Señor Lisensiado

En este caso sería, señor Bachiller, pero bueno, me permitís la licencia (en los dos sentidos). De todas formas, todavía es un poco pronto para decirlo, falta el Examen de Grado, pero es que ayer tuvimos el acto de graduación en el ITC en el que, para más INRI, me tocó intervenir como delegado y representante de los alumnos que terminamos este año 5º (¡5º, ya!).

Comentándolo, el sábado, Manuls me retó a que no era capaz de meter en el medio del discursito una referencia lostie. Bueno, para que se vea que no me arredro ante nada, copio aquí el borrador (ya sabéis, estas cosas al final uno siempre termina modificándolas ligeramente sobre la marcha) de mi intervención.

Estimados Sres. Director y Vicedirector, Sres. Secretarios del ITC y del Instituto de CC. RR., padrino, profesores, alumnos, amigos… mamá…

Hace cinco años ya que entramos por primera vez en este centro. Posiblemente más de uno al vernos cómo llegamos no tenía muchas esperanzas con nosotros. Yo mismo, mirando ahora a las primeras filas donde están sentados mis compañeros y mirándome a mí mismo me hago la misma afirmación: “Los milagros existen”. Porque ahora nos ven todos serios y formales (o casi), pero…

En fin, este contraste no es otra cosa que el resultado del gran esfuerzo y de la dedicación de muchos: profesores, compañeros, amigos, familiares… mamá… que nos han ido aguantando día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año y así hasta hoy. Por ello, por toda esta dedicación, por todo este esfuerzo volcado en nosotros ni merecido ni, muchas veces, demasiadas veces, reconocido ni suficientemente recompensado sólo se me ocurre una respuesta: GRACIAS.

En cualquier caso, uno no siempre consigue lo que quiere, que dirían Mick Jagger y el Doctor House. Y aunque nos hubiera gustado que esto fuera un camino de rosas, al final, como diría un amigo mío, “a vida é coma o toxo: flores e espiñas”. Gracias a Dios, fueron más las primeras que las últimas, aunque no puedo dejar de recordar que nosotros fuimos esa primera generación que tuvo el privilegio (entre otras cosas) de conocer a Hegel y a Schopenhauer antes que a Platón y Aristóteles…

Quizás esta circunstancia curiosa nos deba hacer más conscientes de la labor apostólica que tenemos por delante. Todo lo que hemos vivido aquí no es únicamente para nosotros, es algo que debemos transmitir a los demás. Tenemos que buscar gente que tome el testigo. Como dice muchas veces nuestro Arzobispo en las ordenaciones: tenemos que llenar el hueco que dejamos con al menos uno más.

Termino ya reiterando las más profundas GRACIAS de todo corazón, porque las merecéis, porque sin vosotros no podríamos haber llegado nunca hasta aquí. Porque solos no podemos. Si me permitís la imagen y la nueva referencia seriéfila, teníamos dos opciones: o vivir juntos o morir solos. Salvemos las distancias, en cualquier caso, que llegar hasta aquí tampoco es que haya sido una cuestión de vida o muerte. Aunque creo que la idea se entiende.

GRACIAS a vosotros hemos podido ir adentrándonos en el misterio de quien realmente es el artífice de todo esto, de Dios, Nuestro Señor. Porque sin Él no podemos hacer nada. Le hemos conocido un poquito mejor y hemos aprendido a disfrutar con Él y de Él. ¿Hay un motivo más importante para estar agradecidos?

Por eso, una última vez más, y a riesgo de sonar repetitivo: GRACIAS, GRACIAS y más GRACIAS.

El Camino de la Vida

Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.

No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho :) No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])

El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.

En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.

En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.

Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.

Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.

En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.

La gran duda existencial que me corroe

Comencé este curso con un gran proyecto en mente: la memoria de Bachiller. Alguno dirá, ¿qué es eso? En mi carrera, en Estudios Eclesiásticos, al final de los cinco años debemos pasar un examen complexivo de más o menos todas las materias. Básicamente, como el examen de licenciatura de tantas y tantas carreras. Es lo que nosotros conocemos como examen de Bachiller. Ese examen (la materia más o menos ronda el medio millar de folios, tampoco es algo excesivo) puede sustituirse por un trabajo que, desde un tema general, aborde todas las materias/ramas de los estudios teológicos: biblia, trinidad, eclesiología, cristología, moral, liturgia, sacramentología, escatología…

Es posible pensar, a simple vista, que el trabajo será más sencillo. Mentira. Mentira cochina. Supone mucho más trabajo. Muchísimo más trabajo. Pero también es un reto: un trabajo de “investigación” serio que obliga a meterse a fondo en muchas materias y que implica poner en juego todas las capacidades de uno. Y yo acepté ese reto. He de decir que contra el consejo de algunos profesores que me dijeron: “Pero si tú el examen lo sacas como nada, ¿para qué complicarse?”. Ya hace un tiempo me había decidido, y el año pasado comencé los trámites para hacerlo.

Estaba todo previsto. Director, tema, material de trabajo, esquema de la memoria, organización del tiempo… Todo listo para ponerse a trabajar. Todo previsto. Lo que no estaba previsto es mi incapacidad para no cargarme de cosas que me quitan el tiempo cuando debería estar haciendo otras más importantes (a.k.a. procastinar). Y primero fue la web de la PEJ y luego me comprometí con la del Seminario y que si los trabajos de clase, que si Akano y el blog (cuando los resucité) y todo el “trabajo” que ello conlleva… y mi conocida, aquejada y denostada tendencia a la horizontalidad.

Conclusión: Es marzo. Me quedan dos meses para redactar una memoria de unos 100 folios que merezca la pena, añadiéndole a eso el trabajo propio de las clases, más la pastoral, más que yo sé que no voy a ser capaz de dejar Akano, más (por muy pedante que suene) la exigencia debida a mis capacidades… Y no sé qué hacer. No sé qué hacer, en serio.

Alguno me ha recomendado dejarla. Sería lo más lógico. El examen lo puedo sacar fácilmente con poco que me ponga a estudiar en serio enseguida soluciono la papeleta. Sin embargo mi orgullo y el poco sentido de la responsabilidad que me queda me impiden hacerlo así. Por eso tardo en tomar la decisión y mientras no tomo la decisión no termino de hacer nada y al final todo se vuelve más y más y más acuciante…

Y siguen lloviendo encargos y sigo invirtiendo el tiempo en otras historias y no sé qué hacer…

Por lo de pronto me he puesto un plazo: 11 de Abril, el segundo domingo de Pascua y final de las vacaciones. Si hasta entonces soy capaz de pegarle un empujón, bendito sea Dios, iré hasta el final. Pero si no… tendré que aceptar la realidad, aceptar el fracaso y…

Y ahora todo esto tengo que explicárselo al director de mi memoria. Eso es lo más difícil.

Invitación

El próximo Jueves 25 de Marzo, si Dios quiere y el resto del mundo acompaña, seré instituido lector.

Así para andar por casa y utilizando el símil militar… un ascenso. Dos en uno, mejor dicho. Será a las 19:00h en la Iglesia de San Martín Pinario, en Santiago, el 25 de Marzo, como ya he dicho. Así que… estáis invitados si queréis venir ^^.

Junto a mí, serán instituidos acólito otros tres compañeros. Es el paso siguiente. A mí, si Dios quiere, me tocará el año que viene.

Ejercicios Espirituales

Esta es una entrada programada. A estas horas estaremos partiendo para Celorio, un paraíso natural en la costa Asturiana, pegadito a Llanes. Nos vamos a hacer Ejercicios Espirituales. Así que desde esta tarde que lleguemos allí y celebremos la Eucaristía hasta que lo hagamos este Domingo estaremos (o lo intentaremos) en absoluto silencio, buscando encontrarnos con Dios en todo momento, rezando a todo trapo y… recargando las pilas. Yendo a beber directamente a la fuente.

Por eso os tengo que pedir un favor. Rezad por mí y por todos mis compañeros, como decíamos de pequeños en el escondite, que nosotros rezaremos por vosotros.

Mientras tanto, cualquier entrada que podáis ver hasta nuevo aviso (puede que deje el capítulo preparado para el viernes, aún no lo sé), es programada. No vaya a ser que penséis mal ^^

Reflexiones post-apáticas

- ¿Qué tal o día, Manuel?

- Non tan ben coma ti.

- Iso xa o sei.

- !Ricardito, es feliz!

- Si, Manoliño, son feliz…

Conversación mantenida hace escasos minutos con un compañero y que me sirve de
preludio a lo que quería contar hoy. Es una nueva reflexión sobre mi estado de ánimo (para variar) después de la no tan optimista entrada anterior, que ya queda en el pasado.

La verdad es que las situaciones de las que hablaba en el post anterior que no me permitían estar completamente contento por las cosas buenas que me estaban pasando últimamente pues siguen ahí. No se han esfumado así de repente. Incluso algunas situaciones, especialmente la que más me preocupaba, se ha agravado en cierta medida por algo que yo no logro alcanzar a comprender (y sin yo comerlo ni beberlo me he encontrado en una situación un tanto incómoda). Pero quizás he aprendido a darles la importancia justa.

También cuenta que Barcelona y Roma me han servido de desahogo existencial. Un poco de desconectar de todo lo rutinario, aunque sea a los pocos días de empezado el curso, no me ha venido mal. Y hacer el friki por Barna adelante, conocer gente y esas cosas, no ha caído en saco roto (al fin he decorado la habitación, dos años después) y he aprendido a valorar mejor ciertas cosas y a ciertas personas y a darme cuenta de otras cosas respecto a otras.

Algún día narraré la experiencia Romano-Catalana de forma más detallada pero para lo que quería contar hoy eso llegaba.

Por otra parte, creo que podría decir que en el Seminario estoy mejor que nunca. Superada la gran crisis vocacional del año pasado y parte de este verano y con la cabeza un poco (no mucho) más amueblada, creo que por fin he conseguido asentarme definitivamente entre las paredes de esta santa casa. Me ha costado, dos añitos y vamos ya comenzando el tercero…

Quizás los dos primeros años iba yo demasiado a mi aire. Sin un grupo estable de compañeros, sin llevarme mal con nadie tampoco, pero sin ese grupito de 2 ó 3 de referencia que es tan necesario al fin y al cabo. Ahora más o menos lo he encontrado y, quieras que no, eso ayuda un montón… y por eso ya no estoy tanto por aquí, aunque me veáis conectado ^^

Por otra parte estoy más que contento en mi destino de pastoral. No es que el año pasado, en Padrón, no lo estuviera, pero es que el hecho de poder estar allí todo el fin de semana y no sólo las mañanas del domingo y lo bien que me llevo con el cura, pues…

Y casi para culminar esta situación de bonanza seminarística, el próximo 21 de Diciembre, viernes, a las 19:00 h recibiré el Rito de Admisión. ¿De qué se trata? Es una ceremonia mediante la cual la Iglesia te reconoce oficialmente como Candidato al Diaconado o al Presbiterado. Es decir, te reconoce oficialmente como apto para poder recibir las Órdenes algún día… que aún tardará al menos otro tanto. Antiguamente esto te convertía ya en clérigo (y es cuando se te practicaba la tonsura), ahora no, pero eso no le resta significación al hecho.

Como comprenderéis estoy bastante contento. Cielo azul en mi horizonte emocional. Con algunos nubarrones pequeñitos, unos más grises que otros… pero espero que ninguno de ellos suponga una tormenta a corto-medio plazo… A largo plazo Dios dirá.

Propósitos para el nuevo curso

Bueno, el martes ya debo estar en Santiago para comenzar las clases el jueves así que va siendo hora de hacer esa lista de cosas que siempre prometemos hacernos

- Tener siempre un libro en la mesilla… y leerlo (que el año pasado tuve alguno durante meses sin abrirlo)

- Llevar las cosas al día

- Continuar aprendiendo a colorear ^^

- Coger ritmo de escritura y no dejar ningún proyecto atrás

- No sobresaturarme de cosas

- Resucitar el blog

Aumentaré la lista según vea conveniente xD

Maletas

Las maletas ya están hechas, y más llenas que cuando llegué aquí. No sólo están llenas de cosas que llevarse para casa, están llenas de experiencias nuevas, emociones y de todo lo vivido en un año muy especial.

En la habitación sólo quedan los libros en la estantería, que empaquetaré esta tarde-noche, la guitarra y la ropa para usar de aquí al viernes. El ordenador, claro está, será de lo último que guarde, es lógico ¿no?

Y es que el viernes dejo el Seminario… lo dejo hasta Septiembre que volvamos a vernos. Bueno, volveremos a vernos antes, hay que venir por aquí un par de días y eso, pero vosotros ya me entendéis. Un veranito tranquilo y en casita… creo que voy a echar bastante de menos esto.

Cosas de vocación

Quiere ser éste un post dedicado, pero no un post con dedicatoria. Es decir, está inspirado por una conversación y pretende ser a modo de respuesta a algo que se me dijo. Pero mi boca no soltará más prenda que ésto sobre el destinatario.

De todos (los habituales) es sabido que el 9 de Mayo del año pasado hice público en este mismo blog algo que rompió los esquemas de muchos: me venía al seminario. Bien pues este post pretende ser una explicación, lo más clara que sé, de qué es o cómo entiendo yo este asunto de la vocación.

La vocación es una llamada. Y claro, quien llama no es una persona cualquiera. Es Dios mismo. Eso supone muchas cosas que nos permiten describir lo que es una vocación:

  • No es una decisión… o mejor dicho, una elección personal. No es una opción de vida cualquiera, una carrera más. No es algo que se planea. No es nada de eso. No es “hacer lo que te pide el cuerpo”. No es una buena salida de trabajo. Ni siquiera es optar por la opción fácil del asunto como se podría pensar, ni mucho menos. Y así podríamos seguir diciendo un montón de cosas que no son.
  • El descubrir una vocación no es cosa de un instante. No te levantas y dices “estoy llamado al matrimonio”, “estoy llamado al sacerdocio”, “estoy llamado a irme a las misiones”… Es algo que se va descubriendo poco a poco. Muy poco a poco. Porque, Dios no (se) impone, propone.* Por eso te va indicando muy sutilmente qué quiere de ti. A ti te queda estar atento, abrir los ojos del alma y tratar de descubrir qué es.
  • Si es Dios quien llama, no puede ser que llame a algo que no lleve a tu felicidad. Es decir, tu felicidad, la verdadera, la plena, se encuentra en el camino que te muestra. Porque al fin y al cabo Dios es amor.
  • La última cuestión que planteo puede parecer cosa de perogrullo, o no… Si es Dios quien llama y estás seguro de todo lo que he dicho anteriormente ¿eres capaz de decir que no? Aunque te lo pida el cuerpo, aunque no te guste, aunque estés muy bien como estás… yo no fui capaz

Evidentemente, ésto que te digo, esto que os digo, no se puede entender visto desde fuera, es necesario que estés abierto a lo que te quiero decir. No son cuestiones sencillas, ni pueden ser entendidas desde el superficialismo, los prejuicios o el una radicalismo; pero he tratado de explicártelo lo mejor posible. Espero que, ahora sí, lo hayas entendido.

*Dios no se impone porque creó al hombre a su imagen y semejanza. Y si el hombre es imagen y semejanza de Dios, ha de ser libre. Luego, que Dios impusiera su voluntad sería contradictorio. (Eso es la versión light del rollo antropo-teológico que os podría soltar sobre la libertad del hombre y el libre albedrío.)

Repaso

Se acerca el final de curso: el jueves es el día que la agenda marca como último día lectivo de este curso 2005-06 en el I.T.C. y el viernes comienzan las 2 semanas y media de exámenes con el de Metafísica, esa asignatura tan bonita y tan agradable. Es un buen momento para ¿estudiar? Sí, pero también para echar la vista atrás y hacer balance de un año muy especial.

Especial porque fue el primer año para muchas cosas: el primer año fuera, el primer año en el Seminario, el primer año en una carrera de letras, el primer año lejos de los amigos, lejos de la parroquia… el primer año, en definitiva de una nueva vida. Eso quiere decir que los cambios no han sido pocos.

Empecemos por el principio: es mi primer año fuera de casa. Antes, cuando estudiaba Teleco, todos los días me acostaba en la misma cama en la que me había acostado desde hacía 7 años, todos los días aguantaba los ronquidos de mi hermano en la cama de arriba, todos los días hacía la misma rutina que toda la vida había hecho antes de meterme en cama, todos los días estaba, para bien o para mal, con mi madre…

Es cierto que vivir en el Seminario no es llevar una vida de estudiante como se entiende habitualmente y que, para muchas cosas, es como vivir en casa. Pero no es lo mismo. Ya no es sólo no tener a la familia cerca, sobre todo a mamá, para ayudarte o para estar encima cuando es necesario, sino que, sobre todo, se nota en pequeños detalles. Por ejemplo: es el primer año que no comparto habitación con mi hermano. Es cierto que la habitación no es muy grande (sobre todo comparado con la enorme habitación que tengo en casa) pero el hecho de pasar de compartir habitación a no hacerlo es un cambio muy grande.

Más cambios: la forma de vida, el modo de vida o como le queráis llamar. La vida del sacerdote, pese a lo que se pueda pensar, no es una vida fácil. Y para eso te tienes que preparar en el Seminario: adquirir ciertos hábitos como el de la oración o perder otros como el de dormir mucho u otros de otra índole… (el que tenga oídos para oir que oiga). A eso le sumamos que la vida en una comunidad (y más en una comunidad cerrada como esta) también tiene sus vicisitudes y el resultado hace que la vida en el seminario sea una vida exigente.

Siempre he sido un alumno de ciencias, siempre creí que mi futuro estaba por ahí. Es cierto que las letras siempre se me dieron bien pero si llego a pensar hace unos años (lo comentaba en Semana Santa cuando subí al colegio con mi profesor de Mates) que acabaría haciendo una carrera de letras no me lo creería.

Y los Estudios Eclesiásticos son una carrera que es ciertamente exigente, pese a lo que pueda parecer. Lo digo porque muchos creen que siendo pocos ya nos aprueban a todos y eso realmente no es así. A mí se me sumó el handicap del cambio radical del estilo de las materias. Es verdad, que comparado con la exigencia de Teleco, esta es un chollo en cuanto al trabajo que se le dedica: no hay proyectos de PEM, ni de IS-I y esas cosas… pero le llega bastante. A eso hay que añadirle que, para nosotros, no sólo están los estudios, también están las obligaciones pastorales, comunitarias… que comen muchísimo tiempo de estudio si realmente quieres aprender.

Porque lo que hay que tener clara es una cosa: el que hoy es seminarista mañana será un sacerdote, que estará al frente de una varias comunidades parroquiales. Y, sobre todo en la sociedad y en la cultura actuales, eso supone una gran responsabilidad. Por una parte, vivimos en una sociedad y una cultura que no es la misma que hace cincuenta años, la gente ya no es mayoritariamente cristiana, católica. Por otra, el nivel cultural medio tampoco es el mismo (pese a las desgracias que están consiguiendo las últimas leyes educativas) que hace cincuenta años. Eso hace que sea de vital importancia que el sacerdote, que es, junto con todos los bautizados pero especialmente él en virtud de su consagración a través del sacramento del orden, el primer encargado de anunciar el Evangelio, sea una persona formada. Porque ya no nos podemos quedar sólo en devociones populares, meditaciones pías y funerales… la gente necesita argumentos, el sacerdote debe dar a conocer a Cristo a tanta gente que no lo conoce y purificar la fe de muchos que se han quedado con lo de antes. Ahora no se trata de seguir con este tema pero prometo escribir un post sobre él cuando tenga un poco de tiempo.

Retomemos este balance del curso. Es el primer año, lejos de Pontevedra. Con todas sus consecuencias. Los amigos están lejos, la parroquia está lejos… Son cambios muy radicales y cosas que hecho muy de menos. Echo de menos, por ejemplo, las sesiones de cañas de los viernes por la noche, o el salir sábado tras sábado a romper, o el forzar hasta el máximo el viernes por la tarde trabajando en alguno de los diversos proyectos para luego ir al ensayo y a la reunión de catequistas, o el ir a ensayar los sábados por la tarde. Pero todo al fin y al cabo tiene que acabar alguna vez.

Por último, y no ha sido menos duro o menos cambio o menos nada, aunque haya tratado de no pensar mucho en ello, es el primer año sin Alba. También la distancia propició que a lo mejor no se pensara mucho en ello (por mi parte al menos) pero no es fácil pasar de una relación de dos años y medio a la nada y no podía dejar de mencionarlo en este repaso “introductorio” (entrecomillo porque menudo rollo que va ya) al balance del año.

Pero pese a la dureza de todos los cambios, a la cantidad de cosas que echo de menos de años anteriores, he de decir que este año ha sido muy bonito. He vivido experiencias muy bonitas de encuentro no sólo con la mucha gente que he conocido sino también, y muy especialmente, con Cristo. Y eso no lo cambio por nada en el mundo.

A pesar de lo que pueda parecer, el año que más cambios han sucedido en mi vida ha sido el año que mejor me he encontrado emocionalmente. Curiosamente, los años anteriores, en los que la estabilidad (incluso en el asunto de las asignaturas, siempre las mismas xD) era la nota dominante, fueron años que, a pesar de haber sido de los mejores de mi vida, fueron años de mucho altibajo emocional y mucha ralladura mental (si no, preguntádselo a mi amigo Buyi o revisad los archivos de este blog) por momentos.

Todo me va saliendo bien. Me he hecho un hueco aquí, el Seminario es mi casa ya y el resto de compañeros como mi familia. Es cierto que hay roces y con unos te llevas mejor con otros peor, pero que eso pasa en todos lados es cierto también (aunque esto no puede ni quiere ni debe ser una excusa para el hecho de que existan roces). Hasta en lo académico, a falta de la sentencia final de Junio, todo ha ido bien, o mejor, en claro contraste con los años en Vigo ^^.

También han cambiado algunos puntos de vista que tenía sobre asuntos como la Iglesia. Alguno puede decir que me han comido el coco o que me han lavado el cerebero pero no es así, aquí nadie me dice qué tengo o qué no tengo que pensar. Y si lo hicieran sabéis que a mí eso de pensar o decir cosas para “quedar bien” no me va.

Bueno, y muchas cosas más que habría que decir, pero creo que ya he hablado suficiente por hoy. De hecho ni siquiera creo que hayáis llegado hasta aquí ^^.

Notas

No gano para alegrías… van un 10 y dos 9 a falta de una nota que sé que tengo aprobada.

Radio Medellín

Radio Medellín, en la 99.6 de la FM compostelana, retoma sus emisiones. Hasta ahora se ha estado emitiendo ininterrumpidamente música las 24 horas del día pero el próximo Domingo 18 a las 22:00 h comenzará la emisión de un magazín (o como narices se escriba) que se espera que sea semanal y que esta semana tratará sobre la navidad.

Vida de Seminario

Teniendo en cuenta que acabo de terminar un trabajo que tenía que hacer y que tengo que hacer tiempo hasta la clase de alemán, pos me he pasado por aquí a saludaros y contaros como pasa la vida por aquí.

No tenemos hora fija para levantarnos pero sí tenemos que estar a las 7:45 de la mañana en la capilla. Con ese supuesto, cada uno se organiza. En la capilla, que por cierto hace un frío que pela, rezamos laudes (con o sin misa) y tenemos oración personal hasta las 8:30, hora en la que se abre la veda para ir a desayunar, organizar la habitación… hasta el momento en que te comiencen las clases, que suele ser a las 9. Después, clase hasta las 10:45 y de las 11:15 hasta no mas tarde de las 13:50, pero normalmente esa hora la tengo libre.

Asignaturas que tengo: Historia de la Filosofía Moderna, Historia de la Filosofía Contemporánea, Metafísica, Teoría del Conocimiento, Antropología Filosófica, Introducción a la Teología, Teología Fundamental, Libros Históricos, Libros Proféticos, Latín y Griego. Son todas asignaturas de 2º pero no es porque me hayan convalidado 1º, es porque lo haremos el año que viene porque si no no habría más que 2 o 3 personas por clase.

Después, rezo de hora intermedia a las 14:05 e inmediatamente después la comida. Al levantarnos de comer, cada uno hace lo que vea pero sin olvidarse de que a las 16:30 comienza el rato de estudio. A las 8 en capilla para misa y vísperas y a las 9 la cena.

A partir de la cena tiempo libre para hacer lo que nos venga en gana (dentro de un orden, evidentemente) pero a las 11 se cierra la puerta del seminario. El resto de servicios (sala de estudio, de informática…) cierran a las 12.

Esa es la rutina de cada día, por la semana. El sábado nos levantamos más tarde. A partir de las 9 podemos ir a desayunar y a las 9:45 en la capilla para laudes. Luego o estudiamos, o tenemos alguna actividad, depende de la semana, y antes de comer tenemos la misa. Luego a las 2 como siempre comemos y los que tienen parroquia de pastoral (de 3º en adelante) se van a ellas. Los de 1º y 2º nos quedamos en el seminario y nos vamos por la tarde a los sitios de pastoral que nos haya tocado (asilo, Conxo (el psiquiátrico) o el Hospital Clínico) y cuando volvemos rezamos el rosario y las primeras vísperas del domingo y luego cenamos.

Los domingos hemos preparado los de primero y segundo un equipo misionero que de vez en cuando vamos a parroquias de distintas zonas pastorales de la vicaría de Santiago que no tienen párroco permanente (algunas no tienen misa desde hace más de un año, va un diácono y se hace celebración de la palabra y se reparte la comunión). Empezamos hoy y aparte de celebrar 3 misas en 3 parroquias distintas pues hablamos un poco con la gente de allí, intentamos conocerlos y esas cosas. A partir de la próxima vez haremos también encuentros con jóvenes y niños de las parroquias. A las 20:15 segundas vísperas del domingo

Y así es la vida por aquí, esa que teníais tantas ganas de conocer. Ahora me voy a ver si toco un poco la guitarra. ¡Ah! Mañana me voy a casa. Como el miércoles es no lectivo en el ITC (Instituto Teológico Compostelano) a lo mejor incluso me paso por Teleco el Miércoles, pero no contéis mucho con ello que con estos vendavales y el tiempo que hace que no cojo el coche no se yo si arriesgarme a subir al CUVI.

Por si no nos volvemos a ver

Las maletas ya están en la puerta. Fuera queda apenas la ropa que llevo puesta y la que llevaré mañana. Mañana es el día en que me voy a Santiago, a la que será mi nueva casa para los próximos 6 años. Como no sé cómo va a estar el asunto allí, no puedo aseguraros que seguiré al pie del cañón como durante este año, seis meses, tres días y unas horas.

No estoy seguro de qué es esto: una despedida, un aviso… pero lo que sé es que ha sido bonito estar por aquí todo este tiempo y que esperemos que desde aquí os pueda contar a todos la experiencia tan bonita que voy a vivir a partir de mañana. Y ha sido un orgullo teneros a vosotros de lectores, en serio. Tranquilos, no me voy a la Conchinchina, pero puede que no escriba en unas semanas/meses. Como muy tarde no me tendréis que aguantar hasta navidades.

Bueno, eso, que nunca se me han dado bien estas cosas… Si tardo en venir, sed buenos.

T-3 días y un poco

Eso es lo que queda para que empiecen mis clases en el seminario, 3 días y un poquito. Un fin de semana. Viernes, Sábado y Domingo. Ya tengo algún regalito de cumple algo anticipado (Ved las fechas útiles a la derecha y veréis que es el próximo miércoles) a falta de este fin de semana que seguro que viene alguno más. ¿Nervios? Todos los del mundo, pero eso no importa.