Comienzaaaa…

El culebrón que se iniciaba a finales de la temporada pasada con el despido de Paco González del Carrusel Deportivo de la SER y su breve pero intenso paso por Telecinco durante el mundial ha terminado. O casi, porque falta la concreción del futuro de Manolo Lama, ahora mistificado en Mr. X a quien se rifan la Cadena SER y la Cadena COPE para completar sus respectivas y renovadas plantillas de deportes.

Porque sí, como seguramente has escuchado y te han bombardeado mil y una veces en las últimas semanas y, especialmente, la semana pasada, Paco González, Pepe Domingo Castaño y buena parte de la troupe del Carrusel Deportivo de la SER, incluidos algunos locutores estrella como Manuel Oliveros – con todo el equipo de Barcelona detrás a excepción de la promovida Laura Rodríguez –, Rubén Martín o mis queridos Marco Antonio Sande y Germán Dobarro – que se encargan de la información del Depor –, e incluidos también los sustitutos de De La Morena en El Larguero, Joseba Larrañaga y Juan Antonio Alcalá, han aterrizado en la Cadena COPE.

Hasta tal punto este trasvase ha supuesto un vuelco en la información deportiva de este país que el ir y venir de periodistas, la rumorología que se cernía en torno y los cruces de declaraciones entre unos y otros – más entre unos que entre otros – han generado tanta o más expectación en los aficionados al fútbol que los fichajes de los jugadores. Hasta el punto de que el que hasta ayer estaba considerado uno de los puntas de lanza de la información deportiva, José Antonio Abellán, ahora busca trabajo. Y hasta el punto, también, de que los debuts de los respectivos equipos han generado mucho más interés que el fútbol en muchos casos.

Desde mi punto de vista, la cuestión se ha exagerado. El “movimiento popular” que se generó con la salida de Paquito por la puerta de atrás de la Cadena SER ha magnificó todo el asunto de una forma que yo creo desmesurada hasta ese nivel que decía antes que parecía que Paco y Pepe no habría liga. Y hasta el extremo de que mi radio de toda la vida, la SER, emitió un comunicado bastante zafio a medida que iban llegando las noticias.

Eso es el resumen de todo lo ocurrido en el verano a nivel mediático. El pasado viernes, con la Supercopa de Europa – habiendo dejado el amistoso de la Selección, la Supercopa de España y las eliminatorias previas de la Champions y de la Europa League por el medio – debutaba el antiguo Carrusel Deportivo ahora transformado en Tiempo de Juego en la COPE y el renovado Carrusel Deportivo en la SER, con un tío de informativos, Javier Hoyos, al frente y con Juanma Ortega, ex de Anda ya, en la animación.

Yo no tenía muchas esperanzas. Más allá de que para mí el fútbol suene con la voz de Paco, de Pepe, de Germán o de Oliveros y de toda la tropa que formaba parte del circo de Carrusel/Tiempo de Juego, el hecho de que trajeran a alguien de informativos para dirigir el mayor programa (deportivo y no deportivo) de la radio no me inspiraba demasiada confianza. Y aún más: a pesar de que Anda ya, marcó durante un tiempo mis mañanas mientras iba al colegio o al CUVI en el bus, ya en Hoy por hoy su humor me resultaba forzado. Es el problema, como bien apuntaban el otro día, del humor guionizado.

Pero aún así le di una oportunidad. Los escuché durante un rato. Los primeros 20 minutos en diferido gracias a La Libreta y luego durante medio partido del Atleti. Luego escuché el inicio de Tiempo de Juego, con ese pedazo discurso de Pepe y el hola hola, y elegí. Me quedo con el sonido imprescindible del de toda la vida. Sobre todo después de escuchar la primera hora, mi tantas veces compañera de viaje. Aunque sin Ponseti hay que reconocer que la primera hora no es lo mismo.

Así que, por primera vez en la vida, en mi casa entrará la Cadena COPE, nosotros que somos de la SER de toda la vida. Y ya puestos, no descarto que el dial se quede ahí de forma permanente. Estoy harto de Francino y de De la Morena, mucho. Y, con el Carrusel, eran prácticamente los únicos programas que podía escuchar. Le daré una oportunidad a la Palestra de COPE – y así también me entero de la actualidad del gremio, todo hay que decirlo – y, por supuesto, a Joseba y Alcalá. Aún tengo que darle una oportunidad a su Partido de las 12. Me da pena por Hora 25, pero últimamente apenas podía escucharlo. Además, sin Carlos Mendo no va a ser lo mismo.

Pero bueno… todavía hay que pensarlo, que cambar de radio no es como cambiar de calzoncillos. Y sí. En esta decisión también pesa el hecho de que mi radio-despertador no es digital, que es de ruedecilla, y darle a la rosquita para moverse en el dial me da coñazo.

Las vuvuzelas de los…

A través de eCuaderno he llegado a este artículo del periodista (entre otras cosas) portugues Paulo Querido en el que se critica duramente las famosas vuvuzelas (que no “vuvuzuelas”, como dije en el artículo anterior sobre el mundial). Dice el luso que matan la participación del público y yo no podría estar más de acuerdo. A lo que no llegaría ya es a la afirmación de que esto sea razón suficiente para no haber llevado el Mundial a Sudáfrica. Pero eso es otro cantar.

Lo cierto es que las vuvuzelas son nocivas para el futbolero. Son un molesto zumbido, constante, incesante, monótono e imparable que acompaña indistintamente un emocionantísimo Brasil-España (esperemos que sea la final) o al coñazo que fue Uruguay-Francia. Da igual el partido, la situación, los contendientes. El resultado final es el mismo: BZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Uno de los alicientes del fútbol en directo es la afición. A mí lo que más me gusta de ir al campo es precisamente eso y en Coruña tenemos la suerte de una gran afición. Por lo demás, casi es mejor ver un partido por la tele (más detalle, más cómodo…). Cuando la cadena se porta bien y es capaz de dejarte sentir la presión del ambiente, aunque sea un poquito, es cuando mejor se vive.

Así, cuando vemos un partido de fútbol inglés nos acojonamos. Y lo mismo nos pasa cuando vemos la Bombonera a tope o a los brasileiros bailar samba en los estadios. A los del Mediterráneo Oriental (Balcanes, Grecia, Turquía) les da por las bengalas (también a los italianos de vez en cuando). Cada pueblo, cada afición, como señala bien un compañero mío en el Facebook, tiene una idiosincrasia propia que la hace única. Siguiendo el mismo razonamiento la tan traída y llevada vuvuzela sería la forma propia de la afición surafricana.

La cuestión es que ya en casa resulta sumamente molesta. No quiero imaginar lo que puede ser para los jugadores, seleccionadores y periodistas o para cualquier mortal que esté en el campo cuando en casa, por la tele o por la radio, se vuelve insoportable. Apenas se escucha a los comentaristas con claridad, que tienen que gritar como condenados para hacerse entender.

No sé si prohibirlas es la solución. Hay quien dice que , hay quien dice que no. El debate está en la calle. Ahora, seguramente es tarde, pero sí que creo que se pierde mucha riqueza cuando se sucumbe a la dictadura del zumbido. Creo que es trabajo para la FIFA futuras ediciones que se puedan celebrar el evaluar formas (no prohibitivas) de fomentar la diversidad “aficional”.

Lo que sí sé es que no sé a qué esperan las cadenas de radio y TV para filtrar el zumbido y así, aún si no lo quieren hacer desaparecer completamente, por lo menos, mitigarlo para hacerlo más soportable. Quizás entonces, podamos escuchar las gargantas de los aficionados desgañitarse por su equipo.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Se deberían prohibir las vuvuzelas o deberían respetarse como forma de expresión cultural?

Agregadores y Blogs

Creo (y repito, creo) que esto es algo de lo que ya he hablado en otra ocasión, aunque no me he puesto a buscarlo aún. La cuestión es que ayer, mientras me ponía a arreglar unas cosillas del blog – si os fijáis, he incluido algunas cosas nuevas, como los botones de bitácoras.com (tanto los enlaces a las fichas como los botones de cada post) y el botón de “Me gusta” de Facebook (cortesía de un plugin de Marcos Esperón) –,  y a completar una serie de cositas por la red adelante, me vino a la cabeza una reflexión que, repito, juraría que ya había puesto en el blog, aunque está perdida en algunos de los posts fantasmas que se perdieron en el limbo de los justos y de los que nunca más se supo.

Quiero plantearos una pregunta, a ver si así fomentamos un poco la participación: ¿Leer los blogs desde los agregadores como Google ReaderBloglines(por citar los dos que yo he usado a lo largo del tiempo) o desde el blog propiamente dicho? ¿Ventajas e inconvenientes de cada una? No soy un experto en la materia, hablo más bien desde la experiencia como lector de años, ya no tanto como la de blogger.

Personalmente, yo suelo leer los blogs desde el agregador de feeds. Evidentemente es más cómodo y más rápido tener todo junto en un mismo sitio en lugar de ir merodeando por la web adelante en busca de la información. Y es más sencillo estar al tanto de las actualizaciones, por supuesto. Además, está el hecho de poder compartir los elementos con los contactos, lo que multiplica el número de personas a las que es accesible esa información. En ese sentido, la opción por los agregadores de feeds parece la más lógica por ser la más funcional para el lector y la que más oportunidad de difusión ofrece para el blog.

Pero también tiene sus inconvenientes. Señalaré tres que, a mi parecer, son los más evidentes: se descontextualiza la información, se reduce el número de visitas y se “entorpece” la participación.

  • Se descontextualiza la información, algo que creo que es muy importante, aunque muchas veces no nos damos demasiada cuenta. Leer un post como un elemento aislado no nos permite entenderlo 100%, porque nos perdemos la situación más o menos concreta del autor (esto es primordial,  sobre todo, en los blogs personales, no tanto en los temáticos) y una buena cantidad de información que no es accesible desde la vista del agregador: información general sobre el blog y el autor, comentarios (donde muchas veces se encuentra la verdadera riqueza de las entradas), posts más recientes… Ahora, con las funciones de los posts relacionados y demás inventos, puede soslayarse en buena medida esto… o no.
  • Se reduce el número de visitas. Esto no siempre es malo, creo yo, que lo importante es que nos lean, no que nos carguen la paginita, aunque nos interese por otras razones. Y porque, al fin y al cabo, si nos visitan, tendrán la oportunidad de navegar por la totalidad los contenidos que ofrecemos y no limitarse únicamente a la entrada en cuestión y, como mucho, los posts relacionados.
  • Íntimamente ligado con esto está el hecho de que se entorpece la participación. Porque, por si no fuera suficiente con el hecho de que no es muy fácil (al menos para mí) motivar a la gente a comentar, tienes que currártelo para que los lectores del agregador den el paso (que parece una tontería) de la comodidad del agregador al mar abierto del blog. Que si comentar muchas veces da pereza (hablo por experiencia propia) o la timidez nos lo impide… si aún por encima tenemos que movernos para hacerlo muchos piensan “psé… tampoco es tan importante lo que tenga que decir”. Si es que llegan a planteárselo.

Y todo esto al final, me sugiere otra pregunta. En los feeds, ¿post completos o extractos? Si me preguntáis a mí, lo primero. Es mucho más funcional. Para que un extracto realmente te motive a entrar tienes que currártelo bien, no basta con las 100 primeras palabras del post… o al menos tienes que lograr transmitir bien el contenido y provocar el interés en esas 100 primeras palabras.

Por mi parte, yo seguiré con mi sistema, que me funciona. Y tú, ¿qué opinas? ¿Cómo lo haces?

Funcionarios huelguistas


Foto: RTVE.es

Últimamente duermo mal. Normalmente lo soluciono poniendo en mi lista de reproducción varios capítulos de una serie (actualmente Fringe) y “hasta donde aguante”. La cosa es que ayer me cogí un medio mosqueo por una cuestión con el capítulo 2×11 (que en realidad al parecer es el 1×21, lo cual es difícil porque hay continuidad entre el 1×20 y el 2×01), bajé la pantalla del portátil y me puse la radio. Cogí El Larguero y, como no dormía, Hablar por hablar, en la Cadena SER.

La cuestión es la siguiente. Ayer, supuestamente, hubo huelga de funcionarios. Digo supuestamente porque al parecer no la secundó ni el tato. Pero no quería hablar hoy yo de la huelga en sí sino de algo que flota en el ambiente y en el subconsciente de todo español. Algo así como que los funcionarios no tienen derecho a ir a la huelga. Y esta falta de derecho se asienta, sobre todo, en el mal concepto que del funcionariado tenemos en España.

Todos hemos tenido nuestros problemas con los funcionarios. Los más veteranos del blog yo creo que os acordaréis de lo que me pasó al intentar inscribir el Club de Rol de Teleco. Básicamente: los funcionarios son vagos, impertinentes, no están nunca en su puesto de trabajo y no les importa una mierda el destinatario de su trabajo. En el ambiente flota esta idea, ¿verdad? Incluso en el colectivo al que pertenezco, se utiliza muchas veces el calificativo de “cura funcionario” de forma despectiva.

“¿De qué se van a quejar? Si tienen trabajo y sueldo fijos”, dirán algunos. “Son egoístas e insolidarios”, se oye por la calle. La cuestión es que a los se les recorta el 5% del sueldo (¡de media!) así a la buena de Dios (la oportunidad o inoportunidad de la medida es otra cuestión en la que no me meto pero que pertenece al cúmulo de chapuzas de esta segunda legislatura) y no tienen derecho a quejarse según un amplio sector de la sociedad.

Yo soy hijo de funcionario (funcionaria, en este caso, que es mi madre) y, como tal, quiero reivindicar que no todos los funcionarios se acogen a esa descripción. Mi madre (médico forense), tiene jornada continua por la mañana, pero si la acumulación de trabajo no le permite terminarlo en sus horas de trabajo de la mañana, lo termina en casa. Así tenga que hacerlo sacrificando todo el tiempo libre. Eso cuando no tiene guardia y se tiene que levantar a las horas más inoportunas, cancelar planes o lo que sea. Es una persona que se preocupa por su trabajo, porque se haga bien y que se implica (a veces de más) con las historias que tiene delante, ninguna de ellas especialmente agradable.

No sólo eso, para llegar donde está se lo ha currado. Como ella siempre nos dice para estimularnos a mi hermano y a mi: “a tu edad yo ya había sacado medicina, tenía dos hijos, trabajaba y me estaba sacando unas oposiciones”. Vamos, lo que se dice un camino de rosas.

Y a ella le recortan un 10% el sueldo (el 5% sólo es la media) porque el gobierno se pasó 2 años defendiendo que no había crisis.

Y estoy seguro de que ella no es la excepción: jueces, médicos, profesores de la escuela pública, policías, militares, empleados públicos de toda especie… La cuestión es que un colectivo, normalmente el más visible porque es el que da la cara a la administración y el que más rápidamente se asocia a la imagen del funcionariado, no realiza su trabajo como nos gustaría, nos atormenta con la burocracia y nos entorpece el seguir adelante “con nuestra vida”. No todos, sólo un sector de ese colectivo.

Por culpa de unos desastriños, otros trabajadores, currantes, a los que en algunos casos les va a dejar de llegar para llegar a fin de mes (porque 5% en sueldos de 1200 € que tienen que pagar una hipoteca) no tienen derecho a ir a la huelga y protestar.

País.

PD: Acabo de llamarla para preguntarle si había secundado la huelga. No lo hizo, ni ella ni la práctica totalidad de sus compañeros. Y siguen reduciéndole el sueldo un 10%.

24: Al final el tiempo pudo con Jack Bauer

Nada más y nada menos que 8 temporadas ha permanecido en antena una de mis series favoritas: 24. 8 temporadas hasta ayer, cuando se emitieron los dos últimos capítulos de la serie. Los dos últimos, a la espera de una película.

No es que dé para una gran reflexión como la del post anterior, es 24, no Lost, lo que hay es lo que ves, pero no podía dejar de postear mi In Memoriam particular en este rinconcito. Así que ahí va.

192 capítulos, 192 horas, 8 días, en las que hemos visto a Kiefer Sutherland encarnar al más puro antihéroe de la TV reciente y la recta final de la Octava Temporada ha hecho honor a esto. En una escalada de tensión continua han desfilado por el guión de los últimos 12 capítulos los componentes principales de la saga: los demonios personales de Bauer (su familia, su vida sentimental, su culpabilidad), la fragilidad de la clase política, la dureza del sistema, la dificultad de marcar la diferencia… Todo con un Jack Bauer en un éxtasis violento al más puro estilo Berserker en busca de justicia, un Jack Bauer que no duda en convertirse en juez y parte (y ejecutor) al ver que el sistema le da la espalda.

Con todos los grandes excepto Jack y Chloe fuera de escena (Nina, Tony, Michelle, Bill Buchanan, los Palmer, los Bauer, Aaron… incluso Kim tiene el papel más secundario de los últimos años, que ya es decir), cambio de escenario y el tirar de nuevos personajes hacía presuponer que le daría un tono de frescura a una serie que, ciertamente, parecía redundar (magistralmente, eso sí) en lo mismo una y otra vez.

Pero también era peligroso. Los nuevos personajes eran en general demasiado planos, demasiado cabezas cuadradas… Personalmente me decepcionó mucho el personaje de Dann1a Walsh (Katee Sackhoff), que es posiblemente la peor traidora que ha pisado alguna vez las oficinas de la CTU. Una pena, porque acabo de ver Galactica estas últimas semanas y la verdad, el personaje no está ni a la altura de la suela del zapato de Kara Thrace. Pasar de encarnar a Starbuck a encarnar a Dana Walsh es un paso atrás.

Así, la primera parte de la temporada fue bastante decepcionante. La trama principal (la firma del definitivo tratado de paz para Oriente Medio con la ficticia República Islámica de Kamistán y el complot para hacerlo fracasar) era grandiosa, pero estaba continuamente interrumpida con una trama paralela más que pobre.

Afortunadamente se rescató lo más decente de la séptima temporada (que a mí no me convenció en muchos aspectos). Al fin habíamos recuperado a un Presidente (Allison Taylor) más o menos a la altura del primer David Palmer y con un jefe de gabinete decente y valiente (Ethan Kanin). Y a la ex-agente del FBI Renée Walker, que encarna una suerte de versión femenina de Jack y su única oportunidad de redención.

Con estos ingredientes se fabricó una trama que, en un principio, aunque se ponía por encima de las inmediatamente anteriores, no estaría a la altura de las mejores temporadas de 24. Y así parecía que iba a terminar hasta que hizo entrada el que yo creo que es el personaje más odiado de los fans… (bueno, de entre los villanos, yo no soporto a Tony Almeida): el ex-presidente Charles Logan (acompañado de su sidekick particular, Yuri Suvarov, el presidente de Rusia), el único ex mandatario estadounidense que, en un balance global, merece un juicio negativo sin ningún tipo de cortapisa a lo largo de los muchos años que transcurren en la serie.

Y con su entrada todo toma un tono que al fin hizo justicia a los grandes momentos que nos había regalado la serie de la FOX. Una forma de despedirse por todo lo alto reivindicando lo que ha sido la serie de acción más innovadora de la década, posiblemente y sobre todo recordándonos una cosa: Jack Bauer nunca podrá ser un héroe…

… pero sigue siendo uno de los buenos.

Y quizás, ese es el gran problema. Que es de los buenos.

Of course, no  a todo el mundo le va a gustar la serie. La escalada de violencia es brutal y hay quien se queja de que incluso es demasiada para el personaje de Jack Bauer. En mi humilde opinión no deja de ser un capítulo más, el último, de una larga lista; un paso más, el definitivo, en la evolución del personaje. Jack ha vuelto a decepcionarse con el sistema ahora que había encontrado alguien honorable como Taylor… alguien como Palmer (que, sin duda, es el gran modelo que siempre subyace a la hora de juz4gar a los presidentes en 24) y, además, ha vuelto a perder a la mujer que ama (¿y cuantas van?). La única salida que encuentra es abandonar el largo camino de la redención y errar en la sombra de la venganza.

En espera de la película:

Long live Jack Bauer.

Y al final se encontraron. El final de Lost.

– Hey, Kiddo

– Dad?

– Hello, Jack.

– I don’t understand… You died…

– Yeah… Yes I did.

– Then how are you here right now?

– How are YOU here?

– Huh… I died too…

– It’s OK… It’s OK… It’s OK, son.

– I love you, dad.

– I love you too, son

– Are you… Are you real?

– I hope so. I’m real. You’re real. Everything that’s ever happened to you is real. All those people in the church, they are all real too.

– They are… They are all dead?

– Everyone dies some time, Kiddo. Some of them before you, some… LONG after you.

– Then why are they all here NOW?

– Well, there is no “NOW” here.

– Where are we, dad?

– This is the place that you… that you all made together so you can find one another… The most important part of your life was the time that you spent with this people. Thatps why all of you are here. Nobody does it alone, Jack. You needed all of them and they needed you.

– For what?

– To remember… and to… let go.

– Kate… She said we were leaving.

– Not leaving… No. Moving on.

– Where are we going?

– Let’s go find out.

Leer más…

La Cadena SER, Carrusel, Paco y cómo cagar algo que funciona

Así las cosas, la suspensión de González es un aliciente más para dejar de escuchar definitivamente la SER. Muchos pensarán que uno oye una emisora determinada de radio por su ideología, pero esta sigue siendo, teóricamente, la misma, y los periodistas son mucho peores, no todo es cuestión de pensar en izquierdas o derechas. Si se confirma la marcha del director de Carrusel, las cosas podría empezar a ir todavía peor económicamente para PRISA (los ingresos de publicidad del programa suponen un porcentaje muy alto de todos los de la cadena), pero puede ser una consecuencia justa para quienes, sus directivos, hacen las cosas mal. Al principio me apenó mucho la noticia, no puedo negarlo, pero ahora hasta tengo ganas de que Paco no siga. Que se vaya a otra cadena, con todo su equipo, y habrá quienes les sigamos a ese nuevo destino. Y mientras, en la SER, que acaben de cavarse su propia tumba.

Tal párrafo acabo de citarlo de un post de discotraxx que enlazó Jean Bedel en su Twitter. Y básicamente es un buen resumen de lo que pienso acerca de todo el revuelo que se ha formado en torno a la más que probable marcha de Paco González (solo o, casi más seguro, acompañado de no pocos de los suyos) del Carrusel Deportivo y de la SER. Porque a nadie, excepto a un compañero mío, se le escapa que es algo así como “o Carrusel o nada”. Y en cualquier caso, ya no volverá a ser igual.

Para los que aún no estéis enterados (que supongo que será poca gente). El miércoles pasado por la mañana, saltaba la liebre en Twitter de que algo se estaba cociendo en el interior de la Cadena SER y, más concretamente, de su redacción de deportes. Y lo que se cocía era algo que a todos nos cayó como una losa Paco González era apartado de la dirección de Carrusel. La secuencia de hechos nos la cuenta Ramón Trecet (está perdido en el medio de un post, podéis ver el texto recortado aquí).

Desde hace años, desde siempre, he sido oyente de la SER. De los que se levantaban con Gabilondo y se acostaban con Carlos Llamas y De La Morena. Con la programación de tarde nunca tuve mucha relación. Al fin y al cabo, la tarde era la hora del Xabarín, ¿no? Y de los de fútbol con TV y Radio, con el Carrusel Deportivo. Por eso, mi imaginario futbolístico tiene la voz de Paquito y Pepe Domingo Castaño y la sintonía de los puritos, los tractores chungos, las encimeras, los chasquis, las llamadas a la suerte, las rondas informativas y, por supuesto, el jamón único en el mundo undo undo undoooooo. Fines y fines de semana interminables, las grandes gestas de la Champions…

Por eso, cuando uno asiste a lo que ha asistido esta semana, hay cosas que no entiende. No se entiende como a los formatos que funcionan, ya no el Carrusel, sino también Hoy por hoy con la marcha de Iñaki se les dan vueltas de tuerca que no tienen sentido. El “despido” de Iñaki se camufló como una supuesta apuesta de Cuatro por la información que luego no se vio reflejada en una programación que maltrató los informativos, sobre todo el de la noche. Eso y que a Iñaki pronto le cortaron las alas a la hora de plantear un informativo de autor, que era lo que se esperaba que hiciese. Cuentan los veteranos que algo parecido ocurrió con Sardá, cuando sacaron a Gemma Nierga de su bastión de las madrugadas.

De los más veteranos, sólo sobrevive el Larguero (aunque la Ventana de Nierga ya tiene unos 12-13 años)… “sobrevive”. Porque lo único que tiene este Larguero medianamente parecido al original es el nombre. Vuelvo a coincidir con Discotraxx… A mí también me parece que Joserra se ha convertido en un impresentable.

Y cuando uno ve estas cosas desde fuera, supongo que desde dentro es peor. Peor para el círculo más cercano y, desde otro punto de vista, para Joseba y para Gallego, a quienes les ha tocado la papeleta de sustituir a Paco este miércoles pasado con la UEFA y este finde con la Liga respectivamente. Si uno lo piensa fríamente era casi previsible. En muchas ocasiones, la forma de hacer de los de Carrusel les había enfrentado a los de arriba. Y desde esta óptica, lo de hoy era previsible. Porque desde el primer momento, de alguna forma, ha sido un pulso con los de arriba.

Y no digo nada más, lo que yo pienso, ya lo he dejado en el Twitter y coincide, básicamente con lo que se ha puesto ahí arriba en la cita que encabeza el post. Así que lo dejo aquí, que ya he escrito demasiado.

La Iglesia y los abusos

Son lamentables, y la Iglesia, por lo que representa, debería invertir todos sus esfuerzos y más aún si es posible en investigar, castigar y remediar todo el daño que ha hecho en este sentido. Colaboración con las autoridades judiciales en lo tocante a los procesos ya iniciados es lo menos que se le puede pedir, así como la apertura de los procesos canónicos correspondientes. Y en ese sentido, la Iglesia parece que se ha puesto las pilas con gran diligencia: en Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania… en demasiados sitios.

Benedicto XVI, personalmente en más de una ocasión, a través de sus asesores en otras, ha querido pronunciarse firmemente en este sentido y dejar atrás esa apariencia, práctica habitual en muchos lugares, del silencio y el encubrimiento. Tenemos el caso del P. Maciel, fundador de los Legionarios (que podemos coincidir o no coincidir con ellos, pero el pecado del fundador no es el pecado de toda la institución, hay que tener cuidado al hablar de esto), de los irlandeses, donde ya han comenzado a rodar cabezas, de EEUU y de Alemania.

Puede que a muchos la actuación, incluso la carta pastoral del Papa que hoy se ha hecho pública y que podéis leer aquí, le siga pareciendo pobre. Probablemente a muchos les gustaría rehabilitar las hogueras para castigar este tipo de pecados. Bien. Tampoco es para tanto (para encender piras, entiéndase, que hoy en día todo se malinterpreta). Aquí es donde quería yo

Hay que entender las cosas como son. En lo que se refiere a los abusos sexuales a menores, hay que ser lo más equilibrados posibles: ni todos los curas son pederastas, ni todos los pederastas son curas. Es cierto que pudiera entenderse que la responsabilidad como pastor de un sacerdote hace que su pecado, su delito, sea subjetivamente más grave, porque a él se le ha encomendado la cura de almas, con todos los ingredientes morales que eso supone. Pero igualmente graves, en este sentido subjetivo, son los abusos que puedan proceder de profesores o de los propios padres. A ellos también se les ha confiado la educación integral de la infancia.

Entiendo que algunos medios estén entusiasmados con estas noticias o con lamentables casos como el de Samuel, el cura de Toledo. Le sirven de carnaza en una cruzada anticlerical que les pone, en todos los sentidos de la palabra. Basta ver algún informativo o leer algún periódico para ver cómo se regodean en este tipo de informaciones. Creo que esto nadie me lo negará.

Pero ese no es el caso. Da igual lo que digan los medios o qué medios sean los que digan qué cosas. Los casos son ciertos y ponen en cuestión la misión sagrada que tiene la Iglesia desde su misma raíz. A todos nos duele, nos llena de “vergüenza” y de “remordimiento”, dos palabras que recorren transversalmente toda la carta, a todos los católicos. Sobre todo a los que hemos decidido entregar nuestra vida a la Iglesia como sacerdotes o religiosos.

Dale p’alante: el retonno

Anoche me tocó panzada de series. Me terminé It’s always sunny in Philadelphia y, después, tocó volver a ponerse con el que, quizás, es el mayor bluff de la temporada: una serie que prometía mucho, pero que luego se quedó en algo lento y mediocre.

Sí, estoy hablando de FlashForward, o “Dale p’alante”, en perfecto castellano.

A poco que uno esté metido en el mundillo de las series es imposible que no haya oído hablar de ella. Era el estreno del año, la sucesora de Lost… Muchos de nosotros nos quedamos impactados por el concepto que subyacía a esta trama. Muy, muy interesante. Pero los primeros episodios se sucedieron y lo que prometía un primer capítulo bastante lleno de acción y con mucho ritmo, fue dando paso a otros más lentos y empalagosos que no aportaban nada a una trama ya de por sí oscura y enrevesada.

Flashforward es una serie mal narrada. Eso se ve a distancia. Comenzó muy bien pero… Y tampoco es que los actores ayuden mucho. Por lo menos Joseph Fiennes, que me había encantado en Lutero, ha convertido a su personaje en un robot. Y es el protagonista… En fin.

Aunque muchos de los que se preveían fans de la serie la abandonaron o se convirtieron escépticos antes, el punto crítico, a mi modo de ver, llegó con el capítulo 9 (el penúltimo de la primera mitad de la temporada), cuando se contó una historia sin ninguna importancia, centrada en un segundón (carismático, sí, pero segundón) y que, para más INRI, no aportaba absolutamente nada a la trama.

Y llegó el parón. Uno irremediable y obligado dado el enorme descenso de las audiencias. Un parón que se prolongó hasta este jueves pasado cuando recuperó su puesto en la parrilla después de 3 meses de dudas, cuestiones e incluso ciertas burlas… Y yo, que soy fiel a las series que he empezado, me decidí a darle una segunda oportunidad que llegó ayer noche.

Los datos, paradójicamente, no avalan el regreso, pero eso es algo que parecía previsible. Es decir, vista la racha anterior, es lógico que poca gente (en niveles USA, obviamente) haya pensado en darle una nueva oportunidad al guión… Pero creo que hay esperanza. Porque Revelation Zero, el doble capítulo del jueves, ha sido con mucho lo mejor que se ha visto hasta ahora… Sólo puede comparársele el capítulo piloto.

Es un gran capítulo, pero no sin ciertos riesgos. El primero de ellos (lo señalaba ayer en Twitter) fue introducir un personaje desconocido para “reestrenar” la serie, uno que parece que tendrá importancia, pero del que no habíamos sabido nada en el primer tramo. Sobre todo teniendo en cuenta el trasfondo religioso-sectario que tiene el personaje (me recuerda al Jordan Collier de 4400, que también entró así de sopetón y que luego se convirtió en uno de los protas), me parece que fue una apuesta demasiado arriesgada que bien podría haber esperado al capítulo 13 para no condicionar un reestreno ya de por sí muy cuestionado. Pero el personaje está bien.

El otro gran riesgo (y acierto) fue cambiar totalmente el peso de la narración de Mark Benford a Simon Campos, el personaje de Dominic Monaghan de FF. Era un personaje oscuro y peligroso del que había que dar respuestas. Y darlas era, posiblemente, la única alternativa que les quedaba a los jefazos de la serie para poder seguir adelante. Pero corrían el riesgo también de sucumbir al Fanservice, debido a las peculiaridades del personaje. Lo manejaron bien.

En resumen, un capítulo lleno de acción y de ritmo. Lleno de respuestas, pero con la suficiente “opacidad” como para dejar aún a la cabeza pensando. Las tramas se aclaran y, por primera vez, hay una sensación más que cierta de avance. Se apartan los “sentimentalismos” y aparece lo que de verdad daba sentido al argumento por encima de todo: el Flash Forward en estado puro.

Una virtud del capítulo. Sin un previously in… tedioso, enseguida uno es capaz de situarse después de tres meses de parón y recordar qué es lo importante de cada personaje. Muy bien hecho en ese sentido para recordar a la gente dónde estaba sin pedirle mucho. Porque no podían pedir nada.

Y… por último. A ver cómo van las audiencias. Si la serie recupera este ritmo, sería una pena que desapareciese. Sobre todo cuando en este capítulo ha demostrado una gran vocación de continuidad. Pero el mercado ahora mismo está fatal. Toca esperar.

4 a 1 a que el Papa dimite

Esta mañana, mientras revisaba el Google Reader, en uno de los blogs católicos que sigo, en concreto el de Jesús Bastante, encontré una noticia de lo más curioso. “Ya hay apuestas por la dimisión del Papa“, rezaba el título. No me negaréis que el titular es sugerente… Así que le dí al botón de leer más, a ver qué era eso.
Al parecer, la casa de apuestas on-line más famosa del mundo – no la del kuuu-kuku-kuku, sino Paddy Power (un nombre más que apropiado para hoy, por otra parte) – está promoviendo una apuesta sobre si el Papa dimitirá o no y otra más acerca de quién será su sucesor. ¿El motivo? Los lamentables y cada vez más frecuentes escándalos sexuales relacionados con la pederastia, precisamente el tema del post que tanto me está costando perfilar.

Más allá del escándalo, del que tarde o temprano terminaré hablando, como ya he dicho, me llama la atención el hecho de que se plantee esta posibilidad en estas circunstancias. No creo que el Papa vaya a dimitir por culpa de estos escándalos, eso entraría dentro de lo normal si entendiéramos la Iglesia como una sociedad meramente humana (y aún así) pero la Iglesia no es una sociedad meramente humana. Sin contar con que el Papa no tiene culpa, pero esto ya es otra materia.

Pero por otra parte, la posibilidad de la dimisión del Papa es algo que ronda en la cabeza de muchos, dentro y fuera de la Iglesia. Es lógico, es una persona mayor y sorprende que alguien que supera las ocho décadas cargue sobre sí una responsabilidad como la que se le supone al Romano Pontífice. Es algo que ya ocurrió en tiempos de Juan Pablo II, sobre todo teniendo en cuenta su enfermedad. Muchos medios, equivocadamente, lo dieron incluso por hecho.

Personalmente, aunque algún caso ha habido a lo largo de la historia (quizás el más famoso y claro sea el de Celestino V), algunos de ellos no muy claros, y está previsto en el Código de Derecho Canónico (c. 331, 2) y teniendo en cuenta todo el poder que se le reconoce a la figura del Romano Pontífice, especialmente desde la Pastor Aeternus y la definición del primado, creo que la Iglesia no “soportaría” la figura de un Papa emérito.

Yo no soy del Madrid…

Ni falta que me hace. No niego que “mi vida” sería mucho más agradabe si fuera de uno de los equipos llamados grandes, o, mejor dicho, del Madrid o del Barça. Sufriría menos. Pero no. Soy de uno de esos equipos de media tabla, con una historia de vaivenes, que han pasado más temporadas en las categorías inferiores que en Primera pero que ha ganado sus títulos. Uno de esos equipos que, por milagros de la historia del fútbol y porque este deporte a veces (y sólo a veces) hace justicia ha tenido el privilegio de colarse en la cortísima lista de equipos que han ganado esta “Liga de las Estrellas” en la que “estrella”, cada día más, se hace sinónimo de niñato malcriado. No. Yo no soy del Madrid, soy del Real Club Deportivo de la Coruña.

Y tampoco me arrepiento de serlo. Sufriremos. Esta temporada menos que la anterior (y qué decir de hace dos temporadas, que pasamos media liga en descenso) y, seguramente, bastante menos que la que viene. Pasamos nuestros apurillos de vez en cuando, nos cuesta meter un gol casi tanto como al Tenerife o al Zaragoza (no digo al Xerez porque tampoco hay que pasarse), pero nos mantenemos ahí arriba. Puntito a puntito nos hemos consolidado ahí arriba, sin hacer demasiado ruido, y ahora tenemos la Champions muy cerquita, más de lo que cualquiera podría soñar. Sólo el Bilbao amenaza nuestra cómoda plaza en la UEFA. Perdón, Europa League. Y eso que nos falta a nuestro mejor jugador (Luis Filipe), que cada 2 semanas perdemos un delantero o a un medio-centro, que pasamos media liga sin nuestro otro mejor hombre, Guardado, que sólo tenemos dos laterales diestros para cubrir las dos bandas y ese tipo de cosillas… La pena es que no juguemos mejor, más “espectacularmente”. Pero temos que arar cos bois que temos, que dicen por aquí. Y a todos nos encantaría que nuestro equipo jugara como el Barça o como la Selección, pero…

De todas formas, hoy no quería hablar del Dépor, aunque la referencia era obligada. No. Hoy quería hablar de la prensa deportiva de este país (fuera de Cataluña, claro). No sólo prensa, sino a todos tipo de medios: radio, TV, medios digitales… Yo entiendo que las cuestiones de audiencia son las cuestiones de audiencia, que hablar del Madrid (y del Barça en Cataluña, sobre todo) vende, y vende mucho. Que es el opio que pide el pueblo… pero no puede ser que se haga de lado al resto de equipos y que sólo se les de bola cuando juegan contra el Madrid o el Barça. Y no estoy hablando del Xerez o del Almería, equipos “pequeños”, recién llegados como quien dice a Primera División. Hablo también de equipos de la talla del Valencia o del Sevilla. Su importancia en esta Liga, capital, no se refleja en los medios de comunicación con el peso que debiera.

Ayer me reventó una frase de De la Morena charlando con Onésimo. Cabe decir que cada día me cae peor el conductor de El Larguero, que dada día tengo más la impresión de que es un dictadorzuelo de las ondas para el cual una opinión tiene un peso relativo al grado de coincidencia que tiene con la Verdad (es decir, con su propia opinión) y para el que el grito y la estridencia es la forma de ganar un debate, todo eso aderezado con una dosis de buscada empatía que roza, si es que no pone el pie entero, un paternalismo dulzón. Aún así soy fiel seguidor suyo, será que soy medio tonto o algo así…

Al grano. El caso es que De la Morena (que por mucho que diga que es del Glorioso cada vez tiene las rayas rojas más destenidas) ayer se embarcó en una crítica feroz contra el juego bronco del Valladolid, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, faltaría más, usando como uno de sus principales argumentos que al Pucela no le iba ni le venía este partido, que no era su liga. Que su liga estaba con el Tenerife, con el Zaragoza… y con el Depor. Más allá de lo que me pueda haber jodido que metan al Depor en el saco de los que luchan por la permanencia (cosa que, si utilizamos esa barrera mágica de los 42, ya habríamos conseguido) cada vez me resulta más rancia, elitista y prepotente esta postura de “las dos ligas”. Cierto es que el Madrid y el Barça están a otro nivel, pero no por eso los equipos han de tirar los partidos. Precisamente por eso, cualquier punto que se consiga contra ellos tiene valor añadido, porque es un punto con el que, en principio, no se cuenta.

Pero esta centralización de la información deportiva en el Madrid (y en el Barça) no se reduce sólo a esto. La semana pasada, el mayor problema de España es si Higuaín la pasaba o no la pasaba a Cristiano Ronaldo, si Pellegrini debía dimitir o si Inda debería suicidarse. Y llevamos toda la liga igual. La cohorte mediática blanca se ha puesto a trabajar a pleno rendimiento en una cruzada contra los blaugranas (nacida, por mucho que lo nieguen, de la pura frustración, no sólo por la aplastante superioridad del eterno rival, sino por la sensación de inferioridad y de incapacidad que venían dando en los últimos años y que ha aumentado sobremanera la ansiedad dentro de las filas blancas) y la contraparte barcelonista se ha enfundado el traje de gran defensor y ha decidido que la mejor defensa es un gran ataque. Así tenemos Villaratos y Indarazos hasta en la sopa. Y esa es la liga.

¿Que esto es lo de siempre? Sí. Pero este año es bastante peor que otras veces. Se nota, se palpa en el ambiente. El Madrid ha hecho una ingente (pero no por ello menos torpe) inversión (por muy rentabilizada que esté ya a estas alturas con la venta de camisetas y los derechos de imagen) que había hecho a muchos creer que el resto de los equipos le pondrían, como poco la alfombra roja. Habían todos los partidos antes incluso de que supiesen quién iba a ser el entrenador… Por eso, cuando uno despierta y ve que eso sólo ha sido un sueño… toca reaccionar. Y estos parece que no tienen un buen despertar.

Mientras tanto, si no eres del Madrid o del Barça, tienes que conformarte con tu prensa local, si es que le da bola al equipo, que esa es otra, y no está enzarzada en batallas que, por muy justas que sean, monopolizan toda la información sobre tu equipo. O en otras palabras, a los demás, que nos den.

Fdo.: Uno que no es del Madrid ni del Barça

Escribidores

Hoy en día todo el mundo que quiere escribir y “entregar su obra al mundo”, lo hace. Es el gran regalo que nos ha hecho Internet a los que, de una forma u otra, tenemos esta inquietud metida entre pecho y espalda. Hoy me gustaría evaluar un poco este fenómeno que hace tiempo, cuando andábamos metidos en la farragosa fundación de la Fan Fic Factory, un amigo bautizó como “escribidores“. Escribidores, sí, porque, según él, no podíamos decirnos propiamente escritores.

Más allá de lo apropiado o no del término escritor para aquellos que desarrollamos nuestra obra literaria en Internet… ¿Cuál es o ha sido la verdadera aportación de este fenómeno a la escritura propiamente dicha? Es cierto, de las webs ha salido escritores que, con mayor o menor suerte editorial, han conseguido salir. Es el caso de Julie Powell, cuya historia se reflejó ahora en la peli Julie y Julia, basada en la historia de su primer blog.

Pero esta cosa llamada Internet, también ha hecho que cualquiera pueda llamarse “escritor”. ¿Es eso bueno? ¿Es eso malo? A pesar de que yo le debo mucho a esto y que no pienso dejarlo… a mí me parece que malo. Malo porque, al ser internet el lugar del todo vale, el lugar donde el criterio, en la mayor parte de las ocasiones desaparece, con él desaparece el esfuerzo por mejorar, por intentar progresar.

Todos entendemos que una niña de 14 años, que ve que aquí puede dejar correr la tinta y dar rienda suelta a sus fantasías, normalmente en torno a sus personajes de TV o de manga favoritos, se lance a escribir relatillos normalmente mediocres y bien cargados de hormonas. Y todo el mundo entiende que sus amigas, o personas en su misma condición “la sigan” y que tenga un cierto éxito… De hecho, suelen tener mucho éxito, aunque no lo parezca. Se entiende menos que autores de mayor calidad tengan menos… “éxito”.

Pero hasta ahí. El problema viene cuando ese cierto éxito no comporta una correspondiente exigencia. Nadie pide la perfección inicialmente. Ni siquiera se obliga a nadie a alcanzarla. Pero sí necesitamos exigirnos más y más y más cada día. No sólo en esto. En todo. ¿Qué es mejor muchos y malos o pocos y buenos? Yo diría que más y mejores. Pero eso es una utopía. Que cada vez más gente escribiese y que lo hiciese bien. Qué bonito, ¿verdad? Utopía.

Alguno dirá, en cualquier caso, que esa gente que lee esos relatos mediocres de la quinceañera de mi ejemplo tampoco iba a leer otra cosa por buena que fuera… Bueno, eso tampoco se lo discuto.

No me las quiero dar de experto en la materia, pero ya son cuatro años viviendo esto bastante desde cerca y creo saber un poco de lo que hablo. Al menos del ámbito de “publicar en la red”, evidentemente nada de publicar en papel. Antes, al menos, si uno tenía ansias por escribir y que la gente lo leyese sabía que tenía que ganarse el que una editorial, por pequeña que fuera, le publicase. Sabía que tenía que vender un producto de una cierta calidad para que la gente se lo comprase. El problema de la gran liberalización de la cultura que ha supuesto Internet es la gran bajada de listón que ha supuesto.

Por eso, creo que aquel amigo nuestro tenía la mayor de las razones en llamarnos escribidores. Si nos decimos a nosotros mismos escritores, ¿dónde queda lo heroico, lo romántico, lo épico de escribir algo y lograr que alguien considere que es lo suficientemente bueno como para ponerlo en la estantería de su casa? Eso. Eso es ser escritor. Lo nuestro, por ahora, por mucha calidad que podamos o que creamos tener, por mucho que hayamos trabajado (a mí que me quiten lo bailado), por mucho que nos lo tengamos o podamos tener creído, es ser escribidores.

Y por último, quería compartir con todos vosotros este artículo que me pareció interesantísimo y que, creo, viene un poco al hilo. Los que me siguen en el Google Reader habrán visto hace unas semanas que lo había destacado. Yo se lo había leido antes a Morri. Seguro que lo encontráis muy ilustrador.

¿67? 75

Estos días estamos con la ida y venida de declaraciones acerca del aumento de la edad de jubilación. La verdad, qué queréis que os diga. Es una medida impopular, pero algo hay que hacer para que no se colapse el sistema de pensiones que ya sabemos todos que es una de las piezas básicas de nuestra sociedad del bienestar.

O del malestar…

Yo entiendo que a las personas que estén en trabajos meramente físicos lo lógico es que no se retrase la edad, pero ¿en los de oficina?. Lo cual no deja de ser una contradicción. Mi padre tiene 55 años (bueno, los cumple el jueves que viene) y está a punto de la pre-jubilación. Que vale, que aún no es jubilación, pero bueno, la idea es que se están deshaciendo de personal de edad “avanzada” (como lea esto mi padre seguro que se queja xD).

Pero en fin, que [mode=ironic]no sé a qué viene tanta queja. Los curas, por derecho, se jubilan a los 75. Los que pueden.[/mode] Y como la cosa siga este ritmo… ni a los 75.

Sí, has acertado, todo este post sólo para ese párrafo xD

Para mí sí es…

…y a mí me basta. :P

No. A ver. La cuestión es: Estaba viendo la noticia de que el comité de apelación rechaza el recurso del Madrid y me he dicho: “Voy a ver el vídeo” (sí, hasta ahora no lo había visto). Por más que he visto repeticiones y repeticiones y repeticiones y he visto el vídeo de Messi, no me parecen comparables. Bueno, vale, comparables.

A mí el punto clave es que Cristiano ya se ha ido de Mtiliga en el momento que suelta el brazo. Sí, vale, aún lo va agarrando de la camiseta pero se ve claramente que es cuestión de dos zancadas que se quede libre. De hecho, Mtiliga se va cayendo prácticamente. Marc Valiente iba abrazando, literalmente, a Messi, al que le saca tres cabezas, por cierto. La mano de Messi es inercia del giro, lleva la vista fija en el balón y se está moviendo para zafarse del argarrón. La mano de Cristiano es deliberada, no es la mano que sueltas para liberarte de un agarrón de camiseta (y menos de uno que ya no era). Cristiano gira claramente la cabeza hacia el jugador del Málaga antes de propinarle el guantazo.

Conclusión: es deliberada, es de roja. La gravedad de la sanción puede discutirse. ¿Agresión? ¿Juego peligroso (por considerar el atenuante de que Mtiliga lo va agarrando) con consecuencias “fatales”? Eso ya han decidido los expertos. Y no se le debería retirar, ni dar la cautelar ni leches… Aunque claro, si nos tienen miedito…

Lo que ya me parece de traca es tanta protesta y tanto dramatismo. Y sobre todo me parece más grave aún considerando las consecuencias de la niñería de este hombre. Tanta defensa, tanto hacerle parecer un mártir… ¿Y Mtiliga? ¿Y su nariz? “Le acabo de romper la nariz a un tío, pero eh, mira que yo soy inocente”. Vamos hombre, por lo menos respeto. Por mucho que lo digan el As, el Marca o quien sea, es Roja. Roja como la sangre que le salía al del Málaga, y toma argumento populista.

Y una reflexión final Que no me cae bien es evidente, pero me parece que el Madrid “de mis amores” debería tomar cartas en el asunto. Es un chaval conflictivo, que le encanta dar el cante… pero llevamos apenas 19 jornadas de liga, que quitando los dos meses que se ha perdido por la lesión se quedan en 11 (10, contando la sanción contra el málaga), y le han expulsado dos veces. ¿Para eso te gastas 95 millones en un tío? ¿El mejor del mundo? Y una m*****.

Pero bueno, toda esta polémica es cuestión del Villarato (¿o de Eduardo Inda? No lo tengo muy claro)… Claro, como los árbitros están en contra del Madrid. Siempre ha sido así y siempre será… En fin.

Como postre, os dejo esta genial reflexión de Michael Robinson y esta otra también suya.

A mí no me gustó Avatar

Una multitud furiosa tira trastos a la cabeza de Rido

-¡Hereje! ¡Hereje! ¡Mala persona!

Seré raro o lo que queráis, pero a mí no me gustó la película de Riddley Scott James Gamba Cameron. La vi en 3D, con todas las comodidades posibles (excepto la butaca vibratoria, eso mi hermano). Y, ojo, no me arrepiento de haberla visto, ni de haber pagado los 11 euracos (bueno, 10,50) correspondientes por ir a verla (más la gasolina, que aquí en Pontevedra no tenemos cine 3D).

Le reconozco sus méritos. Tiene una calidad técnica impresionante. La forma de mezclar animación 3D con actores reales con un resultado tan “limpio” es algo que al menos yo no había visto hasta ahora. Realmente, todo te transporta al mundo de Pandora y está impresionantemente bien pensado y detallado.

Y desde mi punto de vista de escritor aficionado, de “creador de mundos” no puedo negar que me ha gustado mucho Pandora y el rollo de los Avatares… pero bueno, tampoco me parece para tanto. Me recordaba a una especie de serie de Mechas mezclada con mucho hippismo, rollo panteísta y la Hipótesis de Gaia todo. Me pareció una forma muy buena de tratar el tema ecológico… pero párate ahí.

Pero el argumento… No sé. Un cuñado del marido de mi madre me dijo que de la peli salías convencido de que si pisabas el césped eras un cabrón. A mi director espiritual le salió por el palo revolucionario y de lucha por la justicia… A mí… A mí me recordó a una peli de vaqueros mala, de esas de la búsqueda del oro, mezclada con un rollo sentimentaloide barato; chico conoce chica – chico se enamora de chica – chica pasa de chico – chica se enamora de chico – la famila de la chica lo ve mal – chico y chica terminan juntos pese a todo. Totalmente predecible, la verdad. Citando palabras de Manuls, “Pocahontas mezclado con los pitufos”, a lo que yo añadiría un poco de Braveheart.

¿Será que ya iba yo demasiado condicionado? Puede ser. Eso siempre influye.