Confesión contradictoria

Estoy cansado, pero no tengo sueño. Tengo hambre, pero no me apetece comer. Tengo sed, pero no me apetece beber. Estoy pendiente del partido del Dépor, pero realmente no le estoy haciendo ningún caso (sé que van 1-1 ahora mismo y que debe faltar más o menos un cuarto de hora) y cada vez me importa menos si descendemos, nos quedamos o somos los protagonistas del mayor milagro de la historia del fútbol y nos metemos en Europa. Me apetece escribir por aquí y no sé de qué.

Como dije en el último post hace tan sólo… tres o cuatro días, lo que supone un completo récord últimamente, los últimos han sido tiempos tormentosos y aún tengo que terminar de aterrizar y, en cierto modo, asimilar todo lo que ha ido pasando.

No es que esté nervioso, intranquilo o inestable, como sería de esperar en mí. Más bien estoy en plan “observador”, no puedo decir que imparcial en cuanto que más o menos estoy en el ojo del huracán, de todo lo que va pasando a mi alrededor, procurando callarme y no coger las cosas por donde no son.

Vale, acaba de marcar el Barça… ya vamos palmando. Este año nos vamos a Segunda y le vamos a joder el ascenso al Fabril. Seguro.

Retomando…

Decía que procuro “callarme y no coger las cosas por donde no son”, aunque a veces eso se quede en eso, en “procurar”. En mera tentativa, pero soy incapaz de no quejarme o no buscar consejo en otros para poder afrontar situaciones que, por otra parte, me siguen superando por más interiorizadas que las quiera o que las pueda tener.

Bueno, ya que sigo con el tema, creo que voy a soltarlo todo. Reconozco que soy una persona muy propensa a cometer errores en el ámbito de las relaciones personales. Quizás con todos los vaivenes que he tenido en mi vida, una socialización digamos… tardía y, por último, el cambio de vida tan radical que di hace ya dos años y medio (hará 3 añitos en abril) pues es lógico que ahora mismo esté en una especie de situación límbica… uséase algo así como ni chicha ni limoná.

Y por más que lo intento, soy incapaz de corregirme… Es cierto que poco a poco hay algunas cosas que estoy solventando pero todos más o menos sabéis que soy una persona a la que le cuesta muchísimo abrirse, una barbaridad (excepto por aquí, hay que reconocerlo, cosa que Manu me ha criticado alguna vez). Eso supone un enorme handicap para las relaciones personales (no sólo, os juro que para la vida espiritual también, aunque ni ambas facetas se pueden dividir ni viene a cuento que os hable ahora de mi vida espiritual ¿verdad?)

Partido terminado, resultado definitivo.

A lo que me refiero es que conozco muchos errores de forma inconsciente, pero bueno, como todos sabéis también estoy abierto a que me digáis “oye, mira, que esto me molesta”. No suelo poner malas caras, ni mandar a los que me dicen esto o lo otro a la mierda (hablando en plata). Y suelo pedir perdón por todo lo que hago mal (tanto que mucha gente podría pensar que lo digo ya de forma automática), aunque ni siquiera sepa de qué se trata.

Y también pongo todo lo que pueda de mi parte para solucionar o enmendar todo aquello de lo que soy culpable. Hay veces que no lo consigo, el hombre es un animal de costumbres o eso dicen, pero nunca queda sin intentarlo (hay quien dirá que intentarlo no sirve de nada, pero bueno, el esfuerzo siempre tendrá su recompensa (si no, mirad a Rock Lee)).

Y soy consciente también de que por aquí todo suele sonar muy categórico. Faltan las miradas, el tono de voz, los gestos… en resumen, todo lo que supone la comunicación no verbal. Cierto es que existen los smileys pero, sinceramente, nunca o casi nunca encuentro el acertado (sobre todo si no se trata del MSN, ese lo tengo saturado de emoticons y no puedo quejarme). Fijaos si es así que hoy me han dicho que soy una persona que tiene todas las cosas muy bien planeadas, con las ideas claras y la cabeza bien amueblada u organizada, o como se quiera decir. Pero nada más lejos de la realidad. Si yo (o alguno de los que lean esto) les contara…

Pero aún así no lo entiendo. No entiendo el porqué de ciertas enemistades que me he granjeado en estas últimas semanas, meses… Y eso también, en cierto modo, me revienta. Nunca soporté eso de “¿Por qué estás enfadada?” “Tú sabrás” y similares. Creo firmemente en que “hablando se entiende la basca”, como diría mi paisano de provincia, Jesús Vázquez.

En cualquier caso yo tengo la conciencia tranquila (¿o no? ¿Por qué estoy escribiendo esto entonces?) respecto a una serie de cosas que se han derivado de esas situaciones y… bueno, sé que yo he hecho todo lo que estaba en mi mano. Quizás es esto último que he dicho en el párrafo anterior es lo que ha provocado esta situación de inconformismo que ha motivado en mi post. Quiero saber, aunque parece que no tengo derecho o no hace falta que lo haga.

No suelo guardarle rencor a nadie. No va conmigo. Siempre tendré las puertas abiertas a todo aquel que quiera tratar de hablar de lo que sea. Sea que me concierna, sea que no. Sea que alguien tenga algo contra mí, sea que le ha sentado mal algo que he hecho, sea lo que sea. Para mí, desde ahora que he soltado esta queja, si alguien cree que tengo algo contra alguien tabula rasa y punto. Como si nada hubiera pasado (aunque sé que algo ha tenido que pasar).

En fin, lo dejamos aquí que ya va para largo…

Sed buenos, dormid bien y soñad con los angelitos. Rezad por mí, yo rezaré por vosotros ^^

PD: Fijaos… no sabía qué escribir y mirad el rollo que me ha salido… Si es que… ¬¬


Quizás te puedan interesar estos posts:

  1. Apatía existencial
  2. Desnudando el alma en un e-mail
  3. Sensaciones
  4. Un día más bajo el sol



Responde

Suscribirse sin comentar