Archive for octubre, 2010

octubre 31st, 2010

Halloween Bloggers Day – El paradigma de la Tierra Media (TBBT)

El Halloween es una fiesta que se celebra principalmente en Estados Unidos pero en los últimos tiempos su influencia se ha expandido a otros países debido al empuje cultural del gigante americano. Nos hemos criado viendo imágenes de Halloween tanto en películas como enseries de televisión. Todas las series, o al menos una gran parte de ellas, tienen su capítulo de Halloween.
Hoy celebramos el Halloween Bloggers Day. Un grupo de bloggeros se ha unido con la sana y divertida intención de hablar de esos capítulos de Halloween que recuerdan con más cariño. Hay muchos y no se puede hablar de todos ellos pero lo intentaremos. Queremos ofreceros una selección de capítulos inolvidables.

¡Bienvenidos al Halloween Bloggers Day!

The Big Bang Theory 1×06 The Middle Earth Paradigm

Yo en mi caso he decidido escoger el capítulo de Halloween que nos regalaron los chicos de The Big Bang Theory en su primera temporada, ‘The Middle Earth Paradigm’, donde Leonard, Sheldon, Raj y Wolowitz tendrán la oportunidad de asistir a una fiesta de Halloween en la casa de Penny. Un argumento nada enrevesado, pero que ya todos podemos intuir que es perfecto para desarrollar una historia con los cuatro histriónicos científicos y su escasa (o nula) adaptación al mundo real.

Hace mucho tiempo ya de esto, quizás ya te has olvidado de cómo estaban las cosas por aquel entonces, como me pasó a mí cuando revisioné el capítulo, así que mejor nos ponemos en situación antes de resumirlo/comentarlo. Apenas acaba de comenzar la serie, así que Penny aún no conoce muy bien a los chicos y, mejor aún, aún trata de comprender y seguir la conversación con Sheldon; Leonard está al comienzo de su flechazo no correspondido por la rubia y… bueno Raj y Wolowitz, son Raj y Wolowitz.

Ahora sí, pasamos a la chicha…

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octubre 30th, 2010

El fallo de Dexter

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Tranquilos, no le voy a destripar a nadie nada de esta quinta temporada de Dexter. Bueno, sólo una cosita pequeñita: en este nuevo round, la comunidad hispana tiene mucho peso en la trama. Vamos, que ya sabéis todo el argumento, ¿a que sí? Y es que es precisamente este nuevo protagonismo que tienen los latinos en la serie (hasta ahora reducido prácticamente a Batista y Laguerta) lo que ha traído a primer plano este problema/fallo. Es un fallo que sólo canta a nuestros oídos, la de los espectadores castellano-parlantes que vemos la serie en su versión original.

Supongo que con esto ya podrás adivinar por donde van los tiros con mi queja: los diálogos supuestamente en castellano. Y digo “supuestamente” porque cuando uno se encuentra con un oficial de origen (en principio) hispano como es Ángel Batista diciendo “¿Podemos pedirle unas preguntas?” en perfecto castellano de traductor automático (o de subtitulador, que viene siendo lo mismo por desgracia), uno ya no sabe que pensar.

Sin mucho investigar, que tampoco me apetece que no tengo yo mucho tiempo, podríamos aceptar como premisa que la comunidad hispana más importante (no sé si en número, pero me atrevería a decir que sí en relevancia social al menos) de todos los Estados Unidos (descontando Puerto Rico, si es que alguno quiere considerarlo parte de los EEUU) está en Miami. Por eso, es de recibo que una serie que transcurre en esta ciudad del Gran Estado de Florida esto esté presente. Así que es normal que en CSI Miami o Dexter nos encontremos con más hispanos que en otras series.

Y por eso es normal que, llegando determinados momentos, esos personajes hablen en español. Lo que ya no es de recibo es que los actores que interpretan a esos agentes suenen tan forzados como si me ponen a mí a chapurrear unas cuantas cosas en alemán. Y ya que las frases del guión no tengan sentido alguno… ya ni hablamos. No hay derecho a que una serie de tanta calidad como Dester tenga unos fallos de este estilo.

Quizás es que estamos malacostumbrados con Lost, donde los koreanos hablaban un perfecto koreano y los hispanos sabían hablar perefectamente en español hasta el punto de poder poner capítulos casi completos en otros idiomas. Recordemos, simplemente, el pedazo de capítulo en el que se nos cuenta toda la historia de Richard y hablaba español con un perfecto acento de las Canarias.

Era de esperar que ocurriera lo mismo en una serie de la calidad de la de Showtime. Pero no. En Dexter no ocurre eso. Los diálogos entre Ángel y María Laguerta resultan cada vez más forzados, como si sólo dijeran un par de palabras en castellano para cubrir el expediente. Bueno, venga, va, nos la tragamos doblada porque no afecta mucho al argumento y le da un cierto toque exótico a los personajes. La cuestión es cuando tienen que hacer de intérpretes entre los policías que no tienen ni puñetera idea de español (es decir, entre Debra Morgan) y los inmigrantes que apenas tienen idea de inglés (o que pasan de hablarlo). Ni ellos dos ni la recién llegada Cira Manzón muestran la fluidez hablando castellano que se pediría a personajes con su trasfondo.

¿Sería mucho pedir? Yo diría que no. En otras series, y acabamos de citar entre ellas a Lost pero podríamos hablar de otras, cuando se introducen diálogos en otros idiomas (aunque no los entendamos) la fluidez con la que hablan los actores que tienen esas líneas es diferente. Podría argumentarse que si hablan en ruso, alemán, koreano… no nos enteramos de si está o no bien dicho, ni captamos tan bien el acento… Vale. Pero no es una cuestión de acento, es de fluidez, de comodidad hablando… de credibilidad. Ni siquiera es creíble el castellano de los que, se supone, sólo saben castellano. Bueno, hay una excepción, un dependiente de una tienda, pero los otros…

Lo peor es que va más allá. Lo que ya roza los límites de lo aceptable es que nos cuelen frases como la de arriba. ¿En una serie con el presupuesto que debe tener Dexter no hay un sólo tío que pueda hacer de corrector/traductor de castellano? Aunque sea uno de los extras con líneas que se les nota que saben algo más de español.

O a lo mejor es que en Miami se habla así, incluso entre los hispanos, pero yo no me lo creo. ¿Y tú?

octubre 28th, 2010

¿Y esto quién lo arregla ahora?

Llevo bastante tiempo sin hablar de fútbol. Entre el curso, el Papa y la pastoral, poco puedo dedicarle a a seguir como me gustaría la Liga y, sobre todo, al Dépor. Y coincidiréis conmigo en que si a eso le sumamos la situación desastrosa en la que se encuentra mi equipo del alma, es bastante normal que sea un tema que tampoco me inspire especialmente para hablar de él.

Y eso que a principios de Liga me las daba yo muy esperanzado acerca de las posibilidades del equipo. Sí, todos sabíamos que nos faltaba gol, que el Deportivo es un equipo sin absolutamente nada de gol. Tan poco gol como que sólo ha marcado un gol de jugada (el 1 del 6-1 en el Bernabeu) en todo lo que llevamos de Liga. Y dos más, de penalty contra el Geta. Aún así, mantenía la esperanza de que esa tendencia fuera mejorándose hasta comenzar a marcar con una cierta regularidad. Con la defensa y la seriedad táctica que venía mostrando el equipo en los últimos años, siempre cabía lugar a la paciencia. Aunque no marcáramos gol, mientras tampoco nos marcaran podríamos ir salvando la papeleta, más o menos…

Pero la defensa no ha tardado en desmoronearse, capitaneada por un Manu con muy mala suerte en la portería y un Lopo que se retrató innecesariamente en alguna ocasión y espoleada por la dolorosísima goleada del Bernabeu, donde algunos creíamos que podría comenzar la reacción  - más que nada por lo inspirador del rival y del escenario. Ahora el Deportivo hace agua en todas y cada una de las líneas. Peor que eso: el equipo se arrastra truculentamente por el campo dando aún mayor sensación de agonía.

El Dépor se muere. Camina lentamente hacia el abismo. Y lo más triste, amedrentador, desalentador… como queráis llamarlo, es esa certeza moral que tenemos buena parte de los deportivistas de que en el fondo de ese abismo no está sólo (ni únicamente) la Segunda División, sino la desaparición del club de nuestra alma. Sí, triste pero cierto: la despaoarición, esa realidad cruel y trágica que amenaza cada vez más a los equipos.

Pero no vamos a hablar aquí de eso. No quiero hacerlo no vaya a ser que por mucho repetirlo se haga más verdad. Y no voy a meterme con todas las circunstancias que nos han traído hasta aquí, del fútbol en general y del deportivo en particular. Eso ya, si tal, otro día. Y a lo mejor no soy yo el que lo hace. Tengo una idea en la cabeza que a ver si la pongo en práctica un día de estos.

Centrándonos en las circunstancias deportivas de esta temporada, podríamos resumirlas en tres palabras muy simples: “falta de planificación”. El año pasado, con la lesión de Filipe, se pusieron de manifiesto nuestras dos grandes urgencias: un lateral izquierdo – ante la inevitable venta de nuestro jugador estrella este año sí o sí - y un delantero con gol. Adrián, Lassad y Riki no habían marcado entre los tres lo que sería aceptable para un sólo delantero. Unas urgencias y una planificación de plantilla que se veían más que condicionadas por la situación económica del club, algo en lo que no voy a entrar, como digo.

Al final, hemos terminado renovando de una forma extraña el centro del campo, trayendo hasta 5 jugadores para esas posiciones: Rubén Pérez, Míchel, Desmarets, Saúl y Urreta. Pero de lo que necesitaba el club, nada. Fichamos 3 laterales distintos, ninguno de los cuales llegó a cuajar en el equipo (Stopira fue bajado al Fabril en plena pretemporada, incluso) para terminar jugando Seoane, el chico de la casa. Y de lo del delantero mejor ni hablamos.

Y como a perro flaco todo son pulgas, llegó la peste de las lesiones, que nos viene acosando estos últimos años una y otra y otra vez. Lo cual nos ha dejado en una posición aún más precaria. Así las cosas, Lotina ha complicado la situación moviendo piezas casi siempre sin rumbo ni sentido ni algún tipo de lógica. Ahora te pongo en la banda, ahora en el centro; ahora tú, ahora este otro… Sin estabilidad y sin ideas, por lo que deja ver.

Todo esto se traduce en un equipo desquiciado, tal como se puede desprender de las declaraciones de los jugadores y del propio entrenador, más lastimeras que lo que nos tiene acostumbrados. Pero nadie hace nada. O, mejor dicho, el que lo tiene que hacer, no hace nada. Bueno, sí… convoca un café con los medios para mañana por la tarde en el Playa Club. Esperemos que ahí encontremos verdadera información y no otra sarta de excusas y divertimentos marca de la casa.

La imagen que ilustra este post está tomada de eldepor.com
octubre 27th, 2010

Ante Papam – Post Papam

Así, como aparece en el título de esta entrada, se divide mi vida en este momento. Tal es la magnitud de lo que pasa el próximo día Seis que todo, absolutamente TODO lo que pasa por mi vida: proyectos, clases, tareas, tiempo libre incluso… TODO se estructura en torno a ese acontecimiento que tiene lugar dentro de 10 días: la visita del Papa a Santiago.

Hoy es el día 10 a.P. (antes del Papa): el tiempo de la provisionalidad y del por ahora no. Del presente, de los plazos inmediatos y de estar muchas veces a ver qué surge ahora. Los proyectos quedan para el día 1 p.P. (después del Papa): Clases de alemán, de griego, de hebreo, pachangas de fútbol más regulares, viajar a Cardiff o a Londres con mi padre… todas esas cosas tienen que quedar para después incluso el pensarlas. Como empezar a darle vueltas a los trabajos de clase y ese tipo de historias.

Así que nada, eso…

octubre 22nd, 2010

Caprica, una precuela discutida

Este post originalmente pretendía ser un comentario a esta entrada de Vayatele, pero como me enrollé (para variar) pues he decidido convertirlo en un post más de la Caldeirada, y así me quito la espinita de hablar de más series que Doctor Who y, además, de una de las series que más interés me provocan actualmente: Caprica, el spin-off a modo de precuela de la genial Battlestar Galactica.

A mí Caprica me está pareciendo un serión en todos los aspectos: interpretativo, argumental, visual, musical… Es cierto, es una serie muy distinta a BSG pese a desarrollarse en el mismo universo. Precisamente por eso, entiendo que a muchos les choque, y que el contraste repela a muchos. No creo que sea porque sea una serie difícil de seguir a nivel argumental, Galactica era una serie muy densa a todos los niveles, sólo hacía falta arañar un poco la superficie de la acción, y a veces ni eso. De hecho, Caprica es, probablemente una serie mucho menos profunda que BSG cuando analizamos bien la “serie madre”.

También hay que contar con que Caprica tenía que responder a las expectativas (argumentales, técnicas…) que todos se (nos) hacía(mos) con respecto a una precuela de la gran Battlestar Galáctica, que, evidentemente, tenía unas premisas que tenían que afrontar: la decadencia de las colonias, el nacimiento y posterior rebelión de los cylon, el componente religioso tan ligado especialmente a los cylon… y más o menos las están afrontando.

El “problema” está en que seguramente no lo están haciendo de la forma en que muchos (entre los que yo me incluyo) esperábamos. Personalmente, yo esperaba algo mucho más parecido a BSG que lo que ha terminado siendo. De hecho, aunque probablemente algún purista me matará por ello, yo le veo más puntos de contacto con Boardwalk Empire (la nueva creación de HBO y Scorsese) que con su propia madre, considerada como uno de los mayores hitos de la ciencia ficción moderna.

Esta diferencia entre una y otra es decisiva, creo yo, a la hora de que muchos fans de la primera no hayan recibido con tan buenos ojos la nueva creación de SyFy, pero yo creo que tiene mucho de virtud haber sabido construir semejante argumento, semejantes personajes y semejantes escenarios con la mente puesta en algo que parecía muy prefijado, sin perder el norte de a donde se quiere llegar.

Es lenta, sí, pero no con una lentitud que se haga pesada. Utiliza un ritmo de narración pausado, detallista, tranquilo, que permite asimilar las escenas de una en una hasta el punto de que cuando se introducen algunas escenas de acción pura y dura (como ocurrió en el último capítulo) resultan algo forzadas, antinaturales, casi diría yo. Pero incluso estas escenas más rápidas se nos presentan de una forma que sean significativas dentro de este ritmo más sombrío, lúgubre y melancólico que tiene Caprica, que es lo que pedía (creo yo) el argumento.

Quizás este ritmo lento al que se desarrolla le de una apariencia más pesada, más de dramón difícil de ver, pero es que eso es lo que es Caprica: un drama en toda regla con un alto componente “psicológico”, por mucho que se sitúe en un universo de ciencia-ficción en el que estamos acostumbrados a ver día sí día también combates interestelares. Es otro estilo totalmente diferente al que tenía Galactica (no sé cuántas veces habré dicho esto ya a lo largo de la entrada), pero mantiene la característica fundamental que hizo de aquella algo más que una serie de ciencia ficción. Al igual que Galactica, Caprica es una serie para no quedarse en lo que salta a la vista, una serie para leer entre líneas; una serie “resultona” en la superficie, pero que encierra sus grandes virtudes en un nivel más profundo.

¿Que tiene sus defectos? ¿Que se centra mucho en algunos aspectos de los que un sector de los fans acabó “aburrido” en BSG (la religión, para ser concretos)? Todas las series tienen defectos (o casi todas, que por ahí hay quien dice que las hay que no), Caprica no iba a ser una excepción. Pero ninguno que emborrone su gran calidad. Lástima que la audiencia no lo haya considerado así y que ahora, como decía el artículo del que este largo rollo pretendía ser comentario, Caprica esté en la cuerda floja.

octubre 19th, 2010

Una fe que mueve montañas

Estas últimas semanas, y a medida que se acerca el 6N lo será más, han sido de un ajetreo constante que apenas me ha permitido dedicarle al blog el tiempo que se merece, más allá de “sacarme de encima” un par de artículos del Doctor Who que ya iban siendo horas. Hoy he conseguido sacar un pequeño ratito, así que aquí estoy de nuevo dando la lata.

Entre las cosas que tenía pendientes de leer en este intermedio estaban un montón de lecturas acerca del rescate de los mineros chilenos, la gran sensación de las última semana a nivel informativo, y a eso quería dedicar hoy a este post. No a hablar de la excepcional rapidez con la que se ha trabajado, ni del reality chou que montaron los medios o del oportunismo de los políticos presentes – dos realidades, estas últimas, que podríamos dar por descontadas ya de ante mano. Así va el mundo y así nos va.

De lo que yo quería hablar es algo un tanto distinto. Ya decía el otro día en Twitter (1-2) que me hacían gracia algunas reacciones de algunos periodistas, blogueros… que hablaban de las continuas muestras de fe de los mineros, sus familias y gente cercana a la catástrofe. Unas reacciones que, caricaturizándolas un poco pero tampoco demasiado, podríamos calificar de media sonrisa irónica con cierto desdén paternalista y escéptico hacia “esos pobres mineros”. Como si le molestara… o, mejor, como si les asustara.

Antes de seguir, y como nota aclaratoria, con “fe” no me refiero a supersticiones del tipo “A los 33 mineros chilenos los rescataron el 13/10/10 (cuyas cifras suman 33) en un operativo que duró 33 horas. La nota que mandaron tenía 33 caracteres (¿con o sin contar espacios?). 33 años tenía Cristo cuando murió en la Cruz.” Me refiero a ese convencimiento, más o menos claro, de que la mano de Dios estaba detrás de su milagrosa supervivencia y del posterior rescate.

Entrando ya en materia, es de todos conocido, porque hemos seguido la operación casi en vivo y en directo durante más de dos meses, que el rescate de los treinta y tres ha supuesto un esfuerzo técnico increíble y sorprendente. O, lo que es lo mismo, que la mano humana ha jugado un papel fundamental en que todos y cada uno de ellos estén ahora, de nuevo, en la superficie. Por tanto, afirmar una intervención divina, si esta la entendemos como que “anula” o “niega” la intervención humana, es irresponsable, ingenuo, necio.

Así las cosas, tenemos dos estas dos certezas: la que nos dan los sentidos de que todo este milagro no es otra cosa que un hito más del prodigio de la técnica humana; y la que nos da la fe de que es la mano de Dios la que está detrás de todo. Una aparenta contradecir a la otra y casi de forma automática, la primera se nos presenta como “más cierta” que la segunda. Al fin y al cabo es lo que salta a la vista de nuestros sentidos de forma inmediata, mientras que la segunda es algo velado, mediado por la propia fe.

¿Pero esto es completamente así? ¿Existe esta contradicción? ¿Son estos dos hechos, el que nos presentan los sentidos y del que nos habla la fe, contrarios y excluyentes? La respuesta que yo, como hombre de fe, claro está, os propongo hoy es un no rotundo. No sólo no se excluyen mutuamente, sino que se coimplican. Es decir, en general no hay acción sin acción humana ni acción humana sin intervención divina.

¡Ojo con esto! Me explico mejor para no llevar a confusiones. Como siempre, apura esta doble afirmación hasta su extremo nos haría incurrir en un tremendo error. Por un lado, no sólo negaríamos otro tipo de intervenciones como los milagros propiamente dichos, sino que caeríamos encorsetar a Dios en cánones humanos e, incluso, en convertir a Dios en mera abstracción del espíritu humano. Por otra parte, reduciríamos al hombre en un simple instrumento, un autómata en manos de la divinidad. Por uno u otro extremo estaríamos negando la libertad absoluta de Dios o bien la libertad creada, finita, pero sagrada al mismo tiempo del hombre.

Pero basta decir que esto es de ordinario así. Así lo ha visto toda la tradición judeocristiana (en la que -nos guste o no- estamos inscritos) a lo largo de los tiempos. Dios se revela en la historia y a través de la historia, en lenguaje humano, sacramentalmente, que diría el teólogo. Es decir, echa mano de las realidades tangibles, de los hechos y de los acontecimientos históricos para darnos a conocer las cosas intangibles, para dar a conocerse él mismo, que es Señor de la Historia.

Evidentemente, esto supone un cambio de mirada que es propio del hombre de fe, que está llamado a buscar a Dios también en el mundo que le rodea, en lo que le sucede… a dar un paso más allá. Esa, entre otras, era la función de los profetas, que no eran una especie de adivinos así sin más, como muchas veces se nos presentan (también desde la propia predicación, todo hay que decirlo), pero que se extiende – así lo entiende la teología cristiana – a todos los bautizados, sacerdotes, profetas y reyes.

Esto llega, creo, para explicar eso de que de ordinario, no hay acción divina sin acción humana. Pero, ¿y la relación contraria? El hombre es criatura de Dios, imagen de Dios, del Dios Creador y, por tanto, un ser racional, inteligente y creativo. De aquí podríamos deducir esta intervención primera y latente de la divinidad que pone en marcha todo el “mecanismo del progreso”.

Podríamos hablar así de dos planos de actividad: uno que nos es cercano, perceptible, inmediato, y otro que va más allá de lo sensorial. Dos planos superpuestos, que son a la vez independientes e interdependientes. Aunque tenemos que entender que “hablar de dos planos” es sólo eso, una forma de hablar. La realidad es una, con muchas caras, con muchas dimensiones, pero una. No es que haya un plano espiritual en el que actúa Dios – y que muchas veces se interpreta como algo simplemente psicológico (la fe de los mineros les ayudó a aguantar y mantener la esperanza, por ejemplo) – y un plano material copado por el hombre, puramente material.

Hasta aquí, que creo que ya me he pasado con la charla teológica. Quizás quedan muchas cosas por explicar. Quizás otras quedan muy mal explicadas o muy por encima. Pero para eso están también los comentarios, para seguir dándole caña a esto, ¿no?

octubre 14th, 2010

Classic Doctor Who XVI (S02A08: The Chase)

Esta entrada pertenece a una serie de posts. Puedes ver el resto aquí.

Todo lo que empieza acaba. Y eso incluye también los viajes con el Doctor. Aunque muchos entraron en la TARDIS con la aspiración de viajes eternos, sabemos que algún día tienen que partir. Y ellos también lo saben, o al menos Ian Chesterton (William Russell) y Barbara Wright (Jacqueline Hill) siempre habían dejado claro que algún día dejarían las aventuras con el cada vez más amable extraterrestre para volver a su Londres natal.

Los dos profesores del Coal Hill Scholl han sido nuestros compañeros desde el principio, responsables de que el Doctor comenzara a viajar con humanos y los primeros terrícolas que ocuparon un lugar en el corazoncito de este peculiar alienígena. Se merecían una gran despedida, y esta saga, The Chase, está a la altura de lo que ellos merecían. Al menos desde mi punto de vista. Aunque claro, siempre que aparezcan los Dalek a mí me resultará imposible ser imparcial.

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octubre 7th, 2010

Classic Doctor Who XV (S2A07: The Space Museum)

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La niña bonita de las historias del Doctor, en cuanto a su ordinal, no está a la altura de todas las historias que hemos ido viviendo a lo largo de esta temporada. Ni se le acerca. Bueno, sí, a la aburrida Planet of Giants que la inauguraba. Y eso que comenzaba con una premisa más que interesante. Quizás la más interesante que nos habían planteado los guionistas hasta ahora: la TARDIS aterriza, pero de alguna forma, no aterriza del todo, causando una suerte de extraña paradoja temporal.

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octubre 6th, 2010

26

Ayer, cinco de Octubre, estuve de cumpleaños. 26 añitos en este mundo, 26 añitos también como socio del Depor (lo que el año pasado me valió recibir la insignia de plata, este año nada). Así que nada, aunque sólo sea para dar testimonio de esto, con un poco de retraso. Aquí queda.

Las celebraciones ya llegarán.

octubre 1st, 2010

Akano 43 – La oscuridad de la Tormenta

Tras más de un mes de parón, en el que me costó una barbaridad ponerme a escribir (no el hecho de escribir, si no el de ponerme a ello), volvemos a la carga con las aventuras de Rido, a quien habíamos dejado un poco chungo después de todo lo que había acontecido con la reencarnación de Nalya. ¡Y con Nadie a las puertas!

Pues ahí vamos…

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