4 a 1 a que el Papa dimite

Esta mañana, mientras revisaba el Google Reader, en uno de los blogs católicos que sigo, en concreto el de Jesús Bastante, encontré una noticia de lo más curioso. “Ya hay apuestas por la dimisión del Papa“, rezaba el título. No me negaréis que el titular es sugerente… Así que le dí al botón de leer más, a ver qué era eso.
Al parecer, la casa de apuestas on-line más famosa del mundo – no la del kuuu-kuku-kuku, sino Paddy Power (un nombre más que apropiado para hoy, por otra parte) – está promoviendo una apuesta sobre si el Papa dimitirá o no y otra más acerca de quién será su sucesor. ¿El motivo? Los lamentables y cada vez más frecuentes escándalos sexuales relacionados con la pederastia, precisamente el tema del post que tanto me está costando perfilar.

Más allá del escándalo, del que tarde o temprano terminaré hablando, como ya he dicho, me llama la atención el hecho de que se plantee esta posibilidad en estas circunstancias. No creo que el Papa vaya a dimitir por culpa de estos escándalos, eso entraría dentro de lo normal si entendiéramos la Iglesia como una sociedad meramente humana (y aún así) pero la Iglesia no es una sociedad meramente humana. Sin contar con que el Papa no tiene culpa, pero esto ya es otra materia.

Pero por otra parte, la posibilidad de la dimisión del Papa es algo que ronda en la cabeza de muchos, dentro y fuera de la Iglesia. Es lógico, es una persona mayor y sorprende que alguien que supera las ocho décadas cargue sobre sí una responsabilidad como la que se le supone al Romano Pontífice. Es algo que ya ocurrió en tiempos de Juan Pablo II, sobre todo teniendo en cuenta su enfermedad. Muchos medios, equivocadamente, lo dieron incluso por hecho.

Personalmente, aunque algún caso ha habido a lo largo de la historia (quizás el más famoso y claro sea el de Celestino V), algunos de ellos no muy claros, y está previsto en el Código de Derecho Canónico (c. 331, 2) y teniendo en cuenta todo el poder que se le reconoce a la figura del Romano Pontífice, especialmente desde la Pastor Aeternus y la definición del primado, creo que la Iglesia no “soportaría” la figura de un Papa emérito.


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