La gran duda existencial que me corroe

Comencé este curso con un gran proyecto en mente: la memoria de Bachiller. Alguno dirá, ¿qué es eso? En mi carrera, en Estudios Eclesiásticos, al final de los cinco años debemos pasar un examen complexivo de más o menos todas las materias. Básicamente, como el examen de licenciatura de tantas y tantas carreras. Es lo que nosotros conocemos como examen de Bachiller. Ese examen (la materia más o menos ronda el medio millar de folios, tampoco es algo excesivo) puede sustituirse por un trabajo que, desde un tema general, aborde todas las materias/ramas de los estudios teológicos: biblia, trinidad, eclesiología, cristología, moral, liturgia, sacramentología, escatología…

Es posible pensar, a simple vista, que el trabajo será más sencillo. Mentira. Mentira cochina. Supone mucho más trabajo. Muchísimo más trabajo. Pero también es un reto: un trabajo de “investigación” serio que obliga a meterse a fondo en muchas materias y que implica poner en juego todas las capacidades de uno. Y yo acepté ese reto. He de decir que contra el consejo de algunos profesores que me dijeron: “Pero si tú el examen lo sacas como nada, ¿para qué complicarse?”. Ya hace un tiempo me había decidido, y el año pasado comencé los trámites para hacerlo.

Estaba todo previsto. Director, tema, material de trabajo, esquema de la memoria, organización del tiempo… Todo listo para ponerse a trabajar. Todo previsto. Lo que no estaba previsto es mi incapacidad para no cargarme de cosas que me quitan el tiempo cuando debería estar haciendo otras más importantes (a.k.a. procastinar). Y primero fue la web de la PEJ y luego me comprometí con la del Seminario y que si los trabajos de clase, que si Akano y el blog (cuando los resucité) y todo el “trabajo” que ello conlleva… y mi conocida, aquejada y denostada tendencia a la horizontalidad.

Conclusión: Es marzo. Me quedan dos meses para redactar una memoria de unos 100 folios que merezca la pena, añadiéndole a eso el trabajo propio de las clases, más la pastoral, más que yo sé que no voy a ser capaz de dejar Akano, más (por muy pedante que suene) la exigencia debida a mis capacidades… Y no sé qué hacer. No sé qué hacer, en serio.

Alguno me ha recomendado dejarla. Sería lo más lógico. El examen lo puedo sacar fácilmente con poco que me ponga a estudiar en serio enseguida soluciono la papeleta. Sin embargo mi orgullo y el poco sentido de la responsabilidad que me queda me impiden hacerlo así. Por eso tardo en tomar la decisión y mientras no tomo la decisión no termino de hacer nada y al final todo se vuelve más y más y más acuciante…

Y siguen lloviendo encargos y sigo invirtiendo el tiempo en otras historias y no sé qué hacer…

Por lo de pronto me he puesto un plazo: 11 de Abril, el segundo domingo de Pascua y final de las vacaciones. Si hasta entonces soy capaz de pegarle un empujón, bendito sea Dios, iré hasta el final. Pero si no… tendré que aceptar la realidad, aceptar el fracaso y…

Y ahora todo esto tengo que explicárselo al director de mi memoria. Eso es lo más difícil.

Testimonio en Vida Nueva

En el último número de la revista Vida Nueva, con motivo del próximo Día del Seminario que se celebra la semana que viene, me han pedido colaborar con un testimonio. Bueno, me lo han pedido a través de uno de los profesores del ITC. Acabo de verlo publicado, así que os lo dejo aquí para los que no tengáis acceso a la revista en papel.

Mi primer contacto con esto de la fe lo tuve en la familia, especialmente a través de mi abuelo materno, un santo. Pero… bueno, he de confesar que durante mucho tiempo estuve alejado de la Iglesia. ¿Por qué? Porque a pesar de que había tenido una educación cristiana, pasaba bastante del tema.

Yo iba a mi rollo: mis colegas, mi novia cuando la tenía, mi música, el equipo de balonmano en que jugaba, las clases… Feliz como una perdiz. Y la fe… Sí, bueno, creía en Dios o algo así. Pero no creía en la Iglesia ni en los curas.

Lentamente, sin darme cuenta, mis prioridades fueron cambiando. De pronto, ya no había tiempo para el grupo, ni para el equipo. Todo era la parroquia: coro, catequesis, jóvenes… De pronto entre mis amigos había más gente del grupo de jóvenes que los que eran de clase.

Me sentía bien. Estaba haciendo lo que quería: había llegado a la Universidad y estaba estudiando lo que desde siempre había querido estudiar: Teleco. Y ahí estaba: amigos, novia, estudios, parroquia… Todo muy cristiano. ¡Hasta me creía alguien!

Pero aunque todo iba bien, algo se movía aquí dentro. Tenía esa sensación de que sabes que todo va bien pero que en el fondo te falta algo que no sabes qué es. Y me rebelaba contra mí mismo: no podía ser así
Poco a poco, fui comprendiendo eso de la vocación. ¡El Señor tenía un plan para mí! Curiosamente, esos planes no era los mismos que yo había diseñado tan cuidadosamente. Y en cierto modo, Dios no te va a dejar en paz hasta que se cumplan. Puedes negarte todo lo que quieras, pero Él va a seguir insistiendo.

Puede que te digas: “¿Yo? Si yo no soy precisamente un santo.” Yo tampoco. Porque no importa como seas, Él te ama y te dará la gracia necesaria para cumplir el proyecto que ha diseñado para ti. El mío, aunque yo me lo negara durante tanto tiempo, era este, el del sacerdocio. Ya llevo cinco años en el seminario y todavía no me he arrepentido.

He aquí la noticia en la web y un recorte gracias a mis amigos franciscanos:

Torpe

Basta con que uno le eche una mirada a alguna entrada antigua del blog, o no tan antigua, o a algo por el estilo, para darse cuenta de lo tremendamente torpe que soy en lo que se refiere a las cuestiones sociales. O a cuestiones relacionales, si lo preferís así. Este fin de semana pasado se dieron cita un par de factores, totalmente independientes entre sí, que me han hecho pensar de nuevo en esto un poco… Yo me pregunto: ¿Habré vuelto a meter la pata otra vez?

Bueno, en uno de ellos estoy convencido de que no. En el otro… no lo sé. Pero esa no es la cuestión.

No nos engañemos. Para este tipo de cosas yo soy, sobre todo, un metepatas. Y así termino como termino muchas veces. Tampoco es difícil darse cuenta de ello. Y, claro, como soy un torpón, a veces me doy de morros con situaciones que no comprendo del todo pero que podía haberme ahorrado si fuese un poco más listo. Porque muchas veces lo que yo entiendo como algo normal o, incluso, obligado por las circunstancias, el de enfrente puede no entenderlo así y formarse un problema gordo.

Y cuando ocurre este tipo de cosas, cosas como lo que pasó este fin de semana, por ejemplo, yo me pregunto: “¿Pero esto no había quedado lo suficientemente atrás para, por lo menos, poder llevar todo el asunto con normalidad?” Y ahí es cuando la cago. Yo, que siempre hablo de los procesos de las personas y bla bla bla… No me doy cuenta de que el hecho de que yo haya dejado algo atrás, no quiere decir que el otro lo haya hecho. Y la cago con gilipolleces que, realmente, no tienen importancia objetiva o que yo no considero tan graves (como, por ejemplo, añadir un dibujo a mis favoritos del dA, ya veis que cosa).

Y luego no entiendo por qué pasa tal o cual cosa… Y me empeño en encerrarme “por no molestar” y termino montándome mis propias películas conspiranoicas y… se convierte en un círculo vicioso del que es jodido salir, aunque vaya uno a empujones. ¿Y todo por qué?

Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa

Quiero arreglarlo y no soy capaz de hacerlo, porque cuando parece que saco la cabeza vuelvo a caer de nuevo. Y me rallo. Y la torpeza aumenta otra vez más… Y ya cuando pido consejo a la persona equivocada (o no equivocada, pero… no a la más adecuada) y termino haciendo/diciendo/escribiendo cosa que no debería por muy normales que a mí (y a mi consejero/a) le parezcan, pues…

En fin, mejor me callo, no sea que esto vuelva a ser otra metedura de pata.

Invitación

El próximo Jueves 25 de Marzo, si Dios quiere y el resto del mundo acompaña, seré instituido lector.

Así para andar por casa y utilizando el símil militar… un ascenso. Dos en uno, mejor dicho. Será a las 19:00h en la Iglesia de San Martín Pinario, en Santiago, el 25 de Marzo, como ya he dicho. Así que… estáis invitados si queréis venir ^^.

Junto a mí, serán instituidos acólito otros tres compañeros. Es el paso siguiente. A mí, si Dios quiere, me tocará el año que viene.

De vuelta

Mañana ya os pondré al día y esas cositas. Por lo de pronto he vuelto. Con las pilas cargadas. Con las cosas claras y esas cosas… Ahora os pondré el capi semanal y…

Por Dios, nada de spoilers de ninguna serie xD

Ejercicios Espirituales

Esta es una entrada programada. A estas horas estaremos partiendo para Celorio, un paraíso natural en la costa Asturiana, pegadito a Llanes. Nos vamos a hacer Ejercicios Espirituales. Así que desde esta tarde que lleguemos allí y celebremos la Eucaristía hasta que lo hagamos este Domingo estaremos (o lo intentaremos) en absoluto silencio, buscando encontrarnos con Dios en todo momento, rezando a todo trapo y… recargando las pilas. Yendo a beber directamente a la fuente.

Por eso os tengo que pedir un favor. Rezad por mí y por todos mis compañeros, como decíamos de pequeños en el escondite, que nosotros rezaremos por vosotros.

Mientras tanto, cualquier entrada que podáis ver hasta nuevo aviso (puede que deje el capítulo preparado para el viernes, aún no lo sé), es programada. No vaya a ser que penséis mal ^^

Fin de temporada… o algo así

Sí, lo sé, una semana alentadora en la resurrección del blog y luego una semana rascándola. Ni subí artículos viejos ni escribí nada desde el viernes… pero que se le va a hacer, los exámenes y los trabajos me tuvieron bastante absorbido esta semana. Y el tiempo que me quedaba lo dediqué al primer capi de la Sexta temporada de Lost (que merece un post propio que no sé si llegaré a hacer) y al capítulo 29 de Akano que, aunque ya lo tenía “terminado” el Sábado aún sigo dándole retoques… algunos bastante gordos… Precisamente por eso aún no lo he colgado hoy…

Pero en fin, se han acabado ya los exámenes y eso implica que, por lo menos durante unas semanas, podré tener el tiempo necesario para todo… y más tiempo libre del que necesito. Una vida relajada… again. Bueno, tampoco es que se hayan acabado del todo (ayer a las 23:30 me avisaron de que el examen que tenía hoy lo voy a tener el martes), pero algo es algo.

Así que en fin, mientras espero a que vengan las correcciones finales del capítulo 29… puedo aprovechar para hacer cosas… Como dormir la siesta. Por ejemplo. No es mala idea, ¿verdad?

Y esta noche… Invictus. Tiene muy buena pinta y no creo que decepcione…

Paraguas

Mientras mitad de Galicia se recupera de la manifa de ayer y la otra mitad se pregunta por qué es necesario despertar a todo un barrio para retirar una estatua, la lluvia se ha adueñado de nuestra comunidad.

He venido a Pontevedra para una visita fugaz al médico y llueve. Llueve, como en Santiago (seguramente menos que allí). Lo bueno de vivir en el mismo sitio que donde estudias, que tiene un pequeño gimnasio para moverte y no quedarte “engorilado” y que, por si acaso no te apetece ir al gimnasio porque te aburre, es un edificio de 20.000m2, es que puedes pasarte esos días interminables, grises y depresivos de Santiago metido en casa sin salir.

No así en Pontevedra. Y la cuestión es la siguiente: si llueve, inevitablemente te encuentras con gente con paraguas. ¡HORROR! Gente con paraguas, sí. El mayor peligro del viandante. Y cuanto mayor es su portador, peor. Y peor aún cuando son de los que prefieren no mojarse a ver por dónde andan, que los hay.

Desde Caldeirada de marisco no quiero dejar de pasar una oportunidad como esta para denunciar tan terrible situación. Si te encuentras con alguien con paraguas hay dos opciones: que lleves paraguas o que no lo lleves.

  1. No llevas paraguas. Entonces lo más normal es que intentes ir bien pegadito a las paredes, para aprovechar las cornisas y mojarte lo menos posible. La cuestión es que a la gente con paraguas le da igual… o va a joder, eso no lo tengo claro. Ellos van a ir también por ahí y no piensan apartarse. Si ya hay un grupo en Feisbuk y todo. Como mucho apartarán el paraguas para que pases mejor.

    Eso si lo hacen, que no todos. Algunas veces tienes que convertirte en Neo y esquivar las varillas que te lanzan. Tal y como dice este tío en el grupo en Feisbuk:

    El otro día iba por la calle y delante de mí iba un hombre mayor con paraguas de estos gigantes. Se cruzó con una chica y su madre, y la pobre chica tuvo que agacharse y casi dar una voltereta porque el hombre no se apartó ni un ápice.

    Y bueno, los que llevamos gafas (cuando nos acordamos) aún tenemos cierta salvación, pero los que no las llevan…

  2. Llevas paraguas. Tienes menos problemas que en el caso anterior. Tú llevas paraguas, así que ya no tienes por qué ir para debajo de la cornisa, aunque lo haces, como todo el mundo.

    Ahora llega la hora de la verdad: te cruzas con uno de estos viandantes peligrosos. ¿Hay sitio en la acera o puedes echarte a la calzada? Eres un buen ciudadano y te apartas cuando hace falta, hasta ahí bien. ¿No lo hay? Es el momento del equilibrismo. Uno levanta el paraguas, el otro lo inclina… pero hay gente que no lo hace.

    Y tú has levantado el paraguas, o lo has apartado, has bajado la guardia. Te has convertido en un hombre sin paraguas en manos de un peligroso asesino que no le va a suponer ningún problema arrancarte un ojo o rajarte el cuello con una varilla. Que les da igual.

Conclusión: Una mojadura es mejor que perder un ojo.

¿Cambio de nick?

Y no, esta no es una entrada antigua :D

La cosa es la siguiente. Óscar, cuando estaba explicándole lo de la resucitación del Blog el otro día, me hizo una pregunta en plan ingenuo: “¿Y lo de Centoloman no es una marca registrada?” Respuesta inmediata: “Sí, pero no pasa nada”.

Pero la coña es que se me quedó el run-run ahí metido y…

Bah, nada chorradas mías xD

Cómo hemos cambiado

Este post tiene dos intenciones básicas. Una es que los posts que voy subiendo dejen de aparecer en “Entradas recientes” :D La otra intención es menos mundana.

Echar la vista atrás es bueno y, con esto de la resubida de posts, estoy aprovechando para hacerlo. Ya voy por marzo de 2005, así que en breve me estaré a punto de “ir al seminario” de nuevo :D . La verdad es que lo que estoy haciendo es un chollo, pero me estoy divirtiendo un montón al leer los posts, lo que me pasaba, lo que pensaba… Es muy muy saludable y muy muy divertido.

De ello, sólo puedo sacar dos conclusiones.

La primera es que no es la primera vez que me pasa esto de la base de datos. Ya en otras dos ocasiones, al menos, he tenido que ponerme a subir posts a mano así que ante eso sólo cabe una respuesta: ¡Serás sotonto!

La segunda es esta:

¿Qué he hecho hasta ahora?

Como os decía ayer, es de buena ley que justifique un poco mis ausencias de por aquí. O por lo menos yo lo creo conveniente. Remontémonos al origen de los tiempos…

Yo era un chico normal con un blog (bueno, no muy normal) que un día decidió irse para el Seminario y lo anuncié por aquí (Si quieres verlo busca un post que se llama “Oficialización” que no se ha guardado la entrada completa. Menos mal que yo no soy de los de poner “leer más”. Por ahora os vale que ponga el link a Archive.org, ¿verdad?). Recuerdo que aquello causó incluso un cierto revuelo y algún que otro blog se hizo eco. Desde entonces, aunque intenté seguir bastante al pie del cañón y ese verano nació una más que interesante iniciativa llamada Blogs de guardia que al final no pudo progresar… lo fui dejando.

Por oleadas iba recuperando la onda blogger y daba parte de las novedades en mi vida. Pero lo que es el ciber-mundo tampoco lo dejé. Estuve muy metido en un foro de Bleach en el que hice muy buenos amigos y, sobre todo, he descubierto mi faceta escritora.

Sí, es cierto, ya en los tiempos de Bloxus estaba aquel Marco Gasso (que ahora que lo pienso mi idea sobre el personaje es calcadita a Gregory House) pero fue con los fanfics basados en Bleach, especialmente con la saga Akano, con los que más he desarrollado esta faceta. Creo que incluso llegué a publicar alguno de ellos por aquí, pero ahora no me voy a poner a bucear.

Eso me puso en contacto con otros aficionados a la escritura y hemos creado una especie de plataforma llamada la Fan Fic Factory que hoy se encuentra en horas muy bajas.

Y así hasta ahora.
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PD: Sigo con la subida de los archivos viejos. Hoy aún no he hecho nada, pero si me tienes agregado en tu lector de feeds y te aparecen muchos posts… Son de 2004, no te preocupes xD

¡Feliz Navidad!

Mi inactividad ha durado más de lo que pretendía, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad para felicitaros a todos las pascuas y desearos que el Niño Dios cuyo nacimiento hoy celebramos nazca también en vuestras vidas y os conceda todo lo que le pidais. Ya de paso os deseo un feliz y fértil año nuevo (y me ahorro escribir un post la semana que viene).

¡Sed buenos!

Qué ñoño me ha quedado…

Decir lo que uno piensa

Últimamente he notado que, en cierta manera, me he ganado una serie de “enemigos” (dejémoslo entre comillas porque para quitárselas tendría que ser algo bastante más grave que lo que está pasando últimamente y porque creo que para considerarse enemigo de alguien el sentimiento debe ser mutuo).

A nadie que se haya molestado en conocerme al menos un poquito le sorprenderá que diga que soy un tío bastante reservado (sobre todo en persona) y que me cuesta hablar de mis cosas en profundidad, que normalmente me lo guardo para mí cuando se trata de abrir mi corazoncito. Otra cosa es que cuando escribo aquí, que en el fondo es mi sitio, mi santuario, mi rincón… me sea más fácil. Dios me ha dado la capacidad de expresarme bien escribiendo, pero no tan bien hablando… es lo que hay.

Bueno, a lo que iba. Reflexionando, me he dado cuenta de que mi mayor “pecado social”, si es que se puede llamar así, es que no soporto por mucho rato llevar una máscara, que sí, que si tengo que fingir lo hago, pero que por mucho protocolo y educación social que haya que respetar, no puedo evitar terminar diciendo todo lo que pienso, tal y como lo pienso y… a veces de una forma desagradable (mea culpa).

Pero, la verdad, si hay algo que me revienta es la hipocresía. Puedo jugar a interpretar un papel durante un razonable periodo de tiempo, pero termino explotando… y cuando exploto, exploto de verdad, que para eso soy un tío tan contundente (vamos, que estoy gordo).

Las normas de protocolo no están hechas para mí, lo cual me deja en una mala situación si tenemos en cuenta que un sacerdote tiene unas ciertas responsabilidades sociales como guía o como lo queráis llamar de un grupo de personas, los fieles de su parroquia.

No me gustan nada los hipócritas, a los que figuran, a los que se arriman al sol que más calienta y cuando llega el atardecer van a buscar las estufas encendidas… Y lo peor es que cada día estoy más convencido de que estoy rodeado por esos…

Digo lo que pienso, como lo piensio y cuando lo pienso. Prefiero hacerlo así, aunque a veces haga de tripas corazón y tenga que callarme… pero se me nota fácilmente, porque soy incapaz de decir lo contrario con naturalidad…

A eso sumadle que heredé de mi madre la poca paciencia que tengo (aunque tengo una poca (no mucha) más que ella y mi carácter calmado y mayormente pasota parece dar la sensación de que tengo más de la que realmente tengo) y cuando estoy un poco estresado o tengo muchas cosas en la cabeza mi cerebro decide cortocircuitarse y se me cruza el cable muy fácilmente y he de reconocerlo, tengo muy mal genio. En esos momentos suelo tender a aislarme para no decir ninguna cosa de más, pero a veces no funciona y cuando estoy así digo cosas demasiado bordes y con una crueldad de la que no estoy nada orgulloso.

Las personas somos como alacenas (razonamiento nuevo para los lectores del journal en el DA, no tanto para los veteranos del blog y que ya explicaré en otra ocasión… o mejor… na, ya la buscaré que ahora no tengo tiempo) y en estos momentos la mía está escasa de provisiones.

Estoy a régimen, tengo examen el miércoles y cada vez cojo más complejo de ser una especie de individuo no deseado que lo único que consigue es quedarse marginado de todos (y no, no sólo lo digo por lo que muchos estaréis pensando). Pero claro, hay que poner buena cara y sonreír…

¡Pues no! Coño ya… No voy a escuchar tus gilipolleces sin decir nada. No voy a trabajar para ti mientras tú te rascas los huevos. No voy a sonreir y a callarme lo que pienso para ganar una especie de privilegio que ni quiero ni lleva a ninguna parte. Hala, ya lo he dicho. Que tenga lo que tenga que venir.

Errores, soluciones, agradecimientos

Óscar, uno de mis compañeros de Seminario, director de la Schola y poseedor de un magnífico blog que actualiza todavía menos que yo y cuya dirección dejé en el post anterior, suele decir que “el mundo está lleno de problemas”. Sin quitarle la razón, porque es verdad, suelo apostillar que “el mundo también está lleno de soluciones”.

Porque estoy convencido de que es así y estoy convencido que, aun siendo conscientes de los problemas, no hay que fijarse en ellos, sino en la gran cantidad de soluciones que tenemos siempre delante. Igualmente estoy convencido de que muchas veces los problemas no son tales y de que, yendo ya al grano de lo que hoy quería poner aquí, de todo se aprende: de lo bueno y de lo malo, de los problemas y de las alegrías… absolutamente de todo.

Hasta aquí alguien podría responderme con aquella vieja frase que da comienzo a las reflexiones de Qohélet en el Eclesiastés: “Nada nuevo hay bajo el sol”. Y es que no acabo de descubrir la pólvora con lo que he dicho.

Así como estoy convencido de que todo se aprende, estoy convencido, muy convencido, de que hay que saber dar gracias por todo. Incluso, aunque suene masoquista, hay que dar las gracias por todo lo malo que nos ha pasado, de los errores, de las inmensas meteduras de pata que soy tan propenso a cometer, de las desgracias inesperadas, de los sinsentidos…

Y hay que dar las gracias porque son sobre todo ellas las que van modelando cual artesano lo que hoy somos. Las alegrías (las de verdad, no las falsas alegrías, las que no duran, las que son simplemente… como decirlo… puramente eróticas sin referirme aquí al erotismo en sentido sexual sino en un sentido más amplio… los placeres de la vida si queréis llamarlo así) no nos ayudan a cambiar, pero son la confirmación de que estamos yendo pro el buen camino.

¿Alegrías de verdad, falsas alegrías? Os explicaré un poco mejor a qué me refiero por si acaso el párrafo anterior no ha sido lo suficientemente claro.

El Rabbî Gamaliel, maestro de San Pablo cuando este aún era fariseo (sí, Saulo de Tarso era un fariseo fariseísimo) aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles con una frase magistral. En medio del Sanedrín, cuando los sumos sacerdotes y los escribas interrogaban a los apóstoles que habían sido liberados milagrosamente de la cárcel, mientras se comenzaba a forjar una condena de muerte hacia los cristianos por predicar a Jesús, este prestigioso doctor de la Ley, se puso en pie, mandó salir a los acusados y se dirigigó a los allí presentes y les dijo, entre otras cosas, esto:

Porque si este plan o esta obra es de los hombres, fracasará, pero si es de Dios no conseguiréis destruirlos

Muchas veces estamos contentos, felices… pero son cosas que pasan y son de ese tipo de cosas que cuando pasan lo único que dejan es una amargura irremediable. Sin embargo, otro tipo de cosas, que se nos pueden presentar, incluso, como problemáticas en su momento… terminan siendo fuentes de la más profunda alegría. Creo que es más o menos lo que quería decir.

Por otra parte, los errores nos ayudan a encauzar el buen camino. Descubrir que esas falsas alegrías son precisamente eso, falsas, darse de bruces contra lo que más temíamos… Eso nos hace ver que no todo es tan perfecto como creíamos y pretendíamos y nos obliga a reconducirnos, a purificarnos, a cambiar la piel si es necesario (y no se entienda esta última imagen como hipocresía, sino todo lo contrario, despojarse de las máscaras que podamos tener, acercarse más hacia la verdad de nuestro interior).

Pues… bien. Estoy convencidísimo de que hay que agradecer a Dios, siempre a Él primero, y a todos los demás de que nos hayan abierto los ojos e, incluso, que nos hayan ayudado a errar (fuerte, ¿no?…) para darnos cuenta de que errábamos y que ese, por muy atractivo que pudiera parecer, no era el camino…

De todas formas, no es dar gracias por los errores sin más. Es dar gracias por los errores y POR HABERLOS SUPERADO. Pero es dar gracias por los errores, también, porque nos han dado la oportunidad de superarnos a nosotros mismos, de ser mejores.

PD: Es un post un poco lioso… pero espero que la idea quede clara ^^

Desaparecido

Sí, últimamente casi no estoy pa’nadie. Después de los exámenes (inmediatamente después) llegaron los Ejercicios Espirituales y después de los Ejercicios Espirituales nos embarcamos en la grabación del disco de la Schola Cantorum del Seminario (disponible a partir del 10 de Mayo, más información en el blog de Oscar).

Y para colmo de los colmos, como algunos sabéis, el pasado día 10 de marzo intervinieron quirúrgicamente a mi abuela (de 84 años) para practicarle una vertebroplastia. La cosa no salió bien y fruto de la operación apareció un sangrado que le comprimió la médula hasta el punto de que perdió la movilidad de las piernas.

Por eso, una semana después, el Lunes Santo y día internacional de los bebedores de cerveza (uséase, el 17 de Marzo, San Patricio), volvió a entrar en quirófano. Le implantaron dos fijadores en los lados de la columna y eliminaron el sangrado. En cualquier caso la cosa no parece mejorar.

Desde entonces he pasado más tiempo en el hospital que en cualquier otro sitio, así que podía estar conectado pero, realmente, no estaba. De hecho, había querido ir a Pontevedra unos días, tomarme unas cañas con los colegas, desconectar, disfrutar realmente de las vacaciones que tuvimos la semana de Pascua (la pasada)… Pero no ha sido posible.

Y ahora de nuevo al Seminario… y resulta que la red no va…. ¡Qué bien! Por eso ahora aparezco de Pascuas a Ramos… Eso sin contar que no estoy muy motivado últimamente para sonreír y esas cosas así que mejor que amargarle la Pascua a otros pos… Eso, que ya me entendéis.

En conclusión que estoy cansadísimo, duermo mal, tengo que ponerme a 100 con las clases y ese tipo de cosas. Así que si me veis (u os hablo) poco esta es la explicación. Me gustaría decir que está todo solucionado, o que lo solucionaré pronto, pero como comprenderéis, mi mente está más en una habitación de hospital que en otras cosas.