Classic Doctor Who IV (S1A4: Marco Polo)

by Centoloman
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El otro día terminé el post con una pequeña mentirijilla. Os emplacé para un arco bajo el nombre de The Roof of the world cuando, en realidad, tiene otro nombre. El nombre del personaje histórico en torno al cual gira toda la historia: Marco Polo, el genial explorador veneciano de finales del s. XIII y comienzos del s. XIV. Así que este, descontando el primer arco en el que se viaja a la prehistoria (pero a una prehistoria algo ficticia), es la primera trama realmente histórica a la que nos enfrentamos en nuestro visionado de Doctor Who.

Antes de empezar, una advertencia: En la historia de la televisión británica de la época hay siempre que tener en cuenta un hecho. Llegado un momento, en los setenta, la BBC decidió grabar encima de las cintas que ya tenía para, de este modo, ahorrar costes y espacio de archivo. Así, hay capítulos originales de, por ejemplo, el Monty Python Flying Circus que se han perdido para siempre. Con el Doctor Who ocurre lo mismo y este es el primer, aunque no el único, caso con el que nos encontraremos con capítulos reconstruidos.

Afortunadamente para nosotros, el audio sí se conservó y Marco Polo era una de los rodajes más fotografiados de la serie, lo que permitió a los editores de las posteriores colecciones realizar un montaje que va entre la radionovela y la fotonovela introducido por Mark Eden, el actor que da vida al intrépido veneciano. Así que vayámonos al techo del mundo, a la Llanura de Pamir, porque allí es donde el camino del explorador se cruza con nuestros cuatro compañeros.

Qué ocurre

Lo primero que descubrimos, aparte de insinuarnos en varias ocasiones la posible aparición del Yeti, es que el final feliz de la aventura anterior no era tan feliz como nos las prometíamos. La TARDIS sigue fallando, esta vez los circuitos eléctricos, lo que hace que la amenaza de la congelación ronde cerca de nuestros amigos. Eso sin contar que el Doctor comienza a sufrir mal de montaña por culpa de la altura.

Menos mal que por allí pasaba una caravana de mongoles capitaneada nada más y nada menos que por el ínclito Marco Polo. Inmediatamente les acoge en su convoy, destino Catay, para reunirse con el emperador mongol Kublai Khan. Para ello deberán abandonar Pamir y atravesar el Gobi en un viaje algo complicado. Mientras tanto, el Doctor podrá aprovechar para arreglar la TARDIS, tarea que estima que le llevará un par de días.

Pero no todo va a ser vino y rosas y el glamour de estar con uno de los exploradores más reconocidos de todos los tiempos. Por una parte, el veneciano tiene el propósito de usar la TARDIS para comprar su regreso a Europa, provocando el consiguiente enfado del Doctor, quien desaparecerá de escena durante bastante tiempo. Por otro, Tegana, un caudillo mongol bajo el mando de Nogai, un Señor de la Guerra rival, que viaja con ellos para reunirse con el Khan, pretende robar la caja mágica para así subyugar al emperador. Y si eso fuera lo único… Una tormenta de arena les sorprende en medio de su travesía por el Desierto del Gobi, justo cuando Susan y Ping-Cho, una adolescente que viaja en la caravana para reunirse con su futuro marido, están paseando a la luz de la luna.

Son precisamente ellas las primeras en sospechar de Tegana después de que las rescatara de la tormenta. ¿Qué hacía fuera? No parece que sea de los que disfrutan de un paseo a la luz de la luna… Y tienen razones, porque no tardará mucho en sabotear las reservas de agua. Sin el líquido elemento y espoleados por una posible amenaza de bandidos, se ven obligados a cambiar el rumbo hacia un oasis no precisamente cercano, pero la única alternativa para su salvación. Sin embargo, el caudillo mongol no se lo pondrá fácil tampoco ahora y traicionará a toda la comitiva, dejándolos abandonados a su suerte a través del desierto.

Por fortuna, el malestar creciente del Doctor le había permitido regresar a la TARDIS pese a las reticencias de Polo y los mongoles. Y allí consigue solucionar el problema del agua aprovechando la condensación que se da en la nave por las noches. Ahora, sí, serán capaces de llegar al oasis, para sorpresa del traidor Tegana que no esperaba verlos llegar. Afirma que no regresó antes por culpa de unos bandidos, pero ni Ian ni el Doctor se lo tragan y las sospechas crecen.

La caravana sigue su curso. Habiendo repostado en el oasis no hay más problemas de avituallamiento, aunque Marco vuelve a prohibirle al Doctor el regreso a la TARDIS. Al menos el viaje parece encauzado y pueden hacer un poco de “turismo”, visitando la Cueva de los 500 ojos, precisamente el lugar donde Tegana se reúne con más malos malosos para continuar su plan. El resultado es obvio: la secuestran. Corresponderá al Doctor, a Susan y a Ping-Cho el rescatarla. Alarmados, Tegana (por un lado) y Marco e Ian (por otro) se sumarán al rescate.

La tapadera del mongol permanece segura, aunque Barbara, que afirma haberle visto en la cueva antes de su secuestro, le pone en algún aprieto. Sin embargo, la escaramuza de la cueva facilita que Tegana consiga poner en alerta a Marco con respecto a los viajeros interestelares, lo que dificultará el resto de la travesía hacia Shang-Tu y facilitará las cosas al traidor, que ya ha concebido un nuevo plan. Ni siquiera las pruebas que le presentan a Polo sobre las dudosas intenciones del caudillo. Lo que revertirá en fin en el arresto de los cuatro protagonistas de nuestra historia.

Cuando tratan de huir descubren las artimañas de Tegana, pero este vuelve a tener suerte y aún no había cometido el acto final de traición. La escaramuza contra los bandidos aliados de Tegana sirve, sin embargo, para que el grupo del Doctor vuelva a ganarse la confianza de la caravana pese a su intento fallido de fuga. Las sospechas contra el mongol siguen creciendo, pero aún carecen de una prueba que convenza al líder de la expedición.

A la mañana siguiente, un correo del Khan obliga a Marco y al resto de miembros de la expedición a apresurarse, dejando atrás las pertenencias… y la TARDIS. Pero en la primera parada vuelven a reencontrarse con la nave y gracias a Ping-Cho recuperan una de las llaves en posesión del veneciano. Justo cuando van a partir, Tegana vuelve a hacer de las suyas y esta vez es Susan, quien iba a despedirse de su amiga asiática, la que cae en sus manos.

En el medio del escándalo, Marco entra en escena, impidiendo una vez más la huida del Doctor y forzándolos a acompañarle en la última etapa del viaje. La que les hará conocer al poderoso Kublai Khan. Pero por el medio Ping-Cho se escapa. Ian va en su búsqueda. Ha regresado a la posada y allí descubren que la TARDIS ha sido robada y que la transportan en dirección a Karakorum, la antigua capital del Imperio donde, según averiguaremos en la audiencia con el Khan, está acampado el ejército del Nogai, el rival del emperador.

Cuando Ian y Ping-Cho descubren al ladrón, este afirma que robó la TARDIS para Tegana, poniendo así por fin de relieve el plan del caudillo. Se produce una refriega en la que interviene el correo del Khan que, curiosamente, pasaba por allí. Tegana acusa a nuestros amigos, que son capturados y trasladados a Pekín, hacia donde se dirige la corte con Kublai Khan y nuestros amigos.

Mientras tanto, en la capital, se ha jugado (y perdido) al backgammon la posesión de la TARDIS con el emperador. La situación no puede ser más negra. Ian acusado de robar una posesión del Emperador, Tegana saliendo airoso de sus planes… ¿Cómo saldrán de esta? Es, nuevamente, una idea del Doctor la que los pone en marcha. Escapan de su confinamiento, pero Marco, que se tropieza con ellos, insiste en que vuelvan a la habitación donde se les recluía.

Aquí se disparan los acontecimientos. El ejército de Nogai está muy cerca e Ian logra convencer a Marco de las intenciones de Tegana. En ese mismo momento, el caudillo está atentando contra el Khan, pero en lugar de acabar con él, mata al visir. Todo concluye con un combate a espada entre el veneciano y el traidor del que el primero, como no podía ser de otro modo, sale vencedor.

Con la derrota de Tegana, Marco Polo consigue, al fin, el permiso para regresar a Italia y el grupo del Doctor recupera la TARDIS aprovechándose de la confusión del momento. Poco antes sabíamos que el marido de Ping-Cho ha fallecido y ella puede quedarse en la corte sin necesidad de casarse con un señor 60 años mayor que ella. Todo se arregla, por tanto, al final de estos siete capítulos.

A destacar

  • Es la trama más elaborada que hemos visto hasta ahora. Por eso, quizás, me haya quedado un post demasiado largo. Espero que lo comprendáis y me lo perdonéis. Una lástima que se haya perdido, pues es un despliegue de medios excepcional para la época. La cosa es que el rollo fotonovela lo hace algo cargante
  • La reconstrucción histórica de los personajes y de los acontecimientos es muy fidedigna, sin por ello coartar las posibilidades de incluir, en el medio de lo que es historia, el espacio justo para que tengan lugar las extrañas aventuras del Doctor, algo a lo que acostumbrará toda la saga. En este caso, si consultáis la referencia de Nogai en la Wikipedia, se columpian un poquito bastante. Pero se lo perdonamos, porque incluyen otros datos como que Kublai Khan tenía gota y la referencia al cambio de capital (que, en definitiva, supuso el paso del Imperio Mongol al Imperio chino).
  • Me resulta muy extraño el papel de Barbara en este arco. Es una historiadora, lo que haría prever que su personaje tendría relevancia, pero no es así. Vuelve a pasar a un segundísimo plano, sólo estando al frente en el momento de su secuestro. Me sigue resultando un personaje que lastra al grupo y que sólo está ahí para crear cierta tensión con respecto a Ian.
  • Ian sigue siendo el portavoz del grupo, mientras que el Doctor se consolida cada vez más como el hombre con iniciativa. Pese a la desaparición de Hartnell durante momentos claves del arco, se ve que la solución depende y dependerá únicamente del Doctor.
  • Algo que no había destacado antes, pero que vuelve a repetirse aquí es que los finales de los arcos resultan muy atropellados, sobre todo teniendo en cuenta que, muchas veces, el desarrollo argumental es demasiado lento en los puntos intermedios de la historia. Aunque aquí se ha mantenido la tensión durante todo el arco, también encontramos este fenómeno que, al menos en mi caso, genera cierta confusión.

En próximas ediciones

La frase final de Marco, preguntándose a dónde habrán ido los viajeros, nos conduce al próximo arco. Nos conduce al Mar de la Muerte, a la siguiente trama titulada The Keys of Marinus. ¿Presente? ¿Pasado? ¿Futuro? Eso no lo sabemos…

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2 Comentarios en “Classic Doctor Who IV (S1A4: Marco Polo)”

  1. Es una pena que se hayan perdido tantos capítulos de esa primera época, y en el caso de Marco Polo todavía más, porque ya solo con las fotos se ve que habían echado la casa por la ventana. Espectacular en ambientación, vestuario, exteriores…
    Además de lo que dices, mucho más elaborado, con traiciones por todas lados.

  2. el propio Mark Eden al comienzo de la reconstrucción dice eso mismo, que la calidad de decorados, de vestuario y de fotografía de este arco era inmensa.

    Y sí, primera trama realmente elaborada del Doctor Who, mucho más que todas las anteriores juntas (aún no me recupero de la chorrada del botón de rebobinar del tercer arco XD) y… bueno, buen precedente ^^

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