Existe un lector-comentarista en el blog, todavía sin identificar, que, cada vez que uno de mis posts hace referencia al Grupo de Jóvenes, a la Iglesia o a algo relacionado con la religión (por ahora sólo han sido dos posts) pone comentarios como:
centolo, te sigo diciendo k la iglesia te come el cerebro
Comment por porqué? — 16/10/2004 @ 7:07 pm
deja la iglesia que te está consumiendo y no te lo digo por mal
Comment por WGRGHeggiw7nh4g7 — 5/10/2004 @ 12:05 am
Sinceramente, me gustaría que te identificaras, pero si no quieres hacerlo estás en tu derecho. Nunca me gustaron los anónimos y creí que el requisito del mail sería suficiente para disuadirlos de hacer comentarios. Pero la cuestión de este post no es que se identifique o no el susodicho comentarista.
En muchos aspectos de la sociedad en que vivimos, ser religioso se está convirtiendo en un handicap. Practicar una religión, sea cual sea, es algo personal en lo que nadie se debería meter. Sin embargo en cuanto afirmas ser cristiano, mulsulmán, judío… pueden lloverte comentarios de este tipo. Y yo me pregunto “¿Por qué?”.
La gente ve la religión como algo alienante, que somete la voluntad de la persona a la de los ministros religiosos. O al menos eso interpreto yo con la frase “te come el cerebro”. Pero la religión, a mi modo de ver, no es más alienante que, por ejemplo, ser partidario de un equipo de fútbol o de un partido político. Una religión, al igual por ejemplo que una ideología política, comprende una serie de dogmas o directrices que guían el fluir del resto de las cosas para esa persona.
Otra cosa es que mucha gente entienda que todo lo que sueltan por la boca la jerarquía de dicha religión se convierta en un dogma de fe. Pongamos el caso cercano de la Iglesia Católica (que supuestamente me esta comiendo el cerebro). En estos momentos, el “jefe” de la iglesia en España y papable (esperemos que no) es el cardenal Monseñor Antonio Rouco Varela, gallego de Villalba, ex-arzobispo de Santiago y arzobispo de Madrid, de ideología política ultraconservadora. Sus creencias políticas influyen (porque es un ser humano no olvidemos) en sus opiniones que son tomadas como ciertas por los sectores más duros de la Iglesia en España, que por otra parte son los que más publicidad tienen, tanto por su cercanía e influencia en el sector más duro y poderoso de uno de los dos partidos políticos mayoritarios como por su presencia en medios de comunicación. Pero que esto suceda no quiere decir que sea lo correcto y lo normal.
Política y religión son, o deberían ser, independientes. Lamentablemente mucha gente tanto entre la jerarquía religiosa como entre la jerarquía civil no lo ve así. Por un lado existen grupos políticos (dentro de los partidos) que mientras por un lado suspiran por la laicidad del Estado, por el otro la revientan asumiendo automáticamente la postura de la conferencia episcopal. Por el otro, la jerarquía eclesiástica parece hacer oidos sordos a buena parte de sus fieles y opta por “meterse en embolaos” que le permitan ganar dinero e influencia.
Sin embargo, esto no implica que el mensaje sea incorrecto o inválido. Una religión está en evolución constante en la forma de aplicar el mensaje, no en el mensaje en sí, que es lo que realmente importa. Lamentablemente, las formas de la Iglesia católica se han estancado hace unos siglos y aunque todos anhelemos la aplicación plena del Concilio Vaticano II no hay visos de que llegue en un futuro cercano.



Lunes, 18 octubre, 2004, 14:25 | 


