Fabricando ignorancia

by Centoloman

Una persona nos decía la semana pasada a mi madre y a mí que el motivo del grave descenso del nivel educativo era el control total de una masa ignorante por parte de los que tienen poder. No sé si es cierto o no. Es verdad que los grandes revolucionarios (Lenin, Mao, el Che…) eran burgueses, universitarios, gente con cultura, pues las ideas revolucionarias no existirían sin leer, sin conocer… pero no me atrevo a decir que realmente ese sea el objetivo de nuestro sistema educativo, pero como siga así quizás el resultado sea algo muy parecido porque, aún a riesgo de levantar ampollas, creo que es justo decir que la educación obligatoria en España es, en general, una fábrica de ignorantes.

Aunque llegamos a cursar 1º, 2º y 3º de EGB, mi generación, la del 84, fuimos la generación de las cobayas de la LOGSE. Existían colegios piloto, es verdad, pero cada colegio es un mundo y dichas experiencias piloto demostraron la caída de nivel entre unos y otros. Aún así, la reforma, la LOGSE, ya estaba en marcha y volver atrás era demasiado costoso. Cada vez que pasábamos de curso, los profesores tenían que adaptarse al nuevo programa de la asignatura (o a la nueva asignatura), al nuevo sistema de evaluación ya que, aunque en la práctica empleaban los mismos métodos para evaluar, está claro que el sistema de evaluación continua supone un cambio bastante importante respecto a otros sistemas.

A esto hay que añadir la creciente imposibilidad de los profesores para controlar a una masa de alumnos cada día peor educada, que le contesta ante la “impunidad” que le ofrecen unos padres que creen que su hijo es un santito. No estoy diciendo que nosotros fuéramos unos santitos, ni mucho menos. Nosotros andábamos por las cornisas de las ventanas de clase, hablábamos, gritábamos, le hacíamos a los profesores las perrerías más grandes que se nos ocurrían, pasábamos de ellos… pero, por testimonios de varios profesores que conozco (mis tíos, principalmente, que dan clase en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato) cada vez va a peor. A nosotros nos castigaban en clase, o nos reñían simplemente, y hacíamos todo lo que pudiéramos por intentar que no se enteraran en casa porque la bronca y el castigo era mayor. De hecho el peor castigo que podía haber, no era copiar 1000 veces tal frase (nunca le vi sentido a ese castigo), mandarte fuera de clase; ni siquiera que mandaran una nota en el diario (en mi colegio teníamos un diario en el que teníamos que apuntar los deberes y llevarlo todos los días firmado por papá o mamá para demostrar que ellos sabían lo que teníamos que hacer para cada día). Era que llamaran a tus padres para hablar con ellos personalmente. Ahora un profesor se las ve canutas para castigar a un niño porque hay un gran número de posibilidades de que aparezcan en la sala de profesores montando un espolio porque su hijo es un santo y la culpa toda es del profesor. Yo sitúo la barrera entre ambas situaciones en las generaciones del 86 u 87, al menos en mi colegio.

Algo nos olíamos sobre cómo iba el asunto cuando en primaria año tras año te explicaban las mismas cosas sin profundizar mucho más y las cosas nuevas eran del estilo de los números egipcios (sin menospreciar a los egicios pero una cosa es conocer los números romanos, que se usan, y otra esta), o similar, que las veías ese año y nunca más en tu vida.

Pero la gran apertura de ojos fue cuando llegamos a la ESO. Al fin y al cabo, repetir en la primaria era algo impensable y más o menos todos teníamos un expediente cuando menos aceptable. La cuestión es, en 1º y en 3º de la ESO no se puede repetir y nunca puedes repetir el mismo curso 2 veces. Si repetías 2º dos veces pasabas a 3º pero si repetías 4º dos veces ibas a la garantía social. Al menos eso era lo que se derivaba de la aplicación de la ley en aquel momento, no sé si se reformó eso o no. Este pasar automáticamente los cursos era una panacea para la gente que quería pasar de todo y los profesores poco podían hacer cuando se multiplicaban exámenes en blanco.

Por si nadie se había llegó el bachillerato y el batacazo fue espectacular porque, al fin y al cabo, son cursos de preparación a la universidad o ciclos superiores y el nivel no podía ser tan flagrantemente bajo como lo era. Muchos no lo superaron y gente con buena media (notables y sobresalientes) terminó con medias de 6-7 como mucho. No digamos ya gente con peores medias.

Entonces ¿qué podemos esperar de ésto? Está claro que necesitamos una nueva reforma ya, pero para bien no para mal. La incultura de la gente, unida a la mala educación que existe, nos deparará un futuro poco prometedor como no le pongamos remedio ya.

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