Sí. Oís bien. Estoy con el mono. ¿Con el mono de qué? No es mono de anime, manga o series, eso lo tengo bien controlado. Tampoco es mono de ordenador, de uno decente me refiero, porque para eso le ocupo el ordenador a mi formador, que poco a poco ya va pareciendo casi el mío… Un día le instalaré el Firefox y ya… ^^
No, no es de eso. Tengo mono de jugar una partida. Cuando me vine para aquí en otoño me traje los dados. Para mí se han convertido ya en un amuleto de la suerte, siempre los llevo encima en su bolsita, y la bolsita en mi bolsa. Lo demás lo había dejado en casa para intentar vencer la tentación de perder mucho el tiempo con ello. Las cartas y los libros quedaron en Pontevedra.
Las cartas no importan. Magic nunca me entusiasmó demasiado y fue siempre para matar el tiempo. Incluso ya en Teleco había dejado de jugar mucho antes de decidir nada.
Los libros es otra historia. A mi madre nunca le gustó que yo jugara al rol, porque perdía demasiado el tiempo con ello (en eso tenía razón), así que los libros que iba juntando los guardaba en la parte de arriba de mi armario, donde nadie suele mirar y donde se guardan cosas que nunca se utilizan. Allí permanecieron escondidos dos años casi. Cada vez que necesitaba uno, iba, lo cogía, lo usaba y otra vez al escondite. Debió ser durante este verano cuando mi madre lo descubrió y se lo tomó bastante bien. No entró en cólera como sería de esperar. Lo único fue preguntarme, en Septiembre, cuando hacía las maletas si me los iba a traer. Yo, con sinceridad, le dije: “No”. No quería perder el tiempo en ello. Y guardé en su sitio los manuales que tenía fuera, a saber: Aquelarre y el suplemento para Galicia, y Anno Domini, una campaña y una extensión que me compré en primavera y estaba mirando. De este modo, los libros quedaron criando polvo en la parte alta de mi armario sin perspectivas de ser usados de nuevo.
Pero tengo ganas de jugar. Bastantes. Puedo vivir sin jugar, pero es algo que echo de menos. Lo descubrí la semana pasada. Fui a casa para ver a un amigo que está en el hospital y cuando iba a volverme cogí un poco de ropa que me había dejado en navidades. Abrí el armario y, no sé por qué, me dio por mirarlos. Entonces los cogí uno por uno, abrí la mochila y para Santiago. De paso me di cuenta que me faltan dos libros, y no dos cualquiera, sino dos que utilizaba bastante: el manual de Aquelarre y el de los Reinos. ¿Donde están? Pues no lo sé. Pero lo descubriré.
Ahora los tengo en la estantería de mi habitación, más a mano, pero sigo sin tener forma de jugar, pero por lo menos les echo un vistazo de vez en cuando, aunque sirva de poco.
Ya sé, ya sé, ahora luSSac o kimu me dirán que la partida de Aquelarre por mail anda abandonada, pero es otra historia. Demasiados jugadores, lo que supone bastante trabajo, y alguno de ellos muy pesado (otro plus, aguantarlos). Además, no tengo el manual de Aquelarre así que nada.
Busco soluciones… ¿alguien me las da?
PD: Ser friki es de por vida. No se cura.



Sábado, 11 febrero, 2006, 16:33 | 


