Classic Doctor Who X (S02A2: The Dalek invasion of Earth)

by Centoloman
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Año 2164, un punto de inflexión importantísimo en la historia de la humanidad. No sólo eso, en la historia de las aventuras y desventuras del Doctor también supondrá un antes y un después. Como ya anticipábamos en el post anterior los Dalek (sí, esos pequeños bichos metálicos y mezquinos que habitaban el planeta Skaro) han invadido la Tierra y, desde este momento, se convertirán en el enemigo número uno del Doctor. Y con esto sí podríamos decir que ha empezado la segunda temporada

Como bien apuntaba Carbayón en sus comentarios al segundo arco de la primera temporada, cuando conocimos por primera vez a estos curiosos invasores estelares, esta fue la historia que cambió también el curso de los Dalek, ya que su aparición en pleno Londres, como hostigadores de la humanidad les hizo alcanzar una gran popularidad. Es cierto, no obstante, que su reaparición en la serie también tuvo bastante de petición popular. Pero no nos entretengamos y veamos qué es lo que ocurrió por aquellas fechas.

Qué ocurre

Después de salir con cierta urgencia por la condición de Barbara, la Tardis se materializa nuevamente en Inglaterra, en Londres, en lo que parece un solar de construcción bajo un puente junto al Támesis. Pero pronto nos daremos cuenta de que no está bien del todo. Los alrededores del lugar de aterrizaje están extrañamente silenciosos y desiertos y  pronto veremos algunas ruinas de la actual Londres, como la Battersea Power Station.

Mientras Ian y el Doctor examinan las inmediaciones después de que el puente bajo el que se encontraba la Tardis se derrumbase, Barbara se queda vigilando a Susan, que se ha torcido el tobillo durante el incidente. Mientras están allí, las dos mujeres conocerán a los dos primeros rebeldes: Tyler y David. El primero se lleva a la nieta del Doctor hacia una estación de metro vacía, seguido por Barbara. Allí se refugia una parte de la resistencia, liderada por Dortmun un científico parapléjico que enseguida incorporará a nuestras heroínas como fuerza de trabajo.

Por su parte, el Doctor e Ian se enfrentarán por primera vez a los Robomen, hombres controlados remotamente por los Dalek para convertirlos en su fuerza policial en la Tierra. Cuando Campbell, que ha ido a buscarlos, está a punto de encontrarse con ellos, los soldados cibernéticos rodean a los dos aventureros del espacio-tiempo y los capturan, a la vez que un Dalek, el primero que vemos a lo largo de todo el arco, emerge amenazadoramente de las aguas del Tamesis.

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Los prisioneros son llevados a un área de aterrizaje mientras el robot se jacta de haber conquistado y subyugado la Tierra. Al mismo tiempo, los rebeldes se reunen en su refugio meditando sobre la siguiente etapa de su plan, que al final consistirá en atacar la base en Chelsea a donde han llevado al Doctor y a Ian.

Al tiempo, el profesor de ciencias le formula al Doctor la misma pregunta que seguramente todos nos hemos hecho al ver a ese Dalek emerger de las aguas: ¿pero no se habían muerto todos durante el episodio de Skaro? El Doctor le responde  de una forma que, al menos a mí, no me resulta satisfactoria, por obvia que resulte: no sabemos en qué lugar de la línea temporal de los Dalek se sitúa este episodio. Bien podría ser que hubiera ocurrido en un momento anterior de los acontecimientos de la primera temporada.

Camuflados, por sugerencia de Barbara, como Robomen, la resistencia inicia su asalto al platillo donde pretenden transformar al Doctor y a Ian en sus secuaces robotizados después de demostrar sus capacidades en un test de inteligencia que ellos creen que es un punto ciego de la seguridad Dalek.

Así pues, para cuando los rebeldes comienzan a bombardear el platillo volante donde tienen recluidos a Ian y al Doctor, este último ya está siendo sometido al proceso de transformación. Aprovechando la distracción, un grupo libera a los prisioneros del interior de la nave. Desafortunadamente, las bombas diseñadas por Dortmun no son suficientemente efectivas contra los Dalek y pronto el asalto es rechazado y el grupo rebelde dividido.

Ian permanece en la nave, escondido; Barbara forma grupo con Dortmun y una rebelde llamada Jenny; Susan escapa con David, y un grupo de rebeldes que no conocemos se queda con el Doctor, aún inconsciente. Pronto se reunirá con Susan, al tiempo que descubren que, en represalia, los Dalek pretenden destruir Londres por completo, aunque luego volverán a separarse.

Por un lado, Ian conoce a otro polizón, Larry, y descubre que les llevan hacia una mina en Bedfordshire donde los Dalek tienen esclavizados a buena parte de los supervivientes. El grupo de Barbara llega a un museo, otro punto de reunión de la resistencia, donde Dortmun pretende corregir el error de diseño de sus bombas antes de sacrificarse para que las dos mujeres puedan escapar en una camioneta. El resto, reunidos una vez más con el Doctor y, también, con Tyler, pretenden huir de Londres.

A partir de aquí, la atención se centrará casi por completo en la mina, hacia donde se dirigirá todo el mundo por diversos motivos. Después de evitar al Slyther, una criatura al servicio del Dalek Negro (el comandante), Ian y Larry consiguen encontrarse con Ashton, el contrabandista del campamento, al que intentan convencer infructuosamente de que les lleve a Londres. Poco después de este encuentro son atacados una vez más por el Slyther, y el contrabandista acaba muerto. Ian matará a la criatura mientras escapan.

Poco antes, Ian había averiguado también que el plan de los alien tiene algo que ver con el centro mangnético de la Tierra. Y para eso necesitan mano de obra, a la que no tardarán en unirse Barbara y Jenny, traicionadas por unas mujeres a las que encontraron en el bosque en busca de refugio.

Mientras tanto, el Doctor y sus tres acompañantes (Susan, Tyler y David) han conseguido escapar de Londres y de los Robomen. El anciano ha ido formulando una teoría que no difiere de lo que había averiguado Ian anteriormente. Lo más salientable, sin embargo, del viaje de estos cuatro hacia Bedfordshire es el romance que comienza a gestarse entre David y Susan.

Después de zafarse, gracias al sacrificio de Larry, de una patrulla de Robomen, Ian intenta adentrarse en lo más profundo de la mina y evitar que los Dalek lleven a cabo su plan, que no es otro que sustituir el núcleo del planeta por un gigantesco motor que lo convierta en un “vehículo espacial”. Por desgracia para él, se esconderá en el conducto que transportará a la bomba hacia el interior de nuestro planeta, por lo que debe actuar rápido. Afortunadamente, conseguirá desactivar la bomba. Los Robomen intentarán reactivarla mientras él escapa, pero es avistado por un Dalek que cree lanzarlo hacia el vacío. Sin embargo, tiene la fortuna de caer contra una puerta metálica y ser “sólo” noqueado.

Antes de ello, en su camino hacia el interior, Ian había descubierto que Barbara y Jenny han sido capturadas y consigue hacer contacto con ellas a través de otro recluso. Esto estimula a la profesora de historia a enfrentarse a los Dalek, simulando traicionar a la resistencia para llegar al centro de control y adornando su relato con el de numerosos personajes y acontencimientos históricos – la revuelta del Té, el general Lee, los indios y Aníbal – para darle un carácter más global y grande. Su idea es tratar de reprogramar a los Robomen para que se vuelvan contra sus amos.  No lo consigue, y son apresadas en la sala de control.

A esas alturas, el Doctor y su grupo han llegado ya al exterior de la mina, detectando una enorme antena que según suponen, permiten la comunicación y el movimiento de los Dalek. Susan y David recibirán el encargo de derribarla mientras Tyler y el anciano se adentran en la mina. Al mismo tiempo, Ian recupera la consciencia y obstaculiza, gracias a unos trozos de madera, el conducto por el que debe descender la bomba.

El plan de los Dalek se frustra por momentos y deciden evacuar la mina más o menos cuando el Doctor y Tyler llegan a la sala de mando. Aprovechando la confusión, liberan a las dos prisioneras y toman el control de la base. Al mismo tiempo en que Susan y David tienen éxito en su parte del plan, Barbara consigue llevar a cabo su idea de poner a los Robomen en contra de sus creadores. Así, consiguen liberar la mina en medio de la revuelta.

Pero aún queda un cabo suelto: la bomba. Ha sido detenida, pero no desactivada y aún va a explotar. Es primordial evacuar la mina a tiempo y ello supone no preocuparse del resto de supervivientes. Desde los alrededores, a una distancia segunda, veremos al grupo contemplar la explosión, destruyendo el platillo volante y provocando un fenómeno sin precedente: una erupción volcánica en Inglaterra.

De vuelta en Londres, con el panorama más relajado, la resistencia ayuda al Doctor a desenterrar la Tardis, con el Big Ben de fondo. Es el momento de las despedidas, y Susan y David lo saben. Lo que no intuye la niña es que el Doctor también es consciente de ello, y de su romance con el rebelde. Por eso, sin advertencia previa, la dejará fuera de la Tardis dando lugar a una emotiva escena de despedida en la que diremos adiós a la primera de las companion del Doctor.

A destacar

  • Sin duda, lo más destacable del arco es el tremendo e importantísimo cambio que han sufrido los Dalek. Los enemigos del Doctor tienen desde este mismo momento una dimensión nueva y un listón muy alto que igualar si quieren convertirse en algo realmente relevante. Porque ya no hablamos de las criaturas torpes y vulnerables del segundo arco, sino de algo mucho más malvado y letal. Aunque aún les quedará mucho camino por andar.
  • Descubrimos mucho más de la jerarquía Dalek y, por fín, conoceremos la existencia de un Dalek Supremo que controla el desarrollo de todos sus planes desde la sombra. Ante él responde el Dalek Negro, que comandaba las tropas en este arco. Y no será la única referencia a él.
  • Al fin vemos a una Susan mucho más madura, justo el desarrollo necesario para que su adiós sea lo suficientemente coherente. La vemos capaz de enfrentarse al Doctor y de establecer sus propias opiniones y de tener iniciativa. Una pena que esto no llegar antes.
  • Una serie con vocación de continuidad tiene que saber renovar el reparto. El primer paso era la renovación de los secundarios, de los companion. Tal y como venían las cosas, parecía que serían Ian y Barbara los primeros en decir adiós. Mucho mejor que fuera un personaje menos relevante, como Susan. Aún así que sea la propia nieta del Doctor no deja de resultar impactante.

En próximas ediciones

Después de algo como esto, ¿qué nos puede esperar? Una saga tranquila, sin mayores complicaciones y en la que conoceremos a quién va a sustituir el hueco que ha dejado Susan en la Tardis. Así que demos nuestra más calurosa despedida a Carole Ann Ford y recibamos a…

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