Esta entrada pertenece a una serie de posts. Puedes ver el resto aquí.
Después de la breve introducción del otro día, nos lanzamos ya al viaje por la historia de una de las series bandera de la televisión británica y de la ciencia ficción: el Doctor Who. Una serie que comenzaba, con las imágenes que podéis ver arriba, un 23 de Noviembre de 1963.
Este vídeo corresponde a los primeros diez minutos del arco inaugural titulado An Unearthly Child, que consta de cuatro partes cuyo objetivo es presentarnos la troupe que protagonizará la primera saga de las aventuras: el Doctor (William Hartnell), su nieta Susan (Carol Ann Ford) y sus profesores, Ian Chesterton (William Russel) y Barbara Wright (Jacqueline Hill).
La trama en cuestión es bastante simple, pero cumple su objetivo, que es presentar a los personajes y poco más. Por eso se recurre a algo tan sencillo como un viaje al pasado en el que son capturados por una tribu de trogloditas enfrascados en un “conflicto político” con el conocimiento del fuego de por medio.
Pero quizás nos estemos adelantando. ¿Viaje al pasado?
Ya hemos dicho en la entrada anterior que el Doctor es un extraño personaje que pulula a lo largo del tiempo y del espacio en su máquina del tiempo, la TARDIS, junto con algún acompañante, normalmente una mujer humana, figura que se conoce como companion en el lenguaje propio de la serie.
An Unearthly Child comienza situándonos en un instituto del Londres sesentero en el que dos profesores (Ian y Barbara) discuten acerca del extraño rendimiento de una de sus alumnas, Susan Foreman. Rendimiento extraño, porque, pese a que tiene unos vastos conocimientos, se atreve a corregir datos que cualquiera daría por ciertos o comete “errores tontos” como usar el sistema decimal en Gran Bretaña (están locos estos ingleses).
“Curiosamente” se trata del profesor de ciencias y de la profesora de historia los que se preocupan por la muchacha. Esto ya nos da una pista de la temática central de la serie, que irá mezclando historia y ciencia ficción, ya sea en la Tierra (visitando, por ejemplo, a los humanos de la incipiente era glacial, como ocurrirá en este arco) como en el espacio exterior (a donde iremos en el siguiente arco).
Todo parece influencia de su abuelo, un extraño doctor con el que vive. Intrigados deciden ayudarla, pero como ella se niega a que la acompañen a su casa y así charlar con el tutor de la cría. De este modo llegan al 76 de Totter’s Lane y ahí es donde todo empieza.
Esa dirección no es, sin embargo, una residencia normal, sino un almacén aparentemente abandonado y no precisamente acogedor. Allí conoceremos al Doctor. Un hombre de melena blanca hasta los hombros ataviado como una extraña indumentaria. Al espectador habitual de la nueva serie quizás le sorprenda ver a un hombre anciano, reservado, caprichoso, altivo, egoísta y egocéntrico como encarnación del Doctor. Pero ese es el personaje que encarna William Hartnell, un extraterrestre de apariencia humana que desprecia y no considera a los humanos más que elementos a observar.
Todo lo contrario que Susan, su nieta, que hará de mediadora entre él y los dos profesores a la hora de conocer los secretos del Doctor y de la misteriosa cabina de policía azul que domina el escenario: la TARDIS. Más grande por dentro que por fuera, es capaz de ir a cualquier sitio y a cualquier tiempo. Y esta saga trata de mostrarnos que, a pesar de lo ridículo de la idea, es totalmente cierto. Y así, comienza el viaje.
Pero algo sale mal. Los circuitos de la nave se escachuflan, no sabemos bien por qué, y la cabina azul sigue ahí cuando llegan a la Era Glacial, que es donde, accidentalmente, aterrizan. ¿Tenía que cambiar de aspecto? Eso parece a juzgar por las palabras de Susan y del propio Doctor. Pero no lo hace. Y nunca más lo hará. La caja azul acompañará al Doctor y a sus companion donde quiera que vayan en las próximos 47 años (ya) de la serie.
Llegados a la prehistoria, nos encontramos el problema del fuego entre los trogloditas, que circundará toda la trama, pero que apenas tiene importancia, porque, como dije antes, lo importante de esta saga era conocer a los personajes y cómo interactúan entre ellos. Y este último aspecto nos dejará algo de lo que también se extrañarán los espectadores actuales de la serie: el Doctor parece un secundario, más lastre que guía, mientras que toda la iniciativa la llevará el recién llegado Ian, que actuará como comandante del grupo.
Por referirnos algo a la trama aparte de lo dicho, con este arco se inaugura otra “tradición” de las aventuras del Doctor: la de mediar en conflictos que resultarán “históricos”, en este caso, enseñar a una tribu de enclenques hombres a hacer fuego. Y como resultará habitual más tarde, ya que tienen que huir al final para no ser entregados en sacrificio a los dioses. Desprovistos de unas coordenadas fijas de referencia, huyen a ciegas y llegan a un nuevo escenario: una jungla
En el arco siguiente descubriremos que se trata de un planeta llamado Skaro. Los fans del Doctor saben muy bien qué es lo que hay allí y saben qué nos encontraremos en la próxima entrada: Los Daleks.
Esta entrada pertenece a una serie de posts. Puedes ver el resto aquí.



Domingo, 4 julio, 2010, 22:07 | 



07/07/2010 at 18:42
genial topic esperare mas *_*
08/07/2010 at 18:21
me alegro de que te haya gustado ^^, ya salió el nuevo ^^