Errores, soluciones, agradecimientos

by Centoloman

Óscar, uno de mis compañeros de Seminario, director de la Schola y poseedor de un magnífico blog que actualiza todavía menos que yo y cuya dirección dejé en el post anterior, suele decir que “el mundo está lleno de problemas”. Sin quitarle la razón, porque es verdad, suelo apostillar que “el mundo también está lleno de soluciones”.

Porque estoy convencido de que es así y estoy convencido que, aun siendo conscientes de los problemas, no hay que fijarse en ellos, sino en la gran cantidad de soluciones que tenemos siempre delante. Igualmente estoy convencido de que muchas veces los problemas no son tales y de que, yendo ya al grano de lo que hoy quería poner aquí, de todo se aprende: de lo bueno y de lo malo, de los problemas y de las alegrías… absolutamente de todo.

Hasta aquí alguien podría responderme con aquella vieja frase que da comienzo a las reflexiones de Qohélet en el Eclesiastés: “Nada nuevo hay bajo el sol”. Y es que no acabo de descubrir la pólvora con lo que he dicho.

Así como estoy convencido de que todo se aprende, estoy convencido, muy convencido, de que hay que saber dar gracias por todo. Incluso, aunque suene masoquista, hay que dar las gracias por todo lo malo que nos ha pasado, de los errores, de las inmensas meteduras de pata que soy tan propenso a cometer, de las desgracias inesperadas, de los sinsentidos…

Y hay que dar las gracias porque son sobre todo ellas las que van modelando cual artesano lo que hoy somos. Las alegrías (las de verdad, no las falsas alegrías, las que no duran, las que son simplemente… como decirlo… puramente eróticas sin referirme aquí al erotismo en sentido sexual sino en un sentido más amplio… los placeres de la vida si queréis llamarlo así) no nos ayudan a cambiar, pero son la confirmación de que estamos yendo pro el buen camino.

¿Alegrías de verdad, falsas alegrías? Os explicaré un poco mejor a qué me refiero por si acaso el párrafo anterior no ha sido lo suficientemente claro.

El Rabbî Gamaliel, maestro de San Pablo cuando este aún era fariseo (sí, Saulo de Tarso era un fariseo fariseísimo) aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles con una frase magistral. En medio del Sanedrín, cuando los sumos sacerdotes y los escribas interrogaban a los apóstoles que habían sido liberados milagrosamente de la cárcel, mientras se comenzaba a forjar una condena de muerte hacia los cristianos por predicar a Jesús, este prestigioso doctor de la Ley, se puso en pie, mandó salir a los acusados y se dirigigó a los allí presentes y les dijo, entre otras cosas, esto:

Porque si este plan o esta obra es de los hombres, fracasará, pero si es de Dios no conseguiréis destruirlos

Muchas veces estamos contentos, felices… pero son cosas que pasan y son de ese tipo de cosas que cuando pasan lo único que dejan es una amargura irremediable. Sin embargo, otro tipo de cosas, que se nos pueden presentar, incluso, como problemáticas en su momento… terminan siendo fuentes de la más profunda alegría. Creo que es más o menos lo que quería decir.

Por otra parte, los errores nos ayudan a encauzar el buen camino. Descubrir que esas falsas alegrías son precisamente eso, falsas, darse de bruces contra lo que más temíamos… Eso nos hace ver que no todo es tan perfecto como creíamos y pretendíamos y nos obliga a reconducirnos, a purificarnos, a cambiar la piel si es necesario (y no se entienda esta última imagen como hipocresía, sino todo lo contrario, despojarse de las máscaras que podamos tener, acercarse más hacia la verdad de nuestro interior).

Pues… bien. Estoy convencidísimo de que hay que agradecer a Dios, siempre a Él primero, y a todos los demás de que nos hayan abierto los ojos e, incluso, que nos hayan ayudado a errar (fuerte, ¿no?…) para darnos cuenta de que errábamos y que ese, por muy atractivo que pudiera parecer, no era el camino…

De todas formas, no es dar gracias por los errores sin más. Es dar gracias por los errores y POR HABERLOS SUPERADO. Pero es dar gracias por los errores, también, porque nos han dado la oportunidad de superarnos a nosotros mismos, de ser mejores.

PD: Es un post un poco lioso… pero espero que la idea quede clara ^^

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