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Acabo de mantener una conversación de lo más interesante con un compañero de seminario respecto a Lost. Él es un auténtico friki de la serie, más que yo, pero ambos compartimos la misma pasión por la mística de la creación de JJ Abrams, Lindelof y Cía. Y ahora que comienza el principio del fin, toca hacer casi hasta balance, antes de que el desenlace nos pille desprevenidos.
No voy a entrar en hacer cábalas y predicciones, o a caer en la tentación de comentar aquí todas las pajas mentales que me he hecho o he leído en torno a la serie en general y a las posibilidades abiertas en torno a esta sexta y última temporada. La última de ellas ha consistido en que estuve media hora dándole al coco con una pregunta “de ná”: “¿Dónde estaba y qué hacía Jacob en 1977?” Si nos pusiéramos a hacer teorías y demás creo que no terminaríamos nunca.
¿Qué ocurrirá con Lost?, ¿Cuál será el desenlace?… A fin de cuentas, la gran pregunta: “¿Qué m***** está pasando en la isla?” ¿Realmente queremos que nos la contesten? ¿No es mejor seguir viviendo en la “ignorancia”, a base de teorías y pajas mentales? Bueno, todos lo hemos pasado bien hasta ahora con estas historias (al menos los fans de la serie) pero sabemos que esto sólo podría mantenerse así en un mundo ideal. Y lo ideal es eso, ideal.
He llegado a la conclusión de que esa pregunta (“¿Qué m***** está pasando en la isla?”) es el “¿Quién mató a Laura Palmer?” de esta nueva generación de series y de televidentes. Una generación en que es más difícil si cabe mantener el interés de la audiencia, una “mística” y un suspense tan grande como el de la obra lynchiana. Esto ya no es 1992. El mercado es mayor. La competencia es mayor. El desgaste es mayor. Y Lost lo acusó gravemente en su momento (creo que todos tenemos en la mente esa especie de travesía en el desierto de las temporadas 2 y 3, al menos en parte de ellas). Pero supo jugar con el entorno y volvió a echar la cabeza, porque también recibión la confianza de la ABC (cosa que no le pasó a Lynch en su momento).
E Internet hizo el resto. Contribuyó a aumentar la leyenda de la serie. No era ya algo que comentar con los amigos y colegas, sino que el flujo de opinión era global. Mis teorías podían complementarse con las de un loco de China. Retroalimentación a nivel global que ayudaba a aumentar el aura “especial” de la serie. Por si no fuera suficiente, claro…
Porque Lost es una serie diferente. Es la serie de nuestra generación.
La gran pregunta que queda, o que quedará cuando el ahora (sin contar la de “¿Qué m***** está pasando en la isla?”) es si hay vida después de Lost.
Soy fan
Le leía ayer a
Me preguntaba yo con qué voz me levantaré en caso de que en Santiago tenga mi radio para cuando me levante a las 07:15. Será Carles Francino, que presentó los informativos de la noche C+ y TV3 quien haga frente rabiosa actualidad de Jiménez Losantos, el bigote de Carlos Herrera o los protagonistas de Luis del Olmo, otros tres monstruos de la radio española. ¿Seguirá diciendo ese “Terrible” tan característico de Iñaki? ¿Nos acostumbraremos?
El sábado por la tarde, camino de Cabo Udra con