Archive for junio 2nd, 2010

junio 2nd, 2010

Señor Lisensiado

En este caso sería, señor Bachiller, pero bueno, me permitís la licencia (en los dos sentidos). De todas formas, todavía es un poco pronto para decirlo, falta el Examen de Grado, pero es que ayer tuvimos el acto de graduación en el ITC en el que, para más INRI, me tocó intervenir como delegado y representante de los alumnos que terminamos este año 5º (¡5º, ya!).

Comentándolo, el sábado, Manuls me retó a que no era capaz de meter en el medio del discursito una referencia lostie. Bueno, para que se vea que no me arredro ante nada, copio aquí el borrador (ya sabéis, estas cosas al final uno siempre termina modificándolas ligeramente sobre la marcha) de mi intervención.

Estimados Sres. Director y Vicedirector, Sres. Secretarios del ITC y del Instituto de CC. RR., padrino, profesores, alumnos, amigos… mamá…

Hace cinco años ya que entramos por primera vez en este centro. Posiblemente más de uno al vernos cómo llegamos no tenía muchas esperanzas con nosotros. Yo mismo, mirando ahora a las primeras filas donde están sentados mis compañeros y mirándome a mí mismo me hago la misma afirmación: “Los milagros existen”. Porque ahora nos ven todos serios y formales (o casi), pero…

En fin, este contraste no es otra cosa que el resultado del gran esfuerzo y de la dedicación de muchos: profesores, compañeros, amigos, familiares… mamá… que nos han ido aguantando día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año y así hasta hoy. Por ello, por toda esta dedicación, por todo este esfuerzo volcado en nosotros ni merecido ni, muchas veces, demasiadas veces, reconocido ni suficientemente recompensado sólo se me ocurre una respuesta: GRACIAS.

En cualquier caso, uno no siempre consigue lo que quiere, que dirían Mick Jagger y el Doctor House. Y aunque nos hubiera gustado que esto fuera un camino de rosas, al final, como diría un amigo mío, “a vida é coma o toxo: flores e espiñas”. Gracias a Dios, fueron más las primeras que las últimas, aunque no puedo dejar de recordar que nosotros fuimos esa primera generación que tuvo el privilegio (entre otras cosas) de conocer a Hegel y a Schopenhauer antes que a Platón y Aristóteles…

Quizás esta circunstancia curiosa nos deba hacer más conscientes de la labor apostólica que tenemos por delante. Todo lo que hemos vivido aquí no es únicamente para nosotros, es algo que debemos transmitir a los demás. Tenemos que buscar gente que tome el testigo. Como dice muchas veces nuestro Arzobispo en las ordenaciones: tenemos que llenar el hueco que dejamos con al menos uno más.

Termino ya reiterando las más profundas GRACIAS de todo corazón, porque las merecéis, porque sin vosotros no podríamos haber llegado nunca hasta aquí. Porque solos no podemos. Si me permitís la imagen y la nueva referencia seriéfila, teníamos dos opciones: o vivir juntos o morir solos. Salvemos las distancias, en cualquier caso, que llegar hasta aquí tampoco es que haya sido una cuestión de vida o muerte. Aunque creo que la idea se entiende.

GRACIAS a vosotros hemos podido ir adentrándonos en el misterio de quien realmente es el artífice de todo esto, de Dios, Nuestro Señor. Porque sin Él no podemos hacer nada. Le hemos conocido un poquito mejor y hemos aprendido a disfrutar con Él y de Él. ¿Hay un motivo más importante para estar agradecidos?

Por eso, una última vez más, y a riesgo de sonar repetitivo: GRACIAS, GRACIAS y más GRACIAS.