Classic Doctor Who V (S1A5: The Keys of Marinus)
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Después de una trama tan complicada como la que nos regaló Marco Polo, hay quien podría pensar que es momento de relajarse, tomar aire y pasar a una serie un poco más de transición, pero eso no era lo que tenían metido en la cabeza los guionistas de esta primera temporada del Doctor Who. The Keys of Marinus, así se llama esta nueva entrega no llega a la altura de su predecesora en cuanto a complicación, pero supera por completo a las tres primeras.
En esta quinta trama de las aventuras del Doctor volvemos a visitar otro planeta extraterrestre, pero nos queda la misma duda que se planteaba Marco Polo al final del arco anterior. ¿En el pasado? ¿En el futuro? Como ocurrió ya en el momento en el que llegamos a Skaro en busca de los Dalek, aquí tampoco nos solucionan la duda (si es que alguno pudiera planteársela) de si el planeta Marinus lo visitamos en el futuro o en el pasado.
Qué ocurre
Tras dejar Pekín, nuestros amigos aterrizan en una isla de cristal rodeada por un siniestro mar de ácido y, nuevamente, en el medio entre una disputa entre una raza humana y unos seres los Voord, de aspecto aparentemente humanoide pero siempre envueltos en un neopreno negro que los protege del ácido. Inmediatamente, los cuatro miembros de la expedición entrarán en contacto con Arbitan, un sabio humano que pretende reactivar una máquina de control mental que previene a los habitantes del planeta de la violencia.
Dicha máquina se activa mediante cinco llaves distintas, una de las cuales la posee el propio Arbitan y las otras cuatro están diseminadas por el planeta. Reactivando la máquina, la Conciencia de Marinus, podrían someter a los Voord y terminar la guerra. Así, todo el arco se configura como una búsqueda, en la que nuestros personajes se irán desplazando por distintas localizaciones del planeta.
No lo harán, sin embargo, voluntariamente, ya que Arbitan les chantajea creando un campo de fuerza alrededor de la TARDIS para que no tuvieran otra alternativa que sumarse a la búsqueda de las llaves, una empresa en la que había sacrificado a su propia hija, Sabetha, a la que no tardarán mucho en conocer. Así, el Doctor, que sigue firme en su postura de no intervención no halla al final otro remedio para la situación
La primera etapa de la búsqueda me recordó a la cuarta de las pruebas que debía enfrentar Asterix en aquella obra maestra que fueron Las Doce Pruebas: enfrentarse a las tentaciones de la Isla del Placer. Como allí, nuestros héroes se verán tentados y, al mismo tiempo, hipnotizados por los placeres que les ponen en bandeja unos seres con pinta de cruce entre caracoles y cerebros que gobiernan la ciudad de Morphoton esclavizando a sus habitantes.
Accidentalmente, Barbara despierta de la hipnosis y ayudará a desmantelar el plan de estos extraños bichos, consiguiendo así la segunda de las llaves y ganándose dos valiosos compañeros para el resto de aventura: Sabetha, la hija de Arbitan, y Altos. Pero al final de esta etapa perderán a su gran valedor, el Doctor marchará por su cuenta en pos de otra de las llaves dejando solos a Susan y a los cuatro humanos.

Después de superar y encontrar la siguiente llave – y otra más, esta falsa, que será útil más adelante – en una extraña jungla que crece desmesuradamente y está plagada de trampas que se abalanzan contra sus visitantes, recordando el Bosque Viejo de Tolkien y hacerse con la tercera de las llaves, Ian, Barbara, Susan y los dos Marinusianos se trasladarán a un paraje frío, helado en busca de la cuarta. Allí tienen que lidiar con los engaños de un cazador que se convertirá en cazado cuando los protagonistas le den la vuelta a sus artimañas para guiarlos a una cueva en la que están escondidas Susan y Sabetha.
Pero hay más, en el corazón de la montaña “habitan los demonios”, que no son otros que cuatro guerreros durmientes, ataviados como cruzados, que custodian la gran reliquia. No, no estamos hablando de la Última Cruzada de Indiana Jones, aunque aquí también hay que atravesar frágiles puentes sobre el abismo. Hablo de la cuarta de las llaves.

Con cuatro en su haber, sólo falta una: la que se encuentra en la ciudad de Millennius, conservada y custodiada como si de un tesoro nacional se tratase. Allí Ian se verá implicado en un asesinato del que es falsamente acusado y los dos últimos capítulos de los seis que conforman este arco se centrarán en la exculpación de Chesterton y la condena del verdadero culpable – algo en lo que es fundamental la intervención de un reaparecido Doctor –, lo que llevará también al grupo a ganarse la confianza necesaria para convertirse en depositarios de la quinta y última de las llaves.
Una vez se han hecho con la última pieza del puzzle es el momento de volver a la isla de cristal donde vive Arbitan. Mejor dicho, vivía, pues como se mostraba al final del primero de los capítulos, los Voord comandados por Yartek han tomado el control del “templo” donde habitaba el sabio después de asesinarlo. Ian consigue engañar a los invasores con la llave falsa que habían encontrado en la jungla y destruir así la máquina y a los Voord, poniendo fin a la guerra y restaurando la paz.

Ahora nuestros amigos son libres para irse. El Doctor aprovecha para hacer un alegato del libre albedrío ante una Sabetha, ahora huérfana, que pretende reconstruir su vida en la ciudad de Millennius, junto a su amado Altos.
A destacar
- Volvemos a encontrarnos capítulos completos en los que no aparece el Doctor, pues William Hartnell se encontraba de vacaciones. Esto no hace más que poner de relevancia la importancia que el anciano tiene dentro del grupo, ya que es el que más clara tiene la mente ante los problemas. Suya es, al fin y al cabo, la solución final de la aventura.
- Barbara, después de desaparecer misteriosamente en el arco anterior, vuelve a jugar un papel destacado, ya que será fundamental para encontrar la segunda, tercera y quinta llaves. Ya ha ganado un escalón con respecto a Susan en cuanto a importancia dentro del grupo, pero sigue siendo un personaje con demasiados altibajos.
- Me resulta curioso que, dentro de los viajes interplanetarios que hemos realizado hasta ahora, siempre tenemos razas de humanos diseminadas por ahí. Resultan más bien tramas de época un tanto demasiado alteradas que verdaderas tramas de ciencia ficción, como cabría esperar de los extraterrestres.
En próximas ediciones
A diferencia de lo que ocurre en los arcos anteriores, el final de The Keys of Marinus no nos deja ninguna pista de lo que será la siguiente trama, pero no importa, puesto que su título nos lo dice todo. Volveremos a la Tierra, al pasado. Viajaremos a la América precolombina para conocer a The Aztecs.
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