Archive for diciembre, 2011

diciembre 11th, 2011

Elogio de la calma

Kelsey Grammer como Tom Kane, Alcalde de Chicago

Ayer hablaba Mar de esos adjetivos casi omnipresentes en la crítica de los episodios televisivos o de series completas. Habla de “tramposo”, “de relleno”, “sobrevalorado” o “familiar”. Yo hoy voy a añadir uno más a su lista. La famosa crítica de “esta serie es demasiado lenta.” La propia Mar habla algo de esto mismo y, también, el martes, Crítico en Serie hablaba de la manía de ciertos productores (cierto productor) de quemar trama a pasos apresurados. En lo esencial coincido prácticamente al 100% con ambos.

A muchos espectadores y críticos de televisión les cuesta ver que una serie se tome su tiempo en narrar las historias. Se prefiere lo acelerado, lo emocionante un capítulo detrás de otro. Y se llevan las manos a la cabeza cuando la serie se toma su tiempo para dejar respirar las tramas. En las comedias, este recurso de pausar la narración es menos necesario (y a veces es contraproducente), pero en los dramas es importantísimo. Luego hay quejas de que los personajes no evolucionan, de que las cosas se acumulan, de que las tramas parecen huidas hacia delante… ¡pero si no les has consentido que el ritmo se racionalizara!

Hay dos series, Boss y Boardwalk Empire (curiosamente las dos terminan sus correspondientes temporadas – ambas espectaculares, por cierto – este fin de semana, la primera el viernes pasado y la segunda esta noche) que hacen de imponer un ritmo narrativo decididamente pausado, con escenas largas y muchísimo detallismo, una virtud que las aproxima hasta la excelencia. Hasta el punto de que para mí son los dos mejores dramas hoy en día en pantalla. Por encima, incluso de Mad Men, de la que ya hablé en alguna ocasión.

Ojo, no hablo de la lentitud por la lentitud, sino de saber manejar los ritmos según te lo pida lo que quieras ver. Ambas series arriba mentadas tienen en común esto mismo. Son capaces de, manteniendo ese ritmo calmado, detallista, acelerar la narración cuando la trama lo exige. Sin que la serie ni los personajes se resientan. Y precisamente eso es lo que las convierte en auténticas piezas de arte televisivo. Pero, por ejemplo, ayer leía un tweet en el que se decía que el gran punto a favor que tiene el Doctor Who Clásico frente a la serie actual es que al ser los seriales más largos, las tramas pueden respirar. Y sí, sería un gran punto a favor, si realmente aprovecharan esto o si realmente le conviniera a los seriales.

En resumen, que caracterizar (y despreciar) una serie por su ritmo o por su falta de ritmo es un error si se hace a priori. El ritmo tiene que cuadrar con la trama, con la serie, con la propuesta narrativa. Porque muchas veces, lo lento, es mejor que lo atropellado.

diciembre 4th, 2011

Classic Doctor Who XXIII (S03A07: The Celestial Toymaker)

Esta entrada pertenece a una serie de posts. Puedes ver el resto aquí.

Si os acordáis, la semana pasada nos habíamos quedado con el suspense de que algo pasaba con el Doctor. Después de un final realmente feliz con todo lo ocurrido en el Arca, los guionistas, en un cliffhanger de esos que en la primera temporada eran habituales pero que hacía tiempo que no teníamos, decidieron dejarnos con el susto. ¿Y a dónde nos lleva el cliffhanger? Pues posiblemente a uno de los seriales más surrealistas de toda la serie. De hecho, con el capítulo de la feria en The Chase, es lo más surrealista de esta primera etapa de Doctor Who.

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