Hoy he vuelto a Pontevedra unos días antes de lo habitual aprovechando un puente de San José que yo hubiera preferido pasar, al menos hoy y mañana a mediodía, en Coruña, para estar con mi padre el Día del Idem. Pero mañana por la mañana tengo que estar con mis chavales en la parroquia (sic) así que no hay opción de ese plan. No pasa nada, tampoco me importa estar en Pontevedra, por supuesto.
Y como premio por venir para casa, me traigo una buena ración de cosas en las que pensar. Entre ellas están, por su puesto, las dos últimas ralladas que os he regalado en el blog (1 y 2) y alguna cosa más que por precaución no pongo aquí. Y, por supuesto también, tengo la mente puesta ya en lo del jueves (para lo que os reitero a todos mi invitación. Lo cierto es que todas estas cosas que tengo en la mente suponen, a su vez una serie de conversaciones de bastante calado que tengo pendientes. Algunas de ellas desde hace demasiado tiempo, años incluso. Y estoy decidido a tenerlas, lo juro.
Me digo: “Venga, Ricardito” (sic, cuando me hablo a mi mismo me hablo en diminutivo), “no puede pasar de hoy”. Y teléfono en mano…
No sé cómo definir la sensación. Es como un nudo en la garganta, un tapón en el estómago, una losa que aplasta el pecho, un rubor en las mejillas… o algo más escatológico, a veces. El caso es que ya no es la primera vez que comento lo mucho que mi timidez me condiciona para mantener según qué conversaciones. Y alguna de estas conversaciones son de esas.
Y, la verdad, no sé que hacer. Por una parte quiero coger el toro por los cuernos, tratar de solucionar un problema que lleva demasiado tiempo enquistado. Quiero poner de una vez por todas toda la carne en el asador y acabar, en la medida de mis posibilidades, con una situación incómoda que viene produciéndose por un periodo demasiado largo. Y sé que es lo que debería hacer. Por otra parte… soy torpe. Y tengo miedo a joderla aún más (si es que eso es posible).
En fin. Todos sabemos que hay un arma infalible en estos casos… Pero como que no es muy apropiado ni recomendable usarla, ¿verdad?
A ver qué hago…



Jueves, 18 marzo, 2010, 20:09 | 


