zafio a medida que iban llegando las noticias.

Eso es el resumen de todo lo ocurrido en el verano a nivel mediático. El pasado viernes, con la Supercopa de Europa – habiendo dejado el amistoso de la Selección, la Supercopa de España y las eliminatorias previas de la Champions y de la Europa League por el medio – debutaba el antiguo Carrusel Deportivo ahora transformado en Tiempo de Juego en la COPE y el renovado Carrusel Deportivo en la SER, con un tío de informativos, Javier Hoyos, al frente y con Juanma Ortega, ex de Anda ya, en la animación.

Yo no tenía muchas esperanzas. Más allá de que para mí el fútbol suene con la voz de Paco, de Pepe, de Germán o de Oliveros y de toda la tropa que formaba parte del circo de Carrusel/Tiempo de Juego, el hecho de que trajeran a alguien de informativos para dirigir el mayor programa (deportivo y no deportivo) de la radio no me inspiraba demasiada confianza. Y aún más: a pesar de que Anda ya, marcó durante un tiempo mis mañanas mientras iba al colegio o al CUVI en el bus, ya en Hoy por hoy su humor me resultaba forzado. Es el problema, como bien apuntaban el otro día, del humor guionizado.

Pero aún así le di una oportunidad. Los escuché durante un rato. Los primeros 20 minutos en diferido gracias a La Libreta y luego durante medio partido del Atleti. Luego escuché el inicio de Tiempo de Juego, con ese pedazo discurso de Pepe y el hola hola, y elegí. Me quedo con el sonido imprescindible del de toda la vida. Sobre todo después de escuchar la primera hora, mi tantas veces compañera de viaje. Aunque sin Ponseti hay que reconocer que la primera hora no es lo mismo.

Así que, por primera vez en la vida, en mi casa entrará la Cadena COPE, nosotros que somos de la SER de toda la vida. Y ya puestos, no descarto que el dial se quede ahí de forma permanente. Estoy harto de Francino y de De la Morena, mucho. Y, con el Carrusel, eran prácticamente los únicos programas que podía escuchar. Le daré una oportunidad a la Palestra de COPE – y así también me entero de la actualidad del gremio, todo hay que decirlo – y, por supuesto, a Joseba y Alcalá. Aún tengo que darle una oportunidad a su Partido de las 12. Me da pena por Hora 25, pero últimamente apenas podía escucharlo. Además, sin Carlos Mendo no va a ser lo mismo.

Pero bueno… todavía hay que pensarlo, que cambar de radio no es como cambiar de calzoncillos. Y sí. En esta decisión también pesa el hecho de que mi radio-despertador no es digital, que es de ruedecilla, y darle a la rosquita para moverse en el dial me da coñazo.

junio 15th, 2010

Las vuvuzelas de los…

A través de eCuaderno he llegado a este artículo del periodista (entre otras cosas) portugues Paulo Querido en el que se critica duramente las famosas vuvuzelas (que no “vuvuzuelas”, como dije en el artículo anterior sobre el mundial). Dice el luso que matan la participación del público y yo no podría estar más de acuerdo. A lo que no llegaría ya es a la afirmación de que esto sea razón suficiente para no haber llevado el Mundial a Sudáfrica. Pero eso es otro cantar.

Lo cierto es que las vuvuzelas son nocivas para el futbolero. Son un molesto zumbido, constante, incesante, monótono e imparable que acompaña indistintamente un emocionantísimo Brasil-España (esperemos que sea la final) o al coñazo que fue Uruguay-Francia. Da igual el partido, la situación, los contendientes. El resultado final es el mismo: BZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Uno de los alicientes del fútbol en directo es la afición. A mí lo que más me gusta de ir al campo es precisamente eso y en Coruña tenemos la suerte de una gran afición. Por lo demás, casi es mejor ver un partido por la tele (más detalle, más cómodo…). Cuando la cadena se porta bien y es capaz de dejarte sentir la presión del ambiente, aunque sea un poquito, es cuando mejor se vive.

Así, cuando vemos un partido de fútbol inglés nos acojonamos. Y lo mismo nos pasa cuando vemos la Bombonera a tope o a los brasileiros bailar samba en los estadios. A los del Mediterráneo Oriental (Balcanes, Grecia, Turquía) les da por las bengalas (también a los italianos de vez en cuando). Cada pueblo, cada afición, como señala bien un compañero mío en el Facebook, tiene una idiosincrasia propia que la hace única. Siguiendo el mismo razonamiento la tan traída y llevada vuvuzela sería la forma propia de la afición surafricana.

La cuestión es que ya en casa resulta sumamente molesta. No quiero imaginar lo que puede ser para los jugadores, seleccionadores y periodistas o para cualquier mortal que esté en el campo cuando en casa, por la tele o por la radio, se vuelve insoportable. Apenas se escucha a los comentaristas con claridad, que tienen que gritar como condenados para hacerse entender.

No sé si prohibirlas es la solución. Hay quien dice que , hay quien dice que no. El debate está en la calle. Ahora, seguramente es tarde, pero sí que creo que se pierde mucha riqueza cuando se sucumbe a la dictadura del zumbido. Creo que es trabajo para la FIFA futuras ediciones que se puedan celebrar el evaluar formas (no prohibitivas) de fomentar la diversidad “aficional”.

Lo que sí sé es que no sé a qué esperan las cadenas de radio y TV para filtrar el zumbido y así, aún si no lo quieren hacer desaparecer completamente, por lo menos, mitigarlo para hacerlo más soportable. Quizás entonces, podamos escuchar las gargantas de los aficionados desgañitarse por su equipo.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Se deberían prohibir las vuvuzelas o deberían respetarse como forma de expresión cultural?

junio 10th, 2010

Agregadores y Blogs

Creo (y repito, creo) que esto es algo de lo que ya he hablado en otra ocasión, aunque no me he puesto a buscarlo aún. La cuestión es que ayer, mientras me ponía a arreglar unas cosillas del blog – si os fijáis, he incluido algunas cosas nuevas, como los botones de bitácoras.com (tanto los enlaces a las fichas como los botones de cada post) y el botón de “Me gusta” de Facebook (cortesía de un plugin de Marcos Esperón) –,  y a completar una serie de cositas por la red adelante, me vino a la cabeza una reflexión que, repito, juraría que ya había puesto en el blog, aunque está perdida en algunos de los posts fantasmas que se perdieron en el limbo de los justos y de los que nunca más se supo.

Quiero plantearos una pregunta, a ver si así fomentamos un poco la participación: ¿Leer los blogs desde los agregadores como Google ReaderBloglines(por citar los dos que yo he usado a lo largo del tiempo) o desde el blog propiamente dicho? ¿Ventajas e inconvenientes de cada una? No soy un experto en la materia, hablo más bien desde la experiencia como lector de años, ya no tanto como la de blogger.

Personalmente, yo suelo leer los blogs desde el agregador de feeds. Evidentemente es más cómodo y más rápido tener todo junto en un mismo sitio en lugar de ir merodeando por la web adelante en busca de la información. Y es más sencillo estar al tanto de las actualizaciones, por supuesto. Además, está el hecho de poder compartir los elementos con los contactos, lo que multiplica el número de personas a las que es accesible esa información. En ese sentido, la opción por los agregadores de feeds parece la más lógica por ser la más funcional para el lector y la que más oportunidad de difusión ofrece para el blog.

Pero también tiene sus inconvenientes. Señalaré tres que, a mi parecer, son los más evidentes: se descontextualiza la información, se reduce el número de visitas y se “entorpece” la participación.

  • Se descontextualiza la información, algo que creo que es muy importante, aunque muchas veces no nos damos demasiada cuenta. Leer un post como un elemento aislado no nos permite entenderlo 100%, porque nos perdemos la situación más o menos concreta del autor (esto es primordial,  sobre todo, en los blogs personales, no tanto en los temáticos) y una buena cantidad de información que no es accesible desde la vista del agregador: información general sobre el blog y el autor, comentarios (donde muchas veces se encuentra la verdadera riqueza de las entradas), posts más recientes… Ahora, con las funciones de los posts relacionados y demás inventos, puede soslayarse en buena medida esto… o no.
  • Se reduce el número de visitas. Esto no siempre es malo, creo yo, que lo importante es que nos lean, no que nos carguen la paginita, aunque nos interese por otras razones. Y porque, al fin y al cabo, si nos visitan, tendrán la oportunidad de navegar por la totalidad los contenidos que ofrecemos y no limitarse únicamente a la entrada en cuestión y, como mucho, los posts relacionados.
  • Íntimamente ligado con esto está el hecho de que se entorpece la participación. Porque, por si no fuera suficiente con el hecho de que no es muy fácil (al menos para mí) motivar a la gente a comentar, tienes que currártelo para que los lectores del agregador den el paso (que parece una tontería) de la comodidad del agregador al mar abierto del blog. Que si comentar muchas veces da pereza (hablo por experiencia propia) o la timidez nos lo impide… si aún por encima tenemos que movernos para hacerlo muchos piensan “psé… tampoco es tan importante lo que tenga que decir”. Si es que llegan a planteárselo.

Y todo esto al final, me sugiere otra pregunta. En los feeds, ¿post completos o extractos? Si me preguntáis a mí, lo primero. Es mucho más funcional. Para que un extracto realmente te motive a entrar tienes que currártelo bien, no basta con las 100 primeras palabras del post… o al menos tienes que lograr transmitir bien el contenido y provocar el interés en esas 100 primeras palabras.

Por mi parte, yo seguiré con mi sistema, que me funciona. Y tú, ¿qué opinas? ¿Cómo lo haces?

junio 9th, 2010

Funcionarios huelguistas


Foto: RTVE.es

Últimamente duermo mal. Normalmente lo soluciono poniendo en mi lista de reproducción varios capítulos de una serie (actualmente Fringe) y “hasta donde aguante”. La cosa es que ayer me cogí un medio mosqueo por una cuestión con el capítulo 2×11 (que en realidad al parecer es el 1×21, lo cual es difícil porque hay continuidad entre el 1×20 y el 2×01), bajé la pantalla del portátil y me puse la radio. Cogí El Larguero y, como no dormía, Hablar por hablar, en la Cadena SER.

La cuestión es la siguiente. Ayer, supuestamente, hubo huelga de funcionarios. Digo supuestamente porque al parecer no la secundó ni el tato. Pero no quería hablar hoy yo de la huelga en sí sino de algo que flota en el ambiente y en el subconsciente de todo español. Algo así como que los funcionarios no tienen derecho a ir a la huelga. Y esta falta de derecho se asienta, sobre todo, en el mal concepto que del funcionariado tenemos en España.

Todos hemos tenido nuestros problemas con los funcionarios. Los más veteranos del blog yo creo que os acordaréis de lo que me pasó al intentar inscribir el Club de Rol de Teleco. Básicamente: los funcionarios son vagos, impertinentes, no están nunca en su puesto de trabajo y no les importa una mierda el destinatario de su trabajo. En el ambiente flota esta idea, ¿verdad? Incluso en el colectivo al que pertenezco, se utiliza muchas veces el calificativo de “cura funcionario” de forma despectiva.

“¿De qué se van a quejar? Si tienen trabajo y sueldo fijos”, dirán algunos. “Son egoístas e insolidarios”, se oye por la calle. La cuestión es que a los se les recorta el 5% del sueldo (¡de media!) así a la buena de Dios (la oportunidad o inoportunidad de la medida es otra cuestión en la que no me meto pero que pertenece al cúmulo de chapuzas de esta segunda legislatura) y no tienen derecho a quejarse según un amplio sector de la sociedad.

Yo soy hijo de funcionario (funcionaria, en este caso, que es mi madre) y, como tal, quiero reivindicar que no todos los funcionarios se acogen a esa descripción. Mi madre (médico forense), tiene jornada continua por la mañana, pero si la acumulación de trabajo no le permite terminarlo en sus horas de trabajo de la mañana, lo termina en casa. Así tenga que hacerlo sacrificando todo el tiempo libre. Eso cuando no tiene guardia y se tiene que levantar a las horas más inoportunas, cancelar planes o lo que sea. Es una persona que se preocupa por su trabajo, porque se haga bien y que se implica (a veces de más) con las historias que tiene delante, ninguna de ellas especialmente agradable.

No sólo eso, para llegar donde está se lo ha currado. Como ella siempre nos dice para estimularnos a mi hermano y a mi: “a tu edad yo ya había sacado medicina, tenía dos hijos, trabajaba y me estaba sacando unas oposiciones”. Vamos, lo que se dice un camino de rosas.

Y a ella le recortan un 10% el sueldo (el 5% sólo es la media) porque el gobierno se pasó 2 años defendiendo que no había crisis.

Y estoy seguro de que ella no es la excepción: jueces, médicos, profesores de la escuela pública, policías, militares, empleados públicos de toda especie… La cuestión es que un colectivo, normalmente el más visible porque es el que da la cara a la administración y el que más rápidamente se asocia a la imagen del funcionariado, no realiza su trabajo como nos gustaría, nos atormenta con la burocracia y nos entorpece el seguir adelante “con nuestra vida”. No todos, sólo un sector de ese colectivo.

Por culpa de unos desastriños, otros trabajadores, currantes, a los que en algunos casos les va a dejar de llegar para llegar a fin de mes (porque 5% en sueldos de 1200 € que tienen que pagar una hipoteca) no tienen derecho a ir a la huelga y protestar.

País.

PD: Acabo de llamarla para preguntarle si había secundado la huelga. No lo hizo, ni ella ni la práctica totalidad de sus compañeros. Y siguen reduciéndole el sueldo un 10%.

mayo 25th, 2010

24: Al final el tiempo pudo con Jack Bauer

Nada más y nada menos que 8 temporadas ha permanecido en antena una de mis series favoritas: 24. 8 temporadas hasta ayer, cuando se emitieron los dos últimos capítulos de la serie. Los dos últimos, a la espera de una película.

No es que dé para una gran reflexión como la del post anterior, es 24, no Lost, lo que hay es lo que ves, pero no podía dejar de postear mi In Memoriam particular en este rinconcito. Así que ahí va.

192 capítulos, 192 horas, 8 días, en las que hemos visto a Kiefer Sutherland encarnar al más puro antihéroe de la TV reciente y la recta final de la Octava Temporada ha hecho honor a esto. En una escalada de tensión continua han desfilado por el guión de los últimos 12 capítulos los componentes principales de la saga: los demonios personales de Bauer (su familia, su vida sentimental, su culpabilidad), la fragilidad de la clase política, la dureza del sistema, la dificultad de marcar la diferencia… Todo con un Jack Bauer en un éxtasis violento al más puro estilo Berserker en busca de justicia, un Jack Bauer que no duda en convertirse en juez y parte (y ejecutor) al ver que el sistema le da la espalda.

Con todos los grandes excepto Jack y Chloe fuera de escena (Nina, Tony, Michelle, Bill Buchanan, los Palmer, los Bauer, Aaron… incluso Kim tiene el papel más secundario de los últimos años, que ya es decir), cambio de escenario y el tirar de nuevos personajes hacía presuponer que le daría un tono de frescura a una serie que, ciertamente, parecía redundar (magistralmente, eso sí) en lo mismo una y otra vez.

Pero también era peligroso. Los nuevos personajes eran en general demasiado planos, demasiado cabezas cuadradas… Personalmente me decepcionó mucho el personaje de Dann1a Walsh (Katee Sackhoff), que es posiblemente la peor traidora que ha pisado alguna vez las oficinas de la CTU. Una pena, porque acabo de ver Galactica estas últimas semanas y la verdad, el personaje no está ni a la altura de la suela del zapato de Kara Thrace. Pasar de encarnar a Starbuck a encarnar a Dana Walsh es un paso atrás.

Así, la primera parte de la temporada fue bastante decepcionante. La trama principal (la firma del definitivo tratado de paz para Oriente Medio con la ficticia República Islámica de Kamistán y el complot para hacerlo fracasar) era grandiosa, pero estaba continuamente interrumpida con una trama paralela más que pobre.

Afortunadamente se rescató lo más decente de la séptima temporada (que a mí no me convenció en muchos aspectos). Al fin habíamos recuperado a un Presidente (Allison Taylor) más o menos a la altura del primer David Palmer y con un jefe de gabinete decente y valiente (Ethan Kanin). Y a la ex-agente del FBI Renée Walker, que encarna una suerte de versión femenina de Jack y su única oportunidad de redención.

Con estos ingredientes se fabricó una trama que, en un principio, aunque se ponía por encima de las inmediatamente anteriores, no estaría a la altura de las mejores temporadas de 24. Y así parecía que iba a terminar hasta que hizo entrada el que yo creo que es el personaje más odiado de los fans… (bueno, de entre los villanos, yo no soporto a Tony Almeida): el ex-presidente Charles Logan (acompañado de su sidekick particular, Yuri Suvarov, el presidente de Rusia), el único ex mandatario estadounidense que, en un balance global, merece un juicio negativo sin ningún tipo de cortapisa a lo largo de los muchos años que transcurren en la serie.

Y con su entrada todo toma un tono que al fin hizo justicia a los grandes momentos que nos había regalado la serie de la FOX. Una forma de despedirse por todo lo alto reivindicando lo que ha sido la serie de acción más innovadora de la década, posiblemente y sobre todo recordándonos una cosa: Jack Bauer nunca podrá ser un héroe…

… pero sigue siendo uno de los buenos.

Y quizás, ese es el gran problema. Que es de los buenos.

Of course, no  a todo el mundo le va a gustar la serie. La escalada de violencia es brutal y hay quien se queja de que incluso es demasiada para el personaje de Jack Bauer. En mi humilde opinión no deja de ser un capítulo más, el último, de una larga lista; un paso más, el definitivo, en la evolución del personaje. Jack ha vuelto a decepcionarse con el sistema ahora que había encontrado alguien honorable como Taylor… alguien como Palmer (que, sin duda, es el gran modelo que siempre subyace a la hora de juz4gar a los presidentes en 24) y, además, ha vuelto a perder a la mujer que ama (¿y cuantas van?). La única salida que encuentra es abandonar el largo camino de la redención y errar en la sombra de la venganza.

En espera de la película:

Long live Jack Bauer.

mayo 25th, 2010

Y al final se encontraron. El final de Lost.

– Hey, Kiddo

– Dad?

– Hello, Jack.

– I don’t understand… You died…

– Yeah… Yes I did.

– Then how are you here right now?

– How are YOU here?

– Huh… I died too…

– It’s OK… It’s OK… It’s OK, son.

– I love you, dad.

– I love you too, son

– Are you… Are you real?

– I hope so. I’m real. You’re real. Everything that’s ever happened to you is real. All those people in the church, they are all real too.

– They are… They are all dead?

– Everyone dies some time, Kiddo. Some of them before you, some… LONG after you.

– Then why are they all here NOW?

– Well, there is no “NOW” here.

– Where are we, dad?

– This is the place that you… that you all made together so you can find one another… The most important part of your life was the time that you spent with this people. Thatps why all of you are here. Nobody does it alone, Jack. You needed all of them and they needed you.

– For what?

– To remember… and to… let go.

– Kate… She said we were leaving.

– Not leaving… No. Moving on.

– Where are we going?

– Let’s go find out.

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mayo 15th, 2010

La Cadena SER, Carrusel, Paco y cómo cagar algo que funciona

Así las cosas, la suspensión de González es un aliciente más para dejar de escuchar definitivamente la SER. Muchos pensarán que uno oye una emisora determinada de radio por su ideología, pero esta sigue siendo, teóricamente, la misma, y los periodistas son mucho peores, no todo es cuestión de pensar en izquierdas o derechas. Si se confirma la marcha del director de Carrusel, las cosas podría empezar a ir todavía peor económicamente para PRISA (los ingresos de publicidad del programa suponen un porcentaje muy alto de todos los de la cadena), pero puede ser una consecuencia justa para quienes, sus directivos, hacen las cosas mal. Al principio me apenó mucho la noticia, no puedo negarlo, pero ahora hasta tengo ganas de que Paco no siga. Que se vaya a otra cadena, con todo su equipo, y habrá quienes les sigamos a ese nuevo destino. Y mientras, en la SER, que acaben de cavarse su propia tumba.

Tal párrafo acabo de citarlo de un post de discotraxx que enlazó Jean Bedel en su Twitter. Y básicamente es un buen resumen de lo que pienso acerca de todo el revuelo que se ha formado en torno a la más que probable marcha de Paco González (solo o, casi más seguro, acompañado de no pocos de los suyos) del Carrusel Deportivo y de la SER. Porque a nadie, excepto a un compañero mío, se le escapa que es algo así como “o Carrusel o nada”. Y en cualquier caso, ya no volverá a ser igual.

Para los que aún no estéis enterados (que supongo que será poca gente). El miércoles pasado por la mañana, saltaba la liebre en Twitter de que algo se estaba cociendo en el interior de la Cadena SER y, más concretamente, de su redacción de deportes. Y lo que se cocía era algo que a todos nos cayó como una losa Paco González era apartado de la dirección de Carrusel. La secuencia de hechos nos la cuenta Ramón Trecet (está perdido en el medio de un post, podéis ver el texto recortado aquí).

Desde hace años, desde siempre, he sido oyente de la SER. De los que se levantaban con Gabilondo y se acostaban con Carlos Llamas y De La Morena. Con la programación de tarde nunca tuve mucha relación. Al fin y al cabo, la tarde era la hora del Xabarín, ¿no? Y de los de fútbol con TV y Radio, con el Carrusel Deportivo. Por eso, mi imaginario futbolístico tiene la voz de Paquito y Pepe Domingo Castaño y la sintonía de los puritos, los tractores chungos, las encimeras, los chasquis, las llamadas a la suerte, las rondas informativas y, por supuesto, el jamón único en el mundo undo undo undoooooo. Fines y fines de semana interminables, las grandes gestas de la Champions…

Por eso, cuando uno asiste a lo que ha asistido esta semana, hay cosas que no entiende. No se entiende como a los formatos que funcionan, ya no el Carrusel, sino también Hoy por hoy con la marcha de Iñaki se les dan vueltas de tuerca que no tienen sentido. El “despido” de Iñaki se camufló como una supuesta apuesta de Cuatro por la información que luego no se vio reflejada en una programación que maltrató los informativos, sobre todo el de la noche. Eso y que a Iñaki pronto le cortaron las alas a la hora de plantear un informativo de autor, que era lo que se esperaba que hiciese. Cuentan los veteranos que algo parecido ocurrió con Sardá, cuando sacaron a Gemma Nierga de su bastión de las madrugadas.

De los más veteranos, sólo sobrevive el Larguero (aunque la Ventana de Nierga ya tiene unos 12-13 años)… “sobrevive”. Porque lo único que tiene este Larguero medianamente parecido al original es el nombre. Vuelvo a coincidir con Discotraxx… A mí también me parece que Joserra se ha convertido en un impresentable.

Y cuando uno ve estas cosas desde fuera, supongo que desde dentro es peor. Peor para el círculo más cercano y, desde otro punto de vista, para Joseba y para Gallego, a quienes les ha tocado la papeleta de sustituir a Paco este miércoles pasado con la UEFA y este finde con la Liga respectivamente. Si uno lo piensa fríamente era casi previsible. En muchas ocasiones, la forma de hacer de los de Carrusel les había enfrentado a los de arriba. Y desde esta óptica, lo de hoy era previsible. Porque desde el primer momento, de alguna forma, ha sido un pulso con los de arriba.

Y no digo nada más, lo que yo pienso, ya lo he dejado en el Twitter y coincide, básicamente con lo que se ha puesto ahí arriba en la cita que encabeza el post. Así que lo dejo aquí, que ya he escrito demasiado.

marzo 20th, 2010

La Iglesia y los abusos

Son lamentables, y la Iglesia, por lo que representa, debería invertir todos sus esfuerzos y más aún si es posible en investigar, castigar y remediar todo el daño que ha hecho en este sentido. Colaboración con las autoridades judiciales en lo tocante a los procesos ya iniciados es lo menos que se le puede pedir, así como la apertura de los procesos canónicos correspondientes. Y en ese sentido, la Iglesia parece que se ha puesto las pilas con gran diligencia: en Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania… en demasiados sitios.

Benedicto XVI, personalmente en más de una ocasión, a través de sus asesores en otras, ha querido pronunciarse firmemente en este sentido y dejar atrás esa apariencia, práctica habitual en muchos lugares, del silencio y el encubrimiento. Tenemos el caso del P. Maciel, fundador de los Legionarios (que podemos coincidir o no coincidir con ellos, pero el pecado del fundador no es el pecado de toda la institución, hay que tener cuidado al hablar de esto), de los irlandeses, donde ya han comenzado a rodar cabezas, de EEUU y de Alemania.

Puede que a muchos la actuación, incluso la carta pastoral del Papa que hoy se ha hecho pública y que podéis leer aquí, le siga pareciendo pobre. Probablemente a muchos les gustaría rehabilitar las hogueras para castigar este tipo de pecados. Bien. Tampoco es para tanto (para encender piras, entiéndase, que hoy en día todo se malinterpreta). Aquí es donde quería yo

Hay que entender las cosas como son. En lo que se refiere a los abusos sexuales a menores, hay que ser lo más equilibrados posibles: ni todos los curas son pederastas, ni todos los pederastas son curas. Es cierto que pudiera entenderse que la responsabilidad como pastor de un sacerdote hace que su pecado, su delito, sea subjetivamente más grave, porque a él se le ha encomendado la cura de almas, con todos los ingredientes morales que eso supone. Pero igualmente graves, en este sentido subjetivo, son los abusos que puedan proceder de profesores o de los propios padres. A ellos también se les ha confiado la educación integral de la infancia.

Entiendo que algunos medios estén entusiasmados con estas noticias o con lamentables casos como el de Samuel, el cura de Toledo. Le sirven de carnaza en una cruzada anticlerical que les pone, en todos los sentidos de la palabra. Basta ver algún informativo o leer algún periódico para ver cómo se regodean en este tipo de informaciones. Creo que esto nadie me lo negará.

Pero ese no es el caso. Da igual lo que digan los medios o qué medios sean los que digan qué cosas. Los casos son ciertos y ponen en cuestión la misión sagrada que tiene la Iglesia desde su misma raíz. A todos nos duele, nos llena de “vergüenza” y de “remordimiento”, dos palabras que recorren transversalmente toda la carta, a todos los católicos. Sobre todo a los que hemos decidido entregar nuestra vida a la Iglesia como sacerdotes o religiosos.