Classic Doctor Who (Introducción)

by Centoloman
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En un año en el que dos de mis series favoritas terminaron (Lost y 24, por si aún no os habíais enterado) y en el que otras que seguía se cancelaron y pasaron a mejor vida (Heroes), he ido descubriendo otras. Entre ellas destacan, sobre todo, el Doctor Who, la veteranísima serie británica, y Battlestar Galactica. Dos series absolutamente brillante que no te deberías perder por nada del mundo. Hoy voy a por la primera de ellas.

Te recomiendo que leas la serie de artículos que escribió Manuls en su momento y en los que explica conceptos básicos de la serie (Descubriendo Doctor Who 1 y 2), pero si no te apetece, basta con saber que es una serie que se mantuvo en antena desde 1963 hasta 1989, año en el que se interrumpió hasta que Russel T. Davies se hizo cargo de ella en 2005 con la excepción de la peli de 1996. Esto la convierte en la serie de ciencia-ficción de mayor duración del mundo.

Se centra en las peripecias de un misterioso personaje, conocido por el Doctor, capaz de viajar a lo largo del tiempo y del espacio en su peculiar máquina del tiempo: la T.A.R.D.I.S. (Time and Relative Dimension in Space).

Yo la conocí con las temporadas posteriores a 2005 (que, a pesar de estar tratarse de una continuación y no de un remake o reinterpretación – como sucedió con la gran Battlestar Galactica-, no obligan a conocer el original) y, aunque en algún momento amagué con bajarme las temporadas clásicas, nunca me había atrevido a hacerlo porque todo el mundo me decía que la serie ha envejecido muy mal… No lo había hecho… hasta ahora. Será que tengo demasiado tiempo libre.

Y lo voy a compartir con vosotros, si me dejáis.

Por ahora me he adentrado en las aventuras del Primer Doctor, interpretado por William Hartnell. Pero ya comentaré la historia en sí en otro momento. Antes quiero dejar claro el punto de partida y una serie de cuestiones “técnicas”: Es una serie de los años sesenta, con todo lo que eso conlleva a nivel técnico.

Lo primero de lo que uno se da cuenta es de la distinta estructura de la serie si la comparamos con las series actuales. Cada temporada se distribuye en episodios (la primera tiene 8, por ejemplo) y cada uno de esos episodios en partes de 20 minutos. Los episodios equivalen a arcos argumentales que resultan autoconclusivos mientras que las partes equivaldrían a los capítulos actuales.

El estilo narrativo también es diferente a las series actuales, más dramático, más “teatral”, muy al estilo del cine de la época, como no podía ser de otra forma. Esto hace que los capítulos sean más lentos y menos atractivos a simple vista de lo que resultan los actuales, pero no pierden para nada la esencia de la serie.

La otra gran “lacra” son los efectos especiales, algo muy importante en las series de ciencia-ficción como todo el mundo sabe. Estamos hablando de una serie de los años sesenta y eso hace que la calidad sea bastante patateira al verla con ojos del s. XXI. Pero tiene su encanto. Y ha dejado huella en la serie ya que algunos enemigos recurrentes han heredado esta estética propia de los años 60 y la mantienen hasta hoy (o casi).

Con esto en mente, un día de estos nos adentramos en las primeras entregas de esta maravillosa serie, conoceremos a los primeros acompañantes del Doctor y acudiremos a su primer encuentro con sus más mortales y veteranos enemigos: los Daleks. ¿Vienes?

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