La visita del Papa

by Centoloman

Como sabéis, por si alguno aún no se ha enterado, el Papa viene a Santiago dentro de dos meses y tres días, tal y como ya os había anunciado yo el pasado 3 de Marzo, haciéndome eco del anuncio por parte de nuestro Arzobispo D. Julián Barrio. Y, como ya os había comentado en alguna ocasión, ahora mismo estoy dedicando mi tiempo durante la semana a trabajar en la Oficina que coordina el viaje.

A medida que se va acercando el Día D, es normal que se vayan conociendo más y más noticias. Y dada la naturaleza del personaje, es normal que se vayan generando ciertas animadversiones. Aquí, en Santiago proliferan ya las banderitas de “Eu nom te espero”, aunque tampoco tanto como podría caberse esperar. Y sobre todo, tienen que ver con el gasto desmesurado que se va a efectuar.

3.000.000 €, dijo ayer el Vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda. Tres millones de los cuales la mitad corresponde al gasto que va a hacer la Televisión de Galicia, que se encarga de la cobertura televisiva la peregrinación de Benedicto XVI. Es normal que, en tiempos de crisis, hablar de cifras tan exageradas por una visita de unas pocas horas puedan resultar… indecentes. Pero hay que tener en cuenta otros factores, como el hecho de que el anuncio de que el Papa viene aquí ha dotado a la capital de nuestra Comunidad y de nuestra Diócesis de una relevancia que ha conseguido que este Año Santo se superaran todas las expectativas y todos los records hasta el punto de que a falta de tres meses para que se cierre la Puerta Santa ya se han superado las cifras del año anterior (2004).

Aunque los católicos tenemos otras muchas razones para estar más que contentos con que el Papa venga a Santiago, simplemente por la cuestión publicitaria y toda la repercusión que le ha dado a Galicia y al Camino, ya ha valido (y amortizado) la inversión. Ha sido la mejor publicidad que se podía hacer, pero muy de largo. Por eso suscribo este artículo de Xosé Luis Barreiro Rivas ayer en La Voz de Galicia.

Termino ya diciendo que loables son, sí, las iniciativas como Compostelaica, que pretenden promocionar Santiago de Compostela al margen de la religión. Evidentemente, no todo lo que ocurre en esta ciudad que tanto me gusta visitar pero en la que tanto odio vivir gira en torno a la Iglesia, pero sí es cierto que nació, creció y se desarrolló eminentemente como una ciudad levítica (es decir, estructurada en torno a la Iglesia). Aunque surjan este tipo de iniciativas que pretendan promocionar otros aspectos (culturales, comerciales, deportivos…), no debemos perder de vista que la Catedral y el Camino son los dos elementos que estructuran la identidad compostelana y que están íntima e irremediablemente ligados a la dimensión espiritual y religiosa.

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