Classic Doctor Who III (S1A3: The edge of destruction)
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En todas las series con vocación de continuidad en los que un grupo bastante heterogéneo de personajes se ve obligado a convivir de una forma más o menos azarosa muchas veces se hace necesario un capítulo que se centre casi única y exclusivamente en ese grupo de personajes, sin más tramas que las propias relaciones entre ellos.
Doctor Who no es ajeno tampoco a ello y en este nuevo arco lo demuestra. Un episodio muy corto, con apenas dos partes, en los que el problema en la TARDIS que mencionábamos en el post anterior sirve de excusa perfecta para profundizar y afianzar las relaciones entre los cinco miembros del grupo.
Espera, espera, espera, espera… ¿Has dicho cinco? No, tranquilos, no me he equivocado… del todo. He dicho cinco personajes con plena intención. Si continúas leyendo entenderás por qué lo he hecho.
Qué ocurre
Al final del arco The Daleks, algo raro ocurre en la TARDIS y al comienzo de este The Edge of Destruction se ponen de manifiesto las nefastas consecuencias de semejante accidente. Los cuatro tripulantes de la cabina azul han perdido el conocimiento y se muestran visiblemente desorientados hasta el punto de no parecer recordar qué están haciendo exactamente allí. De hecho, los dos humanos padecen ciertos episodios temporales de amnesia y, en general, todo el mundo actúa extrañamente. Incluso violentamente.
Los relojes se desfiguran, el control emite extrañas descargas, el panel de diagnóstico se ilumina periódicamente, el escáner sólo emite fotografías, el dispositivo de alimentación miente… Ya habíamos vivido accidentes de la TARDIS en los dos arcos anteriores (el dispositivo de camuflaje, el medidor de radiactividad), ¿qué hace de este más importante? Nuestros amigos están al límite de la destrucción.
Es una situación desperada. Esto hace que se multipliquen las suspicacias, que nadie confíe en nadie y que el Doctor saque su lado más oscuro mientras trata de averiguar por qué su máquina actúa de esa forma tan extraña. ¿Sabotaje? ¿Una presencia extraña e invisible que se adueña de la TARDIS o de sus tripulantes? Son varias las posibilidades que se plantean.
Llega, incluso, al límite de acusar a sus involuntarios compañeros humanos de ser los culpables de la situación. Nos recuerda que él nunca quiso que le acompañaran y es capaz incluso de convencer a Susan, mucho más partidaria de los humanos, a creer que es así.

La falsa acusación espolea a Barbara, que da con la clave del problema. La TARDIS no está funcionando mal, está avisando a sus tripulantes de algo. ¿Pero de qué? La sugerencia estimula la inteligencia del Doctor, que da con la solución, una absoluta y completa chorrada: el botón de “rebobinar” se ha quedado pulsado. El peligro de las piezas mecánicas.
Final feliz, por tanto, después de un episodio tenso y claustrofóbico. Nos deja en una llanura nevada en la que encontramos una enorme huella en la nieve. ¿El Yeti?
A destacar
- Creo que lo más importante de este capítulo es la confirmación de la TARDIS como un “personaje” más. Ella es, de alguna forma, la verdadera companion del Doctor, inseparable, con una vida, una personalidad y una inteligencia propias. Con su propio corazón. Mucho más que una máquina o un simple medio de transporte.
- Barbara Wright no es ya una carga sino que se convierte en una pieza importante del equipo. Hasta ahora no había hecho nada – todo lo contrario–; todo el peso había recaído en los dos varones, especialmente en Ian, y, accidentalmente, en Susan. Ahora descubrimos que no es un simple pegote sino que también puede aportar lo suyo.
- Al fin el Doctor se perfila como un verdadero líder para el grupo, al menos al mismo nivel que Ian, cuyo papel en este arco argumental se ve transportado a un segundo plano en beneficio de William Hartnell y de su compañera docente. Sigue siendo un personaje oscuro, pero seguimos viendo cómo se va abriendo paulatinamente a sus compañeros de viaje.
En próximas ediciones
Por una vez, un fallo en la TARDIS no provocará el nuevo arco de las aventuras de nuestros amigos. No. Esta vez, en un tono más amable, inauguraremos otra tradición de los viajes del Doctor: visitar personajes y hechos famosos de la historia de la humanidad. ¿Quién será? ¿Quién será? Os emplazo a The Roof of the world
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