– Hey, Kiddo
– Dad?
– Hello, Jack.
– I don’t understand… You died…
– Yeah… Yes I did.
– Then how are you here right now?
– How are YOU here?
– Huh… I died too…
– It’s OK… It’s OK… It’s OK, son.
– I love you, dad.
– I love you too, son
– Are you… Are you real?
– I hope so. I’m real. You’re real. Everything that’s ever happened to you is real. All those people in the church, they are all real too.
– They are… They are all dead?
– Everyone dies some time, Kiddo. Some of them before you, some… LONG after you.
– Then why are they all here NOW?
– Well, there is no “NOW” here.
– Where are we, dad?
– This is the place that you… that you all made together so you can find one another… The most important part of your life was the time that you spent with this people. Thatps why all of you are here. Nobody does it alone, Jack. You needed all of them and they needed you.
– For what?
– To remember… and to… let go.
– Kate… She said we were leaving.
– Not leaving… No. Moving on.
– Where are we going?
– Let’s go find out.

Y con este pedazo de escena, este pedazo de conversación, este pedazo de revelación de Christian Shephard a Jack, que pierde horrores al ser puesta en papel por otra parte, se acabó. Se acabó, pero no para siempre ni para mal. Porque ahora nos queda el regalo de la obra completa, el regalo de poder ver de nuevo capítulo a capítulo, escena a escena y poder entender más y mejor y profundizar más en los significados ocultos que pudiéramos haber perdido y que, a la luz del final, se nos han ido revelando.
La Isla… La Isla (sí, con mayúscula) ha formado parte de nuestras vidas desde Septiembre de 2004, o desde cuando quiera que tomásemos la iniciativa de comenzar a ver el Twin Peaks de nuestra generación. Porque si hay algo comparable a Lost, que lo dudo, esa es la serie de Lynch. Si hubiera llegado a concluir, claro. Y ahora, La Isla ha desaparecido, se ha esfumado.
Y lo hace dejando todas las preguntas que a priori nos hacíamos en el aire. Al menos de forma explícita. No hay ninguna explicación directa de todos los fenómenos sobrenaturales que se dan cita en La Isla, más que la referencia a la Luz, al Corazón de La Isla y a la más absoluta (quizás) de las coincidencias. Pero nos da la respuesta más obvia (y, por ello, la más escondida) y más trascendental de todas. Esa que ninguno quería escuchar, quizás porque demostraba la futilidad de nuestros esfuerzos por “entender”.
Porque a todas nuestras pajas mentales de los últimos casi 6 años con osos polares, números, Gilgameš, tiempo cíclico, inmortales, La Isla que se mueve y demás el último capítulo de Lost les responde con algo que bien podría ser sacado de un Salmo: “Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales” (Sal 94, 11).
“The End” (que, por si alguien aún no lo sabe, es el título del último capítulo de Lost) es algo así como un gran rapapolvos por parte de los guionistas y productores que han sabido jugar con nosotros hasta el final para decirnos: “¿Veis cómo era todo mucho ma´s fácil que eso? ¿Os dais cuenta de que esto iba de otra cosa?”. Porque si algo ha dejado claro “The End” es que Lost no iba sobre la isla, Lost iba sobre los losties.
Lost iba sobre las personas. Ese es el bosque en el que los árboles de los acontecimientos inexplicables de La Isla no nos dejaron ver en muchas ocasiones, aunque siempre sospechásemos que cosas como la relación entre el “religioso” John Locke y el “pragmático” Jack Shephard iban a estar en el fondo de la cuestión.
¿Están todos muertos al final de la serie? La respuesta es “sí” y “no”. “Sí”, en la iglesia están todos muertos. “No”, cuando Jack muere en la isla, están todos vivos (los que están vivos, obviamente, es decir: Hugo y Ben (the Number One and Number Two), Kate, Sawyer, Miles, Lapidus, Claire y Richard (que escapan en el avión) y Desmond… que no sabemos qué fue de él exactamente ni si Hugo fue capaz de mandarlo a casa). Y esto lo deja bien claro el capítulo. Quien no lo quiso ver, no lo quiso ver.
Everything that’s ever happened to you is real. All those people in the church are all real too.
La línea temporal nueva, alternativa, como queráis llamarla, la línea temporal que se abría a comienzo de esta temporada es, como muy acertadamente creo que señala pjorge en el mejor análisis que he leído del capítulo hasta ahora (y con el que coincido plenamente, porque es certerísimo), verdadera. Es una “mentira”, una “fantasía postmortal”, si me permitís el palabro, necesaria para entender, finalmente, que es y qué es profundamente real: la eternidad de las relaciones.
La eternidad del amor, por ñoño que suene (creo que este matiz sí que no lo ha conseguido reflejar el artículo citado). Por eso, al final, los que se reúnen en la Iglesia se reúnen “por parejas”, Jack y Kate, Charlie y Claire, Desmond y Penny, Bernard y Rose, Sayid y Shannon, Sawyer y Juliet, Hurley y Libby, Sun y Jin… y Locke y Boone, la primera gran relación (junto con Charlie y Hurley y Jack y Kate) que se fraguó en La Isla.
Y por eso faltan los que faltan también, porque sin amor (a los demás y a uno mismo) no hay redención, no hay esperanza de pasar a la verdadera felicidad, porque siempre nos falta algo. Por eso Eloise no es capaz de pasar, de perdonarse), ni de dejar ir a Daniel. No puede Y sin Daniel no hay Charlotte. Posiblemente Ben esté “esperando” por Alex o, quién sabe, a Charles Widmore… ¿que está anclado por Eloise? Por eso y porque no viajaban en el avión, que es el punto de engarce de todos los que estaban ahí dentro (excepto de Ben – que se queda fuera – y Desmond-Penny… pero eso es otra cuestión).
En el fondo, el mensaje es claro. Es la frase-lema de Jack desde el principio. Es “Live together. Die Alone”. Sólo esas dos alternativas. Sólo en la comunidad (en el together), en la relación, en el amor, en definitiva… hay vida. Sin ellos… sólo el frío vacío de la muerte.
¿Y La Isla? ¿Qué pasa con ella? La Isla es real. Real como la vida misma. Y nunca mejor dicho, porque La Isla no deja de ser una metáfora de la vida misma, del mundo, de la lucha por la supervivencia (Jack, Claire, que da a luz en la “isla de la muerte”), por estar con los que uno ama (Sun y Jin, Bernard y Rose, Hurley, Desmond) por creer y por la esperanza (Locke, Boone, Desmond), por la redención (Ben, Sayid, Sawyer, Kate)… de la lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte (Jacob y su hermano aún sin nombre [porque es la muerte, la nada, lo innombrable…]). Y estos personajes que he puesto son sólo los ejemplos “más claros”. Como bien dice Jacob en “What they died for” cada uno de ellos ha pasado por su propia historia en estos términos.
Y así, hemos llegado al final de una época. Hemos asistido al final de una obra maestra de la Televisión. ¿Que nos habría gustado… no sé, otra cosa? Quién sabe. A mí me hubieran encantado más explicaciones sobre la naturaleza de la isla más allá del hecho de que sea un “tapón del infierno” o algo por el estilo… (¿Sale en “Ab aeterno”?). Y entiendo a los que están decepcionados por ello o por el tinte religioso que, indudablemente, se hacía más claro hacia el final, aunque me parece que muchos de ellos, por soberbio que suene, no han entendido la serie.
Esta noche, si Dios quiere, daré cumplido final a otra serie que me ha acompañado durante mucho tiempo, aunque en esta aún me queda el “consuelo” de saber que tendremos una película. Y otra serie que también revolucionó en cierto sentido la narrativa serial. Porque ayer fue la finale de la Octava y Última temporada de las aventuras de Jack Bauer.
Pero de eso ya hablaremos mañana. Hoy sólo queda decir. Larga vida a Lost.

PD: Es curiosísimo que las revelaciones finales que han dado todo su sentido a la serie hayan venido de la mano de un Christian Shephard, en una iglesia (como bien apunta, involuntariamente, Kate en el principio del episodio). Aunque para ser justo, se hace teniendo siempre de marco de fondo una vidriera en el que aparecen los símbolos de las grandes religiones (una media luna, una estrella de David, una Cruz, el Ying-Yang, un Ohm (¿se llama Ohm?) y una rueda).



Martes, 25 mayo, 2010, 10:20 | 



25/05/2010 at 11:40
Muy buen análisis sí señor, y creo que coincido en casi todo ^^
A mi también me ha encantado y la verdad es que voy a echar mucho de menos esta serie.