Archive for ‘Deportes’

noviembre 30th, 2011

Dos nombres para primera

Hacía tiempo que no escribía de mi Depor. Desde el mayo fatídico. Me había planteado hacer algo para el derbi pero una cosa llevó a la otra y decidí no hacerlo. Pero tampoco quiero dejar más pendiente esto, que me sabe mal. Y quería hablaros de los dos jugadores que veo yo que serán o que deberían ser claves en nuestro regreso a primera. Claves, sobre todo, en contraste al año pasado. Por eso no voy a hablar de hombres de los que ya se esperaba su importancia: Aranzubía bajo palos, el oficio de Colotto en defensa, la magia de Valerón o la entrega de Guardado. No, son dos nombres que no han brillado demasiado hasta ahora vestidos de blanquiazules. Porque ninguno de los dos son precisamente recién llegados:

Juan Domínguez

Si alguien me preguntara quién sería el gran puntal que faltaba en el centro del campo del Depor (una de las causas últimas del descenso), yo hubiera optado este año por Alex Bergantiños. Un mediocentro con solidez, experiencia en Segunda y con llegada. Pero resulta que Alex no está haciendo, en términos generales, una buena temporada.

Por fortuna, otro canterano ha mostrado que, por fin, está preparado para llevar la manija del Depor: Juan Domínguez. Y digo “por fin” porque se había convertido en la típica eterna promesa. De jugador que está ahí pero no da llegado. A mí me tenía la impresión de un jugador sin carácter, con muy poca sangre… Pues bien, ha dado un pase adelante y se está convirtiendo en uno de los grandes puntos de referencia del juego del Depor. No es un mediocentro defensivo, pero con un hombre detrás que le sostenga, puede ocupar un puesto que lleva mucho tiempo vacío en el Depor, desde que Sergio dio ese bajón de calidad (motivado, en parte, por la falta de un mediocentro como Mauro que le cubriera las espaldas). Es algo que le hacía mucha falta al Depor. Y su capacidad de combinar con Valerón (o con Juan Carlos, otro canterano que está llamado a subir con vista a no mucho) va a ser fundamental.

Viendo el nivel que ha mantenido, sobre todo, desde el partido contra el Celta hace un par de semanas, esto parece ser una obviedad. Más discutido, y seguramente me quede prácticamente solo defendiendo esto, es el otro nombre. Otra de esas eternas promesas de la “cantera” blanquiazul, que lleva vagando (y nunca mejor dicho) por el primer equipo ya cuatro temporadas.

Lassad Nouioui

Hablo del tunecino Lassad Nouioui. Un delantero con un trato del balón muy bueno, un disparo muy duro perfecto para el disparo de media distancia… Con un físico desgarbado y unas formas un poco extrañas, quizás. Su problema siempre ha sido su fragilidad física, que ha cortado lo que podría haber sido una enorme proyección. El otro, es, como le ocurría a Juan Domínguez o al ahora atlético, Adrián (que yo sigo sosteniendo que si aquí no se cubrió de gloria es porque se empeñaron en ponerlo donde no debían o con quien no debían), un problema de actitud, al menos de expresión de esa actitud. De esos jugadores que parecen que fluctúan por el campo porque toca.

Lassad, además, no es un punta punta. No es un delantero centro al uso, un 9. Es más un segundo punta, un hombre que llega al hueco que le abre el nueve. Por eso, los deportivistas ven más en el puesto a Xisco, que lleva toda la temporada lesión tras lesión, un delantero más apropiado que el tunecino. O a Riki, que ha tenido una cierta regularidad a lo largo de estos años. Y lo que yo llevo dicho de él no es precisamente muy bueno.

Entonces, ¿por qué? Creo que el juego al que quiere jugar el Depor exige más un delantero con toque que un delantero con remate. Exigen un delantero que prolongue la filosofía de toque de Juan Domínguez, Valerón, Bruno Gama (el mejor fichaje de este año, aunque no lo pudimos estrenar hasta hace nada) y Guardado – que yo creo que es el centro del campo del Depor, con un mediocentro de corte defensivo, sea Alex, sea Jesús Vázquez, sea Borja. Mejor Lassad y Riki que Xisco, por tanto. Y mejor Lassad que Riki, que tiene una cierta tendencia perniciosa al individualismo y no tiene tanta calidad como él.

Además, puede ocupar el puesto teórico de Valerón (salvando las distancias) en circunstancias determinadas, ya que al canario hay que dosificarlo también. Viendo el rendimiento de Juan Domínguez jugando de 8 y que Oltra no cuenta con Juan Carlos, Lassad parece mejor opción que Guardado, Gama – ambos rinden mejor en la banda – y el excesivamente individualista Salomão.

Y creo sinceramente que, si se deposita la confianza necesaria en Lassad, él responderá. Sobre todo con el estilo al que parece querer jugar el Depor. Y ahora hay una novedad más. Hay un centro del campo, que es algo que no teníamos hacía mucho tiempo. Y eso le va a beneficiar a él, porque le llegarán balones, no tiene ya que perseguirlos.

Podríamos nombrar también a Bruno Gama y a Salomão, los dos interiores-extremos portugueses que nos hemos traído este año. Los dos de una gran calidad. De hecho, Salomão está siendo un jugador de esos que marcan la diferencia aunque peca de un excesivo individualismo. Por eso a mí me gusta más Bruno Gama, de hecho.

De todas formas, el gran problema y el gran quehacer del Depor no está del mediocampo hacia delante (de hecho, el Depor es el equipo más goleador de Segunda, junto con el Celta y el Barça B), sino del mediocampo hacia atrás. La defensa del Deportivo (todas las líneas) está siendo desastrosa, tanto la línea de centrales como los laterales o los medioscentros. Especialmente los laterales. Es un peligro que aquello que ha definido al equipo en los últimos años, el orden táctico, se esté yendo al garete. Aranzubía tiene que ejercer demasiadas veces de santo y eso nunca es bueno.

Eso, y mejorar el rendimiento fuera de casa (7 puntos, el peor visitante de los 11 primeros). Para subir (ese es el objetivo, no lo olvidemos) no basta con ser el mejor local.

mayo 23rd, 2011

Volveremos

Tenía un post escrito para la mañana o la tarde del Sábado. Iba a ser algo motivacional y un poco rollo apelar al espíritu de las grandes remontadas de Champions. Es decir con todas las características de lo que puede decir un hincha que se juega en pocas horas la vida (casi ni metafóricamente, que fui de taquicardia en taquicardia). Pero los nervios me hicieron olvidarme de él, así que sin preámbulo optimista alguno toca enfrentarse directamente a la cruda realidad.

Estamos de luto. Ayer, y aún hoy, aunque comencemos a despertar, fue un día triste, aciago, maldito. De esos que te quedan grabados a fuego y hiel en el corazón. De llantos, agujetas emocionales – y físicas – y de desahogos a veces reprimidos, a veces a tumba vierta. Yo estaba como si me hubiera atropellado un tren, corrido tres maratones y luego ido toda la noche de juerga. Ya me había costado conciliar el sueño, de los nervios, toda la semana. El sábado más.

¿Por qué? Bueno, asumo que a estas alturas todo el mundo lo sabe, pero, por si acaso, no se me caen los anillos por decirlo una vez más. La noche del sábado, rozando la medianoche, el Real Club Deportivo de la Coruña, el Dépor, MI Dépor, decía adiós a la categoría de oro de nuestro fútbol tras dos décadas en las que ilusionante y mágica es una palabra que se queda demasiado corta para describir la experiencia.

1 Liga, 2 Copas, 3 Supercopas de España. Semifinales de la Recopa y de la Champions. El equipo que más puntos acumuló en Champions en sólo cinco participaciones. El único equipo del mundo que haya ganado en el Camp Nou, el Bernabeu, San Siro, Delle Alpi, Old Trafford, Highbury, el Parc des Princes y el Olympiastadion de Múnich.

Podríamos seguir enumerando los méritos de un equipo que en cinco años escasos pasó de salvarse del descenso a 2ªB (y la desaparición) con un gol agónico de Vicente en la última jornada de la 87/88 contra el Racing a hacerle sombra al Dream Team de Cruyff. Y a casi ganar una Liga una temporada después en ese día que todos recordamos.

Pero el gran mérito del Dépor fue llenar de ilusión y de orgullo a una ciudad no muy grande encerrada en la remota periferia del noroeste español. Paseamos con orgullo el blanco y el azul ante media Europa y media Europa se rindió a nuestros pies. Desde el principio. Ayer me contaban que los periódicos italianos, tan italianos ellos, abrieron con el penalti de Djukic en su momento. Ayer, la prensa deportiva española abandonó al Madrid y al Barça durante unas horas y le dijo adiós a un equipo que, hasta hace muy poco, podría resultar hasta irrisorio Esa es la dimensión que alcanzó el Dépor.

La gran virtud del SuperDépor fue marcar el camino a muchos otros clubes. Un equipo que creció en buena parte a base de retales – aderezados, eso sí, con dos estrellas de la talla de Bebeto y de Mauro – y un fuerte sentimiento de club que redundó en atrevimiento, ambición, un estilo propio, distinto… y muchísima unión entre la mayor parte de la plantilla (y eso lo viví yo en directo). Así fue cómo se ganó el corazón de tantos que, como los deportivistas, lloraron o se dolieron el sábado igual que habían sufrido aquel fatídico e injusto 14 de mayo.

¿Fue todo aquello un espejismo? Ahora mismo podría parecer que sí. Es cierto, el Depor vivió estos 20 años muy por encima de su historia y en los últimos 5 (dese el infame Caparrós) muy por encima de sus posibilidades deportivas y económicas. Pero todo aquello fue real. Muy real. No en vano, hasta anteayer éramos el quinto equipo que actualmente encadenaba más temporadas en primera, tras los tres clásicos y, curiosamente, nuestro doble verdugo, el Valencia.

Pero el pasado no da de comer. La realidad es que el fantasma del descenso, que sobrevoló toda la temporada y esta última época en Coruña, se materializó. Y recordar los buenos tiempos no nos va a salvar de ello. Sí, quizás el Zaragoza y el Racing puedan descender en los despachos, pero así no merece la pena quedarse en Primera. Curioso que lo diga alguien del equipo de Lendoiro.

La vida sigue, en cualquier caso, y es momento de comenzar a trabajar desde hoy mismo (ayer dejémoslo de día de luto) para elaborar un proyecto – deportivo e institucional – que aglutine, ilusione y que nos permita volver a Primera. Y mejor el año que viene que el siguiente. Porque esta afición no merece estar en segunda, porque es afición de Champions. Qué cojones… es la mejor afición del mundo. Y nos lo deben

Fin. Paradójico. Cuando comencé a redactar esto quería hacer un análisis de lo ocurrido y unas propuestas de futuro. Será que todavía soy incapaz de ser frío y prefiero ser así, cursi y emotivo. Ya llegará. De todas formas, la morriña es cosa nuestra. No os acostumbréis a echarnos de menos.

 

VOLVEREMOS

octubre 28th, 2010

¿Y esto quién lo arregla ahora?

Llevo bastante tiempo sin hablar de fútbol. Entre el curso, el Papa y la pastoral, poco puedo dedicarle a a seguir como me gustaría la Liga y, sobre todo, al Dépor. Y coincidiréis conmigo en que si a eso le sumamos la situación desastrosa en la que se encuentra mi equipo del alma, es bastante normal que sea un tema que tampoco me inspire especialmente para hablar de él.

Y eso que a principios de Liga me las daba yo muy esperanzado acerca de las posibilidades del equipo. Sí, todos sabíamos que nos faltaba gol, que el Deportivo es un equipo sin absolutamente nada de gol. Tan poco gol como que sólo ha marcado un gol de jugada (el 1 del 6-1 en el Bernabeu) en todo lo que llevamos de Liga. Y dos más, de penalty contra el Geta. Aún así, mantenía la esperanza de que esa tendencia fuera mejorándose hasta comenzar a marcar con una cierta regularidad. Con la defensa y la seriedad táctica que venía mostrando el equipo en los últimos años, siempre cabía lugar a la paciencia. Aunque no marcáramos gol, mientras tampoco nos marcaran podríamos ir salvando la papeleta, más o menos…

Pero la defensa no ha tardado en desmoronearse, capitaneada por un Manu con muy mala suerte en la portería y un Lopo que se retrató innecesariamente en alguna ocasión y espoleada por la dolorosísima goleada del Bernabeu, donde algunos creíamos que podría comenzar la reacción  - más que nada por lo inspirador del rival y del escenario. Ahora el Deportivo hace agua en todas y cada una de las líneas. Peor que eso: el equipo se arrastra truculentamente por el campo dando aún mayor sensación de agonía.

El Dépor se muere. Camina lentamente hacia el abismo. Y lo más triste, amedrentador, desalentador… como queráis llamarlo, es esa certeza moral que tenemos buena parte de los deportivistas de que en el fondo de ese abismo no está sólo (ni únicamente) la Segunda División, sino la desaparición del club de nuestra alma. Sí, triste pero cierto: la despaoarición, esa realidad cruel y trágica que amenaza cada vez más a los equipos.

Pero no vamos a hablar aquí de eso. No quiero hacerlo no vaya a ser que por mucho repetirlo se haga más verdad. Y no voy a meterme con todas las circunstancias que nos han traído hasta aquí, del fútbol en general y del deportivo en particular. Eso ya, si tal, otro día. Y a lo mejor no soy yo el que lo hace. Tengo una idea en la cabeza que a ver si la pongo en práctica un día de estos.

Centrándonos en las circunstancias deportivas de esta temporada, podríamos resumirlas en tres palabras muy simples: “falta de planificación”. El año pasado, con la lesión de Filipe, se pusieron de manifiesto nuestras dos grandes urgencias: un lateral izquierdo – ante la inevitable venta de nuestro jugador estrella este año sí o sí - y un delantero con gol. Adrián, Lassad y Riki no habían marcado entre los tres lo que sería aceptable para un sólo delantero. Unas urgencias y una planificación de plantilla que se veían más que condicionadas por la situación económica del club, algo en lo que no voy a entrar, como digo.

Al final, hemos terminado renovando de una forma extraña el centro del campo, trayendo hasta 5 jugadores para esas posiciones: Rubén Pérez, Míchel, Desmarets, Saúl y Urreta. Pero de lo que necesitaba el club, nada. Fichamos 3 laterales distintos, ninguno de los cuales llegó a cuajar en el equipo (Stopira fue bajado al Fabril en plena pretemporada, incluso) para terminar jugando Seoane, el chico de la casa. Y de lo del delantero mejor ni hablamos.

Y como a perro flaco todo son pulgas, llegó la peste de las lesiones, que nos viene acosando estos últimos años una y otra y otra vez. Lo cual nos ha dejado en una posición aún más precaria. Así las cosas, Lotina ha complicado la situación moviendo piezas casi siempre sin rumbo ni sentido ni algún tipo de lógica. Ahora te pongo en la banda, ahora en el centro; ahora tú, ahora este otro… Sin estabilidad y sin ideas, por lo que deja ver.

Todo esto se traduce en un equipo desquiciado, tal como se puede desprender de las declaraciones de los jugadores y del propio entrenador, más lastimeras que lo que nos tiene acostumbrados. Pero nadie hace nada. O, mejor dicho, el que lo tiene que hacer, no hace nada. Bueno, sí… convoca un café con los medios para mañana por la tarde en el Playa Club. Esperemos que ahí encontremos verdadera información y no otra sarta de excusas y divertimentos marca de la casa.

La imagen que ilustra este post está tomada de eldepor.com
septiembre 14th, 2010

Y llegó la sorpresa… para los demás

Pues sí, después de afirmar que todo parecía seguir igual en nuestra Liga después de la primera jornada, me tengo que tragar mis palabras desde este sábado. Sí, exacto, seguramente ya lo has leído, pero por si aún no te has enterado: el Barça ha encajado un sorprendente 0-2 contra un recién ascendido Hércules. De dos. En casa. Sin marcar ni siquiera un gol. No existen precedentes en la era Guardiola.

Mientras tanto, el Atleti se comió al Athletic, que, de paso, me hizo perder una apuesta con Manuls, y el Valencia ganó por la mínima a un Racing que mereció bastante más. También ganó por la mínima el Madrid en casa con el Osasuna, aburriendo una vez más hasta a las ovejas.

Nosotros nos encargamos de visitar al Sevilla al Pizjuán, visita difícil donde las haya. Un partido por momentos loco, por momentos aburrido en el que el Depor supo plantar cara durante casi 70 minutos a un Sevilla que parece irse recuperando de la mala racha de los partidos anteriores. A base de una buena defensa y de una actuación espectacular de Manu, el sustituto de Aranzubía en la portería durante la lesión que arrastra en su hombro, conseguimos mantener el marcador hispalense a cero a pesar de la insistencia de los delanteros de Nervión.

Para no poner la nota de originalidad, nosotros seguimos sin marcar, aunque las tuvimos. Adrián inquietó una vez a Palop sin fruto y Lopo falló un remate de esos que nunca suele fallar el central estrella del Depor. Solo en la frontal del área pequeña, con toda la portería para él. Insisto, de los que nunca falta el capitán-general de la zaga deportivista. En resumen, y para no variar, el Deportivo estuvo brillante en defensa (especialmente los centrales, que se van consolidando, creo yo, entre las cinco parejas de centrales de la Liga) pero ciego en ataque.

Lotina sigue experimentando con los fichajes. Después de dar la sorpresa en la convocatoria, dejando en casa a Valerón – que el otro día pareció la primera opción, tras Míchel, en la mediapunta – y a Saúl, que fue de lo que más brilló en pretemporada, se descolgó alineando a Desmarets en esa posición. Al parecer son “cosas suyas que pasan entre semana“, pero su decisión nos pasó factura, ya que más que sumar, restó.  Porque Lotina también había sorprendido sentando a su jugador favorito en el banquillo, ese que siempre juega a excepción de que no pueda, Juan Rodríguez. Había dado entrada a un mediocentro con más trato de balón, Rubén Pérez. Pero la falta de un mediapunta que realmente se sintiera cómodo, deslució la por otra parte enorme aportación del canterano colchonero.

Y mientras, Adrián a lo suyo, a moverse por el campo como quien no tiene otra cosa que hacer. A demostrar que es capaz de llevarse a dos defensas de garantías como Escudé (perdón, SQD) y Fernando Navarro en una baldosa, pero también de que la portería le quema, le ciega… le asusta. La incorporación de Lassad a su lado – pese a lo que yo creo que puede aportarles a ambos (y al equipo) – no supuso mucho, por no decir nada. Y así se prolongó, una semana más, nuestra preocupante sequía goleadora.

El resto de rivales, sí, marca goles. Incluso los que pierden. Esta jornada lo ha demostrado. Nosotros todavía no. Tampoco los encajamos. Si no solucionamos ese problema nos irá mal. Y es probable que una situación complicada por la falta de goles haga también renquear la defensa. Lamentable y paradójicamente, aunque el equipo es muy prometedor, los augurios son bastante grises.

La semana que viene, viene el Getafe a Riazor. Partido de lunes. Me pregunto si llegarán a las mil personas.

Foto: eldepor.com
septiembre 8th, 2010

Fútbol a horas intempestivas

Anteayer saltaba a los medios de comunicación la noticia de que para la segunda vuelta de Primera División (me niego a decir Liga BBVA), la LFP pretende ponernos partidos a las tres de la tarde los domingos para poder difundirlos en esa entelequia que llamamos “el mercado asiático”. Un golpe de mano más de los que realmente cortan el bacalao en esto del fútbol y una bajada más de pantalones de los equipos y los dirigentes ante las televisiones. Es decir, ante el dinero.

Y, como siempre ocurre, los damnificados somos los aficionados. Los aficionados españoles, porque no niego que esto pueda beneficiar a los futboleros japoneses, chinos, indios… Al final de cuentas somos (en teoría) los que realmente seguimos esta liga. Pero no. Si seguimos pensando de este modo nos equivocaremos una vez más. El fútbol hace tiempo que ha dejado de pertenecer a los aficionados para pertenecer a las audiencias televisivas.

Esto tiene consecuencias nefastas. Pero ya no basta con el hecho de que no sepamos con una antelación razonable a qué hora va a jugar nuestro equipo. O peor, ya no sabe el propio equipo a qué hora va a jugar con esa previsión de la que se puede gozar, por ejemplo, en la prensa inglesa. Una chorrada, vamos. Y así, poco a poco, los campos se van vaciando. Silenciosamente. Lamentablemente. Y, para escarnio de todos, hasta se hace promoción de ello. ¿No te lo crees? Recordemos el anuncio de Imagenio-Gol T:

Vale. Que sí. Que el anuncio parece tener otro enfoque en lo de la ancianidad del padre del protagonista, pero aún así, y no soy el único, es algo que sienta mal a los aficionados que, semana a semana, asistimos impotentes a un espectáculo demoledor: el vaciamiento progresivo de nuestros estadios de fútbol. Y lo dice uno que apenas puede ir a un par de partidos al año por cuestiones de agenda y que, por tanto, es más espectador televisivo que hincha en la grada.

En este panorama, en el que el alma de los equipos de fútbol parece rehuir de ellos, la Liga ha decidido darle la puntilla. Partidos a las tres de la tarde. En España. A la hora de comer. Ya no llegaba con ponerlos a las 5 que es una hora límite que ya obliga a elegir entre fútbol y siesta cuando se quiere ir al estadio. No, a la hora de comer, que mola más. Para terminar de despoblar los estadios.

A lo mejor este argumento costumbrista te resulta demasiado débil. A ver qué tal este otro: las tres de la tarde caen dentro de la franja más calurosa del día. En Coruña, en Riazor, a lo mejor no tenemos problema de calor, aunque si nos viene otro mesecito como los de este verano, pues sí. Pero… ¿en Sevilla? Recordemos que ya se nocturnizó la primera etapa de la Vuelta y que la Junta pidió el aplazamiento del Betis-Granada.

Más. Cuando se dé el hecho de que haya un equipo canario en Primera, estos podrían tener que jugar sus partidos en casa a las dos de la tarde. No nos quedan aún muy lejos las protestas del Tenerife, de los chicharreros y de los rivales por tener que jugar a las 16:00h de las islas para poder amoldarse al horario televisivo peninsular. Pero no, eso no importa, porque aquí, como bien dejó claro el todopoderoso Roures en su tan comentada entrevista en Buenafuente, lo que importa es la pela.

Mientras tanto, los aficionados al fútbol tenemos que dejar que nos meen encima y aún encima decir que llueve. Hasta que nos cansemos. Entonces protestaremos. Pero nos harán menos caso que el que ya nos hacen. Porque el fútbol necesita dinero, o eso dicen. Aparentemente lo que no necesita son aficionados. O eso creen.

agosto 31st, 2010

Una liga más y ¿todo sigue igual?

¡Ha comenzado la Liga! En paralelo con el post anterior, que dedicaba al debut de los equipos deportivos en la radio, habrá que dedicar algo de tiempo a decir que ya rueda el balón por los campos de España. ¿Ya? ¡Pero si parece que aún fue ayer cuando Casillas levantó la Copa! Pero sí, ya. De hecho, entre amistosos, torneos de verano, Supercopas y previas apenas tuvimos una o dos semanitas de descanso.

Y la cosa empezó más o menos como acabó el año pasado. Con el Barça aplastando al rival – en este caso el Racing de Santander – sin aparente esfuerzo y el Madrid aburriendo hasta las ovejas, como más o menos el resto de los equipos de España a excepción del Valencia, que parece bien recuperado del desmantelamiento que ha sufrido – de cuatro campeones del Mundo se ha quedado con uno –, y del Sevilla, que encontró en el recién ascendido Levante el remedio perfecto para la crisis en la que medio se había metido medio se había inventado la prensa. Aunque los Granotas le pusieron las cosas difíciles al principio. Ah, y del Atleti, que le endosó un 4-0 al Sporting que los coloca líderes en la primera jornada. Parece que este año sí… pero otros años parecía que también.

Lo dicho. Como el año pasado. O no. Porque el año pasado el Madrid, sí, aburría a todo el que se esforzaba en verlos jugar, pero metía goles, y a veces a raudales. Pero anteayer no pasó de un insulso empate a 0 contra un Mallorca enrabietado que por fases mereció ganar el partido y por fases se libró gracias a un inspiradísimo Aouate, que aquí en Coruña era un peligro y allí en Palma es un porterazo. Debe ser cosa del clima y de estar más cerca de la tierra…

Que como decía un tío ayer en el bar para picar a uno del Madrid que había por allí. Con estos dos puntos que “se dejó” – como si ya los tuviera ganados de antemano – en Son Moix Ono Iberostar Stadium y los seis del enfrentamiento directo, el Mouteam este ya puede irse despidiendo de la liga.

Pero como de eso ya habrá quien hable, yo voy a hablar de mi Depor. El mejor equipo del mundo, lo que pasa es que no lo demostramos porque somos humildes. Y por eso nos ponemos dentro de ese grupo que ayer aburrió a todo el mundo que se prestó a echarle un vistazo al partido.

Si fuera por la tónica general de ayer, sobre todo en la segunda parte, habría que decir que todo sigue igual. Pero yo estoy convencido de que este año el Depor tiene equipo para estar en Europa. Contra el Zaragoza pasó por unas fases de juego muy buenas en las que se nota, sobre todo, que falta ajuste táctico de los recién llegados en el a veces demasiado encorsetado esquema de Lotina, pero también que las esperanzas del Míster en ir mejorando el estilo de juego con respecto a la temporada pasada no son para nada infundadas.

Nos regalaron una esperanzadora primera parte. Muy seria y con la aparición de un espectacular Jonathan Urretavizcaya (Urreta para los amigos y los de lengua rígida), que aunque parezca guiputxi es uruguayo, que revolucionó la banda derecha. Lo mismo podríamos decir de Míchel, el mediapunta que nos trajimos cedido de Valencia y que, hasta que se re-lesionó – aunque a estas alturas ya sabemos que es más susto que otra cosa – hizo un muy buen partido.

Ya por seguir con los nuevos, Claudio Morel, el lateral izquierdo paraguayo mundialista, estuvo muy serio. Falto de forma, pero muy serio. Y le dio una buena leche al petardo de Lafita nada más pisar el campo. Estoy convencido de que escuchó que le pitaban (al maño) y decidió que si le pitaban era por algo, así que como él tiene que congraciarse con su nuevo público… pues eso, intentó corresponder al Lafita quédate… sin respiración de los Blues. Le faltó subir la banda – será por la falta de forma – para echarle una mano a un voluntarioso pero algo desacertado Andrés Guardado.

Mal, sin embargo, Lotina, que no parece haber encontrado aún un recambio para Sergio que sea capaz de sacar el balón. Bueno, sí, Juan Domínguez, lesionado. Ayer saltó al campo el otro Juan, Rodríguez, pero no cuajó un gran partido. Como tampoco lo cuajó su compañero Antonio Tomás. Y mucho menos Valerón, que salió en el 41 sustituyendo a Míchel. Entiendo que ha sido mucho en el fútbol y mucho en el Depor, pero el fútbol del Flaco se agotó en la antepenúltima lesión. No está para jugar 50 minutos en primera, y aunque duela hay que entenderlo.

Y luego ya, el que parece nuestro eterno problema: el gol, que se nos viene negando sistemáticamente en las últimas campañas a excepción de aquella segunda vuelta espectacular de la 2008-2009. Adrián promete mucho, pero luego no cumple. Eso sin contar con que tiene una excesiva fijación por caer a las bandas, algo que en un equipo que pretenden jugar con extremos es mortal para cualquier ataque.  Lassad pasa más tiempo en la enfermería que en el campo, y, cuando está, merodea por el campo más que enfilar portería. Sólo Riki parece tener la suficiente mordida… Pero ninguno de ellos parece capaz de asegurar un promedio de 10 goles por temporada, algo razonable en un equipo como el Dépor.

Nuestras esperanzas goleadoras están en un chaval de la cantera, Dioni, uno de los goleadores de la pretemporada y en que Lendoiro haga una de las suyas en las pocas horas que nos separan del cierre de plantillas. Eso entraría, posiblemente, dentro de una operación por Zé Castro o Pablo Álvarez, los máximos candidatos a abandonar el equipo esta temporada.

Y por otra parte, están puestas, también, en la adaptación de los siete fichajes. Urreta y Saúl parecen los grandes descubrimientos de esta campaña y, probablemente, los mejor posicionados para suplir la posible baja de Míchel en la mediapunta, otro que me tiene buena pinta. Desmarets parece estar llamado a servir casi simplemente de descanso a Guardado y los dos laterales izquierdos se irán turnando a medida que Rindarøy se adapte al fútbol español. Menos posibilidades tendrá Ramos, con Aranubía y Manu consolidados en l primer y segundo puesto de la portería respectivamente.

Quedan dos semanas (juega la Selección) para el siguiente partido, un callo duro: el Sevilla en el Pizjuán; pero confío en que el Depor, mi Depor siga progresando en una línea que, insisto, parece bastante esperanzadora.

agosto 31st, 2010

Comienzaaaa…

El culebrón que se iniciaba a finales de la temporada pasada con el despido de Paco González del Carrusel Deportivo de la SER y su breve pero intenso paso por Telecinco durante el mundial ha terminado. O casi, porque falta la concreción del futuro de Manolo Lama, ahora mistificado en Mr. X a quien se rifan la Cadena SER y la Cadena COPE para completar sus respectivas y renovadas plantillas de deportes.

Porque sí, como seguramente has escuchado y te han bombardeado mil y una veces en las últimas semanas y, especialmente, la semana pasada, Paco González, Pepe Domingo Castaño y buena parte de la troupe del Carrusel Deportivo de la SER, incluidos algunos locutores estrella como Manuel Oliveros – con todo el equipo de Barcelona detrás a excepción de la promovida Laura Rodríguez –, Rubén Martín o mis queridos Marco Antonio Sande y Germán Dobarro – que se encargan de la información del Depor –, e incluidos también los sustitutos de De La Morena en El Larguero, Joseba Larrañaga y Juan Antonio Alcalá, han aterrizado en la Cadena COPE.

Hasta tal punto este trasvase ha supuesto un vuelco en la información deportiva de este país que el ir y venir de periodistas, la rumorología que se cernía en torno y los cruces de declaraciones entre unos y otros – más entre unos que entre otros – han generado tanta o más expectación en los aficionados al fútbol que los fichajes de los jugadores. Hasta el punto de que el que hasta ayer estaba considerado uno de los puntas de lanza de la información deportiva, José Antonio Abellán, ahora busca trabajo. Y hasta el punto, también, de que los debuts de los respectivos equipos han generado mucho más interés que el fútbol en muchos casos.

Desde mi punto de vista, la cuestión se ha exagerado. El “movimiento popular” que se generó con la salida de Paquito por la puerta de atrás de la Cadena SER ha magnificó todo el asunto de una forma que yo creo desmesurada hasta ese nivel que decía antes que parecía que Paco y Pepe no habría liga. Y hasta el extremo de que mi radio de toda la vida, la SER, emitió un comunicado bastante zafio a medida que iban llegando las noticias.

Eso es el resumen de todo lo ocurrido en el verano a nivel mediático. El pasado viernes, con la Supercopa de Europa – habiendo dejado el amistoso de la Selección, la Supercopa de España y las eliminatorias previas de la Champions y de la Europa League por el medio – debutaba el antiguo Carrusel Deportivo ahora transformado en Tiempo de Juego en la COPE y el renovado Carrusel Deportivo en la SER, con un tío de informativos, Javier Hoyos, al frente y con Juanma Ortega, ex de Anda ya, en la animación.

Yo no tenía muchas esperanzas. Más allá de que para mí el fútbol suene con la voz de Paco, de Pepe, de Germán o de Oliveros y de toda la tropa que formaba parte del circo de Carrusel/Tiempo de Juego, el hecho de que trajeran a alguien de informativos para dirigir el mayor programa (deportivo y no deportivo) de la radio no me inspiraba demasiada confianza. Y aún más: a pesar de que Anda ya, marcó durante un tiempo mis mañanas mientras iba al colegio o al CUVI en el bus, ya en Hoy por hoy su humor me resultaba forzado. Es el problema, como bien apuntaban el otro día, del humor guionizado.

Pero aún así le di una oportunidad. Los escuché durante un rato. Los primeros 20 minutos en diferido gracias a La Libreta y luego durante medio partido del Atleti. Luego escuché el inicio de Tiempo de Juego, con ese pedazo discurso de Pepe y el hola hola, y elegí. Me quedo con el sonido imprescindible del de toda la vida. Sobre todo después de escuchar la primera hora, mi tantas veces compañera de viaje. Aunque sin Ponseti hay que reconocer que la primera hora no es lo mismo.

Así que, por primera vez en la vida, en mi casa entrará la Cadena COPE, nosotros que somos de la SER de toda la vida. Y ya puestos, no descarto que el dial se quede ahí de forma permanente. Estoy harto de Francino y de De la Morena, mucho. Y, con el Carrusel, eran prácticamente los únicos programas que podía escuchar. Le daré una oportunidad a la Palestra de COPE – y así también me entero de la actualidad del gremio, todo hay que decirlo – y, por supuesto, a Joseba y Alcalá. Aún tengo que darle una oportunidad a su Partido de las 12. Me da pena por Hora 25, pero últimamente apenas podía escucharlo. Además, sin Carlos Mendo no va a ser lo mismo.

Pero bueno… todavía hay que pensarlo, que cambar de radio no es como cambiar de calzoncillos. Y sí. En esta decisión también pesa el hecho de que mi radio-despertador no es digital, que es de ruedecilla, y darle a la rosquita para moverse en el dial me da coñazo.

julio 14th, 2010

Reflexiones Post-Mundialistas (II): Los medios

Segunda reflexión post-mundialista. En este caso es sobre el trabajo de los medios de comunicación alrededor del Campeonato del Mundo, en general, pero que no es otra cosa que síntoma de una tendencia que se está generalizando en la televisión (creo que es un fenómeno especialmente televisivo) no sólo deportiva sino a todos los niveles.

Antes que nada, quiero decir, para que no se quede en el tintero que los dos equipos que se mandaron a Sudáfrica, tanto el de Cuatro/Canal +, que ya nos tenía acostumbrados a una información deportiva distinta, con una altísima calidad, como el de Telecinco, a pesar del ínclito JJ – un periodista que, como me ocurre con Lobato, tengo la impresión de que está más hecho para el informativo que para estar al pie de la noticia –, hicieron ambos un trabajo magnífico, espectacular, impagable… sobre todo teniendo en cuenta el resultado final de todo lo que ha pasado.

El problema no estaba, por tanto, en Sudáfrica, en la Carbonero o en lo que fuera, sino en Madrid y en el tratamiento de la información que llegaba de Sudáfrica. No hay mucho que reprocharle a Cuatro o a Canal +, creo yo. En la misma tónica “manolística” de siempre, que tiene sus detractores – a mí no me termina de convencer, por ejemplo – hicieron una información seria y trabajada, con profesionales contrastados aquí y allí.  Bueno, quizás sí: haber rellenado una mañana de televisión con el dichoso pulpo, aunque he de decir que el pulpo sólo fue la excusa para poner sobre la mesa una buena tertulia futbolística a media mañana.

Mucho que reprocharle, sin embargo, a la cadena amiga, que convirtió el Mundial de Sudáfrica (insisto, la mayor cita deportiva de nuestra historia) en una pieza más de su programación. En el sentido más peyorativo de esta realidad. Y, así, nos encontramos previas y post-partidos protagonizados por la Esteban, Lidia Lozano, Karmele Marchante, Kiko Hernández, Jorge Javier Vázquez y demás representantes de la más baja calaña televisiva.

Y así, lo que podría haber sido un lavado de cara perfecto para la televisión más denostada de nuestra nación, se convirtió en un emborronamiento masivo ante un país que sólo pudo menear la cabeza diciendo: “Lo sabía”.

Así, el romance Carbonero-Casillas y otros aspectos tan importantes del Mundial (las uñas de Cristiano Ronaldo y sus cabreos, el traje de Beckham…) llevaban lo que era la verdadera información futbolística a un segundo plano. Puede que el hecho de relegar el programa de Paco González a la Siete tuviera la buena intención de llevar más audiencia a la segunda cadena de la casa, pero viendo la programación de la cadena “titular”, la impresión que dieron era la de “aquí no tienes cabida”.

Por eso, lo que no deja de ser una mera anécdota entrañable, como el beso entre Iker y Sara se convierte en información de primer nivel que supone un paso atrás en el periodismo deportivo en general y femenino en particular. Este ha sido el punto culmen, pero ha sido una tónica que ha subyacido a todo el Mundial y que incluso contagió la celebración de Madrid, para escándalo de todos los presentes y los asistentes catódicos.

Lamentablemente, así es nuestra cultura de masas, que se mueve entre lo amarillo y lo rosa. El fútbol, que hace tiempo dejó de ser un mero deporte para convertirse en un fenómeno de masas, no se escapa de eso. Por desgracia para todos los aficionados a los que la vida privada de los futbolistas nos importa literalmente una mierda mientras no afecte a su rendimiento en el campo.

Un ejemplo: fue el amarillismo y el rosismo el que hizo que el año pasado se congregara el equivalente a la ciudad en la que vivo para ver la presentación de Cristiano Ronaldo, para mayor gloria de un personaje que, con buena intención, eso no se duda, ha querido comprar el fútbol a golpe de talonario. Lo mismo que con la de Ibrahimovic en Barcelona, aunque aquí entraba, también, el componente revancha.

El fútbol, repito, ha dejado de ser un mero deporte de masas para ser un fenómeno de masas. Y desde ese momento “la cagamos tía Paca”. El del Mundial sólo ha sido el último episodio de una larga serie que comenzó allá en la segunda mitad de los noventa con una guerra del fútbol que se ha radicalizado en los últimos años y que tanto condiciona nuestro fútbol. En dos aspectos fundamentales: influye enormemente en la economía de los clubs y ha llegado incluso a condicionar el horario en que se deben jugar los partidos.

Esta cultura de masas enturbia el deporte y nos hace perder a todos los aficionados. Sólo hace falta ver la deriva de la prensa deportiva en los últimos años en algunos casos. Al final, cuando el alto nivel se relaje – que puede suceder, nada es para siempre – o se convierta en rutina – no sé que es peor–, generará cansancio y el cansancio desapego. Porque nos han machacado con algo que no es propiamente fútbol, nos lo han vendido como un espectáculo, que lo es, más que como un deporte y lo han convertido en lo que se convierten los espectáculos en este país, en esta cultura: en mera exaltación de una clase que no tiene nada de clase.

Necesitamos una reflexión seria, calmada y pausada, exenta de forofismos, acerca de esto. A todos los niveles: Federación, clubes, liga y prensa. También, por qué no, a nivel político y a nivel de calle. Tenemos que ver qué se hace con los llamados “derechos del fútbol”, a quién se le venden y qué hace ese alguien con ellos.  Porque si no, lo que sí resultará una mera anécdota más, es la bazofia que algunos han hecho con el Mundial.

Pero tenemos que hacer esa misma reflexión no sólo en el nivel del fútbol, sino en el nivel de todos y cada uno de los componentes de la llamada cultura de masas: música, cine… todos. Lo del fútbol ha sido, sólo, la última parada. Tengo miedo de saber qué será lo próximo.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

julio 13th, 2010

Reflexiones post-mundialistas (I): La final

Se acabó el Mundial. Con la macrofiesta de ayer, damos por terminadas las celebraciones oficiales de ese sueño que conseguíamos el pasado domingo rozando ya un lunes que no queríamos que llegase nunca. Y debemos volver de nuevo a la rutina: al trabajo, a la crisis, a los madrugones… – bueno, los que estamos de vacaciones nos podemos dar una tregua en eso – pero con una diferencia respecto al viernes pasado o, incluso, respecto al miércoles: con una enorme sonrisa en la cara que dice “Sí, yo también me siento campeón del mundo”.

Sé que os he dado mucho la vara con el mundial últimamente. Era lo que tocaba emocional y noticiosamente. Ahora que se acabó y vivimos con la resaca – el hecho de estar de vacaciones y no tener que centrarme en casi nada más ayuda a prolongarla – ya estamos en otro momento de la historia. Pero me quedan dos o tres reflexiones que hacer.

La de hoy es sobre el partido en sí. Creo que hay cosas que, aun ganando, tienen que decirse. Y yo no quiero callarme:

  • La Copa del Mundo de Fútbol es el evento deportivo de mayor importancia/relevancia mundial junto con los Juegos Olímpicos. No sólo porque es la máxima expresión del deporte rey sino porque es la perfecta plataforma para extender el fútbol en países en los que todavía es un deporte muy minoritario. En él tiene que darse cita la élite del fútbol, a todos los niveles… y demostrar que lo es y por qué lo es.
  • El partido que vivimos el viernes era un partido que veníamos soñando desde que eramos macaquitos. Yo mismo, tengo lo que en su momento eran unas medias de una equipación de la selección, no sé si del 86 o del 88, que ahora no me quedan más que como unos calcetines, y me los puse para la final. Significaba mucho para nosotros, para todos nosotros. Teníamos una cita con la historia y teníamos que disfrutarla al máximo.
  • Hace años, no muchos, uno escuchaba Holanda – en contexto futbolístico, se entiende – y pensaba directamente en un estilo, el fútbol total. Un equipo diferente, que destacaba sobre toda Europa por un juego alegre, rápido, directo sin caer en el patadón y carrera. Pensaba en varias generaciones de artistas del balón que comienzan con Cruyff y Neskeens y terminan con gente como Van Persie (a pesar de que este Mundial no ha hecho absolutamente nada) o Snejder, pasando por Van Basten, Gullit, Rijkaard, Bergkamp, Koeman

Estas son las tres premisas desde las que más o menos cualquier aficionado español (y, perdonadme la osadía, pero me atrevo a decir que cualquier holandés) se enfrentaba al partido del domingo. Veníamos espoleados, además, por el partidazo del miércoles, en el que, a pesar de ver la peor Alemania del mundial, vimos a dos equipos que querían jugar al fútbol respetando al adversario por encima de todo.

El error de Alemania – todo el mundo lo vio – fue dejar jugar a España. Fue el primer y único equipo que lo hizo en todo el Mundial y eso les costó perder de la forma que perdieron (a pesar de que el marcador fuera sólo 1-0 – ¿por qué todo el mundo critica que España sólo ganó 1-0, 2-1, 2-0?).

Sabíamos que el partido de Holanda, una final, La Final, no iba a ser así. No sólo porque habrían aprendido del error teutón o porque una final siempre es diferente, sino porque Holanda venía siendo el equipo más duro de toda la competición. Pero lo que nos encontramos fue una actuación que superó cualquier previsión… para mal.

Sabían que el único método de llevarse por fin el trofeo a casa era impedir que España se sintiera cómoda con el balón, como le gusta a los nuestros (sus herederos). Como habían hecho antes Chile y Paraguay, Portugal e incluso Suiza y Honduras. Cada uno con sus recursos. Plantarse bien en el campo, cerrar los espacios y, con la contundencia justa, frenar la creación del juego español. Nos pusieron en problemas, ¿recordáis?

Sabíamos que Holanda ya no jugaba a ser Holanda, pero nos quedamos cortos. Habíamos visto el juego duro de los Oranje contra Brasil, contra Uruguay… pero nos quedamos cortos.  En ningún momento salieron a ganar el partido, sino a que España no lo ganara (el matiz, como comprenderéis, cuenta mucho en esta especie de tautología) y para ello quisieron evitar que nuestro centro del campo creara. La misma premisa de siempre, pero aplicada de un modo distinto. Ya no era quitar el balón y cerrar espacios… directamente iban a amedrentar y romper piernas.

Todo con la connivencia de un señor calvo vestido del celta que, en general, acertó en todas las acciones del juego (al señalar las faltas) pero que, empeñado en tener una final tranquila, se equivocó una y otra y otra vez en el aspecto disciplinar. No dio la talla, por valor o por capacidad, y los holandeses – y también nosotros en algún momento – se aprovecharon de ello.

Sin ganas de hacer mucha más sangre, que simplemente quería desahogarme, me pregunto qué sentirá un holandés. Ahora mismo, culpan al árbitro (sic) de la derrota, tanto jugadores y seleccionador, como prensa y aficionados. Todos lo hemos hecho alguna vez: culpar a otro – al árbitro, casi siempre – de nuestros fallos y de nuestras derrotas. Quiero creer que en cuanto se pase el calentón finalístico alguien reflexionará y dirá: “Tampoco nosotros merecimos nada”.

Porque Holanda traicionó a casi 40 años de tradición que le otorgaban la vitola de “el mejor juego de Europa”, posiblemente el mejor equipo (a nivel teórico) después de la Canarinha – que también renunció a su estilo, no con Dunga, sino casi desde el 94 podríamos decir) –, que enamoraba al mundo del fútbol y nos hacía a todos simpatizantes de los Oranje. Se convirtió en un equipo bronco y malencarado. Y convirtió la mayor fiesta del fútbol en un campo de batalla, en un ring de boxeo… o de vale tudo.

Si ese partido lo hubiera hecho… no sé, Argentina o Italia, dos equipos que (con todos mis respetos) nunca renunciaron al juego bronco como parte de su estilo, nadie se llevaría las manos a la cabeza. Nos cabrearíamos pero no nos escandalizaríamos. Pero lo ha hecho la gran Holanda, la Naranja Mecánica que más bien habría que llamar Naranja Amargada ahora mismo.

El fútbol necesita más Holandas, Españas, incluso Alemanias (sobre todo la nueva Alemania, pero también la de siempre) y menos Italias. En este Mundial, como muy bien resaltan los chicos de Diarios de Fútbol, se ha puesto más de manifiesto que nunca que “el estratega mató a la estrella del fútbol”. Por eso creo que  todo aficionado al fútbol, español, holandés, europeo, mundial espera también que, igual que la derrota de Brasil ha servido de reflexión para tratar de volver a su juego (especialmente de cara a su Mundial), la derrota contribuya a que la Oranje deje de ser esa Naranja Amarga y vuelva a ser la Naranja Mecánica con un juego que enamoró al mundo fútbol en el 74 y que rompió y quemó la flecha de Cupido en el 2010.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

julio 12th, 2010

Somos Campeones del Mundo

¿Conocéis esa sensación de cuando no puedes dejar de reír, las lágrimas afloran en los ojos y te pones rojo como un tomate de la emoción? Pues eso. Así es como me siento hoy. Y me encanta. Y no sabes qué decir. Y no sabes qué hacer. Como Camacho ayer.

Porque hoy es el día con el que habíamos soñado desde siempre. Cardeñosa, el desastre del 82, los penaltis de Bélgica, Yugoslavia, Tasotti, la cantada de Zubi, el puto egipcio, los jubilados… Todo eso es ya pasado. Hoy, y hasta dentro de cuatro años como mínimo, tendremos el orgullo de decir SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO.

Pensaba hablar del partido, pero eso me llevaría a enervarme como me enervé esta mañana en Twitter hablando del lado oscuro de una final que sufrimos más que disfrutamos. No, hoy no. Mañana, si cabe, o pasado. Yo que sé. O nunca. Hoy es el día para llorar de alegría. De rabia. De ilusión. Para emocionarse como tontos y quedarse con la sonrisa en la boca porque sí. El día de que se te ponga cara de bobo con el beso de Casillas, de reír y llorar sin control con las narraciones del partido… y de disfrutar.

Por que sí. Porque es verdad. De verdad de la buena.

¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO!

julio 9th, 2010

Sonrisas y lágrimas… y toda la vida en torno a un balón

El otro día se me ocurrían un montón de cosas que preguntar en esta ventanita acerca de la Selección y el Mundial para entablar un poco de conversación con los que estáis ahí al pie del cañón leyendo mis rayadas mentales día tras día. A medida que el tiempo iba pasando y las cosas se iban sucediendo: el pase a cuartos, a semis, a la final, las reacciones… más y más preguntas se me venían a la cabeza. Todas fruto de un hecho innegable: nuestra selección está haciendo historia. Y una historia de las buenas.

Como posiblemente le haya ocurrido a muchos, me ha hecho echar la vista atrás y pensar en tantos y tantos momentos “históricos” que he vivido con esta “tontería” que llamamos fútbol y que tantas pasiones levanta. Será nostalgia, sentimiento, forofismo o lo que sea… pero es lo que estoy viviendo ahora mismo.

Levantaba el otro día la liebre un RT de Carlos Martínez (el del Plus) que decía algo así: “¿Cual es tu primer recuerdo de la seleccion? Por suerte yo con 16 son muy pocos malos y muchos buenos! SOÑAMOS CON ESE DIA 11!” y me devolvía a aquella frase que soltaba yo ayer y que decía que, igual que mis “precursores” en el deportivismo podrían tener envidia de mi generación por haber conocido directamente las mieles del Superdepor, yo tenía la envidia de esta generación que a despertado al fútbol en estos últimos tres años y ha visto esto tan grande que están haciendo estos chavales.

Pero también decía que lo vivido y lo sufrido, al igual que mis mayores tampoco harían, seguramente, no lo cambiaba por nada del mundo. Todo eso es lo que le da mayor sentido y mayor grandeza a esto. Y es en “todo eso” en lo que me puse a pensar un buen rato anoche. read more »

julio 8th, 2010

Haciendo historia

No sé qué decir. No me salen las palabras. Ayer España jugó el partido perfecto contra la selección perfecta y se coló con todo derecho en la final de un Mundial. Ha pasado más de medio día y aún no termino de creérmelo. Porque es verdad, no es un sueño. ¡Estamos en la final del Mundial!

España ha dado una lección de fútbol a la selección que mejor fútbol había demostrado hasta ayer a las 20:30 horas. Pero tampoco fue un partido fácil. Era Alemania, no una broma. Nos metió varios sustitos que no llegaron a nada gracias a un centro de la defensa imperial y a un Iker bendito y  demostró por qué todo el mundo consideraba que la de ayer era la final anticipada. Qué bien y qué rápido sube el balón esta Alemania. Por eso el partido de ayer tiene más méritos

Aunque Alemania se sacó del medio magistralmente de encima a selecciones del nombre de Inglaterra y Argentina no había tenido rivales tan bien plantados en el campo como fueron Paraguay, China o incluso Portugal para la Armada – todo hay que decirlo – todos sabíamos del potencial de esa selección. Sin embargo, como muchos vaticinamos, España demostró que, en cuanto le dejan espacio, por mínimo que sea, hace maravillas y jugó ayer su partido más cómodo.

Un 10 a Del Bosque que se arriesgó (mediáticamente, no futbolísticamente) al meter a Pedrito, a quien, según algunos, el partido le venía grande. Lo cierto es que el inesperado cambio fue la pieza que faltaba. Pedrito fue, a mi modo de ver, la estrella del partido. Xavi, Iniesta y Pedrito hicieron estragos entre líneas, aunque sería injusto destacar a nadie en especial, porque todos estuvieron inmensos.

Pero no quería hablar del partido de ayer, sino de su significado. Porque lo bonito y lo grande de lo que estos chavales hicieron ayer cobra más sentido y más entidad cuando lo vemos en la perspectiva que nos ofrece la historia. Una historia que, como solemos decir, nos debía una. Podríamos enumerar una tras una las decepciones que nos había dado la historia, desde Italia ’38 hasta Alemania ’06, con las solas excepciones de los goles de Zarra en el 50 y Marcelino en el 64… y la final del Parque de los Príncipes en el 84. Y seguramente nos olvidáramos de alguna. Esta generación nos ha reconciliado con la historia.

Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros tíos, muchos de los cuales no han llegado quizás a ver esto, sufrieron todos esos males que antes me negué a enumerar. Yo desperté a la Selección y al Mundial con el codazo de Tassotti. La historia posterior todos la conocemos: Nigeria, Al Gandul, Francia… Tantas y tantas esperanzas frustradas dan más sentido a lo que pasó ayer.

Igual que mi generación de deportivistas nacimos al fútbol directamente en la época del Superdépor y nos ahorramos los oscuros años ochenta y los sufrimientos de las promociones y lo que nos costó el ascenso, provocando la “envidia” de nuestros mayores, la generación de mis primos pequeños tienen la suerte de nacer al fútbol internacional con esta selección. Y me dan envidia, aunque no lo cambiaría por nada. La alegría es mayor sabiendo de donde venimos.

Una selección que juega tan bien que ha sido capaz de impulsar un cambio de estilo en la perenne selección alemana. Una selección que pasará a la historia marcando una época como la Canarinha entre los 60 y los 90, como el Equipo de Oro húngaro de los 50 con Puskas como estandarte, como la URSS de Yashin, como la Mannschaft de Beckenbauer y Müller o la de Mathaus, Klinnsmann, Voller y compañía, o como la Naranja Mecánica de Cruyff y Neskeens, o de Van Basten, o de Bergkamp, Kluivert, los De Boer…

Muchos de estos conjuntos no sellaron su historia con un título – baste pensar en Hungría, en Holanda, en la Portugal de Eusebio, en la Brasil de Sócrates, Falcao y Zico – y, aún así, están más en la memoria de muchos que las aburridas Italias tetracampeonas y otros equipos que vencieron “pese a”.

Precisamente contra Holanda, una de esas selecciones que marcaron época, nos jugaremos el domingo el entrar finalmente en ese club exclusivo de selecciones campeonas del Mundo en el que sólo hay siete nombres: Uruguay (’30 y ’50), Italia (’34, ’38, ’82, ’06), Alemania (’54, ’74, ’90), Brasil (’58, ’62, ’70, ’94, ’02) Inglaterra (’66), Argentina (’78 y ’86) y Francia (’98). Gane quien gane hará historia: será el primer Mundial para cualquiera de los dos y será la primera europea que gane un Mundial jugado fuera de Europa (la segunda selección, después de Brasil ’62 y ’02 que lo gane fuera de su continente).

Pero es más que eso. De alguna forma, se enfrentan dos sistemas de juego que son “primos” entre sí. Por un lado, Holanda sigue llevando la marca de la Naranja Mecánica, aunque ha renunciado al estilo que la hizo famosa, admirada y temible durante generaciones, el fútbol total que la generación Cruyff hizo famoso y que continuaron los Gullit, Rijkaard, Van Basten, Bergkamp. No, esta Holanda no es aquella Holanda. Por el otro lado, es innegable que el juego Made in Spain bebe del cruyffismo que se implantó en Barcelona desde principios de los 90 y que ha dado a luz a una generación de jugadores que ha florecido ahora.

Un equipo que ha renunciado a la Naranja Mecánica contra un equipo que ha heredado su espíritu. Y el fútbol le debe una a la Naranja Mecánica desde el 74, eso lo tenemos claro muchos, pero se le debe al juego, no al nombre. Y el fútbol le debe una a esta generación de oro que ya ha ganado 8 Grand Slams de Tenis, 2 NBAs, un Mundobasket y un Eurobasket, varios Tours, varios títulos internacionales de Fútbol Sala, en Hockey, en Balonmano… Falta el colofón final del Mundial de Fútbol.

Por eso, aunque ya hemos hecho historia clasificándonos para la final y cerrar nuestra mejor clasificación en un Mundial de Fútbol que antes era el cuarto puesto de Brasil ’50, aún seguimos soñando y aún mantenemos una sola esperanza: disfrutar de esta España un partido más. El domingo… ¡España entera se va de borrachera!

Posiblemente esta entrada no tenga mucho sentido. A lo mejor peca de forofista o de sentimentalista o de inconexa o de… Me importa más bien poco. España va a jugar una final de un Mundial y eso es justificación suficiente.

julio 4th, 2010

Españoles: la maldición ha muerto

Hoy el ambiente futbolero en España es distinto. Como lo fue aquella mañana del 23 de Junio del 2008. Una mañana distinta, diferente… bendecida, si me permitís, en contraste con lo que durante mucho tiempo consideramos una verdadera maldición: hemos pasado de los cuartos en un Mundial. Ya casi nos podemos morir tranquilos.

Y como se trataba de romper una maldición, el partido de ayer fue una gesta épica. Un partido de esos que te hacen sudar sólo de verlo. Vibrante, emocionante, tenso, loco por momentos, sobre todo en los cinco minutos de la segunda parte en los que se lanzaron 3 penaltis y sólo uno entró pese a ser anulado a posteriori. Un partido de mucha presión, sobre todo psicológica.

Pero también un partido muy táctico. Paraguay hizo un partido inmenso, planteando su juego, regalándole el balón a España y esperando para salir en rápidos contraataques con balones a la espalda de los defensas, ganando ese combate en alguna ocasión – especialmente el gol bien anulado a Valdez hacia el final de la primera parte.

Aunque no vi un juego muy brillante por parte de la selección, con una primera parte muy espesa en la que, aunque se veía que se intentaba jugar a “marear el balón” y a mover a la defensa guaraní para cansarla siguiendo el estilo de juego que nos hizo subir a lo más alto en Viena aquel verano fabuloso, también se veía como la prisa (menor que en otros partidos, pero ahí) nos iba conduciendo hacia un fútbol más directo, de balones largos, al que nuestros jugadores no están tan acostumbrados (a excepción de Alonso y de Torres, quizás).

Salimos a la segunda parte mordiendo un pelín más arriba, lo que hizo un poco más de daño a los medios sudamericanos, que aún así no renunciaron a su juego y nos dieron más de un susto. Del Bosque supo leer bien el partido como ya hizo con Portugal e introdujo dos cambios que a la postre serían decisivos. Renunciando al sistema dio entrada primero a Cesc por Torres, aumentando así la velocidad del balón, volviendo a él aunque intercambiando las posiciones, hizo un cambio muy valiente sustituyendo a Xabi Alonso para dar entrada a Pedrito.

Entre medias de los cambios se concentró casi toda la chicha. Piqué agarrando en un corner a Cardozo nos puso los pelos de gallina a todos; pero como este chaval tiene flor, el mismo Cardozo envió un balón muy blandito a las manos de Casillas. En el contraataque posterior, Villa se interna en el área y Alcaraz le derriba. Penalti. Alonso lo tira y marca, pero un jugador español estaba en el área antes de tiempo. Se repite. Lo falla. En el rechace hay un penalti clamoroso a Cesc que, además, debería haber supuesto la expulsión de Justo Villar (el portero paraguayo), pero no se pita nada.

Así, con el corazón en un puño y espoleados por lo que pudo ser y no fue, España se fue sintiendo más cómoda a medida que el balón iba ganando velocidad y con un Iniesta sublime que se siente mucho más cómodo, infinitamente más cómodo, arrancando desde la izquierda que desde la derecha, donde se empeña en situarlo Del Bosque. Entro Pedrito y el subidón de juego se asentó.

Y así llegó el gol. En una jugada magnífica de Iniesta por el centro que deja un balón franco a Pedrito que se estrelló en el palo y cuyo rechace lo aprovechó el de siempre, el futuro pichichi y MVP del mundial, David Villa, para (con otros dos palos incluídos, que sin tensión no podíamos quedar) enviar el balón al interior de la portería guaraní.

Con el 1-0 pudimos meter algún otro gol más… y también los paraguayos pudieron meter su golito y forzar la prórroga en una doble jugada en la que Casillas no consiguió blocar a la primera para realizar un paradón en el segundo remate. Y así, en un intercambio de golpes más hispano que guaraní, con un Sergio Ramos vendado por una patada en la cara de Santana y con Marchena en el campo por Puyol – lesionado, pero no de gravedad –, España terminó durmiendo la pelota hasta el minuto 93 y se metió en Semis.

Lo mejor que deja el partido, más allá de la clasificación es, a mi modo de ver, la confirmación de la evolución a más de la Armada. Cuando conseguimos crear los espacios, somos imparables y eso con Alemania se va a notar más. Y esa recuperación va de la mano de la recuperación de la columna vertebral de la selección. Piqué, Busquets y Villa ya estaban. Iniesta y Xavi se unieron contra Portugal. Hoy apareció San Iker. Y van a más. Y ya nos quedamos hasta el 10. Y se puede soñar con el 11 y más allá.

Contra Alemania, no nos engañemos, será un partido complicado. Es la selección que mejor ha jugado de todo el Mundial. Pero llegan sin Müller y, nosotros, venimos en progresión ascendente con todo el equipo preparado. No es Paraguay, no es Chile, no es Suiza, no es Honduras, no es Portugal. La sola entidad del rival nos hace crecernos, pero, además, es un equipo al que le gusta jugar y que, por lo mismo, va a dejar unos espacios que no hemos tenido hasta ahora.

En resumen, una vez más, se puede soñar.

junio 30th, 2010

Una vida extra para la Armada


Foto: Marca.com

Un solitario gol de Villa nos sirvió anoche para decir adiós a nuestros vecinos del suroeste ibérico en quizás el que fue, por fases, el mejor partido de la selección a todos los niveles aunque en otros momentos nos enzarzamos en un correcalles en el que teníamos más que perder de lo que podíamos ganar.

En el balance positivo, hay que destacar, sobre todo, que la Armada volvió por el camino por el que todos queríamos verla jugar al comienzo de este Mundial. Toque, sin prisas, mareando a las defensas… Con carencias, sí; con poca velocidad, también; pero hemos tocado y eso es importante. Parte del mérito lo tienen los tres del centro del campo, que ayer funcionaron por primera vez en los cuatro partidos que llevamos como queríamos verlos funcionar. Enorme mundial que está haciendo Busquets a la chita callando, los Xa(b)vis comienzan a carburar juntos. Y otra parte grande del mérito de ayer lo tiene el enorme estado de forma de Villa 4 partidos, 4 goles. Lo dije el otro día y me reafirmo: el Guaje pinta pichichi.

También en el lado positivo de la balanza hay que señalar a Del Bosque, que ayer estuvo muy acertado con los cambios. O, mejor dicho, con el cambio, que Pedrito y Marchena fueron los típicos cambios de perder tiempo al final del partido… (bueno, y para invocar el Efecto Marchena, por si acaso). Manuls y el twitter son testigos de que critiqué el cambio en su momento. Meter a Llorente en el 58 parecía insistir en el correcalles en el que venía convirtiéndose el partido. Pero no. Apenas entrar, el Rey León casi marca y, de paso, abrió los espacios necesarios que requiere Villa para tirar sus diagonales. Perfecto el de San Mamés.

En el balance negativo: Torres sigue sin marcar. Muchos pensábamos que ayer sería su partido, pero no. Misteriosamente, insistió en escorarse una y otra vez en la derecha, anulándose a sí mismo y a ese otro juego que lo hace tan valioso en el esquema de la Selección: el abrirle huecos al Guaje. En la banda, no fijaba centrales, le cortaba el paso a un Ramos que sigue insistiendo en jugar de extremo y no de central, y descolocaba a Iniesta que, con el partido convertido en un correcalles apenas se le vio.

Y en el balance negativo, también, la paupérrima actuación de Casillas en el Mundial que, sin embargo, está pasando totalmente desapercibida para la prensa. El Capitán, San Iker, el hombre que nos llevó en volandas hasta Viena hizo ayer justamente dos años, no está fino. Basta de echarle la culpa al balón, porque no sólo fueron los dos tiros lejanos de ayer que pretendió atajar creyéndose Rafa Pascual, también nos ha dejado un recital de salidas en las que no nos colaron un gol como el de Villa a Paraguay de milagro milagrito.

La inseguridad de Casillas transmite inseguridad a los demás. Es la dinámica habitual de un equipo. Un portero da confianza a la defensa, la defensa al centro del campo y así se crea un sistema defensivo compacto y seguro. Si el portero no está fino, genera dudas y esas dudas se transmiten como un cáncer. Y se está viendo. No es cosa del Mundial. Probablemente Iker haya firmado su peor temporada en años.

Misteriosamente, contra Torres sí se cargan las tintas, pero contra Iker no. Cuando alguien se atreve a criticarlo siempre dice “pero un cambio sería traumático”. Eso como mucho. Hablo, en cualquier caso, de la prensa deportiva (que es la que ejerce presión, al fin y al cabo); en los blogs es otra historia. ¿Será el efecto Carbonero? No lo creo. ¿Será el balón? Lo cierto es que el Jabulani es la gran excusa para los porteros en este Mundial, pero, como digo, no son sólo los tiros lejanos lo que están causando problemas a Iker.

Yo ponía a Reina contra Paraguay. ¿Que es arriesgado y desestabiliza un cambio como ese? Puede que sí. Puede que ya sea tarde. Pero creo que entrar en los tres partidos decisivos con dudas atrás es mucho peor y Paraguay, que tiene a Santa Cruz en baja forma y viene sin su goleador estrella, es un buen momento para probar.

Como final, un par de pildorillas:

  • Voy a corregir mi pronóstico. Veo a Alemania semifinalista.
  • Cristiano ayer se reivindicó… como lo mal compañero y mala persona que es. No sólo no aportó nada al equipo, cruzó todo el campo para “robarle” una falta a un compañero (que después desperdiciaría), sino que incluso restó
  • Si el gol es en orsai (que está el mundo dividido entre lusoparlantes e hispanohablantes) y llevamos dos expulsiones a la espalda que no fueron, ¿somos un equipo grande?

¿Qué opinas tú? ¿Te gustó España ayer? ¿Casillas o Reina? ¿Torres? ¿Es orsai o no?

junio 26th, 2010

El fin de la primera fase II (El análisis en pildorillas)

Se acabó, ahora ya sí, la primera fase. Voy a dejar mis impresiones:

  • Vaya primera fase aburrida. No por los resultados, por los partidos. Ni uno decente.
  • El fútbol suele hacer justicia. A Italia algún día tendría que dejar de valerle la racanería.
  • Sólo Argentina ha demostrado algo en el mundial.
  • África ha caído, ojo a Asia.
  • El ridículo de Francia ha sido lo más divertido de la primera fase.
  • Francia ha caído, Italia ha caído, Inglaterra no juega, Alemania es muy irregular, Holanda está muy blandita, España no toca, Portugal no brilla… ¿Dónde está la vieja Europa?
  • Tenía yo miedo de que el partido de ayer me jodiera el análisis, por ventajista o por eufórico. No lo ha hecho. Pasamos. Jugando el peor partido de la primera fase. Pero pasamos.
  • Tuvimos 15 minutos de fútbol en las botas, pero nos comió un equipo con 10 que tiró la toalla a la mitad de la segunda parte.
  • Xavi está muy solo y muy arriba.
  • Del Bosque no sabe manejar los cambios. Ayer lo demostró otra vez.
  • Casillas no está. Tampoco lo va a quitar (cosas de la presión mediática). Pero Casillas no está.
  • Cesc está para jugar de titular.
  • Iniesta es un Dios del fútbol.
  • Villa acaba de pichichi del mundial… si no al tiempo.
  • Reina, Ramos, Piqué, Puyol, Capdevilla, Busquets, Xavi, Cesc, Iniesta, Torres, Villa
  • El cuadro de enfrente: (Uruguay-Corea del Sur x USA-Ghana) x (Holanda-Eslovaquia x Brasil-Chile)
  • El nuestro: (Argentina-México x Alemania-Inglaterra) x (Paraguay-Japón x España-Portugal)
  • Portugal, Japón, Argentina, Holanda.

Ahí lo dejo