Ayer por la tarde-noche, mientras media España se preparaba para ver el partido del Barça, los seminaristas nos fuimos a la presentación del mediometraje El camino de la vida, escrito y dirigido por Breogán Riveiro y protagonizada por Manuel Lozano (a quien muchos conoceréis como el niño de A lingua das Bolboretas) y en el que tuve el honor de participar.
No, tranquilos, no salgo en la peli, os lo hubiera dicho
No, aunque la intención original de mi Rector era esa. Menos mal que la productora tuvo buen ojo y prefirió a un actor profesional (o semi-profesional, ahí sí que ya no podría mojarme) para realizar el papel de seminarista para el que fui “candidato”. Acertaron, creo yo. Pero aún así quisieron contar conmigo para echar una mano durante el rodaje (¡Y hasta aparezco en los créditos! [Autoestima +++])
El filme de 46′ lo ha producido Formato Producciones y está promovido, impulsado, “engendrado”, o como le queráis llamar, por la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño y por las Delegaciones de Pastoral Vocacional de Galicia. No en vano, el filme se estrenó ayer, 17 de Marzo, día de San Patricio, patrón de los cerveceros… digo… en vísperas del Día del Seminario, que se celebra mañana. ¿Por qué? Porque la película no es sólo una película sobre el Camino de Santiago, es una película sobre el el Camino de la vida.
En otras palabras: es una película con gran contenido vocacional que gira en torno al eje del Camino de Santiago, que son o dos temas que, aunque alguno pueda pensar que no, están estrechamente relacionados. Y no es una peli vocacional “ñoña”, como puede haber muchas, sino que está muy bien trabajada. Personalmente, desde esta pequeña ventana submarina, quiero felicitar a todo el equipo técnico y artístico que trabajó en la película y darles las gracias por la enorme experiencia que pude vivir con ellos.

En primer lugar, quiero agradecer y felicitar a Breogán Riveiro, el escritor y director, que en su guión ha sabido reflejar y expresar con gran realismo y acierto cómo es un proceso de discernimiento vocacional. Y sin caer en tópicos. Personalmente, yo me vi muy reflejado en el guión ya cuando lo leí. Y como yo, por lo que comentamos ayer durante la cena, más de un compañero. Porque, en general, un proceso vocacional es muy así.
En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, a los actores. Encajan todos muy bien dentro del papel. Manuel Lozano da vida a un universitario, Germán, en búsqueda que resulta más que creíble y con el que yo, como ya he dicho, me he sentido bastante identificado. Porque sabéis que mi proceso vocacional fue muy así. Pero si tengo que quedarme con alguien me quedaría, en primer lugar, con Xosé Arca, que es capaz de interpretar a un personaje tan “peliagudo” como es un sacerdote en silla de ruedas con una enorme naturalidad y sin caer en una dulzonería que casi se le presupondría.
Y también me quedaría con Alberte Viveiro, que se enfrenta al duro trago de dar vida a Pedro, un chaval que tiene que aceptar que su novia, Gloria, ingresa en un convento de clausura. Los que sabéis un poco de mi vida sabéis lo… difícil que debe ser eso. Bueno, al final me quedaría con más o menos todos.
Y también quiero dar mi enhorabuena al equipo técnico en general. Porque tanto la imagen como el sonido están muy bien cuidados. La banda sonora es impresionante, en serio.
En fin, que esto puede sonar a publicidad barata… pero en este sentido no me importa lo que pueda parecer. Es muy recomendable verla. Una vez más, lo digo de corazón, ENHORABUENA a todo el equipo. Y creedme, seáis creyentes o no, merece la pena.



Jueves, 18 marzo, 2010, 19:32 | 


