Hoy Pontevedra está lleno de humo. Es algo acojonante. Hoy, como cuando cada domingo comíamos en la finca, descubrimos dos focos de incendio, uno en Curro y otro en Acival, muy cerca de donde estábamos. Pero no eran los únicos, hasta seis focos (6 focos 6, paradójico cuando menos en una tarde de toros) de incendio se produjeron al mismo tiempo. Increíble como hay gente que puede hacer algo así.
No salí de peñas, como seguro que hicieron, como todas las tardes de toros, muchos jóvenes pontevedreses. Tampoco tenía pensado hacerlo hoy, se estrenaba 24. La cuestión es que poco después de que terminara el estreno me fuí pitando con mi madre y mi padrastro a Campañó, donde está la finca. La intención era en un principio ir a sacar a los caballos, pero al final pasamos de eso, el fuego aún estaba lejos, y nos fuimos hasta el lugar de Moldes, en la misma parroquia, a ver que podíamos hacer para ayudar.
La visión fue… apocalíptica. Las llamas se acercaban violentamente hacia las casas de los vecinos. Los bomberos no llegaban y las motobombas de los vecinos no eran suficientes. La impotencia era el sentimiento dominante. El fuego, ese “gran descubrimiento” del hombre, estaba devorando herencias, fincas, montes… y se acercaba a sus casas, a sus animales… y no se podía hacer nada.
Acaban de llegar los bomberos, esperemos que aún no sea demasiado tarde y el fuego no halla llegado ya a las casas. Yo me he vuelto porque poco puedo hacer…
Se hablaba de un Renault Clio rojo como el causante de los incendios… Terroristas, asesinos, hijos de p*** Si los cojo yo, no llegan ni al calabozo de la Guardia Civil.



Lunes, 7 agosto, 2006, 3:17 | 


