Archive for agosto, 2010

agosto 31st, 2010

Una liga más y ¿todo sigue igual?

¡Ha comenzado la Liga! En paralelo con el post anterior, que dedicaba al debut de los equipos deportivos en la radio, habrá que dedicar algo de tiempo a decir que ya rueda el balón por los campos de España. ¿Ya? ¡Pero si parece que aún fue ayer cuando Casillas levantó la Copa! Pero sí, ya. De hecho, entre amistosos, torneos de verano, Supercopas y previas apenas tuvimos una o dos semanitas de descanso.

Y la cosa empezó más o menos como acabó el año pasado. Con el Barça aplastando al rival – en este caso el Racing de Santander – sin aparente esfuerzo y el Madrid aburriendo hasta las ovejas, como más o menos el resto de los equipos de España a excepción del Valencia, que parece bien recuperado del desmantelamiento que ha sufrido – de cuatro campeones del Mundo se ha quedado con uno –, y del Sevilla, que encontró en el recién ascendido Levante el remedio perfecto para la crisis en la que medio se había metido medio se había inventado la prensa. Aunque los Granotas le pusieron las cosas difíciles al principio. Ah, y del Atleti, que le endosó un 4-0 al Sporting que los coloca líderes en la primera jornada. Parece que este año sí… pero otros años parecía que también.

Lo dicho. Como el año pasado. O no. Porque el año pasado el Madrid, sí, aburría a todo el que se esforzaba en verlos jugar, pero metía goles, y a veces a raudales. Pero anteayer no pasó de un insulso empate a 0 contra un Mallorca enrabietado que por fases mereció ganar el partido y por fases se libró gracias a un inspiradísimo Aouate, que aquí en Coruña era un peligro y allí en Palma es un porterazo. Debe ser cosa del clima y de estar más cerca de la tierra…

Que como decía un tío ayer en el bar para picar a uno del Madrid que había por allí. Con estos dos puntos que “se dejó” – como si ya los tuviera ganados de antemano – en Son Moix Ono Iberostar Stadium y los seis del enfrentamiento directo, el Mouteam este ya puede irse despidiendo de la liga.

Pero como de eso ya habrá quien hable, yo voy a hablar de mi Depor. El mejor equipo del mundo, lo que pasa es que no lo demostramos porque somos humildes. Y por eso nos ponemos dentro de ese grupo que ayer aburrió a todo el mundo que se prestó a echarle un vistazo al partido.

Si fuera por la tónica general de ayer, sobre todo en la segunda parte, habría que decir que todo sigue igual. Pero yo estoy convencido de que este año el Depor tiene equipo para estar en Europa. Contra el Zaragoza pasó por unas fases de juego muy buenas en las que se nota, sobre todo, que falta ajuste táctico de los recién llegados en el a veces demasiado encorsetado esquema de Lotina, pero también que las esperanzas del Míster en ir mejorando el estilo de juego con respecto a la temporada pasada no son para nada infundadas.

Nos regalaron una esperanzadora primera parte. Muy seria y con la aparición de un espectacular Jonathan Urretavizcaya (Urreta para los amigos y los de lengua rígida), que aunque parezca guiputxi es uruguayo, que revolucionó la banda derecha. Lo mismo podríamos decir de Míchel, el mediapunta que nos trajimos cedido de Valencia y que, hasta que se re-lesionó – aunque a estas alturas ya sabemos que es más susto que otra cosa – hizo un muy buen partido.

Ya por seguir con los nuevos, Claudio Morel, el lateral izquierdo paraguayo mundialista, estuvo muy serio. Falto de forma, pero muy serio. Y le dio una buena leche al petardo de Lafita nada más pisar el campo. Estoy convencido de que escuchó que le pitaban (al maño) y decidió que si le pitaban era por algo, así que como él tiene que congraciarse con su nuevo público… pues eso, intentó corresponder al Lafita quédate… sin respiración de los Blues. Le faltó subir la banda – será por la falta de forma – para echarle una mano a un voluntarioso pero algo desacertado Andrés Guardado.

Mal, sin embargo, Lotina, que no parece haber encontrado aún un recambio para Sergio que sea capaz de sacar el balón. Bueno, sí, Juan Domínguez, lesionado. Ayer saltó al campo el otro Juan, Rodríguez, pero no cuajó un gran partido. Como tampoco lo cuajó su compañero Antonio Tomás. Y mucho menos Valerón, que salió en el 41 sustituyendo a Míchel. Entiendo que ha sido mucho en el fútbol y mucho en el Depor, pero el fútbol del Flaco se agotó en la antepenúltima lesión. No está para jugar 50 minutos en primera, y aunque duela hay que entenderlo.

Y luego ya, el que parece nuestro eterno problema: el gol, que se nos viene negando sistemáticamente en las últimas campañas a excepción de aquella segunda vuelta espectacular de la 2008-2009. Adrián promete mucho, pero luego no cumple. Eso sin contar con que tiene una excesiva fijación por caer a las bandas, algo que en un equipo que pretenden jugar con extremos es mortal para cualquier ataque.  Lassad pasa más tiempo en la enfermería que en el campo, y, cuando está, merodea por el campo más que enfilar portería. Sólo Riki parece tener la suficiente mordida… Pero ninguno de ellos parece capaz de asegurar un promedio de 10 goles por temporada, algo razonable en un equipo como el Dépor.

Nuestras esperanzas goleadoras están en un chaval de la cantera, Dioni, uno de los goleadores de la pretemporada y en que Lendoiro haga una de las suyas en las pocas horas que nos separan del cierre de plantillas. Eso entraría, posiblemente, dentro de una operación por Zé Castro o Pablo Álvarez, los máximos candidatos a abandonar el equipo esta temporada.

Y por otra parte, están puestas, también, en la adaptación de los siete fichajes. Urreta y Saúl parecen los grandes descubrimientos de esta campaña y, probablemente, los mejor posicionados para suplir la posible baja de Míchel en la mediapunta, otro que me tiene buena pinta. Desmarets parece estar llamado a servir casi simplemente de descanso a Guardado y los dos laterales izquierdos se irán turnando a medida que Rindarøy se adapte al fútbol español. Menos posibilidades tendrá Ramos, con Aranubía y Manu consolidados en l primer y segundo puesto de la portería respectivamente.

Quedan dos semanas (juega la Selección) para el siguiente partido, un callo duro: el Sevilla en el Pizjuán; pero confío en que el Depor, mi Depor siga progresando en una línea que, insisto, parece bastante esperanzadora.

agosto 31st, 2010

Comienzaaaa…

El culebrón que se iniciaba a finales de la temporada pasada con el despido de Paco González del Carrusel Deportivo de la SER y su breve pero intenso paso por Telecinco durante el mundial ha terminado. O casi, porque falta la concreción del futuro de Manolo Lama, ahora mistificado en Mr. X a quien se rifan la Cadena SER y la Cadena COPE para completar sus respectivas y renovadas plantillas de deportes.

Porque sí, como seguramente has escuchado y te han bombardeado mil y una veces en las últimas semanas y, especialmente, la semana pasada, Paco González, Pepe Domingo Castaño y buena parte de la troupe del Carrusel Deportivo de la SER, incluidos algunos locutores estrella como Manuel Oliveros – con todo el equipo de Barcelona detrás a excepción de la promovida Laura Rodríguez –, Rubén Martín o mis queridos Marco Antonio Sande y Germán Dobarro – que se encargan de la información del Depor –, e incluidos también los sustitutos de De La Morena en El Larguero, Joseba Larrañaga y Juan Antonio Alcalá, han aterrizado en la Cadena COPE.

Hasta tal punto este trasvase ha supuesto un vuelco en la información deportiva de este país que el ir y venir de periodistas, la rumorología que se cernía en torno y los cruces de declaraciones entre unos y otros – más entre unos que entre otros – han generado tanta o más expectación en los aficionados al fútbol que los fichajes de los jugadores. Hasta el punto de que el que hasta ayer estaba considerado uno de los puntas de lanza de la información deportiva, José Antonio Abellán, ahora busca trabajo. Y hasta el punto, también, de que los debuts de los respectivos equipos han generado mucho más interés que el fútbol en muchos casos.

Desde mi punto de vista, la cuestión se ha exagerado. El “movimiento popular” que se generó con la salida de Paquito por la puerta de atrás de la Cadena SER ha magnificó todo el asunto de una forma que yo creo desmesurada hasta ese nivel que decía antes que parecía que Paco y Pepe no habría liga. Y hasta el extremo de que mi radio de toda la vida, la SER, emitió un comunicado bastante zafio a medida que iban llegando las noticias.

Eso es el resumen de todo lo ocurrido en el verano a nivel mediático. El pasado viernes, con la Supercopa de Europa – habiendo dejado el amistoso de la Selección, la Supercopa de España y las eliminatorias previas de la Champions y de la Europa League por el medio – debutaba el antiguo Carrusel Deportivo ahora transformado en Tiempo de Juego en la COPE y el renovado Carrusel Deportivo en la SER, con un tío de informativos, Javier Hoyos, al frente y con Juanma Ortega, ex de Anda ya, en la animación.

Yo no tenía muchas esperanzas. Más allá de que para mí el fútbol suene con la voz de Paco, de Pepe, de Germán o de Oliveros y de toda la tropa que formaba parte del circo de Carrusel/Tiempo de Juego, el hecho de que trajeran a alguien de informativos para dirigir el mayor programa (deportivo y no deportivo) de la radio no me inspiraba demasiada confianza. Y aún más: a pesar de que Anda ya, marcó durante un tiempo mis mañanas mientras iba al colegio o al CUVI en el bus, ya en Hoy por hoy su humor me resultaba forzado. Es el problema, como bien apuntaban el otro día, del humor guionizado.

Pero aún así le di una oportunidad. Los escuché durante un rato. Los primeros 20 minutos en diferido gracias a La Libreta y luego durante medio partido del Atleti. Luego escuché el inicio de Tiempo de Juego, con ese pedazo discurso de Pepe y el hola hola, y elegí. Me quedo con el sonido imprescindible del de toda la vida. Sobre todo después de escuchar la primera hora, mi tantas veces compañera de viaje. Aunque sin Ponseti hay que reconocer que la primera hora no es lo mismo.

Así que, por primera vez en la vida, en mi casa entrará la Cadena COPE, nosotros que somos de la SER de toda la vida. Y ya puestos, no descarto que el dial se quede ahí de forma permanente. Estoy harto de Francino y de De la Morena, mucho. Y, con el Carrusel, eran prácticamente los únicos programas que podía escuchar. Le daré una oportunidad a la Palestra de COPE – y así también me entero de la actualidad del gremio, todo hay que decirlo – y, por supuesto, a Joseba y Alcalá. Aún tengo que darle una oportunidad a su Partido de las 12. Me da pena por Hora 25, pero últimamente apenas podía escucharlo. Además, sin Carlos Mendo no va a ser lo mismo.

Pero bueno… todavía hay que pensarlo, que cambar de radio no es como cambiar de calzoncillos. Y sí. En esta decisión también pesa el hecho de que mi radio-despertador no es digital, que es de ruedecilla, y darle a la rosquita para moverse en el dial me da coñazo.

agosto 29th, 2010

Classic Doctor Who XIII (S02A5: The Web Planet)

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Habitualmente, al hablar de la ciencia ficción, asumimos que los extraterrestres tienen forma más o menos humanoide – ya nos hemos encontrado a varios de estos – como si fueran producto de una línea evolutiva algo parecida a la nuestra. La otra opción habitual es que tengan pinta reptiliana-anfibia como ocurre, por ejemplo, con el Xenomorfo de Alien, o como ocurría en cierto sentido con los Sensoritas. O mamíferos, como Chewbacca.

Pero, ¿y si fueran los insectos los que evolucionaran hasta dar lugar a vida inteligente? Esa es la línea que ha seguido el devenir de la biología en el planeta Vortis. Así nacieron los Optera, los Menoptera y los Zarbi. Los primeros semejan el estado larval de los segundos, por así decirlo, de aspecto abejoide. Los últimos, son hormigas gigantes y malvadas. En medio de este panorama, aterrizará el Doctor en su Tardis. read more »

agosto 26th, 2010

Classic Doctor Who XII (S02A4: The Romans)

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¡Roma! O mejor dicho, una villa al norte de la Urbe. Ese ha sido el destino “vacacional” de nuestros aventureros espacio-temporales. Y un mes después, todavía no se han metido en ningún lío. Al fin pueden descansar de todas sus correrías, que desde que hubieran salido de aquel almacén londinense pocas oportunidades habían tenido. ¿Y qué mejor lugar de descanso que disfrutar de todas las comodidades de los grandes patricios romanos?

Es el verano del año 64, para más datos, así que muchos ya podréis suponer cuál será la peripecia que convierta estos días de descanso en algo digno de ocupar cuatro capítulos. Efectivamente: asistiremos como testigos al Gran Incendio de Roma, conoceremos a Nerón y… nos mezclaremos un poco con las intrigas de la corte del Palatino. Conocemos la historia… o creíamos conocerla. read more »

agosto 26th, 2010

Iglesia 2.0 (I): El blogger católico

Hace unos días, o quizás semanas, desde que comencé a leer los comentarios acerca de la recientemente celebrada PEJ, que me vengo planteando la misma “duda” acerca de este blog y de su utilidad. Llamémoslo así utilidad, aunque no sea el concepto que más me satisfaga para describir lo que me está pasando por la cabeza.

Sabéis, porque no lo escondo, que soy seminarista en la Archidiócesis de Santiago de Compostela. Católico, por tanto, se sobreentiende. Y estoy convencido como la mayor parte de los que llegáis hasta aquí, seáis muchos, seáis pocos, de que las nuevas tecnologías nos ofrecen un rango de posibilidades de comunicación que no teníamos antes: portales de información, blogs, redes sociales… también para la Iglesia.

Y me pregunto: ¿yo no debería evangelizar más activamente en la red? Hay muchos blogs dedicados ya a ello, pero ¿y yo? ¿No podría darle un giro más “confesional” a Caldeirada de  Marisco? Al fin y al cabo, es el blog personal de un seminarista, ¿verdad? Se supone que aquí cuento mi vida y se supone que una parte muy fundamental de mi vida se desarrolla dentro de lo que llamaríamos “esfera religiosa”, algo que, aunque muchos insistan en lo contrario, estoy convencido que es imposible reducirlo solo a lo privado.

Luego me digo. Bueno, tampoco es que tenga que andar contando todo siempre. Al fin y al cabo, cuando pasa algo grande e importante lo cuento: venirme al Seminario, la vida aquí, los distintos pasos que he ido dando, la PEJ… Y de vez en cuando comparto también mis ralladas. Así que, al final, también porque creo que la evangelización por cansancio no funciona sino todo lo contrario, declino mi idea diciendo: ya hay otros.

Otros, ya. Ahí es a donde quería llegar yo (aparte de confesaros mi duda). Cuando uno repasa el panorama de la blogosfera católica se encuentra que hay de todo, como en botica. Sin embargo, como ocurre también en la blogosfera general, existe un par de blogs de referencia, “gurúes”, si queréis llamarlos así, en torno a los cuales se ha creado una comunidad estable de comentaristas y bloggers.

Y lamentablemente, en una Iglesia en la que muchas veces por parte de determinados círculos (internos, me refiero) se pretende marcar una división entre carcas y progres, entre una verdadera iglesia y unos transgresores infieles (sea cuales sean), estas divisiones también llegan a la red. Y con el sensacionalismo que impera en nuestra sociedad y el afán del cotilleo, muchas veces se cae en un cotilleo eclesial que a veces llega a ser repugnante y en el que es muy fácil caer. Esos son nuestros blogs de referencia para los católicos españoles.

Por otra parte, yo soy de los que piensa que, cuando nos ponemos hablar de “nuestras cosas”, caemos en un cursilismo fácil, un monjillismo – en un sentido peyorativo del término (con todo mi respeto hacia las monjas y religiosas) – que convierte casi cualquier tema en un folletín de novela rosa dulzón que no resulta atrayente. Al menos a mí. Estamos acostumbrados a hablar para nosotros y, en general, aunque en nuestras ideas ya somos cada vez más conscientes de que, en general, la llamada pastoral de mantenimiento va siendo menos importante a favor de una nueva evangelización

Escasean, o al menos yo no conozco muchos, blogs de carácter confesional católico que sean realmente atractivos al público en general y, de ellos, me atrevo a pensar que casi ninguno resulta útil como plataforma de evangelización. Eso no quiere decir – a diferencia de los que muchos dentro del “gremio” puedan pensar – que debamos dejarlos de lado por ser “inútil”, sino que debemos  poner más esfuerzo en ello.

Porque este es el lenguaje de los nuevos tiempos. Y si Pablo, en Atenas (y en todo el transcurso de su misión) se esforzó en inculturar el evangelio para que los griegos pudieran entenderlo. Y si tantos otros, a lo largo de los siglos se esforzaron por hacer lo mismo. Si el mismo Cristo lo hizo… nosotros también deberíamos hacerlo.

Y entonces vuelve a surgir la duda. ¿Debería yo ponerme también a la tarea de esta evangelización 2.0 aquí también en Caldeirada de Marisco?

agosto 25th, 2010

La gran adaptación que esperábamos

Muchas veces, cuando alguien me pregunta qué puede leer, que tampoco son muchas, uno de los libros que siempre suelo recomendar, porque a mí me encantó, es Los Pilares de la Tierra. Y muchas veces he comentado que cuando lo leía uno casi podía ver la adaptación cinemátográfica de este pedazo de historia salida de la pluma de Ken Follet. Por eso, podríamos decir que la miniserie que está emitiendo Starz era algo muy esperado desde hacía mucho tiempo.

Por otra parte, cuando doy una recomendación como esta, le digo siempre que Los Pilares es una novela a la que hay que darle más o menos cien páginas para que comience a enganchar. Más o menos hasta que Tom llega a Kingsbridge. Más o menos, porque luego depende de cada cual. Lo digo porque a mí me costó arrancar y, como a mí, conozco a varios. Incluso a algún “cobarde” que lo dejó a medias.

Es cierto, en muchas partes, la novela tiene un ritmo lento y poco atrayente que, a medida que uno se zambulle y se deja empapar de la historia se hace menos “molesto” de lo que se hace al principio. Y eso, a mi modo de ver, suponía un gran handicap para su posible adaptación cinematográfica. Televisiva, ahora mismo. Di tú que en antena el tiempo es oro y eso lleva a quitar algo de paja, pero… aún así.

Con todo esto, la adaptación de Starz me está sorprendiendo muy pero que muy gratamente. A todos los niveles: narrativo, artístico, de casting… Vamos, que la están clavando a todos los niveles en otra de esas grandes sorpresas que me he llevado este verano a nivel de series. Porque no renuncian a nada o a casi nada de lo que aparece en la novela. A ninguna de las tramas. Ni siquiera a ninguna de las subtramas. Y lo hacen sin insistir más de lo debido en los posibles elementos morbosos que hay ya en la novela y en los que siempre les gusta insistir a los guionistas televisivos, como podría ser la figura de Ellen o los tejemanejes de Waleran.

Como mayor acierto, creo que el personaje de Jack, tan difícil cuando uno lee la novela, está más que logrado. Al igual que la familia Hamleigh, otra de esas secundarias piezas clave que trae el relato de Follet. Supongo que la presencia del propio autor entre el equipo de consultores de la serie ha sido fundamental.

Cuatro la comienza a emitir en Septiembre, coincidiendo, más o menos, con el final de emisión de esta miniserie de ocho capítulos en Starz. Si aún no la has visto, es una gran oportunidad, aunque yo te recomiendo que te atrevas y la veas en versión original. No sólo por no arriesgarse a un mal doblaje (uno más), sino porque las voces originales de los actores son parte esencial de sus personajes.

Llevamos 6 capitulazos. Quedan 2. Y la pregunta de si tendremos a la hermana menor, Un mundo sin fin, transportada también al formato miniserie el año que viene. Si lo hacen así, sí. Aunque esa sí que tiene todas las papeletas para levantar polémica. Y quien la haya leído, lo entenderá.

agosto 23rd, 2010

Reinventando a un clásico

Hoy comenzamos la semana con series, y no con el Doctor Who, para variar un poco, aunque supongo que tampoco me he salido mucho de la órbita de la serie británica. Primero, porque voy a hablar de otra serie británica y segundo, porque tiene muchos puntos en común con aquella. Pero bueno, es un paso.

Cuando era joven (más joven) y el internete todavía no me había corrompido del todo, leía. Leía mucho (aún lo hago, no temáis, pero no a semejante ratio). Devoraba los libros a un ritmo insano y casi perjudicial. El mismo al que hoy en día devoro series, prácticamente y sobre el que Manuls me ha advertido alguna vez. Y entre mis libros favoritos estaban los de aventuras, como a cualquier adolescente, supongo, y los libros de Sherlock Holmes.

Era un chaval cuando leí mi primer libro del archiconocidísimo detective inglés y me cautivó desde el primer momento. Ajeno era yo a todas las connotaciones y a la leyenda del personaje, aunque creo que muchos de los clichés que se le han cargado encima son pura visión anacrónica de la novela. Por eso, porque es un personaje al que le tengo tanto “cariño”, soy bastante prudente cuando se tratan de las adaptaciones.

Las he visto de todos los colores. Siempre que echaban alguna de las películas o de los capítulos de la serie clásica, me solía quedar delante del televisor, aún cuando ya me conociera el final. Las había buenas y malas. Y por supuesto está el estropicio que hicieron con Sherlock Holmes en la película del año pasado. Que le robaron todo… el aura victoriana para convertirlo en un héroe hollywoodiense de medio-pelo.

Lo reconozco, la Inglaterra victoriana, tenebrosa, puritana, sofisticada… me encanta como escenario para casi cualquier tipo de historia y me parece que la película lo traicionó casi completamente. Y me parece que es esencial al personaje de Holmes, por eso cuando leí que la BBC planteaba realizar una serie actualizada de las “aventuras” del famoso detective yo lo tomé con bastante prudencia.

Luego leí que el encargado de traer a Sherlock, Watson, Moriarti, la señorita Irene Adler y demás familia al siglo XXI sería nada más que Steven Moffat, el hombre que está detrás del Doctor Who, mi nueva obsesión. Eso, por lo menos, se merecía una oportunidad. Una oportunidad que no me arrepiento de darle.

Moffat nos ha traído una revisión fresca y moderna, pero fiel a los paradigmas de las novelas de Conan Doyle. Ha sabido transportar, de una forma magistral, los conceptos propios de las novelas victorianas al Londres contemporáneo. Nuestro detective ya no se droga, ahora simplemente se chuta nicotina a través de parches para “clarificar su pensamiento”. Y, sí, sigue manteniendo sus malos hábitos y sus pocas capacidades sociales.

Watson (Martin Freeman) por su parte, sigue siendo un médico del ejército retirado por culpa de una herida en Afganistán, pero ya no en la guerra de finales del XIX, sino en la que aún hoy arrastramos. Y ya no escribe las aventuras de su compañero en forma de sus memorias… ahora lo hace en un blog.

Y, además, Moffat ha sabido añadirle los ingredientes propios de su imaginería, hasta el punto de traernos a un Sherlock Holmes que tiene ciertos dejes que nos recuerdan al Doctor. No muchos, en cualquier caso, pero suficientes. Incluso Benedict Cumberbartch, que encarna al antisocial detective, tiene cierto parecido físico a Matt Smith, el actual Doctor (el primero desde que Moffat se ha hecho con el control total de la veterana serie).

Con todos estos ingredientes, Sherlock se ha convertido en mi serie del verano, junto con la genial adaptación de Los Pilares de la Tierra, de la que hablaré en otro momento. Afortunadamente nos la han renovado para otro año más y así sabremos que podremos ir disfrutando más y más de esta deliciosa revisión.

Eso sí, una “pega” que le encuentro. Los tres capítulos de los que consta esta primera temporada duran no 40, ni 50 minutos sino 90… lo que me descoloca completamente los horarios de ver series, que los tengo yo configurados de 45 en 45 minutos. Bendito problema.

PD: El mes que viene si Dios quiere me iré a Londres. Prometo una foto frente al 221B de Baker Street

agosto 23rd, 2010

Classic Doctor Who XI (S2A3: The Rescue)

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¿Quién ocupará el lugar de Susan? ¿Qué ocurrirá con el Doctor y sus amigos? ¿Cómo les afectará la ocupación Dalek de la Tierra? Seguramente te hayan quedado muchas de estas preguntas después de la saga anterior. También a mí. Y para ello está este nuevo arco, muy corto (sólo dos capítulos), que tiene como única intención reubicarnos después de los traumáticos eventos del episodio anterior.

Conoceremos a una nueva acompañante del Doctor, Vicki (Maureen Green), pero antes de que se una a la tripulación de la Tardis (o, como ella misma dirá más adelante, se convierta en pasajera de la Tardis, ya que el único tripulante es el Doctor) aún tendrán que darse una serie de circunstancias que se irán desarrollando a lo largo de esta saga, tranquila, corta y sin complicaciones pero que, aún así, tiene mucho más que aportarnos que la primera y aburrida Planet of Giants. read more »

agosto 22nd, 2010

Parte médico

Bueno, como os prometí, traigo noticias de cómo han salido las cosas con la operación de mi padre. Y no hay ningún motivo de queja, ni nada por el estilo, porque todo salió, como dirían los voluntarios de orden de la PEJ, PER-FEC-TO. Bueno, evidentemente, podría haber salido mejor, pero el doctor nos dijo que no se había encontrado más complicaciones de las esperadas (tampoco menos, todo hay que decirlo).

Lo bajaron a quirófano a primera hora de la mañana, más o menos a eso de las 9 y media, y antes de irnos a comer (y de tomar un aperitivo y de paso informar a buena parte de los bares de los que es habitual del resultado) ya pudimos ir a visitarlo a la U.C.I. Evidentemente, todo grogui por cosa de la anestesia, pero eso nos pasa a todos. Por la tarde, cuando fuimos otra vez a verlo ya estaba todo lúcido y bien.

Aún así, se quedó por seguridad en la U.C.I. hasta este mediodía. Y desde entonces estamos en la rutina de acompañarlo al hospital y aguantar sus quejas. No me extraña, tiene que estar en la misma posición casi todo el día, porque aún no le dejan incorporarse, y tampoco puede comer todavía, que está con sonda nasogástrica, que, además, le molesta en la garganta. Pero ya tiene tele y móvil y puede entretenerse, no como en la sala de intensivos.

Hoy se queda a dormir mi hermano con él, aunque sólo sea por darle conversación si no consigue dormir. Mañana lo haré yo y, dependiendo de cómo evolucione (y de cómo se porte), el resto de noches de la semana, yendo y viniendo a Santiago para currar por las mañanas, que tampoco me cuesta nada. Y si me deja el Porsche para ir y venir, me cuesta menos, aunque casi tarde menos en tren.

Así que nada. Todo como la seda y muy contentos. Él dice que ya empieza a notar la mejoría en las piernas, y eso es bueno. Esperamos que mañana ya le quiten la sonda y pueda empezar a comer. Y quizás hasta le hagan ya incorporarse. Quién sabe. Eso sería una buenísima noticia.

Antes de terminar no quiero olvidarme de daros infinitas gracias a los que por el Facebook y por el Twitter, pero también por otros medios y, sobre todo, a través de vuestras oraciones y buenos deseos nos habéis mostrado apoyo en este momento complicado pero del que afortunadamente hemos salido airosos.

Ahora es cuando empieza una nueva guerra:

agosto 19th, 2010

Classic Doctor Who X (S02A2: The Dalek invasion of Earth)

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Año 2164, un punto de inflexión importantísimo en la historia de la humanidad. No sólo eso, en la historia de las aventuras y desventuras del Doctor también supondrá un antes y un después. Como ya anticipábamos en el post anterior los Dalek (sí, esos pequeños bichos metálicos y mezquinos que habitaban el planeta Skaro) han invadido la Tierra y, desde este momento, se convertirán en el enemigo número uno del Doctor. Y con esto sí podríamos decir que ha empezado la segunda temporada

Como bien apuntaba Carbayón en sus comentarios al segundo arco de la primera temporada, cuando conocimos por primera vez a estos curiosos invasores estelares, esta fue la historia que cambió también el curso de los Dalek, ya que su aparición en pleno Londres, como hostigadores de la humanidad les hizo alcanzar una gran popularidad. Es cierto, no obstante, que su reaparición en la serie también tuvo bastante de petición popular. Pero no nos entretengamos y veamos qué es lo que ocurrió por aquellas fechas. read more »

agosto 19th, 2010

Momentos complicados

Este mediodía, en cuanto salga de la oficina, me cogeré el tren y pondré rumbo a Coruña. Mañana ya no vengo a trabajar, aunque espero reincorporarme el lunes desde la ciudad herculina, porque eso sería una buena señal. ¿Por qué? Porque mañana operan a mi padre. Y es una operación bastante grave.

No es una operación de urgencia, pero eso no le resta importancia. Os cuento, mi padre tiene las arterias femorales bastante obstruidas. Apenas puede andar más de cien metros y no porque se ahogue – no es un problema cardio-respiratorio – sino porque la sangre no le circula con la suficiente fluidez por las piernas y eso le produce un dolor inaguantable. ¿A causa de qué? Pues principalmente de la nicotina, aunque no dudo de que el colesterol también habrá hecho de las suyas.

Es un problema que lleva teniendo desde hace bastante tiempo y se le ha agravado en los últimos 4 o 5 años de una forma espectacular. Pero mi padre es un cabezón, no sólo en sentido físico,  y aparte, aunque él nunca lo reconocerá, le tiene pavor a los médicos. A todo eso se le juntaron todos los problemas de mi abuela (no la del otro día), que está parapléjica y encamada, además de con Alzheimer y a la que tiene que cuidar como hijo único que es. Así hasta que por insistencia de mi hermano, mía y de mi madre (a la sazón su ex-mujer, por ubicarnos) al fin ha visto a un médico y se opera este viernes.

No es una operación sencilla. No le van a cortar un resto sobrante de la evolución, como a . Tampoco le van a arrancar el corazón, pero sí le van a hacer unos bypass en las piernas, sustituyéndole las partes obstruidas por unos tubitos de plástico. Y supongo que, para ello, tendrán que pararle el corazón aunque sea brevemente. No lo sé.

Él está acojonado, aunque su orgullo le lleve a tratar de disimularlo. Por él, por nosotros y por mi abuela, que quedaría prácticamente sola conmigo y con mi hermano fuera. Y yo estoy acojonadito. Y mi hermano también. Tranquilos, pero con el miedo a que pueda pasar algo que nadie quiere.

Por eso os pido a todos que recéis por él y por nosotros, para que todo salga bien en un momento tan crucial. Os lo agradeceré eternamente, de verdad, porque lo necesitamos de veras. Muchas gracias ya por adelantado a todos los que, lo sé, lo habéis venido haciendo desde que os conté la noticia estos días. Y si no rezáis… pues eso, tratar de emitir buenas vibraciones o como queráis llamarlo, que seguro que el Señor también las recibirá.

Yo, por mi parte, os informaré de lo que haya. Si no el viernes, el sábado o el domingo, en cuanto tenga un momento libre. Mientras tanto, no os extrañéis si no publico nada. Sólo la entrada programada para hoy del Doctor Who. A menos, claro, que termine el capítulo de Akano a tiempo y lo deje programado y/o publicado esta noche, que todo es posible.

Lo dicho, que muchas gracias por vuestras oraciones, seguro que son bien recibidas.

agosto 18th, 2010

Mi diente p’atrás



No muchos de los que me conocen, fuera de mi familia, se acuerdan. Ni siquiera muchos de mis compañeros de clase desde la infancia. Pero hace mucho mucho tiempo, en una galaxia no precisamente lejana, yo tuve aparato de dientes. Lo llevé… no sé, un año y medio probablemente. O quizás más. O quizás menos, todo puede ser. Ya sabemos que de niños no tenemos la misma conciencia del tiempo que tienen los mayores.

¿El motivo? Tengo un diente hacia atrás. El incisivo superior derecho (no el del centro-derecha, el de la derecha-derecha, como el PP), para ser más exactos. Y digo bien, “tengo”, porque por mucho que llevara aparato aún sigue ahí, convirtiéndose casi en un símbolo de mi identidad. Hasta le tengo un cierto cariño (todo el que se le pueda tener a un diente) y todo.

Supongo que de eso sí se habrá dado cuenta la gente con la que me cruzo cada día aún a pesar de que, por muy sonriente que pueda ir, creo que no muestro demasiado abierto el dentamen por una especie de complejo heredado de cuando mis queridos y cariñosos compañeros de clase me apodaron con el nombre de un héroe de ficción de sobra conocido por mis coetáneos: Patoaparato. Original, ¿verdad?



La cuestión es que, de unos días a esta parte, a mi madre le ha dado por decir que tengo el diente más echado para atrás que nunca. Y, para terminar de redondearla, a Morfeo también se le ha dado por utilizar mi diente de forma recurrente en mis sueños. El otro día, sin ir más lejos, se iba limando poco a poco hasta desaparecer (y era cortante y todo).

Y a eso le juntamos que, después de mucho sumarse él también a los puteos generalizados durante mi etapa metálica (que no metalera), mi hermano lleva ahora también aparato. Así que la pregunta que me lleva haciendo mi madre los últimos días así de vez en cuando (o sea, teniendo en cuenta que es una madre… cada hora, hora y media) es si me quiero volver a cablear la boca.

Por una parte, quiero. No es que lo considere una tara o un defecto, pero a veces resulta molesto (uno se puede morder la lengua si no se da mucha cuenta). Pero por otro lado, echaría de menos mi diente y, además, me da mucha pereza volver a ponerme los brackets (o como se escriban). Y a lo mejor para nada. La otra vez falló porque el “aparato de mantenimiento” (uno de esos de paladar que tenía que ponerme por la noche) y yo no nos llevamos bien y me lo quitaba inconscientemente mientras dormía. ¿Y si pasa lo mismo? ¿Y si vuelve a fallar? Es una pasta y no estamos como para tirar el dinero, la verdad.

Así que nada, aquí estoy yo, con mi nueva duda existencial, enfrentándome a los avatares de la vida mientras veo pasar las últimas semanas de mis ya-no-vacaciones aquí en la oficina, gestionando las bases de datos para la Visita del Papa, y con la mirada puesta en el viernes y en algo que ya os contaré en otro momento. Que no es plan de mezclar, que es malo y luego siempre sienta mal.

agosto 17th, 2010

Carta abierta al Concello de Pontevedra

Como muchos pontevedreses, yo soy de los que está contento con la peatonalización del centro. Es cierto, causa muchas molestias, sobre todo al negocio de transporte, pero opino, como muchos, que Pontevedra es una ciudad para caminar, por tamaño, por orografía, por todo. Por eso, cuando vengo, dejo el coche en casa y me muevo habitualmente en el coche de San Fernando. Ya saben: un poquito a pie, otro poquito andando.

No tengo problema, no me quejo, incluso alabo este proceso de “humanización” (será que antes éramos amebas o algo así) que ha tenido lugar desde que está la actual corporación municipal y que ha convertido nuestra querida ciudad en una auténtica joya para los que nos gusta pasear. Pese a los consecuentes atascos que se forman en algunas zonas de la ciudad y que, no nos engañemos, ya se formaban antes, es una ciudad que se ha vuelto extremadamente cómoda.

El problema es el siguiente: aparcar. Sí. Los que, por un motivo u otro, residimos fuera de Pontevedra nos enfrentamos a un gran reto cada vez que llegamos a nuestra amada ciudad. Incluso los que de forma temporal estamos fuera de casa estos meses de verano. Sin ir más lejos, ayer tarde estuve media hora dando vueltas por todo mi barrio (A Moureira) en busca de una mísera plaza de aparcamiento para dejar mi coche.

Comprendo que son días malos, que están las fiestas instaladas en la Alameda y que por eso la afluencia de gente a la ciudad y, más concretamente, a esta zona, es mayor que en otras ocasiones. Pero es un fenómeno que llueva, nieve, truene o haga calor se viene repitiendo una y otra y otra vez casi diariamente. Que ya está bien de batirme con mi hermano para ver quién llega antes a la única plaza de garaje que hay para los cuatro coches que tenemos (y necesitamos, porque al final, cada uno está en un sitio diferente) en casa.

Comprendo, también, que es una situación temporal, que cuando terminen las obras habrá más aparcamiento en el centro y que esta situación también sirve de medida disuasoria para reducir el tráfico rodado por la ciudad. Pero aún así, me remito a lo anterior: muchos no lo usamos para desplazarnos por Pontevedra sino para desplazarnos a Pontevedra. Se entiende la diferencia, creo.

Me pregunto: ¿por qué tuvieron que reordenar de forma tan caótica el tráfico y el aparcamiento de las calles que rodean mi casa?  Es cierto, antes utilizábamos aquel solar dejado de la mano de Dios para aparcar y terminó convirtiéndose en la ley de la selva, pero nos arreglábamos, excepto por algún subnormal que abusaba de la situación. Entiendo que una conducta así no pueda permitirse o no esté bien vista… pero de ahí a repintar la calle para reordenar todo el aparcamiento y, de paso, poner un par de direcciones prohibidas totalmente absurdas…

Pero lo hecho, hecho está. No creo que ahora rectifiquen, aunque no sería la primera (ni seguramente la última vez) que han tocado las direcciones de esta zona. Y aún así demando (suplico) una solución. No estoy seguro de que el nuevo parking de la Plaza de España lo solucione (no por completo, es de pago al fin y al cabo), pero estoy seguro que aliviará la carga.

Yo me atrevo a plantear una solución: tarjeta de residente. Como en muchos lugares, no muy lejos de aquí. Una zona delimitada para que puedan aparcar los residentes del barrio. Porque entiendo que los que vivimos en un barrio concreto tenemos más necesidad de aparcar cerca de nuestras casas, por lo que pueda suceder. No digo todas las plazas, ni digo que esto sea la panacea. Posiblemente, siga teniendo problemas para aparcar aún con estas medidas aplicadas (si es que se hace), pero me parece una medida realista, razonable y necesaria.

agosto 16th, 2010

Classic Doctor Who IX (S02A1: Planet of Giants)

Esta entrada pertenece a una serie de posts. Puedes ver el resto aquí.

Comenzamos la segunda temporada de los episodios clásicos del Doctor Who con una saga corta, bastante pobre, que apenas tiene contenido, sobre todo si lo comparamos con el vertiginoso final de la anterior, en el que vimos como nuestros amigos se las veían y se las deseaban para sobrevivir en la Revolución Francesa. Y nos quedamos con la duda: ¿volverán a casa Ian y Bárbara?

Esa es la intención del Doctor en un primer momento: dejarlos en su casa. Pero, como siempre, no todo saldrá bien. Los circuitos de la TARDIS siguen necesitando una reparación y, hasta entonces, no serán capaces de actuar con la precisión necesaria, como averiguaremos un par de arcos más adelante. Pero bueno, por primera vez, volveremos, sí, a la Inglaterra de la década de los Sesenta. read more »

agosto 16th, 2010

Gracias anónimas

En este mundo en el que vivimos uno a veces llega a pensar que aquí cada cual va a su bola y nadie se preocupa de los que pululan a su alrededor. Y no nos faltan ejemplos de eso. Más o menos casi cada semana encontramos uno o dos en las páginas de sucesos de nuestros periódicos y de nuestros noticieros. Y eso, como comprenderéis, a mí a veces me hace ser un poco pesimista y crítico con nuestra sociedad. Pero, gracias a Dios, no todo son sombras y hoy os traigo una historia que también lo demuestra.

Este mediodía, entre que esperábamos para comer y veía algún capítulo más de Classic Doctor Who, mi madre recibió una llamada de casa de mi abuela. Era mi tía quien hablaba: mi abuela (89 años) se cayó por la calle mientras volvía de misa y se abrió la ceja y se golpeó la rodilla. Toda una escena, sobre todo teniendo en cuenta que mi abuela, a pesar de estar espléndida para su edad, es una persona mayor y con ya ciertos problemas previos en las piernas.

No estaba allí así que no puedo juzgar el comportamiento de la gente que pasaba por esa parte de Coruña en ese momento, pero nos sobran ejemplos y experiencias para imaginarnos que habría un buen número que pasaría de largo y algún imbécil que lo grabara en móvil o algo. Eso es lo que cabría esperarnos en este mundo en el que vivimos. Pero no, no fue así.

Una chica se acercó, se preocupó por ella, la tranquilizó y la llevó al hospital en un taxi -  que pagó ella y por el que no quiso que se le devolviera el dinero. Esperó con mi abuela en el ambulatorio y la acompañó a casa, desde donde consiguieron localizar a mis tías.

Gente así no debería ser una excepción, pero eso no quita que tengamos que estarle eternamente agradecidos. Ahora mi abuela está en casa, con susto, con dolor y con puntos en la ceja, pero bien y recuperándose. La verdad, no sabemos quién fue ni dónde vive, pero no por ello no dejamos de estarle eternamente agradecidos. Así que…

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.

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