Classic Doctor Who XIII (S02A5: The Web Planet)

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Habitualmente, al hablar de la ciencia ficción, asumimos que los extraterrestres tienen forma más o menos humanoide – ya nos hemos encontrado a varios de estos – como si fueran producto de una línea evolutiva algo parecida a la nuestra. La otra opción habitual es que tengan pinta reptiliana-anfibia como ocurre, por ejemplo, con el Xenomorfo de Alien, o como ocurría en cierto sentido con los Sensoritas. O mamíferos, como Chewbacca.

Pero, ¿y si fueran los insectos los que evolucionaran hasta dar lugar a vida inteligente? Esa es la línea que ha seguido el devenir de la biología en el planeta Vortis. Así nacieron los Optera, los Menoptera y los Zarbi. Los primeros semejan el estado larval de los segundos, por así decirlo, de aspecto abejoide. Los últimos, son hormigas gigantes y malvadas. En medio de este panorama, aterrizará el Doctor en su Tardis. Leer más…

Classic Doctor Who XII (S02A4: The Romans)

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¡Roma! O mejor dicho, una villa al norte de la Urbe. Ese ha sido el destino “vacacional” de nuestros aventureros espacio-temporales. Y un mes después, todavía no se han metido en ningún lío. Al fin pueden descansar de todas sus correrías, que desde que hubieran salido de aquel almacén londinense pocas oportunidades habían tenido. ¿Y qué mejor lugar de descanso que disfrutar de todas las comodidades de los grandes patricios romanos?

Es el verano del año 64, para más datos, así que muchos ya podréis suponer cuál será la peripecia que convierta estos días de descanso en algo digno de ocupar cuatro capítulos. Efectivamente: asistiremos como testigos al Gran Incendio de Roma, conoceremos a Nerón y… nos mezclaremos un poco con las intrigas de la corte del Palatino. Conocemos la historia… o creíamos conocerla. Leer más…

La gran adaptación que esperábamos

Muchas veces, cuando alguien me pregunta qué puede leer, que tampoco son muchas, uno de los libros que siempre suelo recomendar, porque a mí me encantó, es Los Pilares de la Tierra. Y muchas veces he comentado que cuando lo leía uno casi podía ver la adaptación cinemátográfica de este pedazo de historia salida de la pluma de Ken Follet. Por eso, podríamos decir que la miniserie que está emitiendo Starz era algo muy esperado desde hacía mucho tiempo.

Por otra parte, cuando doy una recomendación como esta, le digo siempre que Los Pilares es una novela a la que hay que darle más o menos cien páginas para que comience a enganchar. Más o menos hasta que Tom llega a Kingsbridge. Más o menos, porque luego depende de cada cual. Lo digo porque a mí me costó arrancar y, como a mí, conozco a varios. Incluso a algún “cobarde” que lo dejó a medias.

Es cierto, en muchas partes, la novela tiene un ritmo lento y poco atrayente que, a medida que uno se zambulle y se deja empapar de la historia se hace menos “molesto” de lo que se hace al principio. Y eso, a mi modo de ver, suponía un gran handicap para su posible adaptación cinematográfica. Televisiva, ahora mismo. Di tú que en antena el tiempo es oro y eso lleva a quitar algo de paja, pero… aún así.

Con todo esto, la adaptación de Starz me está sorprendiendo muy pero que muy gratamente. A todos los niveles: narrativo, artístico, de casting… Vamos, que la están clavando a todos los niveles en otra de esas grandes sorpresas que me he llevado este verano a nivel de series. Porque no renuncian a nada o a casi nada de lo que aparece en la novela. A ninguna de las tramas. Ni siquiera a ninguna de las subtramas. Y lo hacen sin insistir más de lo debido en los posibles elementos morbosos que hay ya en la novela y en los que siempre les gusta insistir a los guionistas televisivos, como podría ser la figura de Ellen o los tejemanejes de Waleran.

Como mayor acierto, creo que el personaje de Jack, tan difícil cuando uno lee la novela, está más que logrado. Al igual que la familia Hamleigh, otra de esas secundarias piezas clave que trae el relato de Follet. Supongo que la presencia del propio autor entre el equipo de consultores de la serie ha sido fundamental.

Cuatro la comienza a emitir en Septiembre, coincidiendo, más o menos, con el final de emisión de esta miniserie de ocho capítulos en Starz. Si aún no la has visto, es una gran oportunidad, aunque yo te recomiendo que te atrevas y la veas en versión original. No sólo por no arriesgarse a un mal doblaje (uno más), sino porque las voces originales de los actores son parte esencial de sus personajes.

Llevamos 6 capitulazos. Quedan 2. Y la pregunta de si tendremos a la hermana menor, Un mundo sin fin, transportada también al formato miniserie el año que viene. Si lo hacen así, sí. Aunque esa sí que tiene todas las papeletas para levantar polémica. Y quien la haya leído, lo entenderá.

Reinventando a un clásico

Hoy comenzamos la semana con series, y no con el Doctor Who, para variar un poco, aunque supongo que tampoco me he salido mucho de la órbita de la serie británica. Primero, porque voy a hablar de otra serie británica y segundo, porque tiene muchos puntos en común con aquella. Pero bueno, es un paso.

Cuando era joven (más joven) y el internete todavía no me había corrompido del todo, leía. Leía mucho (aún lo hago, no temáis, pero no a semejante ratio). Devoraba los libros a un ritmo insano y casi perjudicial. El mismo al que hoy en día devoro series, prácticamente y sobre el que Manuls me ha advertido alguna vez. Y entre mis libros favoritos estaban los de aventuras, como a cualquier adolescente, supongo, y los libros de Sherlock Holmes.

Era un chaval cuando leí mi primer libro del archiconocidísimo detective inglés y me cautivó desde el primer momento. Ajeno era yo a todas las connotaciones y a la leyenda del personaje, aunque creo que muchos de los clichés que se le han cargado encima son pura visión anacrónica de la novela. Por eso, porque es un personaje al que le tengo tanto “cariño”, soy bastante prudente cuando se tratan de las adaptaciones.

Las he visto de todos los colores. Siempre que echaban alguna de las películas o de los capítulos de la serie clásica, me solía quedar delante del televisor, aún cuando ya me conociera el final. Las había buenas y malas. Y por supuesto está el estropicio que hicieron con Sherlock Holmes en la película del año pasado. Que le robaron todo… el aura victoriana para convertirlo en un héroe hollywoodiense de medio-pelo.

Lo reconozco, la Inglaterra victoriana, tenebrosa, puritana, sofisticada… me encanta como escenario para casi cualquier tipo de historia y me parece que la película lo traicionó casi completamente. Y me parece que es esencial al personaje de Holmes, por eso cuando leí que la BBC planteaba realizar una serie actualizada de las “aventuras” del famoso detective yo lo tomé con bastante prudencia.

Luego leí que el encargado de traer a Sherlock, Watson, Moriarti, la señorita Irene Adler y demás familia al siglo XXI sería nada más que Steven Moffat, el hombre que está detrás del Doctor Who, mi nueva obsesión. Eso, por lo menos, se merecía una oportunidad. Una oportunidad que no me arrepiento de darle.

Moffat nos ha traído una revisión fresca y moderna, pero fiel a los paradigmas de las novelas de Conan Doyle. Ha sabido transportar, de una forma magistral, los conceptos propios de las novelas victorianas al Londres contemporáneo. Nuestro detective ya no se droga, ahora simplemente se chuta nicotina a través de parches para “clarificar su pensamiento”. Y, sí, sigue manteniendo sus malos hábitos y sus pocas capacidades sociales.

Watson (Martin Freeman) por su parte, sigue siendo un médico del ejército retirado por culpa de una herida en Afganistán, pero ya no en la guerra de finales del XIX, sino en la que aún hoy arrastramos. Y ya no escribe las aventuras de su compañero en forma de sus memorias… ahora lo hace en un blog.

Y, además, Moffat ha sabido añadirle los ingredientes propios de su imaginería, hasta el punto de traernos a un Sherlock Holmes que tiene ciertos dejes que nos recuerdan al Doctor. No muchos, en cualquier caso, pero suficientes. Incluso Benedict Cumberbartch, que encarna al antisocial detective, tiene cierto parecido físico a Matt Smith, el actual Doctor (el primero desde que Moffat se ha hecho con el control total de la veterana serie).

Con todos estos ingredientes, Sherlock se ha convertido en mi serie del verano, junto con la genial adaptación de Los Pilares de la Tierra, de la que hablaré en otro momento. Afortunadamente nos la han renovado para otro año más y así sabremos que podremos ir disfrutando más y más de esta deliciosa revisión.

Eso sí, una “pega” que le encuentro. Los tres capítulos de los que consta esta primera temporada duran no 40, ni 50 minutos sino 90… lo que me descoloca completamente los horarios de ver series, que los tengo yo configurados de 45 en 45 minutos. Bendito problema.

PD: El mes que viene si Dios quiere me iré a Londres. Prometo una foto frente al 221B de Baker Street

Classic Doctor Who XI (S2A3: The Rescue)

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¿Quién ocupará el lugar de Susan? ¿Qué ocurrirá con el Doctor y sus amigos? ¿Cómo les afectará la ocupación Dalek de la Tierra? Seguramente te hayan quedado muchas de estas preguntas después de la saga anterior. También a mí. Y para ello está este nuevo arco, muy corto (sólo dos capítulos), que tiene como única intención reubicarnos después de los traumáticos eventos del episodio anterior.

Conoceremos a una nueva acompañante del Doctor, Vicki (Maureen Green), pero antes de que se una a la tripulación de la Tardis (o, como ella misma dirá más adelante, se convierta en pasajera de la Tardis, ya que el único tripulante es el Doctor) aún tendrán que darse una serie de circunstancias que se irán desarrollando a lo largo de esta saga, tranquila, corta y sin complicaciones pero que, aún así, tiene mucho más que aportarnos que la primera y aburrida Planet of Giants. Leer más…

Classic Doctor Who IX (S02A1: Planet of Giants)

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Comenzamos la segunda temporada de los episodios clásicos del Doctor Who con una saga corta, bastante pobre, que apenas tiene contenido, sobre todo si lo comparamos con el vertiginoso final de la anterior, en el que vimos como nuestros amigos se las veían y se las deseaban para sobrevivir en la Revolución Francesa. Y nos quedamos con la duda: ¿volverán a casa Ian y Bárbara?

Esa es la intención del Doctor en un primer momento: dejarlos en su casa. Pero, como siempre, no todo saldrá bien. Los circuitos de la TARDIS siguen necesitando una reparación y, hasta entonces, no serán capaces de actuar con la precisión necesaria, como averiguaremos un par de arcos más adelante. Pero bueno, por primera vez, volveremos, sí, a la Inglaterra de la década de los Sesenta. Leer más…

Classic Doctor Who VIII (S1A8: The Reign of Terror – Season Finale)

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Si os acordáis, allá antes des este no muy involuntario parón estival en el que incurrí por las últimas semanas, habíamos dejado al Doctor con una dura amenaza hacia sus acompañantes humanos después de un no muy afortunado comentario de Ian al final de la aventura con los Sensoritas en el séptimo arco de la Primera Temporada. Una temporada que, precisamente, acaba con este episodio al que toca referirnos ahora. Y el episodio comienza con el Doctor dispuesto a cumplir esa amenaza: poner punto y final al viaje de Ian y Barbara en la Tardis. Sin embargo, por suerte o por desgracia, los circuitos de la TARDIS siguen sin estar al cien por cien y no aterrizan en la Inglaterra de los sesenta, sino cerca de París, allá por finales de Julio del 94… de 1794. En otras palabras, nuestros héroes tienen el gran honor de aterrizar en uno de los periodos más convulsos de la historia europea reciente: en la Revolución Francesa y asistir a uno de sus episodios más oscuros, el fin del periodo del Terror, que da nombre al episodio. Leer más…

Classic Doctor Who VII (S1A7: The Sensorites)

Después de viajar una vez más al pasado, a la época azteca esta vez, es el momento de emprender, por fin, nuestro primer viaje oficial al futuro. Y digo “oficial” porque, aunque las tramas terrestres podemos ubicarlas temporalmente, no ocurre así con las que ocurrían en Skaro y en Marinus. Así pues, nuestra visita a la Sensosfera (así se llama el nuevo escenario) es la primera vez que viajamos al futuro.

Y será la primera vez que veamos cara a cara a unos extraterrestres. No a los Daleks protegidos en sus carcasas metálicas o a los Voord dentro de sus trajes de neopreno. A los Sensoritas que dan título al arco los veremos sin mediación alguna. Serán, además, los primeros alienígenas pacíficos con los que nos encontremos como espectadores del Doctor. Bueno, no exactamente… pero para aclarar esto todavía hay que andar mucho. Leer más…

Classic Doctor Who VI (S1A6: The Aztecs)

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Como ya anticipaba en el post del domingo pasado, el sexto arco de esta primera temporada nos devuelve al pasado, a la América precolombina, para lidiar con los aztecas. Pero es mucho más que eso ya que, por primera vez en lo que llevamos de serie, se afronta de forma directa la primera regla de los viajes en el tiempo.

¿La primera regla de qué? Basta con haber visto unos pocos minutos de Regreso al Futuro para saberlo. Lo más básico de viajar en el tiempo, especialmente cuando viajamos al pasado, es la no-intervención. Hay que procurar no desestabilizar el curso del tiempo, no vaya a ser que nos encontremos con cosas extrañas cuando regresemos a “lo normal”… o que incluso no exista más “lo normal”.

Es un principio que había venido sosteniendo el Doctor en los arcos anteriores, y veíamos que hasta ahora el grupo de protagonistas siempre se veían obligados a participar en aquellos eventos a raíz de circunstancias extraordinarias: el secuestro de los trogloditas, el enlace de fluido, la avería y la confiscación de la TARDIS, el campo de fuerza de Arbitan… Con Barbara al frente, los acompañantes del Doctor lo pondrán a prueba. Leer más…

Classic Doctor Who V (S1A5: The Keys of Marinus)

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Después de una trama tan complicada como la que nos regaló Marco Polo, hay quien podría pensar que es momento de relajarse, tomar aire y pasar a una serie un poco más de transición, pero eso no era lo que tenían metido en la cabeza los guionistas de esta primera temporada del Doctor Who. The Keys of Marinus, así se llama esta nueva entrega no llega a la altura de su predecesora en cuanto a complicación, pero supera por completo a las tres primeras.

En esta quinta trama de las aventuras del Doctor volvemos a visitar otro planeta extraterrestre, pero nos queda la misma duda que se planteaba Marco Polo al final del arco anterior. ¿En el pasado? ¿En el futuro? Como ocurrió ya en el momento en el que llegamos a Skaro en busca de los Dalek, aquí tampoco nos solucionan la duda (si es que alguno pudiera planteársela) de si el planeta Marinus lo visitamos en el futuro o en el pasado. Leer más…

Classic Doctor Who IV (S1A4: Marco Polo)

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El otro día terminé el post con una pequeña mentirijilla. Os emplacé para un arco bajo el nombre de The Roof of the world cuando, en realidad, tiene otro nombre. El nombre del personaje histórico en torno al cual gira toda la historia: Marco Polo, el genial explorador veneciano de finales del s. XIII y comienzos del s. XIV. Así que este, descontando el primer arco en el que se viaja a la prehistoria (pero a una prehistoria algo ficticia), es la primera trama realmente histórica a la que nos enfrentamos en nuestro visionado de Doctor Who.

Antes de empezar, una advertencia: En la historia de la televisión británica de la época hay siempre que tener en cuenta un hecho. Llegado un momento, en los setenta, la BBC decidió grabar encima de las cintas que ya tenía para, de este modo, ahorrar costes y espacio de archivo. Así, hay capítulos originales de, por ejemplo, el Monty Python Flying Circus que se han perdido para siempre. Con el Doctor Who ocurre lo mismo y este es el primer, aunque no el único, caso con el que nos encontraremos con capítulos reconstruidos.

Afortunadamente para nosotros, el audio sí se conservó y Marco Polo era una de los rodajes más fotografiados de la serie, lo que permitió a los editores de las posteriores colecciones realizar un montaje que va entre la radionovela y la fotonovela introducido por Mark Eden, el actor que da vida al intrépido veneciano. Así que vayámonos al techo del mundo, a la Llanura de Pamir, porque allí es donde el camino del explorador se cruza con nuestros cuatro compañeros. Leer más…

Reflexiones Post-Mundialistas (II): Los medios

Segunda reflexión post-mundialista. En este caso es sobre el trabajo de los medios de comunicación alrededor del Campeonato del Mundo, en general, pero que no es otra cosa que síntoma de una tendencia que se está generalizando en la televisión (creo que es un fenómeno especialmente televisivo) no sólo deportiva sino a todos los niveles.

Antes que nada, quiero decir, para que no se quede en el tintero que los dos equipos que se mandaron a Sudáfrica, tanto el de Cuatro/Canal +, que ya nos tenía acostumbrados a una información deportiva distinta, con una altísima calidad, como el de Telecinco, a pesar del ínclito JJ – un periodista que, como me ocurre con Lobato, tengo la impresión de que está más hecho para el informativo que para estar al pie de la noticia –, hicieron ambos un trabajo magnífico, espectacular, impagable… sobre todo teniendo en cuenta el resultado final de todo lo que ha pasado.

El problema no estaba, por tanto, en Sudáfrica, en la Carbonero o en lo que fuera, sino en Madrid y en el tratamiento de la información que llegaba de Sudáfrica. No hay mucho que reprocharle a Cuatro o a Canal +, creo yo. En la misma tónica “manolística” de siempre, que tiene sus detractores – a mí no me termina de convencer, por ejemplo – hicieron una información seria y trabajada, con profesionales contrastados aquí y allí.  Bueno, quizás sí: haber rellenado una mañana de televisión con el dichoso pulpo, aunque he de decir que el pulpo sólo fue la excusa para poner sobre la mesa una buena tertulia futbolística a media mañana.

Mucho que reprocharle, sin embargo, a la cadena amiga, que convirtió el Mundial de Sudáfrica (insisto, la mayor cita deportiva de nuestra historia) en una pieza más de su programación. En el sentido más peyorativo de esta realidad. Y, así, nos encontramos previas y post-partidos protagonizados por la Esteban, Lidia Lozano, Karmele Marchante, Kiko Hernández, Jorge Javier Vázquez y demás representantes de la más baja calaña televisiva.

Y así, lo que podría haber sido un lavado de cara perfecto para la televisión más denostada de nuestra nación, se convirtió en un emborronamiento masivo ante un país que sólo pudo menear la cabeza diciendo: “Lo sabía”.

Así, el romance Carbonero-Casillas y otros aspectos tan importantes del Mundial (las uñas de Cristiano Ronaldo y sus cabreos, el traje de Beckham…) llevaban lo que era la verdadera información futbolística a un segundo plano. Puede que el hecho de relegar el programa de Paco González a la Siete tuviera la buena intención de llevar más audiencia a la segunda cadena de la casa, pero viendo la programación de la cadena “titular”, la impresión que dieron era la de “aquí no tienes cabida”.

Por eso, lo que no deja de ser una mera anécdota entrañable, como el beso entre Iker y Sara se convierte en información de primer nivel que supone un paso atrás en el periodismo deportivo en general y femenino en particular. Este ha sido el punto culmen, pero ha sido una tónica que ha subyacido a todo el Mundial y que incluso contagió la celebración de Madrid, para escándalo de todos los presentes y los asistentes catódicos.

Lamentablemente, así es nuestra cultura de masas, que se mueve entre lo amarillo y lo rosa. El fútbol, que hace tiempo dejó de ser un mero deporte para convertirse en un fenómeno de masas, no se escapa de eso. Por desgracia para todos los aficionados a los que la vida privada de los futbolistas nos importa literalmente una mierda mientras no afecte a su rendimiento en el campo.

Un ejemplo: fue el amarillismo y el rosismo el que hizo que el año pasado se congregara el equivalente a la ciudad en la que vivo para ver la presentación de Cristiano Ronaldo, para mayor gloria de un personaje que, con buena intención, eso no se duda, ha querido comprar el fútbol a golpe de talonario. Lo mismo que con la de Ibrahimovic en Barcelona, aunque aquí entraba, también, el componente revancha.

El fútbol, repito, ha dejado de ser un mero deporte de masas para ser un fenómeno de masas. Y desde ese momento “la cagamos tía Paca”. El del Mundial sólo ha sido el último episodio de una larga serie que comenzó allá en la segunda mitad de los noventa con una guerra del fútbol que se ha radicalizado en los últimos años y que tanto condiciona nuestro fútbol. En dos aspectos fundamentales: influye enormemente en la economía de los clubs y ha llegado incluso a condicionar el horario en que se deben jugar los partidos.

Esta cultura de masas enturbia el deporte y nos hace perder a todos los aficionados. Sólo hace falta ver la deriva de la prensa deportiva en los últimos años en algunos casos. Al final, cuando el alto nivel se relaje – que puede suceder, nada es para siempre – o se convierta en rutina – no sé que es peor–, generará cansancio y el cansancio desapego. Porque nos han machacado con algo que no es propiamente fútbol, nos lo han vendido como un espectáculo, que lo es, más que como un deporte y lo han convertido en lo que se convierten los espectáculos en este país, en esta cultura: en mera exaltación de una clase que no tiene nada de clase.

Necesitamos una reflexión seria, calmada y pausada, exenta de forofismos, acerca de esto. A todos los niveles: Federación, clubes, liga y prensa. También, por qué no, a nivel político y a nivel de calle. Tenemos que ver qué se hace con los llamados “derechos del fútbol”, a quién se le venden y qué hace ese alguien con ellos.  Porque si no, lo que sí resultará una mera anécdota más, es la bazofia que algunos han hecho con el Mundial.

Pero tenemos que hacer esa misma reflexión no sólo en el nivel del fútbol, sino en el nivel de todos y cada uno de los componentes de la llamada cultura de masas: música, cine… todos. Lo del fútbol ha sido, sólo, la última parada. Tengo miedo de saber qué será lo próximo.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Classic Doctor Who III (S1A3: The edge of destruction)

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En todas las series con vocación de continuidad en los que un grupo bastante heterogéneo de personajes se ve obligado a convivir de una forma más o menos azarosa muchas veces se hace necesario un capítulo que se centre casi única y exclusivamente en ese grupo de personajes, sin más tramas que las propias relaciones entre ellos.

Doctor Who no es ajeno tampoco a ello y en este nuevo arco lo demuestra. Un episodio muy corto, con apenas dos partes, en los que el problema en la TARDIS que mencionábamos en el post anterior sirve de excusa perfecta para profundizar y afianzar las relaciones entre los cinco miembros del grupo.

Espera, espera, espera, espera… ¿Has dicho cinco? No, tranquilos, no me he equivocado… del todo. He dicho cinco personajes con plena intención. Si continúas leyendo entenderás por qué lo he hecho. Leer más…

Classic Doctor Who (CDW) II (S1A2: The Daleks)

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El otro día dejamos al Doctor y a sus compañeros de viaje en el medio y medio de una jungla, recién llegados en la TARDIS. Pero ya estamos acostumbrados a que no todo puede ir bien así de buenas a primeras. Los instrumentos de la nave siguen fallando, esta vez no es el circuito de camuflaje, sino el medidor de radiación que tarda en detectar la radiactividad que inunda el nuevo escenario, dándole a nuestros amigos una falsa sensación de seguridad.

Nos encontramos ante una saga larga, de siete partes, lo que equivaldría, trasladándolo a la narrativa actual, a dos episodios. Es un arco que, a pesar de mantener el tono general de presentación que tenía el anterior, ya nos mete de lleno en una historia más trabajada y complicada. Se trata de conocer a Los Daleks, que dan título al arco.

No sé si en la mente de los creadores estos “simpáticos” asesinos enlatados tenían ya la proyección que luego tuvieron y pretendían que fueran una raza que se perpetuara casi eternamente en las aventuras del Doctor, pero lo cierto es que entran ya con mucha fuerza en este arco. Leer más…

Classic Doctor Who I (S1A1: An Unearthly Child)

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Después de la breve introducción del otro día, nos lanzamos ya al viaje por la historia de una de las series bandera de la televisión británica y de la ciencia ficción: el Doctor Who. Una serie que comenzaba, con las imágenes que podéis ver arriba, un 23 de Noviembre de 1963.

Este vídeo corresponde a los primeros diez minutos del arco inaugural titulado An Unearthly Child, que consta de cuatro partes cuyo objetivo es presentarnos la troupe que protagonizará la primera saga de las aventuras: el Doctor (William Hartnell), su nieta Susan (Carol Ann Ford) y sus profesores, Ian Chesterton (William Russel) y Barbara Wright (Jacqueline Hill).

La trama en cuestión es bastante simple, pero cumple su objetivo, que es presentar a los personajes y poco más. Por eso se recurre a algo tan sencillo como un viaje al pasado en el que son capturados por una tribu de trogloditas enfrascados en un “conflicto político” con el conocimiento del fuego de por medio.

Pero quizás nos estemos adelantando. ¿Viaje al pasado? Leer más…