Archive for ‘Iglesia’

septiembre 1st, 2011

Cambio de aires

Acabo de dejar en Renglón Torcido un post en el que hablaba de la experiencia de la JMJ en Madrid este mes de agosto y decía que uno de los retos que tenemos ahora es gestionar todo lo que hemos vivido. Y es verdad, el aterrizaje en la realidad puede ser duro: no estamos tan arropados como estábamos en Madrid, donde éramos más, volvemos a las rutinas, a los amigos y conocidos de siempre… y podemos dejar pasar el soplo del Espíritu que, nos hayamos dado cuenta o no, todos hemos recibido durante esos días.

En mi caso, de todas formas, no va a ser de ningún modo un retorno a la normalidad. Sí, volver a clase, a los estudios, a unas rutinas… pero en un lugar nuevo, en un país nuevo, en un ambiente totalmente distinto. Porque, como ya dije en Twitter, el Arzobispo, D. Julián, ha creído conveniente que me vaya a estudiar a Roma. A partir de ahora estudiaré en el Pontificio Instituto Bíblico la Licenciatura en Sagrada Escritura, con la vista puesta, también, en el Doctorado, lo que me llevará en total unos cinco años.

Y yo con una ilusión tremenda y con un sentimiento de gratitud enorme. Porque es, sobre todo, un regalo. Es algo que yo quería hacer, que había comentado en alguna ocasión a mis formadores, que me había esforzado en demostrar que podía servir para ello… porque es algo que me atrajo desde el primer día en que puse el pie en el Seminario. Y, D. Julián ha querido confiar en mí y realizar este esfuerzo y por eso no puedo estar más que agradecido.

Ahora toca aprovecharlo y que no caiga en saco roto todo ese esfuerzo que la Diócesis está realizando al enviarnos tanto a mí como a mi compañero y, sobre todo, grandísimo amigo Óscar a estudiar a la ciudad eterna, junto a los otros dos compañeros que ya están allí y formarnos bien, no sólo intelectualmente, para que eso repercuta también en nuestra tarea pastoral una vez estemos de vuelta e incorporados a la actividad pastoral normal de la Diócesis. Que de eso se trata. Que (al menos es mi caso y creo que hablo por todos) para ser meramente “eruditos” o “intelectuales” no nos habríamos hecho sacerdotes.

Así que nada. La próxima entrada de este blog, con un 99.999999999% de certeza ya será redactada íntegramente en territorio italiano. Y así durante los próximos cinco añitos (excepto los periodos vacacionales, claro).

junio 16th, 2011

Diácono

Llevo varias semanas aguantando y resistiéndome a comunicaros la noticia que, hoy sí, voy a daros. Aguantándome, porque hasta ayer día quince estaba abierto el plazo para presentar los informes y, por tanto, no había nada oficial, siempre puede surgir algo. La cuestión es que, por fin, tras seis años en el Seminario, seré ordenado diácono.

El día D es el próximo domingo 3 de Julio, Octava de Corpus, Domingo XIV del Tiempo Ordinario y fiesta, además, de Santo Tomás Apóstol, un santo con quien yo me siento muy identificado muchas veces. La hora H son las 19:00h y el lugar (¿L?) la S.A.M.I. Catedral de Santiago de Compostela. La celebración la presidirá nuestro arzobispo D. Julián Barrio Barrio.

¿Y quién o qué es un diácono? Puede que mucha gente no muy familiarizada con la Iglesia se lo pregunte, e incluso gente de Iglesia, porque es una figura que, por su escasez, a veces pasa inadvertida. Así que creo que es bueno hacer una breve explicación de lo que es un diácono.

El diaconado es el primer grado del sacramento del Orden. Teológicamente, no es sacerdocio propiamente dicho, pero es ministerio ordenado, para asistir al Obispo y al sacerdote en la predicación, en el servicio de la caridad (que es precisamente como nació este orden) y en la distribución de la comunión.

Exteriormente, a los diáconos se les reconoce porque, como diría mi hermano, “Visten como un cura pero lleva una banda como de Miss”. En tono serio, exteriormente, el diácono lleva la estola cruzada sobre el hombro izquierdo, y no suelta sobre los dos hombros como lo llevan los sacerdotes. Tampoco usa casulla, sino que su vestimenta propia es la dalmática.

¿Y qué hace un diácono? Básicamente, el diácono es ordenado para servir a los hermanos. Litúrgicamente, puede casar y bautizar, celebrar las exequias – el entierro, no el funeral, entendámonos, que el funeral es una misa –, leer el Evangelio dentro de la Misa y predicar.

Además, realiza ya las promesas propias del ministerio ordenado. Es decir, prometerá solemnemente guardar el celibato, mantener el espíritu de oración de la Iglesia, y, consiguientemente, rezar la Liturgia de las Horas todos los días, y respeto y obediencia al Obispo y a sus sucesores.

Junto a mí, será ordenado otro diácono, Fermín, que ya recibió conmigo el ministerio del acolitado. Además, tendremos la suerte de que se ordenarán también seis nuevos presbíteros: Fernando, Tino, Orlando, José Antonio, Alberto y Óscar, toda una gracia para la diócesis. Sobre todo en estos tiempos de escasez que vivimos.

Por eso, os invito, sobre todo, a rezar por nosotros ocho. Por mis seis compañeros sacerdotes que ya salen definitivamente al mundo a gastarse por Cristo y por las almas. Y por Fermín y por mí que también comenzaremos a trabajar de una forma más intensa en el ministerio pastoral. Y también por los seminaristas que están en este mismo camino. Y por los que se lo están pensando. Y por los que aún no se lo han pensado.

marzo 17th, 2011

Nuevos horizontes

Nuevamente, tengo que comenzar un post pidiendo disculpas por la tardanza. Y por que siga sin haber un capítulo nuevo de Akano y un post más de Classic Doctor Who. En mi descargo, la semana pasada estuve toda de Ejercicios (ya os hablé de ellos el año pasado) y esta semana ha sido toda de aterrizaje.

¿Toda? No. Una pequeña aldea gala resiste irreductible ante el op… Digo… He estado haciendo cosas… y alguna bastante interesante. Para que se vea que no soy tampoco un escaqueado. Y no, no hablo únicamente de ver series. Aunque sí, hice el esfuerzo de ponerme al día con todo lo que dejé atrasado de la semana pasada. Pero insisto, no sólo fue eso. Hagamos lista:

  • Estoy poniendo a punto los últimos detalles para la web del Seminario. Esto ya debería estar colgado y yo más o menos desentendido del tema, pero por razones ajenas a mí voluntad, todavía, lo único que se puede ver es la web del Museo de San Martín Pinario… Algo es algo. Esperamos que pronto podáis ver también vosotros este nuevo proyecto.
  • He comenzado a darle vueltas a la tesina, con un tema que yo creo que es interesante: “El concepto de verdad bíblica en relación con el conocimiento científico”. Francamente, creo que es un asunto de bastante relevancia en el necesario (y actual) diálogo Fe-Ciencia. Al fin y al cabo, muchos argumentos se basan en “la Biblia dice que…” y lo que sea, ya sea a favor o en contra. El problema es que apenas se trata por los teólogos del ramo (por no decir que no se trata) y tengo miedo de que sea demasiado “original” para una tesina, sino que sea, más bien, materia de tesis. Y no es de eso de lo que se trata. ¿O sí?
  • Esta mañana he inaugurado un pequeño rincón más en mi vida cibernética. Nada más y nada menos que un nuevo blog, de temática puramente “religiosa” – el motivo de las comillas es para significar que es religioso pero en sentido amplio – auspiciado por La Voz de Galicia. Ya hablaba hace unos meses de lo importante que me parecía que la Iglesia, los cristianos, los curas nos involucráramos en el mundo virtual, pues ahí va mi granito de arena: Renglón Torcido.

Eso es lo más relevante, aunque no lo único, que ha estado ocurriendo últimamente, descontando el ritmo normal de los estudios, trabajos… Esta semana es el día del Seminario, pero de eso ya hablaré… Y hoy es San Patricio, un santo al que como todo buen cervecero le tengo bastante devoción.

marzo 4th, 2011

Confía

He de reconocer que hace unas semanas perdí la paz de una forma bastante importante. Queda como testigo de ello la entrada anterior. Entre exámenes, trabajos… bueno, con todo lo que os contaba allí, sufrí semejante bloqueo que no sabía qué hacer. Y como muestra, el hecho de que, con mil historias que tenía ganas de contar, con todos los buenos propósitos, no he sido capaz de publicar nada aquí hasta hoy.

Entonces alguien me dijo: “Confía. Estate tranquilo, sin agobios. Y confía.” No hacía falta decir en quién. Una cosa a su tiempo sin montarme películas y ahogarme en vasos de alguien. Y las cosas salieron. Es cierto que aún quedan algunos flecos pendientes, pero ahí están llegando los resultados…

Y luego vino el evangelio del Domingo pasado y me tocaba a mí preparar la homilía. Este era el evangelio:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

“Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará la primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podría añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan, ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por la mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.”

 

Providencia, que se dice

octubre 19th, 2010

Una fe que mueve montañas

Estas últimas semanas, y a medida que se acerca el 6N lo será más, han sido de un ajetreo constante que apenas me ha permitido dedicarle al blog el tiempo que se merece, más allá de “sacarme de encima” un par de artículos del Doctor Who que ya iban siendo horas. Hoy he conseguido sacar un pequeño ratito, así que aquí estoy de nuevo dando la lata.

Entre las cosas que tenía pendientes de leer en este intermedio estaban un montón de lecturas acerca del rescate de los mineros chilenos, la gran sensación de las última semana a nivel informativo, y a eso quería dedicar hoy a este post. No a hablar de la excepcional rapidez con la que se ha trabajado, ni del reality chou que montaron los medios o del oportunismo de los políticos presentes – dos realidades, estas últimas, que podríamos dar por descontadas ya de ante mano. Así va el mundo y así nos va.

De lo que yo quería hablar es algo un tanto distinto. Ya decía el otro día en Twitter (1-2) que me hacían gracia algunas reacciones de algunos periodistas, blogueros… que hablaban de las continuas muestras de fe de los mineros, sus familias y gente cercana a la catástrofe. Unas reacciones que, caricaturizándolas un poco pero tampoco demasiado, podríamos calificar de media sonrisa irónica con cierto desdén paternalista y escéptico hacia “esos pobres mineros”. Como si le molestara… o, mejor, como si les asustara.

Antes de seguir, y como nota aclaratoria, con “fe” no me refiero a supersticiones del tipo “A los 33 mineros chilenos los rescataron el 13/10/10 (cuyas cifras suman 33) en un operativo que duró 33 horas. La nota que mandaron tenía 33 caracteres (¿con o sin contar espacios?). 33 años tenía Cristo cuando murió en la Cruz.” Me refiero a ese convencimiento, más o menos claro, de que la mano de Dios estaba detrás de su milagrosa supervivencia y del posterior rescate.

Entrando ya en materia, es de todos conocido, porque hemos seguido la operación casi en vivo y en directo durante más de dos meses, que el rescate de los treinta y tres ha supuesto un esfuerzo técnico increíble y sorprendente. O, lo que es lo mismo, que la mano humana ha jugado un papel fundamental en que todos y cada uno de ellos estén ahora, de nuevo, en la superficie. Por tanto, afirmar una intervención divina, si esta la entendemos como que “anula” o “niega” la intervención humana, es irresponsable, ingenuo, necio.

Así las cosas, tenemos dos estas dos certezas: la que nos dan los sentidos de que todo este milagro no es otra cosa que un hito más del prodigio de la técnica humana; y la que nos da la fe de que es la mano de Dios la que está detrás de todo. Una aparenta contradecir a la otra y casi de forma automática, la primera se nos presenta como “más cierta” que la segunda. Al fin y al cabo es lo que salta a la vista de nuestros sentidos de forma inmediata, mientras que la segunda es algo velado, mediado por la propia fe.

¿Pero esto es completamente así? ¿Existe esta contradicción? ¿Son estos dos hechos, el que nos presentan los sentidos y del que nos habla la fe, contrarios y excluyentes? La respuesta que yo, como hombre de fe, claro está, os propongo hoy es un no rotundo. No sólo no se excluyen mutuamente, sino que se coimplican. Es decir, en general no hay acción sin acción humana ni acción humana sin intervención divina.

¡Ojo con esto! Me explico mejor para no llevar a confusiones. Como siempre, apura esta doble afirmación hasta su extremo nos haría incurrir en un tremendo error. Por un lado, no sólo negaríamos otro tipo de intervenciones como los milagros propiamente dichos, sino que caeríamos encorsetar a Dios en cánones humanos e, incluso, en convertir a Dios en mera abstracción del espíritu humano. Por otra parte, reduciríamos al hombre en un simple instrumento, un autómata en manos de la divinidad. Por uno u otro extremo estaríamos negando la libertad absoluta de Dios o bien la libertad creada, finita, pero sagrada al mismo tiempo del hombre.

Pero basta decir que esto es de ordinario así. Así lo ha visto toda la tradición judeocristiana (en la que -nos guste o no- estamos inscritos) a lo largo de los tiempos. Dios se revela en la historia y a través de la historia, en lenguaje humano, sacramentalmente, que diría el teólogo. Es decir, echa mano de las realidades tangibles, de los hechos y de los acontecimientos históricos para darnos a conocer las cosas intangibles, para dar a conocerse él mismo, que es Señor de la Historia.

Evidentemente, esto supone un cambio de mirada que es propio del hombre de fe, que está llamado a buscar a Dios también en el mundo que le rodea, en lo que le sucede… a dar un paso más allá. Esa, entre otras, era la función de los profetas, que no eran una especie de adivinos así sin más, como muchas veces se nos presentan (también desde la propia predicación, todo hay que decirlo), pero que se extiende – así lo entiende la teología cristiana – a todos los bautizados, sacerdotes, profetas y reyes.

Esto llega, creo, para explicar eso de que de ordinario, no hay acción divina sin acción humana. Pero, ¿y la relación contraria? El hombre es criatura de Dios, imagen de Dios, del Dios Creador y, por tanto, un ser racional, inteligente y creativo. De aquí podríamos deducir esta intervención primera y latente de la divinidad que pone en marcha todo el “mecanismo del progreso”.

Podríamos hablar así de dos planos de actividad: uno que nos es cercano, perceptible, inmediato, y otro que va más allá de lo sensorial. Dos planos superpuestos, que son a la vez independientes e interdependientes. Aunque tenemos que entender que “hablar de dos planos” es sólo eso, una forma de hablar. La realidad es una, con muchas caras, con muchas dimensiones, pero una. No es que haya un plano espiritual en el que actúa Dios – y que muchas veces se interpreta como algo simplemente psicológico (la fe de los mineros les ayudó a aguantar y mantener la esperanza, por ejemplo) – y un plano material copado por el hombre, puramente material.

Hasta aquí, que creo que ya me he pasado con la charla teológica. Quizás quedan muchas cosas por explicar. Quizás otras quedan muy mal explicadas o muy por encima. Pero para eso están también los comentarios, para seguir dándole caña a esto, ¿no?

septiembre 3rd, 2010

La visita del Papa

Como sabéis, por si alguno aún no se ha enterado, el Papa viene a Santiago dentro de dos meses y tres días, tal y como ya os había anunciado yo el pasado 3 de Marzo, haciéndome eco del anuncio por parte de nuestro Arzobispo D. Julián Barrio. Y, como ya os había comentado en alguna ocasión, ahora mismo estoy dedicando mi tiempo durante la semana a trabajar en la Oficina que coordina el viaje.

A medida que se va acercando el Día D, es normal que se vayan conociendo más y más noticias. Y dada la naturaleza del personaje, es normal que se vayan generando ciertas animadversiones. Aquí, en Santiago proliferan ya las banderitas de “Eu nom te espero”, aunque tampoco tanto como podría caberse esperar. Y sobre todo, tienen que ver con el gasto desmesurado que se va a efectuar.

3.000.000 €, dijo ayer el Vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda. Tres millones de los cuales la mitad corresponde al gasto que va a hacer la Televisión de Galicia, que se encarga de la cobertura televisiva la peregrinación de Benedicto XVI. Es normal que, en tiempos de crisis, hablar de cifras tan exageradas por una visita de unas pocas horas puedan resultar… indecentes. Pero hay que tener en cuenta otros factores, como el hecho de que el anuncio de que el Papa viene aquí ha dotado a la capital de nuestra Comunidad y de nuestra Diócesis de una relevancia que ha conseguido que este Año Santo se superaran todas las expectativas y todos los records hasta el punto de que a falta de tres meses para que se cierre la Puerta Santa ya se han superado las cifras del año anterior (2004).

Aunque los católicos tenemos otras muchas razones para estar más que contentos con que el Papa venga a Santiago, simplemente por la cuestión publicitaria y toda la repercusión que le ha dado a Galicia y al Camino, ya ha valido (y amortizado) la inversión. Ha sido la mejor publicidad que se podía hacer, pero muy de largo. Por eso suscribo este artículo de Xosé Luis Barreiro Rivas ayer en La Voz de Galicia.

Termino ya diciendo que loables son, sí, las iniciativas como Compostelaica, que pretenden promocionar Santiago de Compostela al margen de la religión. Evidentemente, no todo lo que ocurre en esta ciudad que tanto me gusta visitar pero en la que tanto odio vivir gira en torno a la Iglesia, pero sí es cierto que nació, creció y se desarrolló eminentemente como una ciudad levítica (es decir, estructurada en torno a la Iglesia). Aunque surjan este tipo de iniciativas que pretendan promocionar otros aspectos (culturales, comerciales, deportivos…), no debemos perder de vista que la Catedral y el Camino son los dos elementos que estructuran la identidad compostelana y que están íntima e irremediablemente ligados a la dimensión espiritual y religiosa.

agosto 26th, 2010

Iglesia 2.0 (I): El blogger católico

Hace unos días, o quizás semanas, desde que comencé a leer los comentarios acerca de la recientemente celebrada PEJ, que me vengo planteando la misma “duda” acerca de este blog y de su utilidad. Llamémoslo así utilidad, aunque no sea el concepto que más me satisfaga para describir lo que me está pasando por la cabeza.

Sabéis, porque no lo escondo, que soy seminarista en la Archidiócesis de Santiago de Compostela. Católico, por tanto, se sobreentiende. Y estoy convencido como la mayor parte de los que llegáis hasta aquí, seáis muchos, seáis pocos, de que las nuevas tecnologías nos ofrecen un rango de posibilidades de comunicación que no teníamos antes: portales de información, blogs, redes sociales… también para la Iglesia.

Y me pregunto: ¿yo no debería evangelizar más activamente en la red? Hay muchos blogs dedicados ya a ello, pero ¿y yo? ¿No podría darle un giro más “confesional” a Caldeirada de  Marisco? Al fin y al cabo, es el blog personal de un seminarista, ¿verdad? Se supone que aquí cuento mi vida y se supone que una parte muy fundamental de mi vida se desarrolla dentro de lo que llamaríamos “esfera religiosa”, algo que, aunque muchos insistan en lo contrario, estoy convencido que es imposible reducirlo solo a lo privado.

Luego me digo. Bueno, tampoco es que tenga que andar contando todo siempre. Al fin y al cabo, cuando pasa algo grande e importante lo cuento: venirme al Seminario, la vida aquí, los distintos pasos que he ido dando, la PEJ… Y de vez en cuando comparto también mis ralladas. Así que, al final, también porque creo que la evangelización por cansancio no funciona sino todo lo contrario, declino mi idea diciendo: ya hay otros.

Otros, ya. Ahí es a donde quería llegar yo (aparte de confesaros mi duda). Cuando uno repasa el panorama de la blogosfera católica se encuentra que hay de todo, como en botica. Sin embargo, como ocurre también en la blogosfera general, existe un par de blogs de referencia, “gurúes”, si queréis llamarlos así, en torno a los cuales se ha creado una comunidad estable de comentaristas y bloggers.

Y lamentablemente, en una Iglesia en la que muchas veces por parte de determinados círculos (internos, me refiero) se pretende marcar una división entre carcas y progres, entre una verdadera iglesia y unos transgresores infieles (sea cuales sean), estas divisiones también llegan a la red. Y con el sensacionalismo que impera en nuestra sociedad y el afán del cotilleo, muchas veces se cae en un cotilleo eclesial que a veces llega a ser repugnante y en el que es muy fácil caer. Esos son nuestros blogs de referencia para los católicos españoles.

Por otra parte, yo soy de los que piensa que, cuando nos ponemos hablar de “nuestras cosas”, caemos en un cursilismo fácil, un monjillismo – en un sentido peyorativo del término (con todo mi respeto hacia las monjas y religiosas) – que convierte casi cualquier tema en un folletín de novela rosa dulzón que no resulta atrayente. Al menos a mí. Estamos acostumbrados a hablar para nosotros y, en general, aunque en nuestras ideas ya somos cada vez más conscientes de que, en general, la llamada pastoral de mantenimiento va siendo menos importante a favor de una nueva evangelización

Escasean, o al menos yo no conozco muchos, blogs de carácter confesional católico que sean realmente atractivos al público en general y, de ellos, me atrevo a pensar que casi ninguno resulta útil como plataforma de evangelización. Eso no quiere decir – a diferencia de los que muchos dentro del “gremio” puedan pensar – que debamos dejarlos de lado por ser “inútil”, sino que debemos  poner más esfuerzo en ello.

Porque este es el lenguaje de los nuevos tiempos. Y si Pablo, en Atenas (y en todo el transcurso de su misión) se esforzó en inculturar el evangelio para que los griegos pudieran entenderlo. Y si tantos otros, a lo largo de los siglos se esforzaron por hacer lo mismo. Si el mismo Cristo lo hizo… nosotros también deberíamos hacerlo.

Y entonces vuelve a surgir la duda. ¿Debería yo ponerme también a la tarea de esta evangelización 2.0 aquí también en Caldeirada de Marisco?

agosto 12th, 2010

¡PEJegrinos!

Por si alguien no se ha enterado aún (que al parecer hay gente que no lo ha hecho), estamos inmersos de lleno en el Año Santo Compostelano. Sí, ese acontecimiento que cae siempre que el 23 de Julio es Viernes… o algo así, ¿no? O, lo que es lo mismo, el que tiene lugar siempre que el 25 de Julio, Festividad de Santiago Apóstol, Patrón de Galicia y Patrón de las Españas (así, en plural, que suena mucho más rimbombante) cuadra en Domingo. Y como todos los Años Jubilares que se convocan en la Iglesia tiene un propósito especial: ser un año de especial gracia y perdón.

Pero no vengo hoy a hablaros del Año Santo Compostelano ni de los Años Jubilares. Quien quiera saber más de ellos le basta con consultárselo al Señor Google o a la Señora Wikipedia. Seguro que encuentra muchísima información acerca de ello. No es que yo no quiera darla, es que si me pongo no acabamos nunca. Disculpen las molestias.

Retomamos pues… Estamos en Año Santo y, como viene siendo ya costumbre desde que en 1989 viniese aquí el Papa Juan Pablo II con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud y desde que en el Año Santo de 1999 se convocara el primero de estos eventos, este año también hubo Peregrinación y Encuentro de Jóvenes. A él estaban convocados todos los jóvenes católicos de España, bajo el lema “Como el Apóstol Santiago, amigos del Señor” y con este himno de abajo, obra de Toño Casado.

Desde que se nos hizo oficial que este año, pues tampoco estaba muy claro en un principio por lo que sé, también habría PEJ, enseguida supe, como muchos, que sería un acontecimiento inolvidable, una experiencia especial de gracia y de encuentro con Cristo. No sólo para mí. No sólo para nuestra Diócesis ni sólo para las otras 5 Diócesis de Galicia. Para todos los jóvenes que tuvieran la suerte de participar y de aquellos que pudieran recibir su testimonio. Y por eso un grupo enorme de gente se puso a currar desde el primer momento para que nuestra fragilidad humana no supusiera un obstáculo a la obra del Espíritu.

Yo también me embarqué, un poco de refilón, todo hay que decirlo, y me ocupé de la puesta en marcha de la página oficial. No es gran cosa, pero es un granito de arena del que me siento algo orgulloso. Aunque podría ser mejorable, es verdad, pero temos que arar cos bois que temos, que dicen los viejos del lugar. Pero de lo que me siento más honrado es de haber podido seguir de cerca a todo el equipo que estuvo detrás de todo y del que formaban parte muy buenos amigos y mejores personas aún.

Y aún así. Aún a pesar de ir viendo crecer la PEJ casi desde sus pañales, he de confesar que me cogió totalmente de sorpresa el rotundo éxito. 12000 jóvenes confesando su fe con fuerza, con ilusión, con alegría y sin ninguna clase de complejo, que últimamente a los católicos nos sobran por todos los costados. Estoy seguro de que no soy yo el único que tiene esta impresión. Los voluntarios, los participantes, los organizadores, los obispos… creo que todo el mundo ha salido con un recuerdo inolvidable de estos 4 días en Santiago (8 en el caso de la organización y los voluntarios, entre los que nos contábamos también los seminaristas de Santiago, Lugo y Mondoñedo-Ferrol) y, lo más importante, con la conciencia de que no ha sido una experiencia mera humana, sino que Cristo estaba en el centro, delante, detrás, encima, debajo y a los lados de todo lo que vivimos aquí.

Una carga de pilas bárbara, de la que ahora salimos todos eufóricos, pero que no debe quedarse aquí. Como suele insistir nuestro queridísimo D. Julián y como suele decirse siempre que se hace referencia al Camino, lo verdaderamente importante empieza ahora, cuando emprendemos el camino a nuestra casa, a nuestra vida y a la señora rutina. Es trabajo de todos: Cardenales, Obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos, catequistas, animadores… de todos los jóvenes, el evitar que esto se convierta en sólo un subidón momentáneo y que los frutos que han surgido de la PEJ, que estoy seguro de que los ha habido, y a montones, no se queden en agua de borrajas.

junio 14th, 2010

Mitos y cultura popular

La modernidad – ya desde el positivismo, pero como fruto de un proceso que venía gestándose ya desde antes – ha consagrado la ciencia y “condenado” la verdad a equipararse, únicamente, a aquello que puede ser constatado empíricamente o, al menos, a aquello que no puede o no ha podido ser falsado. Con este concepto, que eleva la certeza científica al grado de verdad, el resto se ve reducido a simples opiniones, cuando no a “historietas”, de valor e importancia relativos.

Así, en este último grupo (el de las “historietas”) se ha encasillado todo tipo de relatos de los más diversos orígenes, englobados dentro de la categoría general de mitologías: griega, egipcia, nórdica, judeo-cristiana (sic.). Hoy, con el auge de la ciencia y la visión antes expuesta de la verdad (dos aspectos que suelen ir de la mano), el hombre (post-)moderno desprecia estos relatos como “cuentos chinos”, vestigios de la infancia de la humanidad, de lo que Comte dio en llamar “etapa teológica”, cuando la única salida del hombre era creer en (los) dios(es).

Sin embargo, perdemos de vista algo muy importante. No sólo no consideramos que la ciencia sólo nos explica el cómo son/funcionan las cosas, no su porqué (y, muchas veces, atribuimos al conocimiento científico un objeto que no le corresponde); sino que, además, no valoramos la posibilidad de que esos “cuentos chinos” sean tan verdaderos como la ciencia, aunque en un plano distinto.

Y es que los mitos (dejémonos ya de otros apelativos) tienen un importantísimo valor performativo y explicativo del mundo, no al nivel del mecanismo, sino del conjunto. Por eso, los mitos no son menos verdaderos que la ciencia, sino que incluso podríamos atrevernos a decir que lo son más, porque apelan a una verdad de rango “superior” a la certeza científica, una que es dadora de sentido. Una dimensión, la holística y teleológica, que, de perderla de vista, convierte la información en cultura y la cultura en mera información.

Muchas veces estas historias tenían una función etiológica: explicaban el origen de un determinado lugar (santuario, ciudad…) o costumbre (como, por ejemplo la circuncisión judía ) o circunstancia (la Torre de Babel, por ejemplo). El libro del Génesis o del Éxodo son riquísimos en este tipo de relatos, pero también tenemos, por ejemplo, la leyenda de la Torre de Hércules en Coruña. Por no irnos muy lejos.

Otras buscan reflejar enseñanzas morales o religiosas. Así, por ejemplo, la Odisea homérica no es sólo un fantástico relato de aventuras, sino que es una historia de cómo la audacia vence a la fuerza bruta, de cómo el destino en manos de unos dioses caprichosos y arbitrarios es una concepción cruel y de cómo puede vencerse ese destino con voluntad, paciencia y esperanza. Así, por ejemplo, el libro bíblico de Job no es un cuento de lo caprichoso que es Dios que castiga y juega con nosotros, sino que era un relato que pretendía (y lograba) poner en entredicho una concepción teológica clásica en el judaísmo como era la de la retribución material y terrena por parte de Dios.

Otros combinan ambas dimensiones.

Rescatado (creo) el valor del mito, quizás sea conveniente aclarar qué es lo que estoy entendiendo yo como tal a la hora de hacer estas afirmaciones. Los mitos serían relatos, con base histórica o no, más lejana o más cercana, en los que se plantean situaciones excepcionales, sobrehumanas, mediante las que se pretende proponer una enseñanza vital. Por eso, en este grupo habría que incluir no sólo los clásicos mitos griegos, nórdicos, celtas… con sus dioses, semidioses, héroes y caudillos de todo tipo, sino también otros a priori más “terrenos”: algunos relatos bíblicos, leyendas, relatos ejemplares… Incluso las vidas de santos entrarían, en determinadas épocas, en este tipo de relatos: San Jorge y el dragón, las actas martiriales…

Quizás el hecho de que usen las aparentemente accesibles formas literarias, muchas veces fantásticas, además, en lugar de enrevesadas fórmulas matemáticas los haga menos creíbles. Digo “aparentemente” porque en numerosas ocasiones se apela a simbolismos sólo aptos para iniciados (mitos órficos, mitraicos y de las religiones mistéricas en general, pero también la literatura judeocristiana de la época de la apocalíptica o el gnosticismo). Pero en una cultura eminentemente ágrafa, la narrativa, la épica, con sus formas muchas veces preestablecidas, se convertían en un vehículo de comunicación fácil de transmitir y de recordar, sobre todo en culturas (como las orientales/semitas) que hablaban más por imágenes que por ideas.

Antes me quedé, en mi enumeración, en las vidas de santos, sobre todo las redactadas en la Edad Media, en las que muchas veces se exaltaban y se exageraban los hechos de la vida del personaje en cuestión para cargarlos de significado y de simbolismo, para que resultaran en verdaderas enseñanzas. Pero la producción “mítica” ha seguido adelante, en los cuentos, en las novelas… manteniendo unas estructuras muy similares a lo largo de los tiempos.

Hoy por hoy, la cultura audiovisual, cultura que, además, es de masas, se ha convertido en el perfecto vehículo para la transmisión de estos mitos. Así, tenemos grandes epopeyas en las que reencontrarnos con esta dimensión tan importante a la hora del crecimiento. En los últimos años de una forma especial, los guionistas de cine y TV, de comics, escritores… la han ido rescatando de la cárcel en la que la habían encerrado años de cientificismo.

Así, de una forma más o menos explícita, encontramos cada vez más contenidos de carácter ético o religioso que subyacen en las historias de la cultura popular, reconocibles por todos, que pasan a ser del imaginario popular. Así, por ejemplo, la historia de Neo (que al final muere “crucificado”) en Matrix o de Superman (que muere y resucita, sepulcro vacío incluido) beben de la tradición mesiánica (judeo)cristiana. Así por ejemplo, Spiderman nos recuerda una y otra vez que nosotros, seres normales y corrientes, tenemos responsabilidades para con los demás, y cuantas más oportunidades, más responsabilidades (que eso es lo que nos quiere decir cuando nos repite la frase del tío Ben). Así, los guionistas de Batman (la época posterior a Frank Miller es especialmente prolífica en este sentido), nos enseñan los peligros de la justicia ciega o el famoso código del superhéroe (ese que dice que un superhéroe nunca debe matar) nos recuerda que el fin no justifica los medios. Y ya me he referido al Lost y a Battlestar Galactica cuando me quejaba de que no me salía un post muy parecido a este.

Podríamos seguir, pero es más divertido buscarlos.

¿Y tú, qué opinas?

junio 2nd, 2010

Señor Lisensiado

En este caso sería, señor Bachiller, pero bueno, me permitís la licencia (en los dos sentidos). De todas formas, todavía es un poco pronto para decirlo, falta el Examen de Grado, pero es que ayer tuvimos el acto de graduación en el ITC en el que, para más INRI, me tocó intervenir como delegado y representante de los alumnos que terminamos este año 5º (¡5º, ya!).

Comentándolo, el sábado, Manuls me retó a que no era capaz de meter en el medio del discursito una referencia lostie. Bueno, para que se vea que no me arredro ante nada, copio aquí el borrador (ya sabéis, estas cosas al final uno siempre termina modificándolas ligeramente sobre la marcha) de mi intervención.

Estimados Sres. Director y Vicedirector, Sres. Secretarios del ITC y del Instituto de CC. RR., padrino, profesores, alumnos, amigos… mamá…

Hace cinco años ya que entramos por primera vez en este centro. Posiblemente más de uno al vernos cómo llegamos no tenía muchas esperanzas con nosotros. Yo mismo, mirando ahora a las primeras filas donde están sentados mis compañeros y mirándome a mí mismo me hago la misma afirmación: “Los milagros existen”. Porque ahora nos ven todos serios y formales (o casi), pero…

En fin, este contraste no es otra cosa que el resultado del gran esfuerzo y de la dedicación de muchos: profesores, compañeros, amigos, familiares… mamá… que nos han ido aguantando día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año y así hasta hoy. Por ello, por toda esta dedicación, por todo este esfuerzo volcado en nosotros ni merecido ni, muchas veces, demasiadas veces, reconocido ni suficientemente recompensado sólo se me ocurre una respuesta: GRACIAS.

En cualquier caso, uno no siempre consigue lo que quiere, que dirían Mick Jagger y el Doctor House. Y aunque nos hubiera gustado que esto fuera un camino de rosas, al final, como diría un amigo mío, “a vida é coma o toxo: flores e espiñas”. Gracias a Dios, fueron más las primeras que las últimas, aunque no puedo dejar de recordar que nosotros fuimos esa primera generación que tuvo el privilegio (entre otras cosas) de conocer a Hegel y a Schopenhauer antes que a Platón y Aristóteles…

Quizás esta circunstancia curiosa nos deba hacer más conscientes de la labor apostólica que tenemos por delante. Todo lo que hemos vivido aquí no es únicamente para nosotros, es algo que debemos transmitir a los demás. Tenemos que buscar gente que tome el testigo. Como dice muchas veces nuestro Arzobispo en las ordenaciones: tenemos que llenar el hueco que dejamos con al menos uno más.

Termino ya reiterando las más profundas GRACIAS de todo corazón, porque las merecéis, porque sin vosotros no podríamos haber llegado nunca hasta aquí. Porque solos no podemos. Si me permitís la imagen y la nueva referencia seriéfila, teníamos dos opciones: o vivir juntos o morir solos. Salvemos las distancias, en cualquier caso, que llegar hasta aquí tampoco es que haya sido una cuestión de vida o muerte. Aunque creo que la idea se entiende.

GRACIAS a vosotros hemos podido ir adentrándonos en el misterio de quien realmente es el artífice de todo esto, de Dios, Nuestro Señor. Porque sin Él no podemos hacer nada. Le hemos conocido un poquito mejor y hemos aprendido a disfrutar con Él y de Él. ¿Hay un motivo más importante para estar agradecidos?

Por eso, una última vez más, y a riesgo de sonar repetitivo: GRACIAS, GRACIAS y más GRACIAS.

marzo 20th, 2010

La Iglesia y los abusos

Son lamentables, y la Iglesia, por lo que representa, debería invertir todos sus esfuerzos y más aún si es posible en investigar, castigar y remediar todo el daño que ha hecho en este sentido. Colaboración con las autoridades judiciales en lo tocante a los procesos ya iniciados es lo menos que se le puede pedir, así como la apertura de los procesos canónicos correspondientes. Y en ese sentido, la Iglesia parece que se ha puesto las pilas con gran diligencia: en Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania… en demasiados sitios.

Benedicto XVI, personalmente en más de una ocasión, a través de sus asesores en otras, ha querido pronunciarse firmemente en este sentido y dejar atrás esa apariencia, práctica habitual en muchos lugares, del silencio y el encubrimiento. Tenemos el caso del P. Maciel, fundador de los Legionarios (que podemos coincidir o no coincidir con ellos, pero el pecado del fundador no es el pecado de toda la institución, hay que tener cuidado al hablar de esto), de los irlandeses, donde ya han comenzado a rodar cabezas, de EEUU y de Alemania.

Puede que a muchos la actuación, incluso la carta pastoral del Papa que hoy se ha hecho pública y que podéis leer aquí, le siga pareciendo pobre. Probablemente a muchos les gustaría rehabilitar las hogueras para castigar este tipo de pecados. Bien. Tampoco es para tanto (para encender piras, entiéndase, que hoy en día todo se malinterpreta). Aquí es donde quería yo

Hay que entender las cosas como son. En lo que se refiere a los abusos sexuales a menores, hay que ser lo más equilibrados posibles: ni todos los curas son pederastas, ni todos los pederastas son curas. Es cierto que pudiera entenderse que la responsabilidad como pastor de un sacerdote hace que su pecado, su delito, sea subjetivamente más grave, porque a él se le ha encomendado la cura de almas, con todos los ingredientes morales que eso supone. Pero igualmente graves, en este sentido subjetivo, son los abusos que puedan proceder de profesores o de los propios padres. A ellos también se les ha confiado la educación integral de la infancia.

Entiendo que algunos medios estén entusiasmados con estas noticias o con lamentables casos como el de Samuel, el cura de Toledo. Le sirven de carnaza en una cruzada anticlerical que les pone, en todos los sentidos de la palabra. Basta ver algún informativo o leer algún periódico para ver cómo se regodean en este tipo de informaciones. Creo que esto nadie me lo negará.

Pero ese no es el caso. Da igual lo que digan los medios o qué medios sean los que digan qué cosas. Los casos son ciertos y ponen en cuestión la misión sagrada que tiene la Iglesia desde su misma raíz. A todos nos duele, nos llena de “vergüenza” y de “remordimiento”, dos palabras que recorren transversalmente toda la carta, a todos los católicos. Sobre todo a los que hemos decidido entregar nuestra vida a la Iglesia como sacerdotes o religiosos.

marzo 18th, 2010

El Camino de la Vida

Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.

No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho :) No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])

El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.

En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.

En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.

Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.

Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.

En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.

marzo 17th, 2010

4 a 1 a que el Papa dimite

Esta mañana, mientras revisaba el Google Reader, en uno de los blogs católicos que sigo, en concreto el de Jesús Bastante, encontré una noticia de lo más curioso. “Ya hay apuestas por la dimisión del Papa“, rezaba el título. No me negaréis que el titular es sugerente… Así que le dí al botón de leer más, a ver qué era eso.
Al parecer, la casa de apuestas on-line más famosa del mundo – no la del kuuu-kuku-kuku, sino Paddy Power (un nombre más que apropiado para hoy, por otra parte) – está promoviendo una apuesta sobre si el Papa dimitirá o no y otra más acerca de quién será su sucesor. ¿El motivo? Los lamentables y cada vez más frecuentes escándalos sexuales relacionados con la pederastia, precisamente el tema del post que tanto me está costando perfilar.

Más allá del escándalo, del que tarde o temprano terminaré hablando, como ya he dicho, me llama la atención el hecho de que se plantee esta posibilidad en estas circunstancias. No creo que el Papa vaya a dimitir por culpa de estos escándalos, eso entraría dentro de lo normal si entendiéramos la Iglesia como una sociedad meramente humana (y aún así) pero la Iglesia no es una sociedad meramente humana. Sin contar con que el Papa no tiene culpa, pero esto ya es otra materia.

Pero por otra parte, la posibilidad de la dimisión del Papa es algo que ronda en la cabeza de muchos, dentro y fuera de la Iglesia. Es lógico, es una persona mayor y sorprende que alguien que supera las ocho décadas cargue sobre sí una responsabilidad como la que se le supone al Romano Pontífice. Es algo que ya ocurrió en tiempos de Juan Pablo II, sobre todo teniendo en cuenta su enfermedad. Muchos medios, equivocadamente, lo dieron incluso por hecho.

Personalmente, aunque algún caso ha habido a lo largo de la historia (quizás el más famoso y claro sea el de Celestino V), algunos de ellos no muy claros, y está previsto en el Código de Derecho Canónico (c. 331, 2) y teniendo en cuenta todo el poder que se le reconoce a la figura del Romano Pontífice, especialmente desde la Pastor Aeternus y la definición del primado, creo que la Iglesia no “soportaría” la figura de un Papa emérito.

marzo 17th, 2010

La gran duda existencial que me corroe

Comencé este curso con un gran proyecto en mente: la memoria de Bachiller. Alguno dirá, ¿qué es eso? En mi carrera, en Estudios Eclesiásticos, al final de los cinco años debemos pasar un examen complexivo de más o menos todas las materias. Básicamente, como el examen de licenciatura de tantas y tantas carreras. Es lo que nosotros conocemos como examen de Bachiller. Ese examen (la materia más o menos ronda el medio millar de folios, tampoco es algo excesivo) puede sustituirse por un trabajo que, desde un tema general, aborde todas las materias/ramas de los estudios teológicos: biblia, trinidad, eclesiología, cristología, moral, liturgia, sacramentología, escatología…

Es posible pensar, a simple vista, que el trabajo será más sencillo. Mentira. Mentira cochina. Supone mucho más trabajo. Muchísimo más trabajo. Pero también es un reto: un trabajo de “investigación” serio que obliga a meterse a fondo en muchas materias y que implica poner en juego todas las capacidades de uno. Y yo acepté ese reto. He de decir que contra el consejo de algunos profesores que me dijeron: “Pero si tú el examen lo sacas como nada, ¿para qué complicarse?”. Ya hace un tiempo me había decidido, y el año pasado comencé los trámites para hacerlo.

Estaba todo previsto. Director, tema, material de trabajo, esquema de la memoria, organización del tiempo… Todo listo para ponerse a trabajar. Todo previsto. Lo que no estaba previsto es mi incapacidad para no cargarme de cosas que me quitan el tiempo cuando debería estar haciendo otras más importantes (a.k.a. procastinar). Y primero fue la web de la PEJ y luego me comprometí con la del Seminario y que si los trabajos de clase, que si Akano y el blog (cuando los resucité) y todo el “trabajo” que ello conlleva… y mi conocida, aquejada y denostada tendencia a la horizontalidad.

Conclusión: Es marzo. Me quedan dos meses para redactar una memoria de unos 100 folios que merezca la pena, añadiéndole a eso el trabajo propio de las clases, más la pastoral, más que yo sé que no voy a ser capaz de dejar Akano, más (por muy pedante que suene) la exigencia debida a mis capacidades… Y no sé qué hacer. No sé qué hacer, en serio.

Alguno me ha recomendado dejarla. Sería lo más lógico. El examen lo puedo sacar fácilmente con poco que me ponga a estudiar en serio enseguida soluciono la papeleta. Sin embargo mi orgullo y el poco sentido de la responsabilidad que me queda me impiden hacerlo así. Por eso tardo en tomar la decisión y mientras no tomo la decisión no termino de hacer nada y al final todo se vuelve más y más y más acuciante…

Y siguen lloviendo encargos y sigo invirtiendo el tiempo en otras historias y no sé qué hacer…

Por lo de pronto me he puesto un plazo: 11 de Abril, el segundo domingo de Pascua y final de las vacaciones. Si hasta entonces soy capaz de pegarle un empujón, bendito sea Dios, iré hasta el final. Pero si no… tendré que aceptar la realidad, aceptar el fracaso y…

Y ahora todo esto tengo que explicárselo al director de mi memoria. Eso es lo más difícil.

marzo 3rd, 2010

El Papa en Santiago

Creo que la imagen con la que encabezo la noticia es lo suficientemente negativa. Hoy a las 10:30h de la mañana D. Julián, nuestro Arzobispo, confirmaba la noticia que muchos estábamos esperando desde hacía unos meses, el próximo otoño Benedicto XVI visitará nuestra diócesis con motivo del Año Santo. También estará en Barcelona para la consagración (al fin) de la Sagrada Familia.

Ahora es cuando muchos tratarán de colgarse medallas, pero no perdamos de vista una cosa: esto no es una visita de promoción turística. Eso sólo es un “accidente”. El verdadero artífice de esto es D. Julián, al que hemos de darle la enhorabuena por este logro y las gracias por el trabajo realizado.

Ahora es el momento de comenzar a rezar por el fruto de esta visita.

Más información en Pastoral Santiago.