Classic Doctor Who XXII (S03A06: The Ark)

by Centoloman
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Al final del anterior serial, una cara nueva entraba en la TARDIS: Dodo Chaplet, que desde ahora y durante unas cuantas aventuras acompañará al Doctor en sus viajes por el espacio y el tiempo. A mí, personalmente, como ya dije también el domingo pasado, es de los companions que más me gusta de esta época. Como también avisamos, esta historia nueva tiene lugar diez millones de años en el futuro. Nunca una historia del Doctor tiene lugar tan en el futuro. El futuro de la humanidad está en juego. ¿Cómo influirá el Doctor?

Qué ocurre

Es el viaje inaugural de la TARDIS para Dodo, así que el Doctor y Steven se pasan un buen rato explicándole cómo funciona esto de moverse por el espacio y el tiempo. Han llegado, por cierto, a una gran nave en la que hay un zoológico y un jardín botánico ambos bastante amplios. Pero lo del viaje en el tiempo no le sienta muy bien a Dodo, porque esta coge un pequeño resfriado. Ya sabemos todos que estornudar y pasar desapercibidos no son buenos compañeros, así que los encuentran y los llevan al puente de mando.

Allí descubrimos de qué va todo esto. Dos especies pueblan la nave: humanos y los Monoids, sus siervos mudos e indistinguibles. La nave, el Arca, tiene como misión transportar a ambas hacia Refusis II, un planeta similar a la agónica Tierra y que se encuentra a unos 700 años de distancia. Parte de la humanidad vive en estado de animación o ha sido “miniaturizada” por generar conflictos durante el viaje, pero el resto están vivitos y coleando, velando por el buen transcurso de la travesía. Se hacen llamar los Guardianes. Mientras tanto, se entretienen haciendo una gran estatua de un hombre. Que son 700 años y no hay tele.

Claro, estamos en un entorno estéril y Dodo tiene resfriado así que, como es previsible, el virus se extiende por los tripulantes de la nave, humanos y Monoids indistintamente, incluido el Comandante. ¡Crimen capital! Al menos eso piensa el vicecomandante, Zentos, y los tres viajeros deben enfrentarse a la corte de justicia de la nave por culpa de unos cuantos estornudos. Bueno, unos cuantos estornudos que han provocado ya la muerte de uno de los Monoids.

Afortunadamente, un par de Guardianes (uno de ellos la hija del Comandante) asumen la defensa del Doctor y sus compañeros. No es que la cosa vaya muy bien cuando Steven cae enfermo, así que el único recurso para conservar su vida y su inocencia es el de sintetizar la vacuna para el resfriado. Algo que no es excesivamente difícil para el Doctor, sobre todo teniendo la reserva de flora y fauna que tienen allí. Así que final feliz, todos recuperados y el viaje se ha acabado. Antes de volver a la TARDIS, el Doctor, Dodo y Steven se paran a ver cómo el Sol se come a la Tierra.

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Ah… No… Que la cosa no termina ahí. Porque la TARDIS no se va del Arca. Cuando se vuelven a materializar, descubren que la estatua que apenas estaba en ciernes antes de marcharse ya está terminada… con el rostro de un Monoid en lugar del de un hombre. ¿Qué ha pasado aquí? Al parecer la cura del resfriado no fue tan fructífera y una segunda ola del virus generó una debilidad genética entre los humanos, favoreciendo que los Monoids se hicieran con el poder de la nave y se convirtieran en la raza hegemónica.

Sí. En la visita anterior, al comienzo del viaje, los humanos eran los que mandaban y los Monoids sus esclavos. Ahora, casi llegando a Refusis II, la situación es la contraria. Los Monoids controlan la situación, utilizan aparatos electrónicos para hablar y se identifican a sí mismos con números, los humanos no son más que esclavos, a excepción de un Guardián, Maharis. Sin embargo, la llegada del Doctor, Dodo y Steven, que son algo así como héroes legendarios, inspirará a algunos de los esclavos. Con la llegada al destino tan cerca, es el momento de la liberación. Steven, que es muy dado a este tipo de cosas, se apunta a la revolución, pero fracasan.

Mientras tanto Monoid 1 envía una expedición a Refusis II, para preparar el aterrizaje y tratar de asegurarse de que sólo los Monoids se asientan en el planeta. En esa expedición van el Doctor y Dodo, junto con otro de los Guardianes y Monoid 2. Llegan a un castillo que parece desocupado, pero es mentira. Lo que sucede es que los Refusianos son invisibles por culpa de las erupciones solares. Y sólo están dispuestos a compartir su planeta con otros seres pacíficos, cosa que no entra dentro de los planes de Monoid 1. Monoid 2 y el Guardián escapan del castillo. Es por esto que el humano se da cuenta de los planes de sus amos, pero Monoid 2 lo mata antes de que diga nada. Intenta huir de nuevo a la nave pero explota al despegar, dejando al Doctor y a Dodo en Refusis II.

La situación en la nave mientras tanto no es nada buena. La disensión crece también entre los Monoids, pues una facción liderada por el número 4 se niega a colaborar con los planes de Monoid 1. Ambos, 1 y 4, lideran sendas expediciones hacia Refusis II. Cuando el último descubre los restos de la primera de las lanzaderas, se da cuenta de los peligros reales del plan de su jefe. Así, se desata una guerra civil entre los Monoids, primero en la superficie de Refusis y, más tarde, en el Arca.

Aprovechando la confusión, Dodo, el Doctor y uno de los Refusianos, se suben a una de las lanzaderas y regresan al Arca para descubrir que en un intento desesperado, los Monoids han plantado una bomba en la gran nave y planean huir a la superficie del planeta. Al enterarse de esto, los humanos estallan en otra rebelión, que esta vez (aprovechando que eso de que un reino en guerra civil es más vulerable) sí triunfa. Y la llegada del Doctor y el Refusiano no es que sirva para calmar los ánimos. Afortunadamente, son ellos los que se dan cuenta de que la bomba es la cabeza de la gran estatua del Monoid y se logran deshacer de ella a tiempo.

Solucionada la crisis, los Refusianos ofrecen la posibilidad de colonizar pacíficamente el planeta y eso hacen nuestros descendientes. La misma oferta se le hace, también a los supervivientes de la guerra civil entre los Monoid. El viaje del Arca ha llegado a su término y, aunque las cosas por el medio no salieron bien del todo, parece que al final la especie humana y los Monoids tendrán un final feliz.

A destacar

  • Me cae bien Dodo. No me cansaré de decirlo. Tiene una vis cómica que no habíamos visto hasta ahora en los compañeros del Doctor y que supone una adición importante al clima del grupo.
  • Steven sigue comportándose como un matoncillo barato. En Troya, contra los Daleks, en Galaxy 4, en París… Es un quiero y no puedo constante de hombre de acción. A mí me carga mucho.
  • Al parecer, los Monoids eran actores con una pelota de pingpong en la boca (por eso no hablan) y una peluca de Beatle para cubrir la parte superior de la cabeza. Personalmente a mí me encanta este nivel de “cutrez” de la serie, que tenía que lidiar con un presupuesto bajísimo.
  • El tema del Arca con toda la especie humana no se retomará en la etapa clásica, pero en la temporada 12 se emitirá un serial llamado The Ark in Space y que, además, estructura todo el argumento de la temporada. En 2007, tendremos un serial con un argumento muy parecido: The Doctor’s Daughter.
  • Este es el último serial producido por John Wiles.
  • Lo más interesante del serial es el hecho de que se afrontan las consecuencias de una visita del Doctor en un ambiente cerrado. A parte del famoso recurso a la introducción de una nueva especie (como los conejos en Australia) está el hecho de cómo interviene el Doctor en la historia. Ahora no tiene importancia, pero más adelante le traerá algún disgustillo. Por cierto, no será la última vez que veamos el efecto post-Doctor, pero sí es la única vez que nos lo presentan en un mismo serial.

En próximas ediciones

Final feliz, no como en la anterior. O no del todo. Porque, con la TARDIS ya en movimiento, el Doctor, de repente, se desvanece. ¿Será cosa de las erupciones solares, como ocurrió con los Refusianos? No. El propio Doctor, su voz, les dice que es alguna clase de ataque. ¿De qué? ¿De quién? Lo descubriremos la semana que viene en The Celestial Toymaker.

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